Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 392 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
De repente, un fragmento de una vieja conversación resurgió en la mente de Lawrence; era una simple pero profunda declaración pronunciada por "Martha". Se encontró lidiando con la naturaleza de sus recuerdos: ¿eran solo producto de su imaginación o contenían la verdadera esencia de Martha tal como la conocía? ¿O era esta "Martha" actual ante él un reflejo más auténtico de su realidad? Sin embargo, algo estaba inquebrantablemente claro: su camino lo llevaría a un lugar conocido como Frost. La ubicación exacta de Frost, sin embargo, seguía siendo un enigma.
Lawrence, con el ceño fruncido, no pudo ocultar su frustración al hablar: “Hemos estado dando vueltas en busca del escurridizo camino a Frost. Desde que nos escabullimos del puerto de la ciudad, cubiertos por la oscuridad de la noche, no hemos podido volver a rastrear la ciudad. Incluso desandando nuestros pasos solo encontramos una extensión infinita de océano”.
Con una sonrisa y negando con la cabeza, Martha ofreció una revelación sorprendente: “Verás, Lawrence, tu enfoque no te llevará a Frost. Parece que Frost te ha estado eludiendo a propósito”.
Tomado por sorpresa, Lawrence preguntó: "¿Por qué demonios Frost querría esconderse de mí?"
En lugar de ofrecer una respuesta verbal, Martha simplemente hizo un gesto silencioso hacia la llama etérea que bailaba imperturbable sobre Lawrence.
En ese momento, una oleada de comprensión invadió al viejo capitán. Mirando su brazo fantasmal, reflexionó en voz alta: "¿Podría ser que nuestra huida sin obstáculos del puerto de la ciudad no fuera un simple golpe de suerte...? En lugar de que nos fuéramos nosotros, ¿podría ser que la ciudad misma se alejara del Roble Blanco?"
Volviendo la mirada hacia Martha, con una mezcla única de comprensión y confusión en su rostro, Lawrence preguntó: “¿Cuál es entonces nuestro siguiente paso? Actualmente, el Roble Blanco está más cerca de los Desaparecidos que cuando partimos del puerto. Si la ciudad se está distanciando de mí a propósito, ¿cómo me propongo encontrarla?”.
“Lo localizaré” respondió Martha con aire de serena certeza.
Sobresaltado, Lawrence le preguntó: "¿Estás segura de que puedes encontrarlo?"
“Absolutamente”, afirmó Martha, con la voz llena de confianza. “Con los años, mi barco y yo hemos forjado un vínculo inseparable con este mar. Aunque me haya separado de esta gran entidad, no lo notará de inmediato. Además, la existencia actual del Roble Negro es más parecida a la imagen especular del Roble Blanco. No he interactuado directamente con los Desaparecidos, al menos no todavía. Frost no me rechazará… No es tan astuto como podrías pensar”.
Lawrence asintió, captando solo una parte de su explicación. Aún un poco desconcertado, preguntó: “Pero si eres el único que puede acercarse, ¿qué pasa con el Roble Blanco y conmigo? Si nos revelamos, ¿no se retirará inevitablemente?”.
En respuesta, Martha se limitó a ofrecer una sonrisa reconfortante.
Acortando la distancia entre ellos, extendió la mano y la posó suavemente sobre el pecho de Lawrence. Su mirada contenía una profunda sabiduría que parecía trascender la comprensión mortal. En un suave susurro, sugirió: “La respuesta es más sencilla de lo que crees. Intercambiemos nuestros roles. En este lugar, la frontera entre un ser y su reflejo no es tan clara”.
Su sugerencia sorprendió a Lawrence. Abrió la boca para profundizar en esta novedosa idea, pero antes de que pudiera formular sus preguntas, una leve presión le recorrió el pecho.
Esta fuerza sutil, aunque suave, desencadenó una oleada de vértigo que recorrió a Lawrence. Sintió que perdía el equilibrio y su cuerpo empezó a inclinarse hacia atrás. En los fugaces instantes antes de sucumbir a la inconsciencia, sintió que algo lo sujetaba por detrás. La voz tranquilizadora de Martha resonó en sus oídos: “Tómate un respiro, querido. El viaje que nos espera es incomprensible”.
