arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 462 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En las profundidades de la tierra, protegida de miradas indiscretas, se encontraba una instalación clandestina con un túnel que conducía directamente al océano. Esta gigantesca empresa, envuelta en misterio y desconocida para todos, albergaba un secreto oculto en un tapiz de verdades y falsedades. Era un enigma envuelto en un misterio que abarcaba cinco décadas de sueños no realizados, miedos no expresados y tabúes sociales. De pie en la convergencia de estos complejos hilos se encontraba Agatha, y ante ella yacía una máquina colosal, cuyo cuerpo frío y metálico estaba suspendido por un intrincado entramado de vigas de acero. La atmósfera era densa, como si el tiempo se hubiera detenido para reanudar su implacable marcha. Ella contemplaba una nave sumergible construida encubiertamente por el gobierno de la Ciudad-Estado. Agatha observó la estructura monolítica a través de un grueso panel de vidrio oscuro. El peso de su historia y su potencial parecía oprimir los límites de su conciencia. Finalmente, rompió el pesado silencio, con la voz teñida de aspereza: "¿Cómo la descubriste?" Tyrian respondió: “Fue cuestión de suerte. Creo que incluso en el círculo íntimo del gobernador Winston, solo unos pocos conocían este proyecto. La mayoría probablemente perecieron en las recientes acciones defensivas. Cuando asumí las operaciones en el Ayuntamiento, observé algunos movimientos inusuales, tanto financieros como de personal, que parecían estar todos dirigidos a un 'proyecto de investigación científica no revelado' ubicado en este puerto”. Hizo una pausa y su mirada se dirigió al inmenso recipiente que colgaba en su cuna de acero. El resto no es muy complicado. Tras la caída del Puerto Sur, realizamos una búsqueda exhaustiva. Encontramos un almacén que planteaba interrogantes, un pozo que claramente no era solo un túnel de servicios públicos, esta guarida subterránea y, por supuesto, este extraordinario sumergible. La expresión de Tyrian permaneció serena mientras relataba el descubrimiento, pero Agatha quedó silenciosamente impresionada por sus capacidades. Su rápida asimilación de información y su control sobre la Ciudad-Estado, especialmente después de 50 años de ausencia, fueron nada menos que extraordinarios. Descubrir una instalación secreta de esta magnitud no debió de ser fácil. Se sentía como si nunca hubiera salido de la ciudad. "¿Se puede usar esta máquina ahora?" preguntó finalmente Agatha, rompiendo otro silencio. Tyrian negó con la cabeza. “Necesitamos examinarlo a fondo. Si bien se construyó según los planos de la Reina de Hielo, también incorpora una gama de tecnologías modernas e incluso de vanguardia. Además, esta instalación alberga varios sistemas de apoyo (bombas de aire, cables de acero y dispositivos de comunicación) que son esenciales para el funcionamiento del sumergible. Debemos evaluar el estado y la funcionalidad de estos componentes”. La mala noticia” continuó” es que quienes conocían de cerca esta máquina y su infraestructura probablemente hayan muerto, víctimas de la última batalla defensiva de Frost. Cuando descubrimos esta instalación, estaba sellada por dentro. Parece que quienes estaban dentro querían aislar a esas monstruosas criaturas, sin ser conscientes de la magnitud de la catástrofe a la que se enfrentaban. Tyrian suspiró suavemente mientras concluye. “Pero la buena noticia es”, levantó la mano, señalando la habitación, “que el sumergible y todo el equipo de esta sala están en perfectas condiciones”. Agatha no respondió. En silencio, levantó la vista, se giró y miró hacia el lugar de donde había venido, reflexionando sobre la magnitud de la situación y el misterioso viaje que la aguardaba. La puerta frente a Agatha era pesada y ligeramente deformada, un silencioso testimonio de una lucha pasada insondable. Su mirada se quedó fija en una serie de manchas de sangre en su superficie, que trazaban el escalofriante contorno de la huella de una mano. Aunque la sangre había perdido su vitalidad hacía tiempo, dejándola marrón y descolorida, la huella aún