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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 463 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un remolino de fuego surgió espontáneamente en la cubierta, iluminando la zona. De este portal luminoso emergió el capitán de la Flota Desaparecida. Se erguía alto y majestuoso, envuelto en llamas etéreas. Sus ojos brillaban con la intensidad de antorchas, un crudo recordatorio del terror del Mar Infinito. Dondequiera que mirara, sentía como si todas las llamas de la Tierra se intensificaran y danzaran a su orden. Siguiendo de cerca a esta imponente figura, se encontraba una mujer refinada con un suntuoso vestido morado. Su cabello plateado le caía en cascada hasta la cintura, y su rostro deslumbrante, aunque ligeramente pálido, le confería un aire místico. Caminaba con paso ligero detrás del capitán Duncan, desprendiendo un aura de misterio y gracia que recordaba a una devota asistente. El corazón de Lawrence se aceleró y su ansiedad llegó al límite. Observó atentamente cómo Duncan avanzaba hacia él. Con cada paso del capitán, las llamas sobrenaturales que lo rodeaban parecían latir y aumentar. Solo cuando Duncan finalmente se detuvo en cubierta, Lawrence reunió el coraje para inclinarse respetuosamente y saludarlo: “Capitán”. Inspeccionando la nave con ojo crítico, Duncan comentó: “Su nave no está nada mal”. Recordó haber encontrado esta nave de exploración en el pasado, y los recuerdos de sus destinos entrelazados resurgieron. Una sensación de asombro floreció en su interior. Porque, en esencia, esto marcó el viaje inaugural de su verdadera forma al pisar cubiertas extranjeras fuera de la Flota Desaparecida. Antes de abordar el Roble Blanco, Duncan tenía sus reservas, preguntándose si su partida de los Desaparecidos provocaría cambios inesperados. Después de todo, recorrer la Ciudad-Estado como una mera "proyección" de sí mismo y abandonar su flota en su forma real eran tareas muy distintas. Pero su actual aventura demostró que sus temores eran infundados; al menos dentro de los confines de la "Flota Desaparecida", su ausencia no suponía ninguna complicación. Una oleada de confusión se apoderó de Lawrence. Sin saber si el comentario del capitán Duncan era un elogio o una crítica, respondió con cierta timidez: “Ah, espero que le guste...”. Riéndose ante la incomodidad de Lawrence, Duncan dijo: “Tranquilo. Recuerda, ya nos conocemos”. Al ver el nerviosismo habitual de Lawrence, una reacción que había presenciado innumerables veces, Duncan intentó aliviar la tensión. “Imagíname como un explorador veterano con el que podrías encontrarte en la Asociación de Exploradores”. Luego Duncan evaluó el uniforme de Lawrence, notando particularmente el emblema de la Asociación de Exploradores en su cuello. Con una sonrisa evocadora, comentó: “Hace décadas, yo también era un ferviente aventurero. Por desgracia, mi insignia de entonces se extravió en el subespacio”. Lawrence, sorprendido, se atrevió a sostener la mirada del capitán. Su ansiedad disminuyó gradualmente y sus pensamientos recuperaron su ritmo. Una epifanía lo asaltó: el intimidante "espectro subespacial" que tenía ante sí estaba afirmando hechos. Un siglo antes, Duncan Abnomar no solo era un miembro estimado de la Asociación de Exploradores, sino también uno de sus miembros más renombrados. Tras reflexionar, la Asociación de Exploradores no había “expulsado” oficialmente a este capitán espectral, pues nadie había contemplado jamás la necesidad de revocar la membresía de una sombra subespacial… Duncan observó la agitación interna de Lawrence, pero decidió no darle demasiadas vueltas. Al ver que Lawrence se había tranquilizado un poco, Duncan inició una conversación distendida, como si estuvieran hablando de temas mundanos, preguntando: “¿Y cómo fue tu viaje para llegar hasta aquí?”