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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 450 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Iniciar discursoCancelar discurso El cabrestante crujía al girar, tirando de los cables de acero, que se encontraban al límite de su capacidad. La jaula del ascensor, una robusta estructura de hierro, emitía un crujido persistente al descender lentamente hacia las profundidades. La abrumadora oscuridad del exterior se veía interrumpida intermitentemente por el tenue resplandor de las farolas de gas, colocadas a intervalos en las paredes del pozo de la mina. Estas luces tenues, aunque escasas, eran vitales para ofrecer un resquicio de seguridad y orientación en este mundo subterráneo. Agatha se situó cerca de la entrada del ascensor, observando atentamente el hueco que descendía tras las barandillas de seguridad. La profunda oscuridad ocultaba sus rasgos, dificultando que quienes la rodeaban discernieran sus emociones o los pensamientos que la atravesaban. "Es... increíblemente profundo", una voz rompió el silencio dentro del ascensor. Era Alice, de pie un poco detrás de Duncan. Sus ojos seguían la luz de las farolas de gas que se alejaban en las paredes del hueco. Con un escalofrío de ansiedad evidente en su voz, añadió: "Parece como si nos hundiéramos en los cimientos de la ciudad y nos precipitáramos al abismo del mar". Morris, el erudito mayor, comentó desde un rincón lejano del ascensor, absorto en sus complejidades mecánicas: “Este descenso prolongado puede crear esa ilusión. En realidad, probablemente solo hemos descendido unos cientos de metros”. Alice respondió con un “Oh” alargado, con el rostro inundado de asombro, lidiando con la enormidad de la distancia mencionada. Mientras tanto, Duncan se distraía un poco de la conversación entre Alice y Morris. Atraído por la postura contemplativa de Agatha al frente de la jaula, se acercó a ella y le comentó al introspectivo "guardián": “Parece que tu mente está en otra parte”. Tras respirar hondo y hacer una breve pausa, Agatha respondió con aire de profundidad e introspección: “Desde que iniciamos nuestro descenso, me han abrumado los pensamientos. Dicen que mi homólogo estuvo aquí mismo, guiando a un equipo de exploración hacia las profundidades de esta misma mina de metal”. Su voz tembló, la incertidumbre era evidente. “Parecía haber tenido una revelación sobre su propia existencia en aquel entonces”, continuó Agatha. “Los guardianes que la acompañaban recuerdan que demostró una determinación inquebrantable. Pero no lograban comprender la razón”. Duncan, eligiendo sus palabras con cuidado, susurró: “Si esta 'duplica' tuya poseía la mayoría de tus recuerdos y emociones, es totalmente plausible que comprendiera a fondo su situación. Un clon también puede exhibir resiliencia y nobleza”. Agatha permaneció en silencio un rato, como sumergida en un mar de pensamientos intrincados. Finalmente, su voz rompió el silencio y reflexionó: “Me pregunto constantemente... ¿qué pasó por su mente en ese instante? ¿Qué recuerdos la inundaron? ¿Sintió alguna vez miedo o remordimiento? Cargó con mis recuerdos, pero su existencia duró solo unos días. ¿Habría guardado rencor?” Duncan, observándola atentamente, se tomó un momento antes de responder: “Si estuvieras en su lugar, ¿habrías guardado algún resentimiento o te habrías arrepentido de tus decisiones?” Ella respondió resueltamente: “No, no habría sentido resentimiento”. Él asintió lentamente. “Entonces, sin duda, ella tampoco lo habría hecho”. Aun así, Agatha continuó, con una mezcla de tristeza y reflexión en su voz: “Sin embargo, creo que estaría llena de remordimientos. Morir en esta oscuridad opresiva, mis pensamientos vagarían invariablemente hacia las ciudades-estado iluminadas por el sol, los rostros familiares y los lugares que aprecio. Como clon, la idea de no cruzar la puerta de Bartok me atormentaría, reflexionando sobre la incertidumbre de poseer un alma. Así que sí, en su lugar, sin duda me consumiría el arrepentimiento”. Duncan observó atentamente a Agatha. Tras un prolongado silencio, su atención se fijó en la creciente oscuridad que los rodeaba. “Entonces ella habría sentido lo mismo”, murmuró, reconociendo los pensamientos previos de Agatha. Agatha dudó, su voz suave, casi como si estuviera reflexionando en voz alta: "¿Qué misterios nos esperan abajo?" “Lo desconocido es