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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 452 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Iniciar discursoCancelar discurso A medida que el equipo avanzaba, la opresiva oscuridad de la cueva se veía atravesada intermitentemente por el tenue y misterioso resplandor de llamas fantasmales. Estas apariciones luminosas parecían guiarlos, trazando el camino que debían seguir y marcando su descenso hacia las profundidades de la cueva. La tenue luz de su linterna se fundía con estas iluminaciones fantasmales, proporcionándoles la luz justa para que apenas pudieran distinguir su entorno. Mientras avanzaban con dificultad, la abrumadora abundancia de mineral en bruto cautivó su atención. Este mineral, de increíble pureza, constituía la estructura misma de la cueva. Capas tras capas de roca densa creaban una estructura sólida y esférica. En la base de la cueva, innumerables minerales sueltos yacían esparcidos, cuya mera cantidad hacía imposible su medición. Estos minerales, vitales para la industria moderna, eran el motor de la Ciudad-Estado conocida como Frost. Sin embargo, en este contexto, añadían a la cueva una atmósfera inquietante, casi surrealista. Para Duncan, sin embargo, la naturaleza misteriosa del entorno no le preocupaba demasiado. Siempre pragmático, veía valor donde otros podrían ver superstición. Independientemente de si este mineral era obra de alguna antigua deidad, o incluso del infame Señor del Inframundo, su utilidad era primordial para Duncan. De haber estado al mando, incluso podría haber contemplado la viabilidad de establecer una operación minera en el Mar Frío. Mantuvo estas reflexiones en privado, sabiendo que para alguien como Agatha, sus pensamientos podrían parecer radicales, quizás incluso heréticos. Distraído por sus reflexiones internas, Duncan volvió bruscamente al presente al ver una sombra ambigua en el otro extremo de su campo de visión. Deteniéndose en seco, se dio cuenta de que no era el único en su observación. Morris, agarrando su linterna, señaló hacia adelante, con una mezcla de curiosidad y preocupación en su voz: “Hay algo ahí adelante”. Con la iluminación combinada de la linterna y las llamas fantasmales, una enorme sombra comenzó a tomar forma en la oscuridad aparentemente infinita de la caverna. A primera vista, parecía un imponente monolito o quizás el tronco macizo de un árbol antiguo, con su mitad superior ramificándose, extendiéndose hacia el vacío negro de arriba. El tamaño de esta silueta no pasó desapercibido para Agatha. Su magnitud insinuaba una estructura tan enorme que probablemente podría sostener una montaña entera, e incluso desde la distancia, emanaba una abrumadora sensación de poder. Vanna, siempre vigilante, apretó con más fuerza su espada de gran tamaño, instando al grupo a actuar con cuidado. A medida que se acercaban, la figura, antes vaga, comenzó a cristalizarse ante sus ojos. Un pilar titánico, que recordaba la torre principal de una gran catedral, se alzaba en el corazón de la caverna, dejándolos sin aliento al ser iluminados por el tenue resplandor de su linterna. Asombrado, Morris pronunció, casi en trance, “Ojo de la Sabiduría”. La superficie rugosa y áspera del pilar parecía un enorme tentáculo de algún leviatán de las profundidades marinas. Su base parecía profundamente incrustada en la tierra, con rocas desmoronadas y cicatrizadas que sugerían su violento surgimiento del mar bajo Frost. El pilar se extendía hacia arriba, perdiéndose en el oscuro dosel de la caverna, ramificándose en zarcillos tenuemente iluminados que recordaban a un árbol extraño y descomunal que prosperaba silenciosamente en este misterioso inframundo. El tamaño de la enorme columna era tan abrumador que la tenue y vacilante luz que emanaba de la linterna de Morris apenas podía penetrar la inmensa sombra que proyectaba. La tenue luz revelaba solo una pequeña parte de su tosco exterior, una diminuta mota comparada con la inmensidad de la estructura. Más allá de ese punto escasamente iluminado, el resto de la columna estaba iluminado por una etérea llama verde que parecía brotar de sus numerosas grietas y fisuras. Esta llama fantasmal iluminaba partes del monumento, creando sombras siniestras que danzaban en su inquietante abrazo. Pero grandes porciones permanecían ocultas en la oscuridad, obligando a Morris a entrecerrar los ojos para intentar distinguir los detalles más sutiles. La usualmente caprichosa y distraída Alicia no pudo evitar mirarla con asombro. Su asombro fue tal que se sujetó la cabeza con ambas manos y la desprendió con un tirón exagerado. La sostuvo en alto, intentando ver mejor. Pero por mucho que levantara la cabeza, la misteriosa estructura seguía siendo esquiva. Frustrada, hizo malabarismos con la cabeza por unos instantes, hasta que finalmente la volvió a colocar con un sonoro "pop". Sus ojos, abiertos y sin pestañear, reflejaban la maravilla que sentía. Vanna, desconcertada por la teatralidad de Alice, se encontró haciendo eco del sentimiento de Alice, un suave "Guau..." "¿Qué es esta cosa monstruosa?" Morris, igualmente fascinado por la colosal columna que combinaba a la perfección belleza y amenaza, no pudo evitar acercarse un poco más. Curiosamente, extendió la mano, rozando la superficie fría y