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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 387 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El majestuoso e imponente barco, conocido como el Roble Blanco, se había posado con gracia sobre la vasta y brillante superficie del Mar Infinito. Sus movimientos se aquietaron; parecía descansar plácidamente en medio del suave vaivén de las aguas. A poca distancia, su barco gemelo, llamado ominosamente "Roble Negro", también se había detenido. Estaba envuelto en una densa niebla que parecía lanzar un hechizo enigmático a su alrededor. La misteriosa silueta que creaba guardaba un asombroso parecido con las inquietantes representaciones de barcos fantasma en los antiguos relatos marineros. Los vagos contornos del Roble Negro parecían extender una invitación casi tangible pero críptica, sutilmente persuasiva, pero teñida de una amenaza oculta. El capitán Lawrence, marinero de vasta experiencia y con numerosas travesías, dirigió su mirada hacia la embarcación oculta. Su semblante delataba una punzada de inquietud, una inusual muestra de duda que ni siquiera el experimentado capitán pudo disimular por completo. "¿Deberíamos enviar un equipo para que lo revise más de cerca?", propuso el primer oficial Gus, con su voz cortando el silencio reinante como una cuchilla afilada. Sus palabras parecieron sacar a Lawrence de su profunda ensoñación, apartando la incertidumbre que lo acechaba por un momento. Al dirigir su atención a Gus, Lawrence se encontró con la imagen de un hombre que había sido un aliado confiable durante incontables tormentas y viajes peligrosos durante más de veinte años. "Tú también lo notaste, ¿verdad?" “Nuestro último encuentro fue cerca de Frost”, recordó Gus, con la mirada perdida en el mar ondulante que se extendía ante ellos. Su voz temblaba con una compleja mezcla de emociones mientras continuaba: “Después de todos estos años, los veteranos hemos sabido de su situación. Pero nadie se atrevió a hablar de ello abiertamente…” En respuesta, Lawrence se sumió en un breve silencio antes de romperlo por fin. Su voz salió suave, casi un susurro: "¿Recuerdas, hace poco, cuando viste una figura sombría a mi lado en la cubierta?" Sorprendido por la pregunta, Gus tartamudeó un poco antes de poder responder: "Eso fue..." “Martha” lo interrumpió Lawrence, su voz apenas más fuerte que el murmullo del mar que los rodeaba. Sus palabras sorprendieron a Gus, abriéndole los ojos de par en par, asombrado. “La misma “Martha” que solo yo pude ver durante todos estos años. Últimamente la he visto a bordo con más frecuencia, y oí su voz cuando estábamos cerca de la “Isla Daga”. Al principio, pensé que esta peculiar región del mar amplificaba mis alucinaciones. Pero ahora, parece que la realidad podría ser más compleja. Lentamente, Gus desvió la mirada hacia el Roble Negro, cubierto de niebla. Se alzaba en medio de la niebla, con una quietud similar a la de un cementerio. Tras lo que pareció una eternidad, finalmente habló: “Esto no es una ilusión. Está aquí, es real”. Al oír la afirmación de Gus, el rostro de Lawrence se endureció, una clara señal de que estaba lidiando con la gravedad de la situación. Tras unos momentos de deliberación, finalmente dio una orden: “Avísenles, a ver cómo reaccionan”. “Sí, capitán” respondió Gus inmediatamente. Sin demora, un patrón de luces en el flanco del Roble Blanco cobró vida. Las figuras fantasmales de la tripulación manipularon el obturador del reflector del barco, proyectando una serie estructurada de destellos brillantes hacia el cercano y camuflado "barco fantasma". Sobre el puente del Roble Blanco, el capitán Lawrence permanecía con firmeza, con la mirada fija en la misteriosa ubicación del enigmático Roble Negro. Estaba suspendido en un estado de anticipación, ansioso pero temeroso de la señal o respuesta que buscaba. “Martha... ¿estás ahí...?” murmuró Lawrence en voz baja, aferrándose con más fuerza al pasamanos cercano, ansioso. Sus palabras susurradas parecían flotar en el aire, como una súplica silenciosa dirigida a sí mismo o quizás a un fantasma del pasado. En el silencio de suspense que siguió, un punto de luz solitario cobró vida en medio de la cubierta neblinosa del Roble Negro. Como un faro desafiante, atravesó el impenetrable velo de niebla que envolvía la nave. Tras mantenerse firme en su