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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 393 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el ámbito sensorial de Duncan, dos puntos irregulares llamaron su atención. Ambos eran diferentes de los marcadores habituales a los que estaba acostumbrado, indicando anomalías que exigían una inspección más profunda. La primera anomalía se originó en un objeto específico: el Roble Blanco, una nave que una vez fue envuelta en un torrente de llamas etéreas. Sin embargo, a pesar de haber sido sometida a tal bautismo, la nave continuó irradiando una potente “presencia”. Esta presencia se manifestó en la percepción de Duncan como una vibrante bola de fuego, aunque su ubicación exacta seguía siendo esquiva. Cada vez que Duncan intentaba localizar el Roble Blanco, los resultados eran confusos e indistintos, sugiriendo que se encontraba cerca de Frost. Sin embargo, esa zona en particular ya había sido asegurada mediante un bloqueo conjunto establecido por la Flota de la Niebla y la Armada de Frost. La segunda anomalía “problemática” estaba relacionada con un individuo, específicamente con la portera femenina, Agatha. Últimamente, Duncan había notado alteraciones en el marcador que había implantado previamente en la mujer vendada. Debido a estas interferencias, la señal energética de Agatha se había debilitado considerablemente varias veces, y su ubicación comenzó a mostrar las mismas características turbias y distorsionadas que el Roble Blanco. Cuando Duncan intentó verificar remotamente el estado de Agatha, se sorprendió al descubrir que su aura ocasionalmente desaparecía por completo dentro de los límites de la ciudad. Dos marcadores desconcertantes, pertenecientes a un barco y a una persona, situados en diferentes lugares, pero que mostraban anomalías paralelas, sin duda merecían una investigación más profunda. Dadas las circunstancias, decidió investigar personalmente el asunto al anochecer. No había ninguna pista inmediata sobre el paradero del Roble Blanco; sin embargo, la lápida de Agatha, a pesar de su movimiento esporádico dentro de Frost, debería estar relativamente cerca. Duncan lanzó una mirada hacia Shirley, quien observaba su entorno con ojos intrigados a su lado. Involucrar a Dog, un demonio de las sombras, podría resultar ventajoso gracias a su capacidad de percepción mejorada. Si algún seguidor del Culto de la Aniquilación estuviera activo en las cercanías, probablemente sería capaz de percibir su distintiva aura de "amigo". Al caer la noche sobre la ciudad, las farolas de gas que bordeaban las calles se iluminaban. Los ocasionales silbatos de las patrullas nocturnas y los ladridos lejanos de los perros eran apenas audibles, acentuando el rítmico sonido de las distantes olas del océano. Durante el toque de queda, las calles estaban vacías y se respiraba una atmósfera gélida. Ni siquiera la luz esporádica que se filtraba de los edificios podía disipar el gélido frío del invierno. Guiado por tales condiciones, Duncan guió a Shirley por otro callejón, y en su “visión” sobrenatural, el grupo luminoso que simbolizaba a Agatha seguía moviéndose erráticamente no muy lejos. “Señor Duncan, ¿cree que la portera, si me ve… me atacará con una espada?” preguntó Shirley nerviosa, refiriéndose a cómo Vanna trataba a los herejes. "Los guardianes no usan espadas", respondió Duncan con indiferencia. "He oído de Vanna que empuñan bastones de batalla especialmente diseñados y utilizan artes divinas provenientes del reino de la muerte para enfrentarse a los herejes". Shirley se estremeció visiblemente ante esta información y se quedó en silencio. Sin embargo, Duncan apenas percibió la reacción de la chica. Tras entrar en una calle estrecha, se detuvo bruscamente. Shirley se detuvo de repente junto a él, observando el entorno con gran atención. "¿Has detectado algo? ¿Está el portero cerca?", preguntó con aprensión. “No solo está cerca, está aquí mismo” dijo Duncan con voz firme y la mirada recorriendo metódicamente todo el callejón. “Y parece que lleva aquí bastante tiempo. “¡¿Está aquí?!” exclamó Shirley, abriendo mucho los ojos por la sorpresa. Como si la hubiera tocado una brisa gélida, miró al frente, con la ansiedad en aumento. “¿Dónde, dónde...? No la veo. Dog, ¿puedes detectarla? “No distingo nada” la voz de Dog emergió de las sombras circundantes, con un sonido apagado y apagado. “No puedo ver a nadie, ni sentir ninguna presencia. "¿Ni siquiera Dog puede identificarla?" Duncan frunció el ceño ligeramente. Frente a él, un pequeño grupo de llamas, representando a Agatha, titilaba silenciosamente a pocos metros de distancia, con un brillo tenue y fantasmal. En efecto, la portera se encontraba presente: había estado descansando en ese lugar. Duncan avanzó lentamente hacia el lugar donde se encontraban las llamas espectrales, solo para detener sus pasos. “Agatha” pareció haber percibido algo; el grupo de llamas surgió abruptamente a medida que se acercaba, luego cambió rápidamente en otra dirección. Duncan levantó la cabeza y miró hacia donde se desplazaba el grupo de llamas según su percepción sensorial. De repente, una sombra fugaz en la ventana de un edificio cercano atrajo su atención. Observó una figura borrosa que se desplazaba por la superficie del cristal; su silueta recordaba vagamente a Agatha. Shirley, que también había estado inspeccionando el entorno, vio la sombra. Su sorpresa casi le provocó un grito, pero rápidamente se tapó la boca con la mano. Después de que la sombra pasara, se giró hacia Duncan con voz temblorosa: "¡Acabo de ver una sombra!". “Yo también lo noté. Se reflejaba en la ventana” respondió Duncan con voz resonante, con la mirada fija al frente. En un