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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 473 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En medio del vasto y aparentemente infinito océano, Duncan se sentó en el escritorio del capitán a bordo del barco llamado "El Desaparecido". Una leve preocupación arrugó su frente. Discretamente, metió la mano debajo del escritorio, revelando un compartimento secreto. De este lugar oculto, sacó una llave de cuerda de latón, un tesoro que Agatha había descubierto una vez y que ahora tenía consigo. La inspeccionó detenidamente, fijándose en cada detalle. La vieja llave de cuerda se sentía sorprendentemente fría en su mano. La luz del sol se filtraba por la ventana, haciendo brillar la superficie de latón de la llave. El mango tenía la forma del símbolo del infinito, adornado con grabados detallados que cautivaron a Duncan. Mientras examinaba el artefacto comúnmente conocido como la "Reliquia de la Reina", su mente se desviaba hacia posibilidades desconocidas. Existía la teoría de que esta llave podría ser el recipiente del alma de Ray Nora, una idea que intensificó su mirada, ya de por sí concentrada. La legendaria Reina de Hielo era un personaje cautivador, y sus secretos siempre atraían a Duncan a las profundidades de su misterioso mundo. La posibilidad de hablar con Ray Nora era tentadora. Pero una cosa tenía clara para Duncan: garantizar la seguridad de Alice era primordial. Su atención se centró nuevamente en Agatha y la vaga figura que estaba junto a ella. “¿Recuerdas cuándo te llamaron ‘falsificador’ en la Ciudad-Estado?”, preguntó sin preámbulos. La silueta pareció asentir, respondiendo: “Sí, lo recuerdo. También recuerdo lo que pasó cuando bajé a la mina, rodeado de una oscuridad inquietante”. Duncan respondió: “Ya conocía esa historia. La verdadera Agatha me lo contó”. Pareció pensativo antes de añadir: “La verdad es que verte me recuerda a otra persona”. “¿Quién?” preguntaron simultáneamente ambas versiones de Agatha. Explicó lentamente: “Una 'sombra del alma' llamada 'Martha'. Está casada con Lawrence y se unió recientemente a mi tripulación. Durante más de diez años, ha vivido como una 'falsificación', vagando por el reino de la Escarcha Espejo”. La versión fantasmal de Agatha parecía un poco desconcertada. Duncan continuó: “A lo largo de los años, esta Martha 'falsa' ha vagado por el Espacio Espejo, atrayendo y fusionándose con innumerables recuerdos y pensamientos. Esto ha creado una enorme mezcla de experiencias, con Martha como protagonista. Tu situación parece bastante similar a la de ella, salvo que pareces estar en una etapa anterior, intacta. Con la Escarcha Espejo destruida, probablemente permanecerás en esta forma”. Agatha, la original, intervino con incredulidad: "¿De verdad podría pasar eso? Siempre pensé que mi situación era única..." Duncan respondió con firmeza, dirigiendo la mirada a la figura sombría: “Tu caso no es único, y eso es lo que me intriga. Tras la desaparición de Mirror Frost, todas las entidades “falsificadas” desaparecieron. Sin embargo, dos personalidades, la de Martha y la tuya, permanecieron. Esto me hace preguntarme si no es la Ciudad Espejo la que las sustenta, sino alguna otra fuerza. Estas personalidades y recuerdos copiados parecen estables en nuestro mundo. Martha incluso existe fuera del dominio de Frost. ¿Significará esto que la fuerza que mantiene vivas a estas copias es tan poderosa y eterna como el mundo real?” El silencio invadió la sala donde se encontraba anclado de forma segura el sumergible. Tras lo que pareció una eternidad, Agatha levantó la cabeza con vacilación. Su mirada se cruzó con la de su "sombra", y mantuvieron una conversación silenciosa. La voz de Duncan rompió el silencio: “¿Alguna vez has reflexionado sobre tu futuro?” Agatha, sorprendida, parpadeó: "¿Futuro? ¿Qué insinúas?" Duncan observó la figura tenue: “No se puede vivir eternamente a la sombra de otro. Es crucial que pienses en el futuro y en tus aspiraciones”. La sombría Agatha guardó silencio, reflexionando sobre sus palabras. Tras una pausa pensativa, murmuró: “Pero yo soy literalmente su sombra”. Duncan explicó con calma: “Lo que quiero decir es que uno no puede vivir indefinidamente como un mero reflejo de otro. Tienes una personalidad distinta y recuerdos únicos. Aunque muchos de esos recuerdos provienen de la vida de otra persona, tus experiencias recientes son innegablemente tuyas. Entonces, ¿qué hay de mañana... Agatha?”