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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 390 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aferrándose con fuerza a los peldaños de la escalera de cuerda, Lawrence comenzó su ascenso, impulsándose metódicamente con cada laborioso movimiento. Cada paso lo acercaba al formidable exterior del barco, que se alzaba sobre él como una bestia amenazante. El navío llevaba el acertado nombre de Roble Negro: su casco estaba envuelto en una oscuridad tan profunda como el cielo de medianoche, un tono tan intenso que parecía haber sido abrasado por una llama abrasadora, dejando tras de sí una sombra carbonizada y sombría. Tras una escalada agotadora y físicamente agotadora, Lawrence finalmente logró subir a la cubierta. En el momento en que sus botas tocaron las desgastadas tablas de madera de la cubierta, una oleada abrumadora de agotamiento lo invadió. Se encontró doblado en dos, con las manos apoyadas en las rodillas, respirando entrecortadamente. Una risa autocrítica brotó de su pecho mientras jadeaba en busca de aire, un triste reconocimiento de que su fuerza ya no era la misma que antes. La edad, sin duda, lo había alcanzado. La prueba innegable residía en su lucha por completar una tarea aparentemente tan sencilla como subir una escalera de cuerda, un acto que ahora requería un período de descanso y recuperación. Su mente se remontó a su juventud, una época en la que... Su ensoñación introspectiva se vio interrumpida por el sonido de pasos a sus espaldas. Deshaciéndose de la inoportuna oleada de nostalgia, Lawrence centró su atención en la Anomalía 077, una peculiar entidad que había logrado escalar el intimidante exterior del Roble Negro. La figura, más parecida a un cadáver momificado que a un hombre, se detenía cerca del borde de la cubierta, mostrando una inesperada sumisión. A pesar de su imponente apariencia, esta criatura, anteriormente un hombre, había demostrado una notable disposición a cooperar durante todo el viaje. A Lawrence le extrañó ver una anomalía tan temible, con un potencial destructivo tan elevado, actuando con tan aparente obediencia. Sin embargo, dada la inquietante realidad de que esta horrible momia era su única aliada en esta aventura exploratoria, Lawrence dejó de lado sus reservas y adoptó un aire de severa autoridad. "¿Está seguro el bote?" preguntó, tratando a la criatura como si fuera un miembro indispensable de su confiable tripulación. "Asegurado", respondió la momia, con una voz profunda y áspera. Los ojos de la figura, hundidos y vacíos, recorrieron la nave vacía antes de volver a hablar, con un toque de vacilación en sus palabras. "Parece que no hay nadie más a bordo, capitán". "No soy ciego", espetó Lawrence, con un tono teñido de sarcasmo, mientras lanzaba su propia mirada escrutadora alrededor de la cubierta. La atmósfera a bordo del Black Oak estaba densa por una niebla peculiar que parecía envolver el barco en un velo sombrío. La niebla no parecía hacerse más densa, pero ciertamente dificultaba la comprensión de todos los detalles del barco. Atisbando a través de la niebla, Lawrence se esforzó por distinguir la disposición del barco, que parecía asombrosamente similar a la de su propia embarcación, el Roble Blanco. El parecido era asombroso, con una similitud de aproximadamente el setenta al ochenta por ciento. Sin embargo, a diferencia de su bien mantenido barco, el Black Oak mostraba signos de grave abandono: manchas de pintura descascaradas en las barandillas, los tablones de la cubierta estaban retorcidos y deformados, y manchas que parecían óxido, inquietantemente, salpicaban la estructura del barco. En ausencia de la niebla fantasmal, Lawrence podría haber confundido fácilmente el Roble Negro con una versión abandonada de su propio barco, el Roble Blanco. Era como si hubiera entrado en una realidad alternativa donde su amada embarcación había quedado a la deriva, olvidada, y sucumbiendo lentamente al implacable embate del tiempo y el clima. De hecho, las observaciones de la momia fueron acertadas; no había ningún ser viviente en la nave. Estaba completamente desprovista de vida, lo que se sumaba al inquietante silencio que los envolvía. “Pero si no hay nadie más aquí, ¿quién bajó por la escalera de cuerda?” La anomalía 077 rompió el silencio, expresando su perplejidad. “Y cuando le hiciste una señal a esta nave, alguien, o algo, respondió con