posición durante unos segundos, la luz desapareció abruptamente, para reaparecer un instante después. Este patrón se repitió tres veces, evocando la imagen de un latido palpitante en medio de la oscuridad circundante. “Nuestra señal ha sido reconocida”, anunció el primer oficial, dirigiendo la mirada a Lawrence. Su rostro era un complejo cuadro de emociones encontradas, que reflejaban alivio, preocupación y un toque de inquietud. “Puede quedarse aquí, capitán. Enviaré un equipo a investigar”. “Negativo, iré yo mismo” replicó Lawrence, rechazando la sugerencia con un gesto decidido. Su semblante severo se suavizó, revelando una firme determinación. Había tomado una decisión.” Si este suceso es realmente consecuencia de mi deterioro mental, podría resultar peligroso para cualquier tripulante que aborde esa nave imprudentemente... Es mi responsabilidad, y resolverlo es mi responsabilidad. El primer oficial parecía dispuesto a protestar, pero al ver la inquebrantable determinación en los ojos de Lawrence, se tragó sus palabras de advertencia. "Entendido", asintió a regañadientes. Con un gesto de gratitud, Lawrence dijo: “Ayúdenme a prepararme. Necesitaré una linterna, cuerda, armas y municiones, y…”. Su voz se fue apagando y su atención se desvió hacia una consola cercana. Una entidad vestida con un viejo uniforme de marinero parecía acercarse sigilosamente a un rollo de cuerda. La figura intentaba pasar desapercibida, utilizando las sombras proyectadas por la consola como protección. Tras reflexionar un momento, Lawrence declaró: “Debería traerlo. Es demasiado arriesgado dejar una anomalía impredecible a bordo del Roble Blanco. Hay algo inusual en este”. Pillada en el acto, la entidad, conocida como Anomalía 077, se quedó inmediatamente congelada en el lugar. … Mientras tanto, en el gélido paisaje urbano de Frost, cerca del cuarto cementerio, guardianes vestidos de negro vigilaban atentamente una planta de tratamiento de aguas residuales. Dos soldados recibieron la misión específica de proteger a un gerente visiblemente angustiado, quien se encontraba desplomado junto a una tubería junto al tanque de sedimentación. A pesar de su tez enfermiza y sus temblores incontrolables, mostró una tenaz determinación para responder a cada pregunta que le planteaban los guardias. “Les aseguro que estoy completamente a oscuras… No puedo comprender esto…” El gerente de la planta, un hombre calvo de mediana edad, se secó un reguero de sudor frío de su pálida frente. Su rostro era un lienzo desolado que reflejaba el terror y la confusión tumultuosos que lo embargaban. “Todo aquí era normal… Conozco a esta gente desde hace más de un día, y no había ni rastro de comportamiento extraño…” “Tranquilo, eres un hombre común y corriente. No es raro ser engañado por entidades paranormales” intentó tranquilizar el guardián interrogador al hombre petrificado, mientras lanzaba miradas cautelosas al espacio vacío junto al tanque de sedimentación. “Deja estas anomalías al portero. La señorita Agatha debería volver pronto. La mención del espacio vacante atrajo inadvertidamente la mirada del gerente, causando un resurgimiento de recuerdos inquietantes del pasado cercano: la horrible transformación de los aparentemente benignos "sacerdotes de la iglesia" en extraños intimidantes, demonios sombríos que se materializaban de la nada, sus compañeros de trabajo en el centro de tratamiento se transformaban en monstruosidades humanoides grotescas, participando en un violento enfrentamiento con los guardianes vestidos de negro. Se estremeció visiblemente ante el horroroso recuerdo, cerrando los ojos con fuerza como para expulsar las terribles imágenes. Sin embargo, la oscuridad que lo envolvía solo aumentó su miedo. A regañadientes, volvió a abrir los ojos; los traumáticos sucesos aún proyectaban una sombra terrible sobre él. Al ver el estado del gerente, un guardián de negro solo pudo brindarle una mirada comprensiva. El gerente se había visto inadvertidamente envuelto en una pesadilla oculta dentro de las paredes de su conocida planta de tratamiento de aguas residuales, un escenario lleno de terror con sectarios despiadados y monstruosos dobles disfrazados de sus compañeros de trabajo. Era una prueba de su fortaleza mental el no haber sucumbido a la locura ante las impactantes revelaciones. Era probable que los impostores, uno a uno, reemplazaran