Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 451 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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El túnel se detuvo abruptamente, como si la tierra y el techo hubieran sido absorbidos por un vórtice invisible, desapareciendo en una oscuridad impenetrable. De pie en ese inquietante punto, sintió como si el vacío absoluto que se extendía ante ella fuera una fuerza palpable que oprimiera a Vanna. Incluso como inquisidora experta en enfrentarse a lo desconocido, sintió un miedo primitivo y profundamente arraigado al abismo crecer en su interior como un maremoto.
Morris, siguiendo a Vanna, llegó al borde de este misterioso abismo. Al levantar su linterna, descubrió que su luz parecía casi consumida por la oscuridad circundante. En lugar de desaparecer por completo, la luz se volvió abrumadora, incapaz de penetrar la penumbra. Solo logró revelar débilmente una pendiente escarpada a un lado del abismo, mientras que la mayor parte del espacio permaneció en sombras.
“Esto no es típico de ninguna estructura minera que conozco”, comentó Vanna con cautela, echando un vistazo rápido al pozo de mina que habían seguido para llegar a este inquietante lugar. “Es como si el paso normal se cortara aquí. Este lugar coincide con el 'muro de piedra' mencionado en esos informes de investigación”.
Inclinándose para examinar una pequeña zona de la pared del abismo, que estaba apenas iluminada por su linterna, Morris reflexionó: “Es como si una entidad inmensa alguna vez llenara todo este espacio, y con su ausencia, todo lo que queda es este gigantesco vacío”.
Duncan, visiblemente preocupado, frunció el ceño. "¿Cómo es posible que una cavidad tan enorme se haya estabilizado y no se haya derrumbado? Si lo hace, las repercusiones para la ciudad podrían ser desastrosas".
Centrándose en Agatha, Duncan preguntó: “Llevas un rato sintiéndote inquieta. ¿Estás bien?”.
Agatha dudó antes de hablar: “No puedo ver ese “vacío” del que hablas. Lo que percibo es una cacofonía: un eco amplio y distorsionado con el sonido del viento. ¿Estás segura de que no hay nada más allá de este punto?”
“No veo absolutamente nada, ni rastro detectable de energías sobrenaturales residuales”, confirmó Vanna con seguridad, y luego reflexionó en voz alta: “Pero si sientes algo, podría significar que hay algún tipo de resonancia entre tú y las energías residuales que aún puedan quedar aquí”.
Agatha negó con la cabeza, se giró hacia Duncan y le preguntó: "¿Qué crees que deberíamos hacer?"
Duncan parecía decidido. “Debemos entrar a investigar”. Con un gesto de la mano, conjuró una llama verde fantasmal. De ella emergió un pájaro esquelético, envuelto en el mismo fuego inquietante, que se posó en su hombro.
Ai, observando el desarrollo de la situación, exclamó: "¡Ha llegado el veterano! ¡El veterano está aquí!"
“Para mitigar el riesgo de derrumbe, traeremos esta ave con nosotros”, explicó Duncan. “Una vez dentro, manténganse juntos y vigilen el techo y las paredes por si hay alguna señal de inestabilidad. Si hay algún indicio de derrumbe, los teletransportaremos a todos inmediatamente”.
“Sí, Capitán.”
"Comprendido."
"Entiendo."
“Jeje…”
Acariciando suavemente la cabeza de Alice, Duncan reevaluó el terreno irregular al borde del abismo antes de dar con valentía el primer paso hacia la oscuridad que lo rodeaba.
El resto del grupo siguió el mismo ejemplo.
Al aventurarse en el vacío, se toparon con una pendiente empinada e irregular. El camino distaba mucho de ser sencillo, interrumpido regularmente por terreno irregular y bifurcaciones laberínticas que exigían extrema precaución. Esta traicionera pendiente parecía hundirse en el mismísimo corazón del vacío envuelto, como si los condujera hacia sus misteriosas y ocultas profundidades.
El camino que recorrían parecía una profunda hendidura en la piedra, como si hubiera sido moldeado por una sustancia erosionada hacía mucho tiempo. Duncan se movía con paso decidido en la oscuridad, mientras sus etéreas llamas verdes emanaban silenciosamente de sus pies. Este fuego espectral proyectaba un tenue resplandor en un radio limitado a su alrededor, creando un vibrante "rastro de llamas" tras él. Cualquiera que mirara hacia atrás podía ver esta línea fosforescente ondulando entre las sombras, formando un vívido contorno que trazaba su camino de regreso a la boca del vacío.
En un lugar donde la oscuridad se extendía infinitamente, marcar el camino de regreso era crucial. Si bien la paloma espectral era su mejor protección para una huida de emergencia, Duncan no se arriesgó. Dejó un rastro de estas llamas a medida que se adentraban. Estos fuegos espirituales eran más que simples marcadores; ampliaban su percepción sensorial, permitiéndole detectar cualquier pequeño cambio en las paredes de la cueva circundante.
En las manos de Vanna, una espada se había materializado, forjada con fragmentos de tormenta helada. La blandía en una mano, con los sentidos alerta ante la posible amenaza de cualquier criatura acechante en la impenetrable oscuridad. A su lado, Alice se agarraba la cabeza con nerviosismo, temerosa de tropezar y caer al abismo. Agatha, aún desorientada por el peculiar eco que nublaba su percepción, se apoyaba en el brazo de Vanna para estabilizarse y sortear el terreno irregular. Mientras tanto, Morris estaba absorto en un minucioso examen de las rocas que bordeaban su camino.