emitía un tenue brillo que atrajo su atención. Justo cuando estaba absorta en sus pensamientos, la voz de Tyrian interrumpió su ensoñación. “Ahora intentaré encontrar a los expertos que participaron en este proyecto encubierto. Quizás no todos los técnicos estuvieran en las instalaciones cuando se cerró. Pero si no encontramos a ningún superviviente con los conocimientos necesarios, quizá tengamos que recurrir a algunos veteranos de la Flota de la Niebla”. “¿Flota de la Niebla?” Las cejas de Agatha se fruncieron en confusión. Una leve sonrisa adornó los labios de Tyrian. “Quienes participaron en el Proyecto Abismo hace años quedarían atónitos al ver esta versión moderna de un sumergible”. Agatha guardó silencio, con la mente hecha un torbellino de emociones. No sabía si asombrarse ante la naturaleza circular de la historia o consolarse con la idea de que todo volvía a su lugar predestinado. Tyrian, de pie junto a ella, también se sumió en el silencio. El rostro del Almirante de Hierro fue perdiendo gradualmente la sonrisa mientras observaba lentamente la cámara, con una mirada intensa y reflexiva. Finalmente, sus ojos se posaron en la puerta que conducía al ascensor. Asintió sutilmente, como si rindiera homenaje a la intrincada red de ambición y locura humanas que los había conducido a ese momento. En alta mar, la brisa era suave y las olas rítmicas. Bajo sus pies, el núcleo de vapor del barco, el Roble Blanco, surcaba las aguas con el zumbido de sus robustos mecanismos. Lawrence, ataviado con una casaca de capitán que había servido durante muchos años, se encontraba en la cubierta elevada, con la mirada fija en el horizonte lejano. Pero el mundo interior del experimentado capitán estaba lejos de ser tranquilo. Una voz suave y femenina emanaba de un pequeño espejo que colgaba de su pecho. "¿Nervioso?" “No me ha abandonado desde que zarpamos de Frost” respondió Lawrence, chasqueando los labios como si percibiera la sal en el aire. “Buscamos deliberadamente un barco del que otros han huido durante un siglo. Si la Asociación de Exploradores se entera de esto, pensarán que he perdido la cabeza. “La mayoría de los capitanes del Mar Infinito no son precisamente pilares de la cordura. Simplemente serás el más legendario entre una flota de locos” la voz de Martha se escuchó a través del espejo, con un matiz de risa burlona. “¿No te anima ese pensamiento? Lawrence suspiró. “Si le dices a un hombre que está a punto de ser ahorcado que su soga es la más exquisita de todas, e incluso le sugieres atarla como un lazo, ¿crees que eso le traería algún consuelo?” Justo cuando Martha abría la boca para hablar, otra voz, ronca y tosca, la interrumpió de repente desde el asta cercana. "¡Claro que sí! Mientras la soga cumpla su función, me da igual que la ates con un lazo, ¡o que la deslumbres! ¡Me da igual!" El momento se rompió, pero el aire todavía estaba cargado de pensamientos y emociones no expresadas mientras el barco atravesaba las aguas, cada persona a bordo lidiando con su propia mezcla única de anticipación y miedo. Un leve tic cruzó los labios de Lawrence al girarse para identificar la fuente de la grosera interjección. Encaramado en lo alto del asta de la bandera, la Anomalía 077 colgaba de una soga. Mientras el barco se mecía al ritmo del océano, se balanceaba de un lado a otro, un espectáculo grotesco contra el mar abierto de fondo. “¿No piensas bajar?” La voz de Lawrence rezumaba exasperación mientras contemplaba el cadáver disecado aferrado al asta de la bandera. “Llevas ahí arriba un día entero. “¿Y si la soga empieza a funcionar de repente? Estaba empezando a sentirme somnoliento” replicó el cadáver, con una voz extrañamente ligera. “Dijiste que podía elegir dónde dormir, ¿recuerdas? “Recuerdo haberte dicho que podías elegir un lugar de descanso que no molestara a los demás” replicó Lawrence, fijando la mirada en el cadáver. “No pensé que eso significara que estarías colgado del asta de la bandera del barco. Tu método de sellado ha fallado claramente. Tu único recurso ahora es informar a los Desaparecidos. Ante esto, el cadáver emitió un gemido exagerado, como si Lawrence le hubiera