reino invisible para Shirley, observaba con insistencia ese grupo de llamas: las llamas habían atravesado el callejón, parpadeado en la esquina y luego invertido su dirección. Entrecerró los ojos ligeramente como si visualizara la situación de Agatha en su mente. Parecía como si intentara salir de algún apuro. Podría estar herida o extremadamente fatigada. Había descansado brevemente allí antes de dirigirse a la parte alta de la ciudad. Algo parecía haberla detenido temporalmente en el cruce, pero no fue suficiente para detener su avance. Duncan abrió los ojos y su mirada volvió a posarse en el cristal de la ventana, no muy lejos. El cristal pulido ya no captaba la figura de Agatha, sino que solo reflejaba la imagen borrosa de una farola lejana. “Reflexión…” murmuró Duncan para sí mismo, “Fascinante…” “¿Eh?” preguntó Shirley con cara de confusión. “¿Qué pasa? ¿Has descubierto algo? “Potencialmente” respondió Duncan con un tono ambiguo. Se acercó a la ventana y chasqueó los dedos. Un pequeño grupo de llamas se encendió en la punta de sus dedos, arrojando un cálido resplandor sobre su forma. Volvió la mirada hacia la ventana y observó cómo su llama se replicaba. La luz reflejada parecía tener vida propia y etérea, ardiendo silenciosamente en el reino de los espejos. Shirley observó las acciones de Duncan con expresión perpleja, y luego lo vio mover la mano con indiferencia, apagando la llama en la punta de sus dedos. Sin embargo, un suave resplandor verde seguía parpadeando en su campo de visión. La boca de Shirley se abrió gradualmente en asombro ante la vista que se desarrollaba ante ella: después de que Duncan dispersara las llamas en su mano, la llama reflejada en la ventana de vidrio no mostraba signos de desvanecerse; ¡la llama reflejada continuaba ardiendo en tranquilidad, como si poseyera una existencia separada prosperando dentro del espejo! “¡¿Qué... qué pasa?!” Shirley señaló la llama en la ventana, balbuceando hacia Duncan. “¿Por qué persiste la llama...? “Un Frost reflejado” dijo Duncan girando lentamente la cabeza, con un dejo de diversión en la voz” se está fusionando gradualmente con el Frost del mundo real. Un concepto maravilloso, en mi opinión, rebosante de inventiva. "Reflejado..." Shirley apenas comprendió, pero aun así repitió la palabra instintivamente: "¿Quieres decir que hay una Escarcha dentro del espejo? ¿Ese 'guardián' se ha aventurado en el mundo del espejo?" “No es del todo preciso, pero podrías interpretarlo así”, respondió Duncan con serenidad, volviendo la mirada al reflejo de la llama intacta que aún ardía en el espejo, “Hay una pequeña fractura aquí, pero es inadecuada”. “¿Inadecuado?” Shirley parpadeó perpleja. “Necesito una ubicación más precisa, un vínculo más fuerte” extendió Duncan lentamente la mano, tocando con la punta del dedo el fuego espectral del espejo. “Para encender el mundo que reside más allá del espejo, esta débil llama no es suficiente. Pero... Hizo una pausa y retiró el dedo. La llama fantasma reflejada en el cristal parpadeó bruscamente y luego se hundió en las sombrías profundidades, dejando atrás solo un leve rastro de verde fantasmal que se extendía en la distancia. “Eso debería ser suficiente para ayudar a Agatha”. … ¿Cuántas falsificaciones elaboradas con "elementos primarios" había aniquilado? ¿Cuántos "avatares" del joven rubio había destrozado? Tras superar el umbral de los cuatro dígitos, Agatha perdió el interés en mantener la cuenta. El único hecho del que estaba segura era que el hereje había dicho la verdad sobre un asunto: ella estaba atrapada en ese mundo peculiar sin ninguna perspectiva inminente de escape. El cielo tenía una sombra tenue y las nubes se movían caóticamente. En esta versión de "Frost", sin luz solar, la distinción entre el día y la noche se había vuelto difícil de distinguir. Solo los sutiles cambios de luminosidad que se filtraban a través de la capa de nubes y el resplandor que emanaba de las farolas de gas indicaban que el velo de la noche había descendido. Agatha se abrió paso a través de un callejón estrecho, con paso rápido mientras se esforzaba por mantener la respiración tranquila y curar sus heridas físicas y mentales. Su abrigo negro soportó el peso de las batallas incesantes, sufriendo daños en varios puntos. La armadura de combate subyacente también estaba gravemente dañada, dejando al descubierto sus hombros, flancos y otras zonas. Sus vendajes y la piel que llevaba debajo eran visibles, manchados con hilillos de sangre. Para ser justos, el adversario no era particularmente formidable. Ni siquiera los avatares empleados por el hereje rubio representaban una amenaza significativa para Agatha, una poderosa guardiana. Solo requerían unos minutos de esfuerzo para eliminarlos. Pero sus números eran infinitos. Toda la ciudad les sirvió como “material” y “tropas de apoyo” para la regeneración. Los métodos de combate convencionales resultaron totalmente ineficaces en este escenario. Mientras Agatha recorría el callejón, rápidamente realizaba cálculos en su mente. Al mismo tiempo, recordó la sensación extraña y aterradora que había experimentado unos minutos antes. Había estado descansando un rato en un callejón sombrío cuando una presencia aterradora invadió sus sentidos de repente. La presión era tan intensa que sintió como si su corazón hubiera dejado de latir por unos fugaces segundos. En ese instante, abandonó apresuradamente su santuario sin pensarlo mucho. Pero, tras reflexionar, aquella imponente presencia no parecía provenir de aquella extraña ciudad de falsificaciones. “¿Qué… qué pudo haber sido?”
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 393

Estás leyendo el capítulo 393 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.