Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 389 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan no se permitió vagar sin rumbo por el barco al salir del camarote del capitán. En cambio, su mano instintivamente buscó el picaporte que decía "Puerta de los Perdidos". Al abrir la puerta, se encontró con la familiar visión de los aposentos privados de Zhou Ming. La habitación estaba exactamente como la había dejado, un remanso de paz en un mar de incertidumbre. Despedía una potente aura de familiaridad que lo desconcertó momentáneamente, como si hubiera estado fuera mucho más tiempo del que creía.
Fiel a su rutina, Zhou Ming se dirigió primero a la ventana firmemente cerrada. Examinó la fina capa de polvo acumulada en el alféizar y luego comprobó el estado de la cerradura, asegurándose de que estuviera bien cerrada. A pesar de ser consciente de la trivialidad de estas acciones, las realizó con la precisión de un ritual. Después, tomó el diario que colgaba al alcance de la mano junto a la ventana, anotando diligentemente las observaciones del día en una sección previamente intacta: las puertas y ventanas no habían sido manipuladas. La habitación se había mantenido impecable durante su ausencia.
Habiendo completado esta nueva entrada del diario, Zhou Ming suspiró y caminó lentamente hacia el escritorio de estudio.
En ese preciso instante, diminutas chispas esmeralda comenzaron a parpadear sobre la superficie del escritorio, perfilando gradualmente una forma desconocida. Las chispas aumentaron en intensidad, fusionándose para revelar el objeto que estaban formando. El proceso de elaboración estaba casi terminado, lo que indicaba la existencia de un barco.
Para ser más específico, era una maravilla mecánica impulsada por vapor con un elegante casco blanco y una chimenea impresionante: nada menos que una notable hazaña de ingeniería.
Zhou Ming observó el espectáculo desarrollarse con una actitud imperturbable.
El objeto resultó ser una miniatura del Roble Blanco, que inexplicablemente había cobrado forma dentro de su habitación. Pero esto planteaba la pregunta: ¿por qué estaba allí? ¿Qué había provocado su repentina aparición? ¿Y qué había sido de la nave?
La mirada de Zhou Ming se dirigió entonces a un estante de la habitación. Allí, cómodamente encajadas entre las ranuras, se encontraban las miniaturas de los Desaparecidos y Pland, en silencioso testimonio de su antigua gloria.
Zhou Ming sabía que los objetos completamente envueltos por el fuego espiritual, bajo su control absoluto, se materializarían como réplicas exactas en su escritorio. Este había sido el caso con los Desaparecidos y Pland, y ahora parecía que el Roble Blanco había seguido su ejemplo...
De repente, vívidos recuerdos de su encuentro inicial con el Roble Blanco surgieron, abrumando los sentidos de Zhou Ming.
El Roble Blanco había caído presa de la llama espectral de Zhou Ming, y el Desaparecido absorbió toda la vasija. Pero parecía que su control sobre el fuego etéreo no había sido suficiente en ese momento. Tras ser quemado, el Roble Blanco no se transformó en un adorno de escritorio como otros objetos, sino que dejó una huella imborrable.
Sentado en su escritorio, Zhou Ming observaba cómo las centelleantes chispas verdes trazaban los últimos detalles del contorno del Roble Blanco. Su expresión reflejaba una profunda contemplación.
Zhou Ming estaba seguro de que no había estado pendiente del Roble Blanco durante bastante tiempo y de que no había encendido a propósito la marca de fuego dejada en la nave. Por lo tanto, la metamorfosis actual no era consecuencia de sus acciones, sino un cambio voluntario iniciado por el propio Roble Blanco. Evidentemente, un evento significativo había ocurrido en la nave, activando la marca dejada en ella. La marca no solo se había activado, sino que incluso había transformado la nave en una de sus preciadas miniaturas.
Sus ojos se entrecerraron en concentración mientras Zhou Ming una vez más intentaba señalar la ubicación exacta del Roble Blanco y evaluar su estado actual.
Después de un momento de intensa concentración, abrió lentamente los ojos con una mirada de solemnidad grabada en su rostro.
