Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 347 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una niña, de apenas once o doce años, estaba junto a la puerta. Era menuda y vestía una cómoda bata blanca. Sobre su cabeza descansaba un gorro de lana, del que se elevaba una tenue nube de vapor, sugestiva de su rápido viaje. La precipitación del viaje se hacía evidente en su respiración agitada, aún evidente al posar la vista en Morris. Su expresión inicial de jadeo se transformó rápidamente en una radiante sonrisa.
"¿Eres el abuelo Morris?", preguntó. "Mi mamá me pidió que te entregara esto". Dicho esto, extendió su pequeña mano y mostró una llave. "Esta es la llave del sótano. Mamá confesó que, sin darse cuenta, no la entregó al irse".
“Oh, gracias, señorita” respondió Morris con aprecio, recibiendo la llave con un gesto de la cabeza. “¿Le gustaría entrar a calentarse?
Justo cuando la chica estaba a punto de responder, una voz familiar resonó detrás de Morris. Tenía un toque de sorpresa: "¿Annie?".
Mirando por encima del hombro del viejo erudito, Duncan observó a la niña parada en el umbral de la puerta, con su rostro reflejando asombro.
La niña era Annie Babelli, hija del capitán Christo Babelli del Obsidian. Duncan la había visto previamente en la puerta del cementerio.
Con una sobresalto, Duncan comprendió la situación. Ya fuera una simple coincidencia o un testimonio de la "compacidad" de su Ciudad-Estado, Duncan se había cruzado de nuevo con la hija del capitán de Obsidiana. La vivienda que Morris y Vanna habían adquirido apresuradamente en un solo día resultó ser la morada de Annie.
Al identificar la imponente figura que de repente se materializó frente a ella, los ojos de Annie se abrieron instantáneamente en estado de shock.
El inesperado giro de los acontecimientos dejó a la joven algo desorientada. Tardó unos segundos en superar su vacilación inicial y reconocer con torpeza su presencia: “Ah, soy el tío de la puerta del cementerio... ¿Hola?”.
Su último saludo estuvo lleno de vacilación mientras recordaba los sucesos ocurridos en la puerta del cementerio. El recuerdo de las llamas elevándose hacia el cielo mientras Duncan salía era particularmente vívido. Aunque en ese momento no le había dado mucha importancia, el episodio dejó sin duda una huella imborrable en la mente de la joven.
A pesar de su corta edad, Annie era consciente de que estos sucesos eran obra de poderes sobrenaturales. Este conocimiento estaba profundamente arraigado en los planes de estudio de todas las ciudades-estado y se difundía entre todos los ciudadanos. La comprensión básica y las técnicas de protección contra fuerzas sobrenaturales constituían las habilidades fundamentales de supervivencia para la gente común en su mundo.
Sin embargo, la naturaleza exacta del poder seguía siendo un misterio para Annie. No se mencionaba en sus libros de texto, el cuidador del cementerio no había dado más detalles al respecto, y su madre no había dado ningún detalle al contar la historia a su regreso a casa.
La situación parecía envuelta en un misterio, típicamente oculto a la comprensión de los niños.
Annie se sintió paralizada por Duncan, de pie frente a ella, con la mente un poco confusa. La advertencia anterior del conserje resonó en sus oídos, provocándole una sensación de inquietud. La imponente figura se hizo a un lado de repente, con una peculiar mezcla de firmeza y suavidad en su voz: “Por favor, pasen y descansen un rato. Parece que ha vuelto a nevar”.
Fue entonces cuando Annie se giró para observar la renovada ráfaga de copos de nieve que descendían del cielo. Unos cuantos copos, aventureros, se posaron en su cuello, arrastrados por la brisa fría, provocándole un escalofrío.
Bajo el hechizo del momento, entró dócilmente, su mirada recorriendo el entorno desconocido.
Una mujer rubia sorprendentemente hermosa, que poseía un aire de nobleza, estaba parada en la sala de estar, junto a la mesa del comedor, lanzando miradas curiosas en su dirección.
Se había quitado el velo para revelar un rostro encantador, posiblemente el rostro más hermoso que Annie había visto jamás.
“Mi mamá me pidió que no molestara a los inquilinos innecesariamente” dijo Annie con vacilación, limpiando meticulosamente el aguanieve y la suciedad de sus pequeñas botas en el felpudo. “Me dijo que el abuelo Morris es un erudito distinguido y que sería descortés molestarlo innecesariamente…
“No estás causando ningún problema. Solo estábamos familiarizándonos con nuestro nuevo entorno” intervino Morris, quien ya había comprendido la situación. “Además, con la nieve que está cayendo afuera, no sería seguro que regresaras por el sendero estrecho. ¿Por qué no descansas un rato? Vanna te acompañará a casa más tarde.
