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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 446 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras escuchar atentamente la sugerencia de Duncan, la mente de Agatha se dirigió al instante al cuerpo sin vida que le había servido temporalmente como receptáculo para la encarnación. Con un sutil asentimiento, indicó que no tenía objeciones a su propuesta. “Sin duda consideraré esa propuesta”, afirmó. Duncan tarareó pensativo en respuesta. Su mirada se desvió entonces hacia la figura de Agatha, que se proyectaba a través de un portal brillante y ardiente. Examinó el fondo borroso y borroso tras ella antes de finalmente formular una pregunta casual. "¿Y bien, cómo van las cosas por tu lado?" “Todo se ha estabilizado en la catedral”, respondió Agatha con un tono de alivio en la voz. “Hoy nos hemos puesto en contacto con todas las iglesias de la ciudad para evaluar la mano de obra disponible y las pérdidas sufridas recientemente. Tal como mencionaste anoche, la Ciudad-Estado tuvo una noche tranquila. Ninguna sombra amenazante emergió de la oscuridad. Incluso las zonas alrededor del hospital psiquiátrico y el cementerio, que suelen ser más propensas a disturbios, se mantuvieron estables. Ha sido un gran alivio para mí. Si la situación continúa así, nuestros problemas se reducirán significativamente”. Duncan arqueó una ceja, interrumpiendo su actualización. "Me refería a tu bienestar personal. ¿Cómo te va, sobre todo con la intensa carga de trabajo en tu inusual forma física actual?" “La verdad es que no me siento cansada” respondió Agatha con calma. “Quizás estar en este estado cadavérico tenga sus propias ventajas. No siento fatiga ni necesito descansar como una persona viva. Mientras encuentre consuelo en momentos de oración y reflexión, me las arreglaré perfectamente. "¿Estás ahora mismo en la sala de oración de la catedral?" preguntó Duncan. “Sí, estoy en la catedral principal, concretamente en la habitación que perteneció al obispo Iván. Es un espacio tranquilo” añadió Agatha con un dejo de tristeza en la voz mientras observaba la habitación que le resultaba tan familiar y especial. “Ahora, esta habitación es solo de mi dominio. En ese momento, Duncan sintió una sensación inusual, casi inquietante. Tras unos segundos de vacilación, preguntó: "¿Bartók se siente cómodo con que me contactes desde dentro de los sagrados muros de la catedral?". Agatha, sorprendida, se quedó en silencio, al igual que Shirley y Dog, que estaban cerca. Shirley murmuró en voz baja: “Capitán, ¿cómo logra pensar en perspectivas tan únicas? Y esa pregunta me pareció… peculiar”. Duncan la miró con severidad. “No interrumpas cuando los adultos estén discutiendo asuntos importantes. Deberías aprovechar este tiempo para concentrarte en tu tarea. Aún no has escrito ni una palabra, ¿verdad?” Resignada, Shirley volvió a concentrarse en sus estudios. Mientras tanto, Agatha, que seguía proyectada en la llama, recuperó la compostura. Miró con curiosidad la estatua del Dios de la Muerte, situada no muy lejos de ella, antes de volver a centrar su atención en Duncan. “Sabes, nunca lo había pensado”, dijo finalmente. Tras una pausa para ordenar sus pensamientos, planteó una pregunta: "¿Alguna vez le has hecho a Vanna una pregunta similar estando contigo? ¿Qué te dijo?" Duncan reflexionó sobre la pregunta, encontrándola bastante válida. “Nunca se la he preguntado. Quizás debería hacerlo la próxima vez que hablemos”. Agatha parecía querer añadir algo pero finalmente permaneció en silencio. Tras unos segundos incómodos, cambió de tema con destreza. "Por cierto, estoy preparada para evaluar la situación actual en la mina de metal". ¿En serio? ¿Se ha estabilizado el entorno de la mina?” preguntó Duncan, arqueando una ceja. “La última vez que hablamos, mencionaste que tardaría unos días más. “La situación en la mina se ha estabilizado en gran medida. Profundizar aún conlleva algunos riesgos, pero no estoy dispuesta a esperar más”, dijo Agatha, con expresión solemne. La firmeza de su determinación era inconfundible. “Siento que algo me arrastra hacia las profundidades, y esta sensación se ha intensificado desde esta mañana. Si seguimos posponiendo la situación, podríamos pasar por alto algo vital”. Reconociendo su opinión, Duncan asintió pensativo. Rompiendo el silencio, dijo: “Antes de que te pongas manos a la obra, nos vemos en Oak Street, 44”. Agatha, sorprendida, abrió mucho los ojos. "¿Te unes a mí?" "Me intriga bastante lo que podría estar escondido ahí abajo", admitió Duncan. “Entendido. Te encontraré allí antes de partir” confirmó Agatha. Duncan asintió de nuevo y, con un gesto de la mano, extinguió las llamas que proyectaban la imagen de Agatha. Suspiró profundamente y miró la caña de pescar que colgaba sin rumbo en sus manos. “Bueno, pescar para nada también es parte del viaje”, reflexionó. Dirigiéndose a Shirley y Dog, que estaban descansando junto a un barril de madera, les indicó: “Estaré en mi habitación. Dog, asegúrate de que Shirley complete al menos las primeras cinco páginas