precisamente la razón por la que necesitamos explorar” replicó Duncan, mirando a los demás pasajeros del ascensor. Alice permanecía nerviosa a un lado, mientras que Morris parecía absorto en sus pensamientos. En contraste, Vanna parecía imperturbable ante el descenso, de pie firme en el centro, con los brazos cruzados y los ojos cerrados, probablemente tomándose un respiro. Salvo por ellos y por ellos mismos, el vagón estaba vacío. Al observar esto, Agatha preguntó: “Se abstuvo de convocar a ninguno de sus subordinados y optó solo por nosotros. ¿Fue la cautela lo que guió esta decisión?” “Hay muchísima incertidumbre sobre lo que acecha allá abajo; quizás restos de antiguas deidades o la propagación de la 'verdad'. Presentar a guardianes y sacerdotes habituales a situaciones tan impredecibles podría exacerbar los riesgos”, respondió Agatha sin rodeos. “Es evidente que ni a ti ni a tus asociados les preocupan estas posibles amenazas”. Duncan, absorbiendo sus palabras, ofreció una sonrisa cómplice y decidió permanecer en silencio. El descenso del ascensor comenzó a desacelerarse notablemente. El crujido de la maquinaria al detenerse, combinado con el golpe sordo del ascensor al tocar la base de la mina, anunciaron su llegada. "Hemos llegado a nuestro destino", anunció Agatha. Levantó la vista, inspeccionó brevemente el entorno y abrió la puerta con seguridad. Al salir, instintivamente aconsejó a quienes la seguían: "Tengan cuidado. La zona solo ha sido despejada superficialmente. Los servicios de emergencia se marcharon hace apenas unas horas. Realmente nos estamos adentrando en territorio desconocido". A mitad de paso, se detuvo y miró a Duncan con una sonrisa tímida. "Aunque supongo que tales advertencias podrían ser superfluas para alguien como tú..." Duncan hizo un gesto de desdén, transmitiendo su indiferencia. Sus ojos volvieron a escudriñar el ominoso túnel que se extendía ante él. El esporádico resplandor de las farolas de gas apenas penetraba la oscuridad envolvente, proyectando una luz inquietante e indistinta. Los escombros esparcidos al azar, combinados con el ambiente escalofriante, apenas inspiraban confianza. Reflexionando en voz alta, Duncan comentó: “Quizás deberíamos haber mantenido a Nina a bordo un poco más. Sus habilidades podrían ser beneficiosas en un espacio tan sombrío”. Morris no pudo resistirse a comentar: “Considerando la posibilidad de que se sobresaltara y soltara sin querer un estornudo abrasador lo suficientemente potente como para destruir todo el túnel, habría sido prudente excluirla. Es recomendable evitar colocar a la joven Nina en lugares cerrados y con poca luz; su juventud puede ponerla un poco nerviosa”. Duncan respondió encogiéndose de hombros con indiferencia: “La juventud es una etapa de crecimiento. Después de todo, está a punto de terminar la preparatoria”. La expresión facial de Morris se tensó momentáneamente. Tras una breve lucha por encontrar las palabras, replicó: “Capitán, normalmente los graduados de la preparatoria conmemoran su transición a la edad adulta con festividades o quizás con unas vacaciones. No suelen lanzarse a pozos de minas desolados como 'regalo de graduación'...”. Duncan se echó a reír. Se le ocurrió una idea que lo impulsó a dirigirse a Vanna: “Cuando cumpliste diecisiete años y celebraste tu mayoría de edad, ¿cómo lo celebraste?”. Su pregunta fue alegre, tal vez buscando inspiración para futuras celebraciones para Nina o Shirley. Sorprendida, Vanna se vio envuelta en el centro de atención. La impactante joven dudó un momento, con las mejillas sonrojadas por una mezcla de sorpresa y cierta vergüenza. Superando su vacilación inicial, admitió en voz baja: “Estaba ocupada preparando mis exámenes de recuperación del año escolar que tuve que retrasar...”. Se produjo un silencio prolongado. La expresión de Duncan permaneció inalterada, aunque el ambiente se sentía mucho más incómodo. Solo pudo encogerse de hombros con impotencia. Mientras tanto, Agatha, que iba delante, se detuvo bruscamente y se dio la vuelta, lanzándole a Duncan una mirada incrédula. "¿Qué pasa?" preguntó Duncan con indiferencia. “Cada vez que presencio tus interacciones con tus seguidores, siempre me parece algo… sobrenatural”, comentó. “El hombre que veo ante mí, alguien que ha redescubierto su humanidad, dista mucho de la figura legendaria que te pintaron los cuentos del siglo pasado. Ahora creo que empiezo a comprender por qué el capitán Lawrence y su tripulación del Roble Blanco eran un grupo tan enigmático”. Duncan permaneció impasible ante los comentarios iniciales de Agatha. Sin embargo, a medida que ella profundizaba en sus pensamientos, su actitud comenzó a cambiar sutilmente. Una vez que terminó, aclaró rápidamente: “Para que conste, aunque todos a bordo del Roble Blanco están técnicamente bajo mi mando, la verdad es que no tengo una relación particularmente íntima con ninguno de ellos...”