Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 388 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el mundo palpable y concreto, quienes una vez encarnaron ideologías desviadas y manifestaciones aterradoras en el ámbito espiritual quedaron reducidos a meras reliquias y cenizas. La intensa contaminación que asolaba la planta de tratamiento de aguas residuales se había mitigado temporalmente, pero quizá solo hubiera proporcionado una breve visión de un espectro más oscuro y amenazante, uno que podría engullir a toda la Ciudad-Estado.
Después de un rápido recuento y evaluación de la situación actual, Agatha se dio cuenta de que había un gerente parado cerca que mostraba claros signos de pérdida de cabello.
“¿Ya está verificada su condición?” preguntó Agatha.
“Sin duda, es un ser humano normal”, afirmó uno de los guardianes con tono grave y profundo, “pero se encuentra en un estado de terror extremo. No podemos descartar la posibilidad de contaminación psicológica. Probablemente requerirá un período prolongado de terapia psicológica y monitoreo constante”.
“Llévenlo a la capilla local” ordenó Agatha con un leve asentimiento. “Y asegúrense de que estén informados sobre las graves circunstancias que se viven en la planta de tratamiento de aguas residuales. Todo el establecimiento debe someterse a una purificación y un examen exhaustivos. Solo debería reanudarse su actividad cuando tengamos la certeza de que se han abordado meticulosamente todas las posibles amenazas.
“Entiendo, Guardián”, reconoció un miembro del equipo, entendiendo la instrucción, y luego miró a Agatha con expresión preocupada, “No tuviste ninguna complicación, ¿verdad?”
Agatha frunció el ceño. "¿Mmm? ¿Qué te lleva a preguntar eso?"
“Permaneciste 'en el otro lado' más tiempo del habitual para ti”, explicó el miembro del equipo. “¿Tuviste éxito en descubrir alguna pista en el mundo espiritual?”
Una mirada pensativa cruzó el rostro ligeramente surcado de Agatha. Tenía la sensación residual de estar pasando algo por alto, pero a pesar de reflexionar sobre ello, no pudo identificar nada inusual. ¿Podría ser un efecto persistente de su prolongada estancia en el mundo espiritual? Buscó en el bolsillo de su abrigo sus gotas habituales para los ojos, pero dudó y decidió no usarlas.
Sus ojos se sentían sorprendentemente bien, casi como si ya hubiera aplicado las gotas antes de regresar al mundo físico.
“No hubo ningún incidente desagradable”, aseguró a su compañero de equipo, “La aparición abrupta de esos herejes fue inesperada, por eso me tomé un poco más de tiempo para interrogarlos”.
Desafortunadamente, no pudo extraer ninguna información útil del interrogatorio. Los herejes eran obstinados y celosos, y ni siquiera la perspectiva de la muerte parecía quebrantar sus inquebrantables creencias.
Pero ¿qué había pasado por alto?
Una vaga sensación de incomodidad surgió nuevamente en la mente de Agatha, pero logró mantener su actitud tranquila y serena frente a su equipo.
“¿Estamos preparados para regresar a la catedral?”, preguntó un guardián vestido con ropa solemne y oscura.
“Sí, efectivamente regresamos a la catedral”, afirmó Agatha. “Es de suma importancia que organicemos rápidamente una búsqueda exhaustiva de todas las instalaciones subterráneas de la ciudad. Las circunstancias podrían ser más graves de lo que percibimos inicialmente”.
…
A medida que el manto del atardecer comenzaba a desplegarse, el sol inició su lento descenso hacia el horizonte. Un impresionante halo rúnico de doble anillo proyectaba un resplandor brillante cerca de la superficie del mar, mientras que las estructuras de la distante Ciudad-Estado se tiñeron gradualmente con el sol poniente. El resultado fue una escena hipnótica: la ciudad entera parecía fundirse en el crepúsculo envolvente.
Duncan se había apostado cerca de la delgada ventana al fondo del pasillo del segundo piso. Su corpulenta figura ocultaba casi por completo la luz que se filtraba por la ventana. Sus ojos, visibles a través de los pequeños huecos de sus vendajes, observaban en silencio el horizonte crepuscular que se extendía en la distancia, con la mente aparentemente enredada en un laberinto de meditaciones.
De repente, el débil eco de unos pasos resonó a un lado. Sin siquiera girar la cabeza, Duncan reconoció la presencia que se acercaba.
“¿Has terminado tu trabajo asignado?” preguntó con indiferencia.
