arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 381 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A medida que la misteriosa isla se iba vislumbrando, su neblina difusa y sus siluetas tenuemente iluminadas comenzaron a fusionarse en formas más tangibles que Lawrence podía discernir. De pie en la proa del majestuoso barco, acertadamente llamado Roble Blanco, se aferró firmemente a la barandilla. Su agarre se apretó con tanta fuerza alrededor de las barras de metal que sus nudillos adquirieron un tono blanco inquietante, testimonio de la manifestación física de su profunda aprensión. Todo el escenario habría sido suficiente para poner nervioso a cualquiera, sobre todo a un veterano marítimo como Lawrence, quien había pasado la mayor parte de su existencia recorriendo las infinitas extensiones del Mar Infinito. Su mente se vio bombardeada por multitud de preguntas. ¿Qué secretos albergaba la isla? ¿Qué enigmáticas criaturas acechaban en las sombras neblinosas? ¿Por qué la isla parecía formarse alrededor del Roble Blanco como si fuera un ser consciente? Y lo que es más importante, ¿qué clase de dominio inexplicable y extraño era esta región, sumida en sucesos tan desconcertantes? En un intento por aquietar sus pensamientos, Lawrence inhaló profundamente, permitiendo que el aire gélido le llenara los pulmones. Su gélido mordisco le sirvió de breve alivio a sus pensamientos desbocados. Intentó dejar de lado las anomalías más desconcertantes, como la imagen espectral de Martha que seguía apareciendo ante él y la inquietante certeza de que otros a bordo también podían ver esta aparición fantasmal. Se le hizo evidente que estos pensamientos inquietantes eran claros indicios de que su estado mental comenzaba a deteriorarse. Si permitía que estas alucinaciones persistieran, Martha podría pasar de ser una mera ilusión a una entidad considerablemente más palpable y perturbadora. Había agotado sus reservas de elixires, y aunque aún le quedaba alguno, estaba claro que habían perdido su potencia. A pesar de las inquietantes circunstancias, el núcleo de vapor del barco funcionó a la perfección, impulsando con firmeza al Roble Blanco hacia la diminuta pero cautivadora isla de intrincadas formas costeras. Sin embargo, nadie parecía percatarse de las condiciones en la popa. Todas las miradas y pensamientos a bordo estaban completamente concentrados en la imponente y peculiar isla. Los bordes de la isla eran abruptos, adornados con rocas escarpadas que imposibilitaban el atraque. El experimentado timonel no intentó una aproximación imprudente; en cambio, gobernaba hábilmente el Roble Blanco para iniciar una cautelosa navegación perimetral alrededor de la isla. Cuando habían recorrido aproximadamente un tercio del camino, el vigilante vigía situado en lo alto del nido del vigía del barco hizo una observación sorprendente. “¡Tenemos un puerto a la vista!” El grito del marinero resonó desde la torre, indicando la primera señal de puerto seguro en esta misteriosa isla. Poco después, Lawrence divisó una modesta estructura de muelle que emergía de la niebla. Los detalles de los edificios enclavados en el interior del muelle estaban oscurecidos por la niebla persistente; sus formas eran frustrantemente esquivas. Sin embargo, la sección del muelle que se adentraba en el mar era vívidamente visible: estaba bien mantenida y sin ningún daño ni deterioro evidente. La presencia de un muelle en pleno funcionamiento permitió al Roble Blanco atracar por completo, eliminando la necesidad de desplegar las embarcaciones más pequeñas y vulnerables para el desembarco. Esto aumentaría significativamente la seguridad del grupo de exploración que llegaría a la isla. Además de proporcionar un lugar adecuado para reabastecerse y garantizar una ruta de escape rápida en caso necesario, la compacta artillería a bordo del buque también podría servir como protección para la tripulación durante su exploración en tierra. Lawrence se dirigió al timón del barco, dando instrucciones para dirigir con cautela el Roble Blanco hacia el muelle aparentemente desierto. Sin la ayuda del personal habitual del muelle, el atraque fue un proceso largo y minucioso, pero lograron ejecutarlo sin problemas, evitando cualquier contratiempo. Al dirigir su atención hacia el muelle del otro lado, la isla parecía