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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 474 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Alice había abandonado la escena, partiendo hacia algún lugar no revelado. Duncan no podía comprender del todo cuánto sabía o entendía la inocente marioneta llamada Alice, pero le tranquilizó un poco que ella hubiera comprendido recientemente el peligro potencial que representaba la misteriosa llave. Hasta que Alice comprendiera por completo qué era la llave y qué podía hacer, dudaba que volviera a considerarla. Afuera, el sol se ponía lentamente, y su luz se atenuaba a medida que se acercaba la noche. Dos anillos de runas mágicas, visibles solo para quienes sabían buscarlas, comenzaban a descender hacia el horizonte. La luz del sol, que se desvanecía, proyectaba un resplandor ámbar sobre el vasto océano, una imagen que se reflejaba en la habitación de Duncan a través de la ventana. Sentado en su escritorio, disfrutando del pintoresco atardecer, Duncan fijó su atención en una llave de latón que yacía ante él. A medida que la luz del sol se mezclaba con las sombras que se cernían sobre él, los intrincados patrones grabados en el mango de la llave cobraron vida, brillando con la luz que se desvanecía. Tras unos momentos de silenciosa contemplación y cautelosa vacilación, Duncan respiró hondo y extendió la mano para coger la llave. Al tocarla, una pequeña llama verde, suave como una brasa, chispeó en la punta de sus dedos y comenzó a penetrar en la llave. Al principio, Duncan dudó en usar lo que él llamaba la "llama etérea" para investigar la llave. Le preocupaba que las poderosas propiedades de la llama pudieran alterar o corromper la naturaleza mística de la llave. Pero ahora, sentía que no le quedaban otras opciones. Duncan estaba desesperado por descubrir el secreto que Ray Nora había escondido en la llave. Con este objetivo en mente, controló cuidadosamente la intensidad de la llama fantasmal para que no dañara el delicado artefacto. Permaneció en alerta máxima, listo para apagar la llama a la primera señal de cualquier problema. Mientras sostenía la llave, la llama etérea envolvió suavemente sus dedos y el latón, cubriéndolo con un tenue resplandor verde. Para Duncan, era como sumergirse en un universo caótico e ilimitado. Sus ojos se cerraron lentamente mientras usaba la llama como una especie de “segunda vista” para explorar el mundo oculto dentro de la llave. Lo recibió la visión de una niebla tan extensa que parecía interminable. Remolinos de polvo y humo se formaban y desaparecían en un cuadro en constante cambio. Desconcertado, Duncan intentó comprender la niebla desconcertante que llenaba su vista, pero era solo un caos, en constante cambio, pero sin revelar nada. Este reino brumoso era la "verdad" oculta de la llave. Era similar a lo que había experimentado cuando indagó en el ataúd de la misteriosa marioneta, pero la situación aquí era fundamentalmente diferente. Tras pasar un tiempo envuelto en esta niebla interminable, Duncan notó que la llama etérea seguía difundiéndose con normalidad, sin mostrar señales de dañar la llave. Aliviado, con cautela, volvió a centrar su atención en una dirección específica dentro de la niebla. Sin embargo, al hacerlo, sintió una extraña sensación pulsando en la palma de la mano que sostenía la llave. ¿Qué significaría? ¿Sería la llave reaccionando a su investigación? Al principio, Duncan pensó que la extraña sensación que sentía podría provenir de la llave de latón que sostenía físicamente en el mundo real. Pero entonces se le ocurrió una idea sorprendente: ¿Tenía una forma física dentro de esa misteriosa niebla? Recordó que, durante su anterior exploración del ataúd de la marioneta, había existido simplemente como un "campo de visión", carente de fisicalidad. ¿Se debía el cambio a que la llave y el ataúd tenían propiedades mágicas diferentes? ¿O podría ser que sus propias habilidades místicas habían evolucionado de una forma que aún no comprendía? Estas preguntas inundaron la mente de Duncan mientras miraba su palma, intrigado por lo que encontró allí. En sus manos sostenía un