arrebatado su último atisbo de dignidad. Ignorando el dramático lamento, Lawrence se inclinó para hablar frente al pequeño espejo que colgaba de su pecho. "¿Crees que todo saldrá bien?" “¿Por qué me preguntas?” La voz de Martha emanó del espejo. “Porque tu intuición siempre ha sido sorprendentemente acertada. Tú fuiste quien decidió nuestras horas de salida en el pasado, ¿verdad? “¿Acaso recuerdas eso?” La voz de Martha tenía un dejo de sorpresa, que rápidamente se transformó en una suave risa. “No te preocupes demasiado. Ya has aceptado tu destino como miembro de la Flota Desaparecida. Este no es tu primer encuentro con esa nave siniestra. “Cierto, pero los nervios no se han disipado” suspiró Lawrence, ajustándose el cuello por reflejo. “Además, mi último encuentro con ese barco es un recuerdo inquietante, una pesadilla que preferiría olvidar. No te preocupes demasiado. Al menos esta vez, los Desaparecidos no te apuntarán directamente. Antes de que Martha pudiera terminar la frase, un chillido ensordecedor la interrumpió. Al instante siguiente, una inquietante llama verde rodeó al Roble Blanco. Acompañado por un rugido atronador de los motores, el barco se sacudió violentamente, desviándose de su rumbo debido a un movimiento brusco del timón. El mar, antes tranquilo, se transformó dramáticamente. Innumerables zarcillos horripilantes, negros como la tinta, emergieron de la superficie cerúlea del agua, serpenteando como mechones de cabello retorcidos. El cielo también cambió al desvanecerse la luz del sol, suplantada por una densa cascada de nubes y niebla amenazantes. El océano azul se convirtió en un caos oscuro y sucio, como si lo hubieran profanado los zarcillos negros. La anomalía 077, todavía colgada del asta de la bandera, dejó escapar un grito agudo. Entre los gemidos inquietantes del cadáver y los gritos alarmados de la tripulación, Lawrence supo: estaban siendo arrastrados al reino espiritual. Con un rugido ensordecedor y una oleada de olas monstruosas, la imponente silueta de un barco irrumpió a través de la espesa y envolvente niebla, completamente envuelta en llamas infernales. Los Desaparecidos habían llegado. Como un acantilado fundido, su forma amenazante se acercaba cada vez más, amenazando con consumirlos a todos. El grito estridente y de pánico de la Anomalía 077 resonó en el mar turbulento. "¡Ya viene, ya viene! ¡Maldita sea, sigue arremetiendo contra nosotros! ¡Ya basta! ¡Quiero irme a casa! ¡Bájenme de aquí! Quiero irme a casa, ¿me oyen? ¡Ahh~!" Justo cuando las palabras escaparon de sus labios, el arco llameante del Desaparecido se detuvo de forma sorprendentemente abrupta. Se detuvo a solo medio metro del costado del Roble Blanco, como si lo hubiera frenado una fuerza invisible. Lawrence, petrificado en la proa de su barco, luchaba por encontrar el equilibrio en la realidad. Cuando finalmente lo logró, alzó la vista hacia la inmensa y ardiente aparición de un barco que se alzaba sobre él. Por un instante fugaz, la línea entre el terror del pasado y la realidad presente se desdibujó, sumergiéndolo de nuevo en una pesadilla vívidamente recordada. Los Desaparecidos habían regresado. En el campo de visión de Lawrence apareció una figura alta e imponente: Duncan Abnomar, el eterno amo de los Desaparecidos. De pie en la cubierta de su barco fantasma, observaba la escena con lo que Lawrence solo podía imaginar como una mezcla de curiosidad y autoridad. Este fue el segundo encuentro cara a cara de Lawrence con el ser mítico, una experiencia que muy pocos vivieron para contar. Entonces resonó la voz de Duncan Abnomar, resonante y tan autoritaria como un trueno que rasga el cielo. “Lawrence, ¿qué demonios pasa con tu nave?” Las palabras resonaron, cargadas de gravedad, llenando el aire de una tensión casi corpórea. Por un instante, todos y todo parecieron contener la respiración, como esperando la respuesta de Lawrence que determinaría el destino de ambos barcos y sus habitantes.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 463

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 462

Estás leyendo el capítulo 462 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.