. Al escuchar “Agatha”, ambas mujeres dirigieron su atención hacia Duncan. Observó sus rostros y dijo en voz baja: “Piénsenlo. No tenemos prisa”. … Los profundos pensamientos de Duncan finalmente fueron interrumpidos por un golpe a la puerta de sus aposentos en el Desaparecidos. Desviando su atención de una proyección virtual secundaria, hizo un gesto: “Pase”. La puerta se abrió suavemente, revelando a Alice entrando a escondidas, más como una ladrona silenciosa que como una visita esperada. Sostenía con orgullo un plato de galletas recién horneadas y exclamó: "¡Miren! ¡He dominado la técnica de hornear galletas!". Colocó las golosinas frente a Duncan, sus ojos escaneando rápidamente la habitación, aparentemente en busca de Ai. “Ai está en Frost” comentó Duncan con indiferencia, con su atención fija en una peculiar muñeca gótica en su escritorio. Los aposentos del capitán eran su santuario personal. Entre todos los residentes del barco, solo Alice y Nina tenían el privilegio de entrar sin invitación. Alice fue el primer encuentro humanoide de Duncan en este reino. Su confianza en ella era inquebrantable. Aunque a veces impredecible, Duncan sabía que la lealtad y la fe de Alice en él eran genuinas. Su confianza, ingenua pero profunda, era un tesoro en este mundo extraño y a menudo frío. De repente, sintiendo la mirada fija de Duncan, Alice miró a su alrededor confundida, inspeccionando su ropa y luego su escote, "¿Por qué me miras así?" “Nada en particular” respondió Duncan, cambiando rápidamente de tema. Tomó una galleta y le dio un mordisco. “Están... bastante buenas. El rostro de Alice se iluminó de orgullo. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció al posar la mirada en la llave de latón. Ella lo recogió, jugó con él y preguntó juguetonamente: "¿Planeas molestarme con esto?" “No toques eso.” Le arrebató la llave y añadió con un dejo de frenesí”: Esta llave está prohibida sin mi permiso expreso. Duncan hizo una pausa, ordenando sus pensamientos antes de continuar. “En primer lugar, incluso si alguien tuviera la audacia de darte cuerda con esa llave, no sabemos con certeza cuál sería el resultado. ¿Se fusionarían el alma y los recuerdos de Ray Nora con los tuyos? ¿Seguirías siendo Alice o te dominaría por completo? ¿Y cuál sería la intención de la Reina de Hielo si regresara? No podemos predecir sus objetivos ni deseos”. Alice miró profundamente a Duncan a los ojos, intentando comprender la profundidad de sus preocupaciones. “En segundo lugar, aunque la llave y tú comparten una conexión, podría haber otros mecanismos o procedimientos necesarios que desconocemos. No es tan simple como insertar una llave y girarla; podría haber rituales o condiciones que cumplir”. Y en tercer lugar” continuó Duncan”, no tenemos ni idea de la duración. Incluso si el alma y los recuerdos de Ray Nora ocuparan tu forma, podría ser por un tiempo limitado o indefinido. No hay forma de saberlo. Los ojos de Alice se abrieron de par en par con cada revelación, intentando procesar toda la nueva información. Dudó un momento antes de responder: “Es demasiado para asimilar. Pero si esta llave es tan peligrosa, ¿por qué guardarla? ¿Por qué no destruirla?”. Duncan suspiró: “No es tan sencillo. La clave podría ser más resistente de lo que creemos. Y si actuamos imprudentemente, podríamos activar su poder sin querer”. Alice asintió lentamente, asimilando la gravedad de la situación. “Por eso, avanzamos con cuidado, siempre atentos a lo desconocido”. “Exactamente”, afirmó Duncan. “Y siempre juntos, afrontando lo que se nos presente”. Duncan hizo una pausa, dejando que sus pensamientos se organizaran y se arremolinaran mientras intentaba dar sentido a la maraña de recuerdos y descubrimientos. Recordó aquel momento intenso y surrealista durante su exploración del ornamentado cofre de Alice. La habitación se había enfriado y había surgido una niebla plateada, de la que emergió la imagen etérea de la mismísima Reina de las Heladas. El aire a su alrededor estaba cargado de anticipación, y su escalofriante presencia era casi palpable. Parecía majestuosa, sus ojos azul hielo penetraban la niebla, su túnica etérea ondeaba suavemente. Su voz, delicada pero llena de convicción, resonó en la sala: “Por favor, no distorsionen la historia”. Era una súplica, pero también una advertencia. La Reina de Hielo, recordada en las leyendas por afrontar su destino con gracia y estoicismo, ahora se alzaba ante él como una visión del pasado. Duncan no pudo evitar preguntarse: ¿Había ella, en su infinita sabiduría y previsión, ideado un plan B, un medio para asegurar su regreso si la historia se volvía en su contra? La sola idea le provocó escalofríos en la espalda a Duncan, no por miedo, sino por darse cuenta de la intrincada red de destinos con los que podría haberse topado sin saberlo.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 473

Estás leyendo el capítulo 473 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.