misterioso objeto rectangular con una carcasa negra. Parecía estar hecho de una extraña mezcla de metal y plástico. El dispositivo era pequeño, aproximadamente la mitad del largo de su palma y tan ancho como dos dedos. La superficie, pulida y elegante, sugería que era artificial. Los intrincados patrones del dispositivo insinuaban un propósito o una estética subyacente, mientras que en un extremo presentaba un complejo puerto metálico organizado con meticuloso detalle. El objeto le pareció a Duncan una especie de unidad de almacenamiento de datos o módulo de control, quizás diseñado para interactuar con algún tipo de maquinaria. Le recordó a una memoria USB o un disco duro externo, pero de otro mundo; el puerto no coincidía con ninguna configuración con la que estuviera familiarizado. De repente, una imagen cruzó por su mente: un recuerdo de Pland, un lugar que había visitado, donde los registros históricos habían sido consumidos en un incendio masivo. Recordó a los invasores "herederos del Sol", cada uno armado con complejos paraguas negros que contenían intrincados mecanismos mecánicos y electrónicos. Al comparar el rectángulo negro con el paraguas que había visto en Pland, Duncan notó similitudes y diferencias. Ambos eran sumamente precisos, complejos y sofisticados, aparentemente fuera del alcance de la tecnología de su mundo actual. Al menos, estos artículos no parecían haber sido fabricados por ninguna civilización conocida de las grandes ciudades del otro lado del mar. Duncan recordó que en su mundo, tales objetos se denominaban "Prototipos Blasfemos". Como su amigo Dog le explicó una vez: "A lo largo de la larga historia de este mundo, ciertas eras han sido 'selladas'. Los objetos originados en estos períodos tabú se conocen como Prototipos Blasfemos. Su mera presencia puede ser peligrosa para los seres del mundo real". ¿Podría este extraño dispositivo de caja negra ser uno de estos artefactos prohibidos, un Prototipo Blasfemo? Mientras reflexionaba sobre la posible conexión entre el pequeño dispositivo y la llave de latón que aún sostenía en la otra mano, la reflexión de Duncan se interrumpió bruscamente. Un ruido sordo y profundo resonó a lo lejos, captando su atención. Sobresaltado, Duncan se giró hacia el sonido. Al instante siguiente, una luz deslumbrante irrumpió a través de la niebla que envolvía este misterioso espacio. Cruzó el cielo oscurecido como un meteoro, transformándose rápidamente en una bola de fuego abrasadora dentro de la extensión brumosa. Al pasar rugiendo junto a él, la entidad ardiente descendió rápidamente, actuando como un viento que barrió la niebla circundante. Lo que se reveló en el resplandor fue simplemente imponente: una figura masiva impulsada por llamas. La entidad parecía como si tres estructuras fusiformes se hubieran fusionado, cada una terminando en enormes propulsores que arrojaban rayos de luz. La superficie de este enorme objeto estaba en constante agitación, con explosiones periódicas que desgarraban su caparazón, expulsando columnas de humo y dispersando llamas en todas direcciones. Los escombros llovieron desde los puntos de explosión, cayendo sobre el paisaje cubierto de niebla como meteoritos temporales, brillando intensamente por un instante antes de extinguirse. Duncan no podía distinguir el tamaño exacto de la nave sin nada con qué compararla, pero su escala era innegablemente enorme. La silueta, envuelta en fuego y velada por columnas de humo, empequeñecía cualquier Ciudad-Estado que Duncan hubiera conocido. Podría haber sido incluso más grande que varias ciudades-estado juntas. La imaginó viajando a través de galaxias, rozando incontables estrellas antes de hacer su dramática entrada en este reino brumoso e ilusorio. Su descenso culminó en una explosión estremecedora que dejó a Duncan completamente cautivado. Esta gigantesca entidad, a la que Duncan bautizó mentalmente como el “arca gigante”, finalmente se desintegró en una explosión tan intensa que pareció como si el mismísimo tejido del espacio-tiempo pudiera desmoronarse. El arca se partió en tres pedazos, cada uno de los cuales se convirtió en un cometa ardiente que atravesó la