. Intentando aparentar serenidad, Lawrence respondió: “Fue todo bien, la verdad. Embarcamos en el Puerto Este de Frost y luego pasamos la barrera establecida por la Flota de la Niebla en el vasto océano. Incluso nos guiaron más allá”. Duncan, asintiendo, mencionó: “Sí, le di instrucciones a Tyrian. La Flota de la Niebla no representará ninguna amenaza para ti”. Su mirada se dirigió entonces al asta de la bandera, donde vio algo peculiar. “¿Es la Anomalía 077 la que cuelga ahí?”. Lawrence tragó saliva con dificultad y respondió: “Sí, es él”. Duncan, enarcando una ceja, preguntó: "¿Qué hizo para merecer eso? ¿Por qué lo suspenden del asta de la bandera?". Hubo una pausa mientras Lawrence ordenaba sus pensamientos, y finalmente explicó con una risa forzada: “Decidió ahorcarse allí, creyendo que eso lo ayudaría a volver a su estado latente. Claramente, no ha tenido el efecto deseado”. Duncan, desconcertado, murmuró: “Todas las anomalías humanoides que encuentro parecen tener sus peculiaridades”. Su mirada se dirigió a Alice, quien, a pesar de parecer refinada, parecía absorta en sus pensamientos. Entonces se dirigió al ser seco que flotaba en el aire: “Bájate”. Casi instantáneamente, la figura disecada, que había permanecido inmóvil momentos antes, vibró brevemente y se desplomó sobre la cubierta con un golpe sordo. Desorientada, se apresuró hacia Duncan, temblando como si hubiera recibido una descarga eléctrica, tartamudeando: “Cap... Capitán, soy Sailor... ¡Le informo!”. Duncan, irritado, preguntó: "¿Siempre has tartamudeado?" La figura dudó: “Yo… soy marinero…” Divertido por el evidente miedo que la anomalía le tenía, Duncan rió entre dientes. Le fascinaba que un ser catalogado entre las cien anomalías más poderosas, con un alto nivel de cognición, pudiera tenerle tanto miedo, capitán Duncan. Desconcertado por el marcado contraste, Duncan miró entonces a Alice, que lo acompañaba. Tanto Alice como la figura seca eran anomalías de élite, con una cognición similar a la de los humanos. Sin embargo, Alice no mostraba señales de temerle. Al principio, al abordar el Desaparecidos, experimentó un breve período de aprensión, pero se aclimató rápidamente, logrando incluso comunicarse mediante objetos en la nave. Sintiendo la mirada de Duncan, Alice respondió con una sonrisa radiante, aunque algo aturdida. Duncan reflexionó, dándose cuenta de que quizá no se debía a la rápida adaptación de Alice, sino a su lenta respuesta cognitiva. Quizás, tras su miedo inicial, simplemente se olvidó de seguir teniendo miedo. Mientras tanto, la atención de Alice se fijó en el ser nervioso y seco que tenía frente a ella. Tras reflexionar un momento, pareció recordar la información previa a la partida de Duncan. Saludó amablemente: "¡Hola! Soy Alice. He oído que tú también eres una anomalía". La figura seca, todavía temblando, observó a la dama que se encontraba frente a él, quien, aunque parecía completamente humana, se movía con una gracia peculiar y descoordinada, y preguntó a cambio: "¿Y usted quién es?" Los ojos de Alicia brillaron de emoción al exclamar: "¡Ay, acabo de recordarlo! Soy la número 099". El marinero parecía algo perplejo, probablemente no acostumbrado a conversar con sus compañeros anómalos con tanta naturalidad. Respondió vacilante: “Bueno... me llaman 077”. Después de reflexionar un momento, el rostro de Alice se iluminó con una sonrisa triunfante: "¡Eso significa que mi número es más alto que el tuyo!" Al escuchar esto, Duncan se sintió obligado a aclarar: “Las anomalías se numeran en secuencia descendente, por lo que, técnicamente, 077 precede a 099”. Un destello de comprensión pasó por los ojos de Alice cuando preguntó: "¿Eso significa que él es más poderoso que yo?" Duncan explicó pacientemente: “La clasificación de las anomalías, especialmente las que se encuentran entre las cien mejores, no indica directamente su fuerza ni su poder. Sus habilidades pueden manifestarse de forma diferente en distintas situaciones. Por ejemplo, en el mar, probablemente te aventajaría. En tierra, sin embargo, tus poderes podrían superarlos”. Pero Duncan no estaba seguro de cuánto de esto entendía Alice. Examinó al "Marinero" con atención y, sin previo aviso, hizo un gesto de agarre con la mano. En un instante, el Marinero pareció paralizado, todo su ser se puso rígido y comenzó a sufrir