rugosa con las yemas de los dedos. "Se siente tan sólida y fría como cualquier piedra, pero su apariencia... no se parece a nada que haya visto." Duncan intervino: “Me recuerda a una extremidad o apéndice enorme”, mirando hacia arriba, intentando calcular su altura. Tras una pausa contemplativa, especuló: “Quizás sea precisamente lo que impide que toda esta caverna se derrumbe”. Morris, con la luz de la linterna parpadeando sobre la superficie de la columna, reflexionó: “Su textura recuerda a la del mineral de metal, pero no se parece a ninguna otra que haya leído. La mezcla de impurezas es desconcertante”. Duncan bromeó con un dejo de travesura: "Adivinando atrevidamente, tal vez sea una extremidad del Señor del Inframundo que ha crecido dentro de la Ciudad-Estado y se ha petrificado aquí". Un silencio pesado siguió a la proclamación de Duncan, interrumpido finalmente por el comentario incómodo de Vanna: "Es un pensamiento bastante inquietante..." Duncan, imperturbable, se encogió de hombros. “Solo comenté con 'suposición audaz' para no complicarme la vida. Recuerda, mis llamas una vez tocaron este lugar. Aunque mis recuerdos de aquella época caótica son vagos, recuerdo que los elementos de aquí eran peculiarmente resistentes al fuego”. Mientras reflexionaba, se acercó a la estructura y rozó con las yemas de los dedos su textura áspera. Mientras tanto, Agatha también se sintió atraída por este pilar monolítico. En su visión única, la caverna parecía agitada, resonando con un poder invisible. Se sentía distorsionada, como si mirara a través de un charco de agua ondulante. Sin embargo, a pesar de este caos visual, el pilar era evidente para ella. Sintió una atracción irresistible hacia ello. 𝐟𝕣𝕖𝐞𝐰𝕖𝚋𝐧𝗼𝚟𝐞𝕝 . 𝗰𝐨𝐦 Con cautela, Agatha extendió la mano, deslizándola sobre el pilar. Tocarla fue como hojear un manuscrito milenario tallado en piedra, revelando las historias y recuerdos que guardaba en su interior. Unas hendiduras en particular despertaron su curiosidad. Al repasarlas, se dio cuenta de que encajaban a la perfección con sus dedos, como si la invitaran a comprender una verdad ancestral. Las hendiduras eran claramente huellas de palmas. La sorpresa de Agatha dio paso a una curiosidad instintiva al extender la otra mano para explorar más a fondo. Para su asombro, encontró otra huella de palma, igual a la primera en detalle y misterio. En el centro de la huella, había un suave rastro de ceniza, delicado y efímero, como el residuo de un toque antiguo. Sintiendo la imperiosa necesidad de compartir su descubrimiento, Agatha se giró para buscar a Duncan. Pero antes de que pudiera hablar, su visión, habitualmente oscura y caótica, se vio repentinamente inundada por remolinos de luces y sombras. Una oleada abrumadora de recuerdos la envolvió; recuerdos que no le pertenecían, pero que sentía profundamente personales. Emociones, tan delicadas como hilos de gasa, se entrelazaban en estos recuerdos. Fue como si una reserva de información latente hubiera cobrado vida de repente en su mente, despertada al tocar las huellas de las palmas. Visiones de navegar por el abismo, encontrarse con el aura remanente del Gobernador Winston, la verdad detrás del Proyecto Abismo, los esfuerzos de gobernadores anteriores, la inminente amenaza de los dioses antiguos a la Ciudad-Estado y una mezcla de pensamientos antiguos que vacilaban en la línea entre el sueño y la realidad, todo se fusionó en su mente. Agatha, desconcertada, jadeó y se tambaleó, al borde de perder el equilibrio. Pero una mano familiar la atrapó justo a tiempo. La voz de Duncan, con un matiz de preocupación, resonó en la cavernosa extensión: "¿Estás bien?". Tras sacudirse el aturdimiento, Agatha comprendió rápidamente el peso de la información que acababa de inundarla. Con voz apremiante, exclamó: “¡He accedido a recuerdos, recuerdos residuales que dejó "ella"!”. “¿Los recuerdos del clon? ¿Aquí?” Duncan frunció el ceño, recomponiendo sus palabras. Asintiendo vigorosamente, Agatha comenzó a relatar su experiencia: "¡Sí! Tuvo un encuentro con el gobernador Winston en este mismo lugar, donde descubrió la verdad sobre el Proyecto Abismo..." Las palabras brotaron de Agatha en un torrente ferviente, con la voz teñida de desesperación, como si temiera que los recuerdos se desvanecieran si no los compartía pronto. Relató cada detalle que había recopilado desde las últimas revelaciones del gobernador Winston hasta las intenciones originales de la Reina de Hielo y, crucialmente, el último pensamiento que tuvo sobre “ella” antes de desaparecer. El mensaje central era claro: el “Dios Antiguo” que amenazaba a Frost no era genuino. Era una mera imitación del Señor del Inframundo. Un silencio sepulcral se apoderó del grupo. A pesar de lo sorprendente de las revelaciones de Agatha, nadie se atrevió a interrumpirla. Una vez que terminó, el silencio persistió, denso y palpable. Morris, el sabio y anciano erudito, finalmente encontró su voz, reflejando el sentimiento colectivo: “La historia envuelta en niebla, y la niebla moldeando la historia…” Duncan, con rostro serio, volvió su atención hacia el imponente “pilar”, percibiendo su significado más profundamente que nunca.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 452

Estás leyendo el capítulo 452 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.