sistemáticamente a los empleados del centro de tratamiento. El gerente probablemente era el último ser humano auténtico entre ellos. Si los guardianes no hubieran intervenido a tiempo, podría haber sido la siguiente presa de estos impostores. La aterradora idea de su destino, que por poco había escapado, intensificó el miedo de la víctima. Tras estos sucesos, parecía improbable que el gerente pudiera retomar su puesto en la planta de tratamiento de aguas residuales. Incluso podría necesitar apoyo psicológico exhaustivo para reconstruir su destrozada sensación de normalidad. Pero tales consideraciones escapaban a las responsabilidades inmediatas de los tutores. Actualmente, su principal preocupación era el bienestar de su superior. A pesar de las incuestionables habilidades de la Guardiana Agatha, la desaparición de tres sacerdotes de Aniquilación supuestamente inofensivos y una docena de criaturas doppelgänger naturalmente generaría preocupación. Su continua ausencia era cada vez más inquietante. Finalmente, incluso el gerente, sumido en su propio torbellino de miedo y ansiedad, notó la creciente tensión en la sala. Al observar a los guardianes vestidos de negro, todos en alerta máxima, se armó de valor para preguntar: “Disculpe... ¿está bien el portero?”. “La señorita Agatha se encuentra actualmente inmersa en el reino espiritual. Temía que el enfrentamiento entre estos poderosos seres sobrenaturales pudiera suponer un riesgo para usted, una persona común, o causar graves daños a la planta de tratamiento”, explicó una guardiana. Su voz era firme y reconfortante. “No se preocupe, ninguna entidad renegada puede desafiar al guardián de Bartok en el reino espiritual. El retraso en su regreso probablemente se deba a su investigación para obtener más información”. El gerente respondió con un rápido y vacilante asentimiento, murmurando: “Está bien… está bien…” Al instante siguiente, una ráfaga de viento gélido azotó las instalaciones de la planta. Los guardias apostados en los puntos de acceso dirigieron instantáneamente su atención hacia la zona vacía cerca del tanque de sedimentación. Sin embargo, su postura tensa fue rápidamente reemplazada por una ola de alivio después de reconocer lo que había sucedido: "Ah, parece que la señorita Agatha ha resuelto el problema con éxito". Mientras sus palabras tranquilizadoras resonaban en el silencio, apariciones fantasmales comenzaron a materializarse en el terreno árido adyacente al tanque de sedimentación. Fue como si un portal a otra dimensión se hubiera abierto, con siluetas tenues y fugaces que cobraron vida. Flotaron un instante antes de descender al suelo. Estas formas etéreas se solidificaron en un instante, transformándose en seres tangibles que aterrizaron con un golpe sordo en el suelo inmundo. Estos seres eran los restos de las criaturas engañosas y los tres sacerdotes, ahora reducidos a un lodo irreconocible. Al tocar el suelo, los restos de los monstruosos impostores se desintegraron rápidamente, pudriéndose hasta convertirse en un residuo estancado y sin vida. Mientras tanto, los cuerpos de los Aniquiladores se incendiaron violentamente al reingresar al mundo físico, carbonizándose en segundos bajo el ataque de abrasadoras llamas negras. Los demonios de sombra parásitos, intentando tomar forma física, se evaporaron en el éter antes de poder manifestarse por completo. El gerente de la planta de tratamiento de aguas residuales no pudo hacer más que quedarse boquiabierto, asombrado por el extraño espectáculo que se desarrollaba ante él. Su creciente terror dio paso momentáneamente a una incredulidad atónita. Su atención se fijó entonces en un tumultuoso torbellino gris que se manifestaba en el centro del espacio vacío. Este torbellino, un vórtice de polvo y niebla arremolinados, dio paso a una figura en un instante. La figura emergió del torbellino, vestida con un abrigo negro y blandiendo un bastón. Con el cuerpo envuelto en vendas, Agatha levantó la cabeza, observando las realidades familiares del mundo físico y las expresiones de preocupación en los rostros de sus subordinados. “El problema está resuelto”, comunicó en voz baja a sus subordinados. Su voz era tan tranquilizadora y firme como siempre.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 387

Estás leyendo el capítulo 387 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.