Shirley, que acababa de abrir la puerta con cuidado y estaba a punto de bajar sigilosamente a la cocina del primer piso para un refrigerio rápido, se quedó paralizada. De una sombra cercana, la cabeza temblorosa de Dog se materializó, murmurando en voz baja: “Sabía que no podíamos permanecer ocultos...”.
“Ya... ya terminé mis ejercicios de matemáticas” Shirley ignoró el comentario arrepentido de Dog, mirando con cautela la imponente figura de Duncan, que estaba junto a la ventana, una presencia formidable que parecía inquebrantable. “Todavía me quedan tareas de vocabulario, pero tengo un poco de hambre...
Duncan percibió la clara mezcla de inquietud y queja en la voz de la joven, lo que provocó que una risa escapara de sus labios mientras giraba para mirar a Shirley: "¿Alguna vez he insinuado que no tienes permitido comer hasta que hayas terminado tu tarea?"
Shirley se retractó un poco, demasiado insegura para formular una respuesta.
Exhalando un suspiro, Duncan se giró para acariciar suavemente la cabeza de Shirley.
“¿Detestas estudiar?” preguntó, con un dejo de frustración en la voz. “Das la impresión de estar sufriendo algún tormento.
“Yo... me da sueño en cuanto empiezo a leer...” respondió Shirley vacilante, todavía algo incómoda en su interacción con Duncan en su estado actual. Para ella, sus vendajes y su atuendo severo y austero le parecían más amenazantes que su anterior puesto como capitán del barco. “¡Voy a... volveré a mi habitación y reanudaré mi tarea!
Sin embargo, Duncan agarró suavemente el hombro de Shirley, impidiéndole retirarse apresuradamente a su habitación.
"Si te sientes cansado, es importante que descanses", aconsejó Duncan, sacudiendo la cabeza con suave firmeza, "No ejerzas una presión indebida sobre ti mismo para estudiar".
Shirley miró a Duncan con los ojos muy abiertos por la sorpresa, pero asintió rápidamente en señal de acuerdo, tal vez temerosa de que el capitán se retractara de su postura aparentemente indulgente.
Tras unos instantes de silencio, miró cautelosamente a Duncan y se sintió obligada a formular una pregunta que le rondaba la cabeza: "¿Por qué insistes tanto en que aprenda a leer y escribir? Yo... no necesito ir a la universidad como Nina, y desde luego no tengo la aptitud para convertirme en una erudita como el señor Morris...".
Esta fue la primera vez que Duncan se enfrentó a esta pregunta de Shirley, pero era evidente que la había estado preocupando durante mucho tiempo. Esta joven, que nunca había ido a la escuela y cuyo único compañero era un perro demonio, claramente tenía dificultades para comprender los motivos del capitán.
“Porque el conocimiento equivale a poder”, respondió Duncan tras una breve pausa, con la mirada fija en Shirley. “Los mismos conceptos que percibes como tediosos y pesados son los pilares que sustentan nuestro mundo moderno y civilizado. ¿Nunca te has preguntado cómo funcionan los coches que abarrotan las calles, las máquinas que zumban rítmicamente en las fábricas y el vasto océano que se extiende más allá de nuestra ciudad? ¿O cómo es la vida en ciudades distantes del mundo?”
Shirley reflexionó sobre sus palabras. Parecía tener una vaga idea de cuál podría ser la "respuesta correcta", pero finalmente negó con la cabeza con vacilación: "No, yo... siempre he creído que basta con tener suficiente comida para mantenerse. No le di mucha importancia a asuntos que iban más allá".
“Pero ahora, simplemente saciar tu hambre no es suficiente, Shirley” Duncan se inclinó para quedar a la altura de sus ojos, mirándola fijamente con seriedad. “Puede que no comprendas todo su significado ahora, pero mi objetivo es que disfrutes de una vida más plena. Has perdido tantas oportunidades, pero ahora que eres parte integral de la tripulación de nuestro barco, te compensaremos por todas las experiencias de las que te has visto privada.
Shirley observó a Duncan con una expresión ligeramente estupefacta. No comprendía del todo lo que el capitán intentaba transmitir, pero su tono sincero y solemne transmitía una sensación de… calidez.
Esa calidez le resultó extrañamente familiar, el mismo tipo que sólo sus padres mostraron durante su juventud.
Ella entendió parcialmente y respondió en un tono lento y ponderado: “Oh…”
"Bien", reconoció Duncan, con una sonrisa que se dibujaba gradualmente en su rostro mientras se ponía de pie con paso firme. "Ahora que has entendido el concepto, puedes comer algo y retomar tu tarea. Yo..."
Se detuvo abruptamente a mitad de la frase.