A pesar de sus mejores esfuerzos desde la intimidad de su habitación, a Zhou Ming le resultó difícil localizar el paradero exacto del Roble Blanco. Sus sentidos sugerían vagamente que podría estar hacia Frost, el mundo que se extendía más allá de su puerta. Además, al intentar evaluar el estado del Roble Blanco, recibió una respuesta desconocida.
Parecía como si el barco estuviera completamente sumergido en un océano.
Sobre el escritorio, la danza de las chispas verdes llegó a su fin, dejando atrás un modelo bellamente detallado del Roble Blanco colocado en silencio frente a Zhou Ming.
Después de un momento de vacilación, Zhou Ming extendió su mano para recoger la miniatura del Roble Blanco, levantándola para una inspección más íntima.
Sin embargo, nada parecía estar mal.
Tras examinar la maqueta brevemente, Zhou Ming negó con la cabeza, aceptándola a regañadientes. Comprendió que era imposible verificar la situación de la nave desde su habitación; tendría que viajar físicamente a Frost para una investigación exhaustiva.
Levantándose de su escritorio, con la maqueta de Roble Blanco en la mano, pretendía añadir este nuevo artefacto a su estantería. Pero se detuvo junto a un espejo, con los ojos sumidos en una profunda reflexión mientras se observaba.
Lo que devolvió su mirada no fue el reflejo del Roble Blanco, sino más bien un barco único envuelto en una niebla densa y siniestra.
La silueta del barco, reflejada en el cristal, guardaba un asombroso parecido con el Roble Blanco; era como si fueran gemelos, fundidos en el mismo molde. Sin embargo, este barco reflejado emanaba un aura enigmática, casi de otro mundo. El casco presentaba signos de daños considerables y abandono prolongado, lo que sugería que había permanecido en el fondo del mar durante incontables años. Zhou Ming alternaba su mirada entre el barco reflejado en el espejo y la maqueta en su mano, confirmando que el objeto que sostenía era, en efecto, la maqueta del Roble Blanco.
Tras un fugaz momento de sorpresa y contemplación, Zhou Ming dejó rápidamente la maqueta de Roble Blanco. Se dirigió con decisión al expositor, tomó las maquetas del Desaparecido y del Pland, y las examinó meticulosamente en el reflejo del espejo.
Sin embargo, ninguno de los dos cambió en el espejo.
El Roble Blanco fue la única excepción, revelando un misterioso “doppelgänger” en el reflejo del espejo.
Zhou Ming volvió a colocar el modelo de Roble Blanco frente al espejo, su mirada estudiando pensativamente la nave oscurecida que brillaba hacia él desde la superficie reflectante.
Parecía como si el espejo mostrara el “reflejo” del Roble Blanco en una dimensión paralela.
Absorto en su contemplación, extendió lentamente su mano hacia el fantasma reflejado, solo para encontrarse con la superficie fría e inflexible del espejo.
…
Mientras tanto, al timón del barco, Lawrence se sentía empequeñecido por la amenazante silueta del Roble Negro. La niebla, cargada de sombras, lo envolvía gradualmente, envolviéndolo. La linterna colgaba precariamente en la proa del barco; su débil luz intentaba en vano atravesar la oscuridad que lo consumía y trazar un camino.
Echando un vistazo por encima del hombro, Lawrence apenas distinguió el Roble Blanco, que ahora parecía un tenue fantasma oculto en la neblinosa distancia. Aunque desde el puente del Roble Blanco las dos naves parecían estar estrechamente unidas, ahora sentía un abismo inconmensurable que las separaba. Este abismo no era solo una distancia física, sino una división entre lo real y lo surrealista, y él se abría paso gradualmente a través de este cisma espectral.
Su mentalidad se estabilizó a medida que el entorno se volvía más peculiar y la oscuridad cada vez más envolvente. Era como si el camino se le hubiera revelado y el destino le hubiera presentado todas las opciones: se mantuvo firme en su decisión de abordar el Roble Negro, a pesar de las incógnitas que albergaba.
Sin embargo, parecía ser el único pasajero capaz de mantener la calma. Otro ocupante del barco estaba lejos de experimentar la misma tranquilidad.