una transformación que lo volvió como un muñeco. Tan abruptamente como empezó, Alice soltó su agarre. El marinero se tambaleó hacia atrás, con los ojos abiertos por la sorpresa, mientras miraba boquiabierto a la entidad con aspecto de marioneta que tenía delante, tartamudeando: "¿Qué demonios...?" Alice, aparentemente poco impresionada, comentó: “No es poderoso. Ni siquiera sabe cómo proteger su propio hilo”. Duncan, mirando severamente a Alice, la reprendió: “No deberías manipular los hilos de otros sin su consentimiento. Un momento, ¿insinúas que la Anomalía 077 posee un hilo?” Alice asintió con seguridad: “Sí, tiene varios rondando a su alrededor. Sin embargo, son bastante extraños. Normalmente, los hilos de gente común ascienden y finalmente desaparecen. Pero su hilo parece extenderse solo para retomar su forma”. La mirada de Duncan se agudizó, fijándose en el nervioso marinero. Un suave destello verde brilló en los ojos de Alice, lo que le permitió a Duncan, por un breve instante, percibir los hilos blancos casi invisibles que provenían del cráneo y las articulaciones del marinero. Estos hilos, en lugar de ascender infinitamente, regresaban a él. Duncan reflexionó: ¿Todas las anomalías humanoides conscientes poseen estos "hilos"? ¿O esta característica era específica de la Anomalía 077? ¿Y cómo se formaron estos hilos, que eran distintos de los encontrados en los humanos comunes y circulaban en el interior de cada uno? Estas preguntas rondaban la mente de Duncan, pero las dejó de lado por un momento para disculparse sinceramente con el "Marinero", diciendo: "Lo siento de verdad. Alice aún está aprendiendo y no pretendía hacerte daño; solo quería saludarte". Desesperado por calmar la situación, el marinero, con aspecto agitado, respondió: “¡No, por favor, no te disculpes! Estoy bien, solo un poco asustado. Recordaré mantenerme alejado de Alice en el futuro”. Mientras expresaba estos pensamientos, empezó a murmurar para sí mismo, frases como “con razón están en el buque insignia” y “los allegados al jefe siempre poseen fortalezas extraordinarias”. Habló lo suficientemente alto como para que Lawrence, que estaba cerca, pudiera captar fragmentos de sus murmullos. Lawrence, observando la escena con una mezcla de confusión e intriga, no podía comprender del todo lo que acababa de ocurrir. Dedujo que se había producido algún tipo de interacción o "comunicación" entre las dos anomalías, y parecía que el marinero había salido de allí algo conmocionado. Entonces, Lawrence tuvo una idea y volvió la mirada hacia la dama elegantemente vestida: "Espere, Anomalía 099... Capitán, ¿es ella la de..." Duncan, interrumpiéndolo con una risita, respondió: “Sí, es el ataúd que una vez transportaste a bordo de tu nave. Sin embargo, desde entonces, el Desaparecido ha integrado el ataúd, y la marioneta que contiene” el “contenido”— ha estado en un estado algo errático durante un tiempo, muy similar al de nuestro amigo, el Marinero”. Ante la explicación de Duncan, Alice, con un toque de indignación, se acercó rápidamente a él para aclarar: “Capitán, debo corregirlo, no soy errática. Normalmente me comporto con bastante propiedad...”. Saltando, el marinero demacrado añadió apresuradamente: "¡Exactamente, yo también! Yo tampoco soy errático. Cuando el capitán Lawrence me pidió que desembarcara para enfrentar a los cultistas, no lo pensé dos veces". Aún procesando la información, Lawrence miró alternativamente al Marinero, que defendía con vehemencia su fiabilidad, y a la serena pero ligeramente inestable "Señorita Muñeca". Finalmente, su mirada se posó en el Capitán Duncan, buscando comprensión. De repente, la atmósfera pesada que impregnaba la cubierta pareció disiparse, y se forjó un vínculo inesperado entre Lawrence y Duncan. Era un vínculo que surgía de las dificultades compartidas de ser capitanes en la vasta extensión del Mar Infinito, a la vez que gestionaban anomalías impredecibles y volátiles en sus barcos.
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Estás leyendo el capítulo 463 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.