Lawrence se quedó profundamente dormido. Parecía que solo había pasado un instante cuando despertó de golpe. Su primer instinto fue gritar: "¡Martha!".
La voz que respondió no fue la de Martha, sino la de su primer oficial Gus: “Capitán, ¿por fin está despierto?”
Al recuperar la consciencia, Lawrence se encontró con dificultades para incorporarse. Respiró hondo para combatir la desorientación que le produjo un despertar tan repentino. Al observar su entorno, descubrió que estaba recostado en su cama, en el camarote del capitán. Gus y algunos otros tripulantes estaban cerca con expresiones de aprensión.
Además, reconoció la figura familiar en el rincón menos visible de la habitación: la Anomalía 077, la entidad momificada jugueteaba tranquilamente con una soga alrededor del cuello. Pero en cuanto la mirada de Lawrence se posó en ella, rápidamente ocultó la cuerda y fingió inocencia.
“¿Qu-qué pasó...?” logró preguntar Lawrence, con la respiración aún errática. Se pasó una mano por la frente, intentando discernir los límites entre la realidad y el sueño. Los sucesos recientes brillaban en su memoria como espejismos, alternando entre la claridad y la oscuridad.
“Te trajeron de vuelta al Roble Blanco. El 'Marinero' fue el responsable de tu regreso” respondió Gus rápidamente, señalando con la cabeza a la momia en la esquina. “Llevas varias horas inconsciente.
“Tengo este recuerdo… de aventurarme en el Roble Negro, de encontrarme con Martha… ¿Ocurrieron realmente estos incidentes?”, continuó Lawrence, frotándose la frente con más fuerza mientras buscaba claridad, y luego volvió a alzar la mirada. “¿Y dónde podría estar situado el Roble Negro actualmente?”.
“No me falla la memoria, capitán. Efectivamente, abordó ese barco, y el “Marinero” confirmó su encuentro con la señorita Martha” Gus ayudó a Lawrence a ponerse de pie, con una expresión extraña a mitad de la explicación. “En cuanto a la ubicación actual del Black Oak… Bueno, capitán, las circunstancias son bastante extraordinarias. No sé cómo explicarlo mejor…
“¿Extraordinario?” Lawrence frunció el ceño confundido. “¿En qué sentido?”
Nuestra nave no responde en este momento; tanto el mecanismo de dirección como la hélice están averiados, dejando al Roble Blanco tan desorientado como un barco fantasma. En cuanto al Roble Negro… creo que es mejor que lo veas con tus propios ojos.
La preocupación que impregnaba las palabras de Gus endureció la expresión de Lawrence. Ignorando la mano que lo apoyaba, siguió a su equipo hacia la puerta, con el rostro desencajado por una profunda preocupación.
Mientras lo hacía, comenzó a notar ciertos cambios, tanto en él mismo como entre su tripulación.
Las llamas espectrales que antes envolvían sus cuerpos habían desaparecido misteriosamente. Todos, incluido Lawrence, habían recuperado su forma tangible, y el suelo y las paredes circundantes ya no exhibían las ardientes características espectrales de los Desaparecidos. Era como si cada detalle de su entorno hubiera vuelto a la normalidad.
Al notar la mirada escrutadora de Lawrence, el primer oficial ofreció una aclaración: “Las llamas etéreas se disiparon hace unas horas, poco después de que regresaras aquí”.
Lawrence respondió con un silencioso asentimiento, su curiosidad despertada por el indicio de inquietud visible en el comportamiento típicamente imperturbable de su primer oficial.
Al salir de la cabina junto con su tripulación, Lawrence subió a la cubierta del Roble Blanco. Casi de inmediato, percibió algo extraño a su alrededor.
El aire era húmedo y frío, impregnado del fuerte aroma salado del mar. El cielo estaba inquietantemente oscuro, lleno de formas fantasmales que flotaban amenazantes sobre sus cabezas. A pesar de la ausencia de viento perceptible, sintió una inquietante sensación de movimiento rozándole la piel. De vez en cuando, unas peculiares distorsiones, parecidas a burbujas, aparecían de la nada, perturbando el aire cercano.
A medida que Lawrence asimilaba los elementos desconcertantes de su entorno, comenzó a comprender las extraordinarias circunstancias que habían ocurrido. Su comprensión se profundizó cuando el primer oficial Gus lo guió hasta el borde del barco.