estar envuelta en una niebla aún más densa que antes. Incluso las estructuras más cercanas al muelle eran difíciles de distinguir, con sus detalles borrosos por la densa atmósfera neblinosa. Podría haber sido producto de su imaginación, pero Lawrence presentía que la niebla que cubría la isla era más densa que cualquier otra que hubiera visto antes. “No hay rastro de vida por ninguna parte” informó su primer oficial, acercándose a Lawrence mientras echaba una mirada sospechosa a la isla oculta. “Pero puedo distinguir tenues destellos de luz... Parecen provenir de los edificios que rodean el puerto. “¿Y qué pasa con nuestra comunicación por radio?” “Desde que nos acercamos a esta isla, la señal de radio constante de Frost de la que dependíamos ha cesado”, confesó el primer oficial, sacudiendo la cabeza con resignación, “Y nuestros intentos de comunicación mediante señales luminosas tampoco han obtenido respuesta”. Tras considerar brevemente sus opciones, Lawrence tomó una decisión. “Elige doce marineros, aquellos que sean vigilantes y perspicaces. Equípalos con armas y me acompañarán a explorar la isla”. "¿Planeas explorar la isla personalmente?" El primer oficial pareció sorprendido. "Esta isla... es excepcionalmente extraña. Existe un riesgo inherente si..." "¿Riesgo?", Lawrence lo interrumpió con un gesto despectivo de la cabeza. "Probablemente el riesgo sea igual de grande simplemente permaneciendo a bordo. La rareza no reside solo en la isla, sino en toda esta región marítima. Estamos atrapados en una vasta anomalía, y el peligro acecha en cada rincón de su radio. Como mínimo, inspeccionar la isla podría proporcionarnos información valiosa". El primer oficial parecía dispuesto a expresar sus objeciones, pero al final tuvo que reconocer la validez de la decisión del capitán. Después de todo, la sabiduría, la experiencia acumulada y el buen juicio de Lawrence eran innegables. “Muy bien. Reuniré al equipo” concedió. A su debido tiempo, el primer oficial regresó con doce marineros cuidadosamente seleccionados, cada uno curtido marinero, que demostraba una determinación inquebrantable y una lealtad inquebrantable. Un equipo de trece personas leales, incluido el propio primer oficial, estaba listo para acompañar a Lawrence a la misteriosa isla. Mientras tanto, la gestión interina del Roble Blanco cayó en las capaces manos del segundo oficial. Se desplegó una escalera de cuerda hasta el muelle y Lawrence, acompañado por su pequeño y decidido equipo de exploradores, desembarcó en la peculiar isla envuelta en una espesa niebla. La sensación de tierra firme bajo sus pies alivió un poco la inquietud de los exploradores. De pie firmemente en el muelle, Lawrence dio un golpe en el suelo, murmurando para sí mismo en voz baja: “Al menos esta plataforma de hormigón es real”. “La luz viene de esa dirección”, anunció el primer oficial, agarrando un rifle de alto calibre mientras miraba en la penumbra, “Incluso desde aquí, podemos distinguirla, aunque no hay señales de actividad humana”. “No se aleje del grupo, evite tocar nada desconocido, y si alguien o algo lo llama, no responda hasta que haya determinado su origen y se haya asegurado de que todos los miembros del equipo estén presentes”, comenzó Lawrence, dando sus instrucciones con firmeza. “Si algo fuera de lo normal emerge de la niebla, alerte al grupo de inmediato. No se atreva a dispararle ni a investigar por su cuenta”. Hizo una pausa por un momento y recorrió con la mirada al grupo reunido: doce marineros experimentados, su confiable primer oficial y él mismo. Por último, recuerden esto: somos exactamente catorce. Cuando finalmente regresemos a la nave, puede que tengamos menos miembros, pero bajo ninguna circunstancia deberíamos tener más. “¡Sí, capitán!” respondieron los marineros al unísono, afirmando su comprensión. Con un gesto de la cabeza, Lawrence condujo al equipo hacia la espesa y arremolinada niebla. Mientras navegaban por el muelle, se encontraron en una amplia zona abierta que parecía ser un punto de encuentro improvisado para la carga. Aún se veían rastros de maquinaria de apilado y pequeñas grúas, pero más allá de estos vestigios mecánicos, no había otras señales de ocupación humana. “Este lugar no parece haber estado abandonado por mucho tiempo”, murmuró el primer oficial, absorbiendo