Shirley, que esperaba con impaciencia sus nuevas instrucciones, levantó la vista confundida: "¿Qué? ¿Qué pasa?"
Duncan no respondió de inmediato; en cambio, levantó la mano y dirigió su atención a la distancia. Su mirada parecía recorrer el pasillo, pero sus ojos hundidos insinuaban una meditación distante, como si reflexionara sobre asuntos ajenos a la casa.
Parpadeó; un ojo reflejaba los elementos arquitectónicos del pasillo y los altos techos de la residencia, mientras que el otro parecía percibir una nave espectral envuelta en un inquietante fuego verde, a la deriva sin rumbo en una extensión sombría e infundida de niebla.
A bordo del Desaparecidos, navegando con gracia por las infinitas aguas del océano de Frost, Duncan desvió abruptamente su atención de la carta náutica que se extendía sobre su escritorio.
Su repentino cambio de movimiento cautivó al instante la atención de la cabeza de cabra posada en la esquina de la mesa. Giró con un crujido audible: “Ah, capitán, ¿en qué puedo servirle? ¿Ya es la hora de comer? A pesar del estado de agotamiento actual de nuestra tripulación, estoy totalmente preparado para ofrecerle el servicio de comedor lo mejor que pueda. ¿Qué cocina prefiere? Podríamos empezar con delicias sureñas: rollitos de carne fritos, sabrosas chuletas de cerdo, exquisitos pasteles de pescado, una variedad de deliciosos platos con huevos, incluyendo huevos a la parrilla, al vapor, hervidos, guisados, encurtidos y ahumados...”.
“Silencio, no me distraje para oírte catalogar una carta culinaria tan exhaustiva” Duncan echó una mirada fugaz a la cabeza de cabra excesivamente habladora, con una expresión envuelta en una capa de solemnidad. Su mirada se desvió hacia la ventana del camarote del capitán, mirando hacia Frost mientras reflexionaba en voz alta”: ¿El Roble Blanco?
“¿El Roble Blanco?” La cabeza de cabra se detuvo un momento antes de reconocerlo. “Ah, ¿el vapor en el que viajó Alice? ¿Qué motivó su mención? ¿Desea reclamarlo como botín de la victoria? Soy capaz de idear una estrategia integral para su adquisición. ¿Considera aumentar la tripulación? Probablemente podríamos convencer al capitán para que...
"Está muy cerca", intervino Duncan, interrumpiendo las incesantes divagaciones del cabeza de cabra. Se levantó lentamente de su asiento detrás del escritorio, frunciendo el ceño al captar ese vínculo tenue pero inconfundiblemente tangible. "¿Cerca de... Frost?"
“¿El Roble Blanco está cerca de Frost?” La cabeza de cabra interrumpió bruscamente su discurso, con la voz llena de incredulidad. “Es una afirmación absurda... ¿No está Frost actualmente bajo asedio? La flota naval de Tyrian ha impuesto un bloqueo en las rutas marítimas circundantes. Si un buque extranjero estuviera cerca, sin duda te informaría, ¿no?
“…Hay algo inusual. Puedo percibir la presencia del Roble Blanco”, dijo Duncan reflexivamente, “Pero su ubicación… es bastante nebulosa y parece oscilar intermitentemente…”
Entrecerró los ojos, con la mirada fija en la lejana imagen de Frost, intentando localizar la repentina y vívida presencia que había llegado a su conciencia.
La aparición del Roble Blanco había surgido abruptamente y se había intensificado exponencialmente, como un faro que se encendía espontáneamente en la oscuridad total, atrayendo irresistiblemente su atención. Era una sensación completamente nueva, una que no había experimentado antes.
Además de eso, ya fuera producto de su imaginación o una realidad tangible, Duncan también percibió múltiples fluctuaciones considerables en la energía de la nave, que recordaban a… una linterna chisporroteando caprichosamente en una ráfaga de viento.
Sumido en sus pensamientos, lanzó una mirada contemplativa hacia la cabeza de cabra meticulosamente cincelada sobre la mesa. "¿Tienes alguna idea de lo que podría estar sucediendo?"
La cabeza de cabra reflexionó un instante antes de negar con la cabeza: "¿Preferirías que te propusiera algunas sugerencias de platos en su lugar…?"
“Absolutamente inútil cuando realmente importa.” Duncan no pudo evitar hacer una mueca mientras se levantaba de su silla, rodeaba la mesa de navegación y comenzaba a acercarse a la salida de la cabina del capitán.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 389
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 388
Estás leyendo el capítulo 388 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.