niebla, dejando tras de sí densas columnas de humo. La distancia hasta donde habían caído estos fragmentos era insuperable, mucho más allá de cualquier alcance razonable. Incluso si Duncan pudiera teletransportarse miles de kilómetros, se preguntaba si podría alcanzar el lugar de descanso final del arca. Después de todo, este entorno brumoso parecía ser un mero eco de un momento perdido en la historia. En ese momento, sintió un suave calor emanando de la palma de su mano. Al bajar la vista, vio la llave de latón que había estado sosteniendo. Su mango tenía grabado el símbolo del infinito y emitía una luz tenue que se movía en intrincados patrones, formando finalmente las palabras “Nueva Esperanza”. De repente, un estruendo sobrenatural resonó en su consciencia, disolviendo la ilusión nebulosa. Mientras la luz y la sombra se fundían y se transformaban, se encontró de nuevo en su dormitorio. Tras sacudirse la experiencia desconcertante, Duncan reorientó sus sentidos. La llave de latón seguía en su mano, pero su cálido resplandor y sus patrones danzantes se habían desvanecido, dejando solo el recuerdo de su fugaz existencia. Aún así, cada detalle quedó grabado en su memoria, especialmente el nombre: Nueva Esperanza. Con urgencia, Duncan se levantó y tomó la libreta de su escritorio. Escribió las palabras “Nueva Esperanza” y detalló la extraordinaria visión que había experimentado. Solo después de captar cada matiz, respiró aliviado y volvió a sentarse. En su mundo, los recuerdos y los pensamientos solían ser resistentes a la corrupción, pero Duncan sabía que la cautela era indispensable. Porque al lidiar con enigmas como estos, incluso el más mínimo descuido podía acarrear consecuencias inimaginables. Tras transcribir los desconcertantes acontecimientos que acababa de vivir, Duncan se recostó, sumido en un mar de contemplación. Las innumerables preguntas que atormentaban su mente abarcaban desde la esencia de lo que realmente había presenciado hasta las intrincadas relaciones de causa y efecto, la inexplicable conexión entre el extraño dispositivo de datos y la llave de latón, y la ubicación definitiva del Arca destrozada. Sin embargo, algo le resultaba innegable: lo que había experimentado no era solo producto de su imaginación ni una mera ilusión. En algún momento del pasado lejano, antes de la formación de las ciudades-estado y de los anales históricos tal como él los conocía, ocurrió un acontecimiento real. Una nave espacial gigantesca, un titán de origen y diseño desconocidos, realizó un descenso catastrófico sobre este planeta. El arca se rompió en el proceso, esparciendo sus fragmentos por un paisaje desconocido. Inhalando suavemente, Duncan se permitió un momento mesurado para asimilar la gravedad de sus nuevas percepciones. La comprensión de que podría estar lidiando con un episodio auténtico de la historia de este mundo” oscuro, olvidado, pero innegablemente real” le provocó un escalofrío. Con un movimiento deliberado, guardó la llave de latón en su bolsillo para guardarla, y su forma se asentó contra la tela como si fuera una pieza de un rompecabezas inacabado. Alzando la vista, dirigió su mirada hacia la ventana, donde vio la Visión 001, un punto de referencia o quizás un artefacto, ahora casi completamente absorbido por la vasta extensión del paisaje más allá de su habitación. “Las cosas se pusieron interesantes”, murmuró Duncan para sí mismo, con su voz teñida de una nueva sensación de emoción y curiosidad. Lo que inicialmente parecían anomalías aisladas en su vida” llaves místicas, reinos ilusorios y arcas cósmicas” ahora comenzaban a fusionarse en un tapiz más grande e intrincado. Duncan presentía que estaba a punto de desentrañar algo monumental, algo que podría cambiar radicalmente su comprensión de la realidad misma. Y en ese momento, impulsado por una mezcla de asombro, inquietud y un deseo insaciable de respuestas, Duncan supo que estaba irremediablemente comprometido a seguir este misterioso camino, adondequiera que lo llevara.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 474

Estás leyendo el capítulo 474 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.