de su cuaderno de vocabulario. Una vez que termine su tarea, es libre de hacer lo que quiera”. Ansioso por obedecer, Dog se puso de pie de un salto, meneando su cola esquelética con entusiasmo hasta que la figura de Duncan desapareció por una escalera cercana. El sombrío sabueso se recostó entonces en una postura más relajada, pero antes de tumbarse, le lanzó a Shirley una mirada severa. “Deja de soñar despierta y ponte a escribir”. “Vamos, Dog. Eres un pesado” suspiró Shirley, frotándose la mano acalambrada. “Logré escribir un diario, y ni siquiera tengo dedos. Lo mínimo que puedes hacer es escribir con tus manos humanas”, replicó Dog, sentándose con aire de firmeza. “Lee más, aprende más palabras, Shirley. No te precipites; el Capitán realmente se preocupa por ti. Siempre has anhelado una vida como la de los demás niños, ¿verdad? Yo no puedo dártela, pero el Capitán sí. A su manera, cuida de ti y de Nina. Deberías darte cuenta de lo excepcional que es…” Antes de que pudiera terminar su diatriba, Shirley levantó las manos en señal de rendición. "Vale, vale, ya entiendo. Empiezas a parecer un cuidador demasiado entusiasta", gimió. Resignado, Dog refunfuñó, pero decidió no continuar con su lección. En cambio, bajó la mirada hacia el libro de geometría que tenía delante. Mientras Dog leía, sus ojos, de un rojo intenso, se fijaban intensamente en el texto. Líneas, formas y símbolos matemáticos parecían danzar en su mente abisal, uniéndose para formar complejas estructuras geométricas. Entre estas formaciones, emergían una luz roja parpadeante y una serie de puntos brillantes dispuestos en una matriz, que destellaban intermitentemente. Fue en ese momento que Shirley sintió algo extraño. Levantó la cabeza rápidamente y miró a Dog, quien pareció despertar de repente de su trance. Saltando varios metros en el aire, el perro gritó: "¡Caramba!". En un turbulento recuerdo, Shirley se vio catapultada por los aires por su cadena en la desgastada cubierta de un barco. Sacudida como una muñeca de trapo indefensa, aterrizó sobre los tablones de madera astillados con un golpe sordo. Incorporándose en un frenesí de movimientos desorientados, corrió hacia Dog, agarrándole el cráneo y sacudiéndolo con profunda preocupación. "¿Qué te acaba de pasar? ¡Te veías tan... diferente por un momento!". Su joven rostro estaba desfigurado por arrugas de preocupación y confusión. Aturdido por la vigorosa sacudida de Shirley, Dog luchó por recuperar la compostura. "¡No... no estoy seguro!", exclamó, visiblemente inquieto. "Algo pasó ante mis ojos, algo que no pude comprender, y luego se desvaneció antes de que pudiera procesarlo. Pero te juro que ya estoy bien". Cerca de allí, Ai, absorta en sus papas fritas, ladeó la cabeza y miró a Dog. "El servidor remoto no responde. ¿Revisa tu conexión a internet?", preguntó con un tono cargado de curiosidad. El perro estaba visiblemente perplejo. "¿Qué?" Ai batió las alas con desdén y se alejó, murmurando para sí misma una mezcla indescifrable de lenguaje humano y aviar. "¿Necesitas recargar monedas Q? ¿Qué tal un pase mensual o una suscripción de temporada?" Shirley hizo un gesto con la mano para alejar las distracciones de Ai, volviendo su atención a Dog. "Ignórala; está más desorientada que un colibrí con cafeína. ¿Seguro que estás bien? ¿No te habrás cortocircuitado el cerebro por culpa de tantas matemáticas o algo así?" Con un confuso movimiento de cráneo, Dog respondió: “Hasta donde yo sé, los demonios abisales no se fríen el cerebro, si es que tenemos cerebro, para empezar”. Tras una minuciosa inspección visual y espiritual, Shirley no detectó nada extraño en Dog. "Bueno, parece que estás bien", dijo, visiblemente aliviada, pero con aire de cautela. Decidiendo ignorar el inexplicable suceso, Dog reanudó su atención con el libro de matemáticas, comenzando desde donde lo había dejado. Shirley, sin embargo, permaneció atenta, con la mano cerca de la cadena, lista para tirar de ella al menor indicio de algo anormal. Afortunadamente, el resto de la sesión de estudio transcurrió sin más interrupciones, culminando con Dog resolviendo el último problema sin esfuerzo. Tirando el bolígrafo a un lado con una sonrisa triunfal, Dog miró a Shirley a los ojos. "¿Ves? Te dije que estoy perfectamente bien", dijo con una voz que transmitía una confianza tranquilizadora. Sin embargo, su mirada pronto se desvió hacia un barril cercano. "Shirley, aún no has terminado tu tarea". Su rostro se contorsionó en un gemido prolongado. Shirley expresó claramente su disgusto por el recordatorio. Dog solo pudo reír entre dientes, negando con la cabeza mientras volvía a concentrarse en su libro de matemáticas. Aunque estaba casi seguro de que estaba bien, una pizca de duda se aferraba obstinadamente a sus pensamientos. Había vislumbrado algo; no otro demonio abismal invocado por el libro, sino algo completamente diferente, más arcano y absolutamente desconcertante. ¿Qué demonios había visto?
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Estás leyendo el capítulo 446 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.