. Agatha asintió en señal de acuerdo: "Sí, sé que no eres cercano a ellos; ya lo has reiterado anteriormente". Detectando un dejo de broma en su voz, Duncan suspiró resignado: "¿Y cómo terminaron las cosas con la 'lista de carga' de Lawrence?" “Con la demanda actual en Frost, necesitamos suministros con urgencia. Siempre hemos sido muy estrictos con el cumplimiento de nuestros contratos. Ahora que la mercancía ha sido entregada, el siguiente paso lógico sería el envío”, comenzó Agatha, haciendo una pausa para negar levemente con la cabeza. “Sin embargo, solo podemos gestionar un pago parcial”. Duncan levantó una ceja. "¿Por qué?" “La pieza de carga más importante, la Anomalía 077, ha resultado incontrolable y, por lo tanto, imposible de entregar”, detalló. “Nuestro acuerdo exigía que el Roble Blanco entregara el 'Marinero' en estado seguro a la Sala de Reliquias de la Escarcha. Lo que no formaba parte del trato era una momia animada…” Agatha continuó, revelando un detalle: “Curiosamente, la momia parecía encantada con su inclusión en la lista de entrega. Al enterarse de que estaba destinada a Frost, casi rompió a llorar de alegría. Sin embargo, no sabemos cómo gestionar una anomalía que ha estado incontrolable durante tanto tiempo y que ya no se puede asegurar. Parece prudente confiar esto a su experiencia”. “Una anomalía que ha estado incontrolable durante un período prolongado…” Duncan murmuró pensativamente mientras su mirada se desviaba inadvertidamente hacia un lado. Alice, al percibir la mirada de Duncan, se giró para mirarlo. Una expresión de júbilo se dibujó en el rostro de la muñeca, provocando una risita: “Jeje...”. Duncan exhaló un suspiro de resignación y admitió: "Supongo que tengo algo de experiencia en ese departamento". Los ojos de Agatha se dirigieron instintivamente hacia Alice, con una mezcla de emociones evidente en su expresión. Para entonces, Duncan ya le había explicado el verdadero origen de esta "Señorita Muñeca". Siendo nativa de Frost, Agatha era plenamente consciente de lo anómalo que era que la "Anomalía 099" deambulara libremente por sus límites. Innumerables preguntas se arremolinaban en su mente, acompañadas de una curiosidad ardiente y una sensación de inquietud en su corazón, antes inquebrantable. Sin embargo, la aparente indiferencia de Duncan la disuadía cada vez que consideraba responder a sus preguntas. Finalmente, se armó de valor para expresar sus pensamientos, rompiendo el silencio. Pero, justo cuando estaba a punto de abordar el tema de Alice, una repentina oleada de ansiedad la silenció abruptamente. Al mismo tiempo, todos los miembros del equipo se detuvieron. Agatha giró la cabeza, mirando hacia lo más profundo de aquel largo y profundo callejón. Bajo la espesa capa negra, su visión, ya agudizada por las llamas, vaciló, tembló y se distorsionó. Era como si un viento invisible soplara contra su rostro, e innumerables voces caóticas se mezclaran en ese viento, asaltando sus sentidos. Sintió que su consciencia se perturbaba. Una presencia masiva proveniente de las profundidades del túnel... no, en realidad, los restos de una presencia masiva, resonaban con su cordura. No podía "ver" lo que había allí, pero podía sentir... un leve eco dentro de ese vasto e incomparable remanente. Ese débil eco la llamaba suavemente para que se acercara. “¿Qué hay… allí?” La sacerdotisa ciega preguntó. Inconscientemente, extendió la mano, aparentemente intentando estabilizar su cuerpo algo tembloroso. Una mano ligeramente grande pero claramente femenina se extendió desde un costado: Vanna se había acercado y había sostenido a Agatha, levantando su mirada hacia la inmensa oscuridad al final del túnel. “Parece un túnel hueco” murmuró Vanna, con un tono tenso”, un enorme túnel hueco…
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 450

Estás leyendo el capítulo 450 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.