“¡Por favor, te lo ruego, suéltame! ¡Si es necesario, átame y súbeme al mástil!” imploraba la Anomalía 077 sin parar. Esta figura, parecida a una momia viviente, había estado parloteando sin parar:” Mientras pueda volver a dormir, estoy dispuesta a cumplir cualquier petición que tengas... ¡incluso si implica dedicarme a la diosa de la tormenta... o quizás incluso al dios de la muerte! ¡Simplemente no puedo soportar más esta vigilia implacable!
Por primera vez desde su partida, Lawrence finalmente respondió a las súplicas de la momia: "¿Estás dispuesta a someterte a una deidad?"
Desconcertada, la momia se detuvo un momento antes de asentir enérgicamente: "Si eso significa que puedo reanudar mi sueño, ¡estoy lista para declarar mi lealtad a cualquier dios, incluso dentro del reino de mis sueños!"
Reflexionando sobre esto por un momento, Lawrence recordó una conocida broma de marinero. Una sonrisa se dibujó en sus labios: “Bueno, entonces, ¿qué tal si consideramos un juramento al dios de la sabiduría?”.
La anomalía 077 pareció desconcertada por un momento y, tras un instante, logró gruñir una respuesta con la garganta reseca: “Supongo que podría iniciar mi devoción sumergiéndome en las complejidades de la geometría plana...”.
“Incluso considerando la lealtad al dios de la sabiduría, tu desesperación es realmente profunda” observó Lawrence, sacudiendo la cabeza con divertida fascinación. “¿Pero qué es exactamente lo que te inspira este miedo? Según los datos que he recopilado, te clasifican como una anomalía propensa a perder el control, pero aquí estás, desesperada por volver a tu estado latente. ¿Por qué?
En respuesta, la Anomalía 077 simplemente retrocedió aún más hacia un rincón del modesto bote, con su mirada llena de inquietud mientras estaba fija en la tenue llama verde que bailaba en Lawrence.
Desviando la mirada hacia su cuerpo transformado, Lawrence volvió a levantar la vista y preguntó: "¿Es esta llama la que te aterroriza? ¿O quizás es el poder latente que simboliza?".
Con un gruñido bajo, la Anomalía 077 replicó: "¿No es evidente?"
"No esperaba una 'anomalía' como que tú conocieras la reputación de los Desaparecidos", reflexionó Lawrence. "La información sobre ti sugería que conservabas la autoconciencia y la capacidad de interactuar con los demás incluso después de perder el control. Sin embargo, tu consciencia parece mucho más avanzada de lo que supuse inicialmente... Si no te hubieran momificado, incluso podría haberte confundido con un humano".
Aparentemente resignado, Anomalía 077 bajó la cabeza y se quedó en silencio.
Sin embargo, a Lawrence no le inquietó la reacción de 'Sailor'. Se enfrentaba a una plétora de misterios por desentrañar, y una anomalía excéntrica que contradecía la información preexistente parecía insignificante en el panorama general.
Aún había tanta incertidumbre, tantos secretos anhelaban ser descubiertos. ¿Cuándo fue la última vez que se sintió invadido por una anticipación tan emocionante?
Parecía como si el Lawrence, siempre aventurero, se hubiera evaporado del mundo al despedirse del Roble Negro. El encanto de lo inexplorado, el atractivo de lo remoto, se habían relegado al reino de la nostalgia hasta este momento...
Al fijar su mirada en el Roble Negro una vez más, el sentido de aventura latente en Lawrence se despertó, reavivándose en el corazón del experimentado marinero.
Al levantar la vista, vio la intimidante silueta del Roble Negro, que se alzaba a escasos metros de su modesta embarcación. Acercó el barco, deteniéndose en un lugar que le despertó un recuerdo vívido, y golpeó ligeramente el casco con el remo. Esta acción provocó una respuesta desde arriba: se desplegó y bajó una escalera de cuerda.
Lawrence giró y sus ojos buscaron a la Anomalía 077, que permanecía acurrucada en la esquina del bote.
“Ha llegado el momento de subir al barco, marinero”.
Con cierta vacilación, la Anomalía 077 se levantó, inclinando la cabeza en señal de rendición: "Como desee, Capitán".

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 389
Estás leyendo el capítulo 389 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.