su entorno. “Se siente como si fuera un muelle bullicioso hace solo unos días”. Optando por el silencio, Lawrence examinó atentamente las instalaciones portuarias cercanas con ojo crítico. De repente, una placa colocada en un edificio cercano le llamó la atención. "¿Isla Dagger?", preguntó el primer oficial, acercándose a examinar la inscripción de la placa con un destello de asombro en los ojos. "He encontrado referencias a este lugar... Es una pequeña isla situada cerca de Frost, famosa por sus ricos yacimientos de minerales metálicos. Sin embargo, tenía la impresión de que se había reconvertido en una instalación militar hace unos años... ¿Será esto realmente la Isla Dagger?" “Debemos vigilar con recelo todo lo que hay aquí. Incluso atracamos brevemente en un lugar que se parecía inquietantemente a 'Frost' antes”, respondió Lawrence, sacudiendo la cabeza con duda. “Sigamos adelante. El origen de esa luz persistente podría ser la oficina del puerto. Podría aclarar nuestra situación”. Tras dejar atrás la zona de concentración de carga, el equipo de exploración se aventuró por una suave pendiente, con el camino apenas iluminado por la tenue luz que se filtraba entre la niebla. Todos los miembros del grupo estaban en alerta máxima, con los sentidos alerta ante el extraño movimiento en la niebla. Una brisa apenas perceptible serpenteaba caprichosamente por la isla, removiendo la niebla gris en una lánguida corriente. Formas inquietantes, apenas visibles en la distancia, parecían hincharse al ritmo de la blancura, como seres conscientes meciéndose suavemente en la niebla. En medio de la tenue mortaja, el resplandor se hacía cada vez más prominente, acercándose cada vez más al campo de visión de todos. De repente, el primer oficial que lideraba el grupo se detuvo de golpe. "¿Qué demonios es esto?" Agachándose, frunció el ceño mientras estudiaba una sustancia extraña que encontró al costado del camino. Con un revólver en una mano y una linterna en alto en la otra, Lawrence se unió a su primer oficial y dirigió su mirada hacia la inusual vista. Frente a ellos yacía un montículo de una sustancia gris negruzca, claramente deshidratada a juzgar por las grietas que irradiaban de sus bordes, pero que aún mostraba signos de sus últimos momentos de vitalidad. Era como si ese montón de barro hubiera estado lleno de vida en un momento y al siguiente hubiera perdido repentinamente toda su humedad. "¿Barro?" Lawrence frunció el ceño, prefiriendo sabiamente no tocar el extraño montón. "¿Por qué habría barro aquí?" "Creo que vi un lodo negro parecido en el muelle", intervino un marinero con cautela. "Pero estaba lleno de escombros. Simplemente lo descarté como basura..." Lawrence asintió en señal de reconocimiento, pero de repente otro marinero declaró: "¡Aquí también hay otra pila de estas cosas!" Siguiendo la dirección del grito, Lawrence identificó otro montón de extraño barro negro ligeramente fuera del camino. ¿Podría ser que esta misteriosa sustancia se dispersara por toda la isla? Una creciente aprensión comenzó a invadir su conciencia colectiva, pero ninguno de ellos pudo determinar la naturaleza de este misterioso lodo. Lawrence, siempre alerta, reunió a su equipo y les indicó a todos que se mantuvieran alejados de la extraña "sustancia". Con una inquietud compartida, continuaron su marcha adentrándose en la niebla circundante. Tras recorrer cierta distancia, llegaron a la cima de la ladera. Tal como Lawrence había previsto, el lugar resultó ser la sede de la oficina del puerto. Una modesta estructura de hormigón y acero se alzaba ante ellos, con una tenue luz amarilla que se filtraba por las ventanas. Sin embargo, no se percibía ningún sonido desde el interior del edificio con la puerta principal abierta. Lawrence se dirigió hacia la entrada, aguzando el oído para captar cualquier sonido que se escuchara en el interior antes de prepararse para empujarla y abrirla. Pero de repente, se quedó paralizado. Rápidamente grabada en la pared junto a la puerta, presumiblemente con una daga, había una frase que le dio un sobresalto: "¡Los humanos solo tienen dos ojos!"
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 382

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 381

Estás leyendo el capítulo 381 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.