“Mirad, el Roble Negro”. Situado al borde del barco, el primer oficial señaló hacia el agua.
Siguiendo la mirada de Gus, Lawrence observó el suave movimiento del océano, y las olas formadas por el movimiento del Roble Blanco se retorcían formando un patrón inquietante y antinatural. Sobre la superficie distorsionada, como un espejo, del mar, vio un reflejo de su barco.
La imagen reflejada mostraba una embarcación sombría, envuelta en una densa niebla y oscuridad, con solo unas pocas luces fantasmales que marcaban su contorno. El “reflejo” parecía navegar bajo el Roble Blanco, desafiando la dirección del viento.
En ese momento, Lawrence finalmente comprendió el verdadero significado de las últimas palabras de Martha. Sus roles se habían invertido: el Roble Blanco era ahora un mero reflejo del Roble Negro.
“Capitán…” El primer oficial Gus, al observar los cambios en el semblante de Lawrence, supuso que el experimentado capitán podría haber aclarado su situación actual. “¿Qué sucede? ¿Por qué nuestro reflejo en el agua se ha transformado en el Roble Negro? ¿Y por qué no podemos gobernar el barco…”
"No estamos sin rumbo, simplemente seguimos el curso del Roble Negro", respondió Lawrence con una suave sonrisa. "Díganle a la tripulación que esté tranquila. Vamos camino a un lugar que promete las respuestas a todos nuestros dilemas".
"¿Un lugar que tiene las respuestas a todos nuestros problemas?" El primer oficial parpadeó confundido. "¿Adónde vamos exactamente?"
“Nuestro destino final es Frost”.
…
Mientras el manto de la noche descendía sobre la Ciudad-Estado, dos figuras distintas avanzaban rápidamente por las calles desoladas y en toque de queda.
Uno era una figura imponente, de hombros anchos y envuelto en un abrigo negro, un espectro reflejado por la oscuridad inminente. El otro era notablemente más bajo, y aunque abrigado con una gruesa capa de invierno, su físico delgado y esbelto aún era perceptible.
Una brisa helada azotó la calle, provocando que la figura más baja estornudara con vehemencia: "... ¡Achú!"
Duncan, el más alto de los dos, miró a Shirley, que se frotaba la nariz. “Te aconsejé que usaras una bufanda, pero descartaste la idea. Las noches en Frost son bastante más frías que en Pland”.
“Qué frío…” Shirley se ajustó la ropa sin querer. A pesar de su ropa abrigada, el viento cortante le provocaba un escalofrío desagradable. Siendo nativa de Pland, aún se estaba acostumbrando al duro clima de Frost. “Empiezo a arrepentirme de haber salido…”
Duncan respondió con una sonrisa seca: “Dijiste que preferirías hacer cualquier cosa antes que quedarte atascado con la tarea”.
Recordando su anterior bravuconería, Shirley mantuvo la cabeza en alto contra el viento cortante y afirmó: "¡De hecho, eso es exactamente lo que dije!"
“Entre todos tus iguales, tu tenacidad es inigualable” suspiró Duncan, invadido por una sensación de diversión impotente. Luego desvió la mirada, fija en un callejón lejano. “Deberíamos seguir adelante, prefiero no cruzarme con la patrulla nocturna.
Luchando por seguir el paso rápido de Duncan, Shirley, a pesar de tener las piernas más cortas, logró mantener el ritmo. Despertada por la curiosidad, preguntó: "¿Cuál es el objetivo de esta excursión?".
"Estamos de visita para asegurarnos del bienestar de alguien", respondió Duncan con indiferencia y siguió adelante.
"¿Visitas a alguien?" Shirley miró al imponente capitán a su lado. "¿A quién visitamos?"
“La portera, Agatha” respondió Duncan en un tono teñido de indiferencia.
Sin embargo, sus ojos estaban centrados en algo mucho más allá de la calle envuelta en sombras, hacia su punto final.
Unas cuantas llamas verdes y misteriosas bailaban en su línea de visión, su intensidad fluctuaba como si las observara a través de una espesa niebla.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 393
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 392
Estás leyendo el capítulo 392 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.