una luz. ¿Quién estaba detrás de eso? Lawrence se giró para observar al “Marinero”, con un atisbo de admiración en su expresión. “Para ser una “anomalía”, tu razonamiento es sorprendentemente lógico”, reflexionó en voz alta. “¿Pero no resulta un poco extraño aplicar esa “lógica” a un barco fantasma?” La criatura, esta Anomalía 077, simplemente respondió con un encogimiento de hombros indiferente, cayendo en un silencio inquietante. Pero Lawrence no se conformó con dejar que la momia se sumiera en su silencio. No había traído a la Anomalía 077 hasta el Roble Negro solo para evitar el riesgo de dejarla a bordo del Roble Blanco. Tenía la intención de aprovechar las habilidades únicas de esta anomalía. "¿Puedes ejercitar tus habilidades en esta nave?", preguntó Lawrence, con la mirada clavada en la criatura, intentando descifrar el enigma que se le presentaba. "¿Puedes influir en esta nave?" "¿Quieres que lo 'usurpe'?" Respondió la Anomalía 077, sus rasgos momificados revelaron un destello de sorpresa. “No, no espero que la usurpes” lo corrigió Lawrence con firmeza. “Pero quiero que evalúes si tus habilidades pueden funcionar eficazmente aquí. ¿Puedes percibir el estado actual de esta nave? La Anomalía 077, también conocida como el Marinero, poseía un poder peculiar. Tenía la capacidad de controlar, y en ciertas circunstancias, usurpar cualquier cosa que se clasificara como "nave". Esto lo convertía en una entidad única, otorgándole una comprensión e influencia sin igual sobre las "naves" que superaba con creces la comprensión de un humano normal. ¿Podría ser que el Roble Negro revelara características inusuales bajo el escrutinio del Marinero? Lawrence estaba ansioso por explotar las habilidades de la Anomalía 077 para desentrañar el misterio del Roble Negro. Obedientemente, la momia obedeció la orden de Lawrence. Permaneció de pie en la cubierta azotada por el clima, con los brazos extendidos y los ojos entrecerrados, como si intentara adivinar la dirección del viento en medio de la niebla envolvente. Mientras tanto, la mirada de Lawrence recorría el conjunto de objetos familiares esparcidos por la cubierta del barco. El Roble Negro… por fin estaba a bordo del navío que había atormentado sus sueños durante años. A pesar de las innumerables veces que había revivido en sueños los incidentes del barco, los recuerdos permanecían tan nítidos y vívidos como siempre, negándose a desvanecerse con el tiempo. Su vida había sido moldeada por numerosos viajes, impulsados por una determinación inquebrantable de localizar este barco. Pero ahora, de pie en su cubierta, lo asaltaban un torrente de incertidumbres: cuestionaba su juicio, dudaba de sus percepciones e incluso se preguntaba sobre la existencia misma de este barco. La repentina aparición del Roble Negro fue profundamente extraña y llena de sospechas. Su estado actual era todo menos ordinario. Aunque una parte de él se resistía emocionalmente a la idea, la lógica le sugería que este podría no ser el Roble Negro que había estado buscando sin descanso. Tal vez fue simplemente una “manifestación” creada por alguna anomalía sobrenatural errática que estaba fuera de su control. Su mente se arremolinaba con confusión e incertidumbre hasta que la mirada de absoluto desconcierto reflejada en los grandes ojos del marinero lo devolvió a la realidad. “¿Cuál es la situación?” preguntó Lawrence sin demora. “No... no sé cómo decirlo...” balbuceó el marinero, con la mirada fija en la cubierta bajo sus pies y una visible confusión frunciendo el ceño. “Capitán, no... no puedo sentir la existencia de este barco... "¿Cómo que no puedes sentir la existencia del barco?", exclamó Lawrence con incredulidad, con la mirada reflejada en su asombro. Había contemplado la posibilidad de que las habilidades del Marinero no fueran suficientes contra este peculiar barco fantasma, pero no había previsto una revelación tan extraña. "¿Entonces dónde estamos?" “Lo siento, señor, no puedo darle una explicación adecuada…” El marinero pareció algo sorprendido por la reacción de Lawrence, pero se mantuvo firme. “En efecto, estamos aquí. Este lugar definitivamente existe, pero en mi percepción, no existe… o al menos, no está aquí…” La perplejidad se dibujó en el rostro de Lawrence. Estaba seguro de que la momia no intentaba engañarlo; sus palabras eran un reflejo genuino de su percepción. Pero este conocimiento no alivió en absoluto su desconcierto. Después