“La piedra aquí es excepcionalmente densa, casi como si hubiera sido compactada”, observó, levantando su linterna para mirar a lo lejos. La luz plateada de la linterna le brilló en los ojos mientras añadía: “Si toda la cueva está compuesta de estratos rocosos como este, eso podría explicar su sorprendente estabilidad, incluso después de que lo que la rellenara haya desaparecido hace tiempo. La piedra forma una gruesa y pesada 'capa interna' que le da soporte estructural”.
Tras una pausa, añadió con cautela: “Sin embargo, es desconcertante. Para una cavidad de esta magnitud, una sola capa de piedra densa apenas sería suficiente para el soporte. Debe haber características estructurales adicionales”.
Intrigada, Vanna no pudo resistirse a preguntar: "¿Cuánto sabes realmente?"
“Mis intereses abarcan las matemáticas, la historia, la química, el misticismo, la física, un poco de geología y minería y, por supuesto, el combate, las armas de fuego, la mecánica y los explosivos”, enumeró Morris con indiferencia.
Vanna se quedó sin palabras. "¿Cómo... cómo llegaste a saber tanto?"
“Leer muchos libros ayuda”, dijo Morris encogiéndose de hombros. “Después de todo, soy historiador”.
Vanna miró a Morris, perpleja. Reflexionó sobre cómo la mayoría de los temas que mencionaba no eran requisitos típicos para un historiador. Pero tras dudarlo un momento, decidió no hacer comentarios.
Agatha, con el apoyo de Vanna, parecía sumida en sus pensamientos. Una vez más, la ecléctica experiencia de un miembro de la tripulación del capitán Duncan la intrigaba profundamente. La última vez que se sintió tan impactada fue cuando supo que Vanna era una “atleta”.
Sin embargo, Morris parecía completamente ajeno al asombro que había inspirado en los demás. Su atención ya había vuelto a las peculiares piedras bajo sus pies.
Iluminadas por el resplandor de la llama verde y su linterna, las rocas exhibían un sutil brillo metálico. Al observarlas más de cerca, parecían tener intrincados patrones, a menos que sus ojos le estuvieran jugando una mala pasada.
Curioso, el anciano erudito se inclinó para recoger un fragmento y examinarlo más de cerca.
De repente, se quedó congelado.
Al notarlo, Duncan también se detuvo y observó el fragmento de roca que Morris tenía en la mano. "¿Hay algún problema?", preguntó con voz preocupada.
Tras una pausa que pareció eterna, Morris finalmente salió de su ensoñación, con la voz teñida de asombro: “Es mineral en bruto. Sorprendentemente, es casi lo suficientemente puro como para alimentar directamente un reactor de núcleo de vapor”.
Agatha giró la cabeza bruscamente ante sus palabras. "¿Mineral en bruto?"
"En efecto", confirmó Morris, casi con incredulidad. Se agachó rápidamente para recoger otro fragmento y luego se agazapó para examinar el mar de piedras a sus pies. Cuanto más miraba, más se le abrían los ojos de asombro y aprensión. "Con razón... Pensé que la textura de estas supuestas 'piedras' me parecía extraña, pero no pude explicar por qué debido a la poca luz".
De repente, el anciano erudito levantó la vista y cruzó miradas con Duncan y Agatha. Su rostro era una máscara de asombro incrédulo, acompañado del brillo de un descubrimiento revolucionario. “Capitán, Agatha, ¡esta cueva, o al menos el suelo que pisamos, está hecha completamente de mineral en bruto!”
El aire pareció congelarse mientras todos los miembros del grupo asimilaban las monumentales implicaciones del descubrimiento de Morris. Duncan percibió una intensa tensión emocional emanando de Agatha, mientras que Vanna sintió un ligero temblor en la mano.
Para un nativo de Frost, nadie comprendía mejor la gravedad de descubrir “mineral en bruto”.
“Hemos descubierto nuevas vetas en la mina” dijo Vanna finalmente, con la voz temblorosa por la emoción contenida mientras apretaba la mano de Agatha. “Parece que Frost no sufrirá escasez por un tiempo.
“Cierto, hemos encontrado un tesoro” murmuró Agatha, con una mezcla compleja de alivio, asombro y aprensión en su voz. “Pero ¿por qué... por qué está esto aquí?
Duncan frunció el ceño, perplejo. "¿Podría ser que la corrosión del Señor del Inframundo genere mineral en bruto? Según nuestra información, esa entidad fue la responsable de crear este enorme vacío..."
La atmósfera cambió al instante, cargándose de una solemnidad grave. Incluso Alice, que a menudo pasaba por alto la gravedad de las situaciones, percibió el cambio. La marioneta tiró suavemente de la manga de Duncan y preguntó tímidamente: “Capitán, ¿qué es exactamente el mineral en bruto?”.
Duncan suspiró. En medio de la seriedad del momento, Alice permaneció felizmente obtusa.
“El mineral en bruto es la piedra angular de la industria moderna”, explicó Duncan con paciencia. “Es el combustible que impulsa la maquinaria de vapor. Así como los humanos necesitan alimento para vivir, las máquinas requieren mineral en bruto para su funcionamiento y fabricación”.
Alice escuchó con una mirada que sugería que solo lo estaba siguiendo a medias, y después de una pausa prolongada, finalmente asintió, "Oh~".
Duncan decidió no preguntarse si Alice realmente había captado el concepto. En cambio, sus ojos volvieron a la impenetrable oscuridad que se extendía ante él.
Su curiosidad se había transformado en un hambre insaciable de saber más.
Si la cueva que ahora estaban recorriendo estaba construida con un mineral en bruto de tan alta pureza, ¿qué otros secretos inimaginables podrían estar acechando en sus rincones más profundos?

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Estás leyendo el capítulo 451 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.