de una deliberación interna, respiró profundamente, levantó su linterna en alto y dirigió su mirada hacia un punto específico en el otro extremo de la cubierta. El suave resplandor dorado de la linterna temblaba en medio de la niebla, aparentemente trazando un camino invisible hacia adelante. “Capitán, ¿a dónde vamos?”, preguntó el marinero. “Al puente”, respondió Lawrence con calma. “El capitán debería estar en el puente”. Mientras su declaración flotaba en el aire fresco y denso, continuó por el sendero iluminado. El marinero se detuvo un momento antes de apresurarse a alcanzarlo, con paso algo torpe debido a una evidente cojera. Un dejo de curiosidad se insinuó en su voz al preguntar: "¿Te refieres al capitán de este barco? ¿Conoces al capitán del Roble Negro?" El paso de Lawrence vaciló un momento antes de continuar su caminata. "Sí, la conozco bastante bien". El marinero simplemente asintió en señal de reconocimiento, volviendo a caer en un respetuoso silencio. En cuestión de momentos, Lawrence se encontró parado frente a la entrada del puente del barco. Una puerta metálica roja, ligeramente entreabierta, se alzaba ante él como si lo invitara silenciosamente a entrar. "Abres la puerta." Con la linterna firmemente sostenida en una mano, Lawrence sacó hábilmente un revólver de su cintura con la otra mano, indicándole a la momia a su lado que se moviera. “De acuerdo” dijo la momia, con un suspiro de resignación, y obedientemente, dio un paso al frente. Agarró el picaporte y, sin esfuerzo, abrió la puerta. Al mirar dentro, Lawrence descubrió un puente abandonado. No había rastro alguno de presencia humana. Una fina capa de niebla danzaba caprichosamente alrededor de las sillas y el equipo de navegación. En la parte delantera del puente, el timón del barco no tripulado se balanceaba suavemente como si controlara su rumbo. “Aquí tampoco hay nadie”, afirmó la momia con un dejo de decepción en su voz. “Ya lo veo”, respondió Lawrence, con un tono teñido de sarcasmo seco mientras entraba al puente. Sosteniendo su linterna, ahuyentó las sombras que se escabullían en los rincones. Su mirada recorrió rápidamente el equipo desgastado por el clima y los asientos vacíos, fijándose finalmente en el timón del barco. El capitán debería haber estado aquí. Pero no había rastro del capitán. Lawrence se permitió un momento de silenciosa introspección, dejando escapar un suspiro cargado de decepción y una extraña sensación de alivio. "Ah, como era de esperar, no estás aquí". “No, estoy aquí.” Una voz, escalofriantemente suave e inconfundiblemente femenina, resonó desde un lado. Sorprendido, Lawrence sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. La misteriosa llama verde que se aferraba a su cuerpo, desafiando cualquier intento de extinción, se elevó varios centímetros. Al instante siguiente, se giró, y su mirada se dirigió al instante hacia el origen de la voz. Una mujer estaba allí, aparentemente en su mejor momento, ataviada con un uniforme de capitán. Sus ondas de cabello caían en cascada sobre sus hombros, sus brazos cruzados sobre el pecho, y su rostro, aunque mantenía una expresión serena, denotaba una profunda resignación. “Ah, una mujer se ha materializado”, exclamó sorprendida la Anomalía 077, y luego, al darse cuenta rápidamente de la gravedad de la situación, le lanzó una rápida mirada inquisitiva a Lawrence. “Capitán, ¿debería permanecer en silencio?” Lawrence le lanzó a la momia una breve mirada: “Sí, quédate en silencio”. “Entendido, capitán.” Aunque inoportuna, la interrupción de la Anomalía 077 sirvió para disipar la tensión palpable que se sentía en el ambiente. Lawrence aprovechó este breve respiro para recuperar la compostura, con la mente zumbando mientras reflexionaba sobre cómo romper el hielo. ¿Qué debería decir primero? En el pasado, había tenido innumerables conversaciones con Martha. Habían compartido muchos años imaginarios juntos en sus ilusiones. Sin embargo, en ese momento crucial, Lawrence se quedó sin palabras. No podía conversar con Martha con la misma facilidad que en sus sueños. Esta vacilación momentánea lo llevó a una conclusión desconcertante. La Marta que estaba frente a él ahora era una “entidad” única, ¡que existía completamente fuera de los confines de su mente subconsciente!
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 390

Estás leyendo el capítulo 390 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.