Annie estiró el cuello para mirar la imponente figura de Vanna y asintió casi por reflejo.
Luego dirigió su atención a Duncan y, tras un momento de vacilación, finalmente expresó su pregunta: "Entonces... ¿también necesitas una casa para vivir?"
"Claro, yo también vivo en una casa", respondió Duncan con una risita, guiando a Annie hasta el cómodo sofá de la sala. En tono informal, continuó: "¿No te preocupa andar sola así? ¿No te preocupa tu madre?"
Desde la perspectiva de Duncan, Annie estaba tomando riesgos indebidos: su excursión en solitario al cementerio temprano en la mañana y su navegación a través de condiciones climáticas adversas para entregar las llaves a nuevos inquilinos desconocidos parecían increíblemente audaces y preocupantes.
“No te preocupes. Todo el mundo por aquí me conoce. Mi mamá siempre dice que la mitad de la gente que vive en estas dos calles son amigos de mi papá” respondió Annie con indiferencia. Sentada en el sofá, se balanceaba, apoyándose las manos en los muslos. “Además, mamá suele estar bastante ocupada. Se encarga de la contabilidad y el papeleo de otros, y a veces ayuda en la capilla local. Estoy acostumbrada a mis aventuras independientes.
Después de reflexionar un momento, Duncan preguntó: “Entonces… ¿compartiste con tu mamá lo que te dije cuando regresaste a casa?”
“Sí se lo dije” confirmó Annie asintiendo, con una expresión peculiar. “Al principio, lo descartó como una divagación infantil. Pero cuando le recité las palabras del cuidador del cementerio, se encerró en su habitación... Cuando reapareció, se notaba que había estado llorando... Aun así, esbozó una sonrisa valiente y me dijo que íbamos a cenar pescado frito y estofado de salchichas, ya que era un día digno de celebrar.
Annie cesó su balanceo rítmico, con el rostro ensombrecido por la confusión. Mirando a Duncan, expresó su desconcierto con un aire de curiosidad e incertidumbre: “No... lo comprendo del todo”.
"No te preocupes, lo entenderás con el tiempo", la tranquilizó Duncan con una sonrisa. "Algunas cosas pueden ser demasiado complejas para que las comprendas en esta etapa".
“Tío, te pareces mucho al conserje. Él también suele decir cosas así” comentó Annie, meneando la cabeza pensativa antes de volver a alzar la vista. “Tío, ¿prefieres que no te molesten?
Duncan, intrigado, preguntó: “¿Qué te hace decir eso?”
Basándome en tu forma de vestir y en cómo desapareciste al irte... Mi madre mencionó que los miembros escurridizos de la catedral o las personas solitarias de las sociedades... se comportan de esa manera. Creo que usó el término "comportarse".
Duncan se quedó sin palabras ante las observaciones de Annie, pero ella no esperó una respuesta. Tras reflexionar brevemente, Annie anunció abruptamente: “No se lo diré a nadie. El conserje me hizo la misma advertencia. Me aconsejó que fingiera no haberte visto nunca y que no hablara de ello con nadie, excepto con mi madre”.
Duncan no pudo evitar sonreír. Antes de que pudiera decir nada, Annie añadió apresuradamente: "¿Puedo compartirlo con el abuelo Conserje? Informarle... que vives en nuestra casa".
Al oír las palabras de Annie, Morris y Vanna, que se habían acercado al sofá para participar en la animada conversación, intercambiaron miradas de complicidad. Simultáneamente, Alice se giró para mirar a Duncan.
Todos percibieron cierta extrañeza en torno a la situación.
Sin embargo, Duncan solo dudó un momento antes de asentir en señal de acuerdo, obsequiándola con una cálida sonrisa: "Está bien, no tengo objeciones".
…
Al mismo tiempo, en las proximidades del puerto oriental, se iniciaron las tareas de recogida de muestras de los restos del naufragio del “Seagull”.
Una flota de lanchas rápidas ligeras zarpó del muelle, navegando con cautela hacia la zona donde aún persistían restos de lodo contaminado y llamas residuales en la superficie del agua. Cada lancha estaba equipada con un sacerdote, artefactos sagrados y explosivos de nitroglicerina para situaciones de emergencia.
A lo largo de la costa, la guarnición del puerto se había movilizado en preparación para la operación de salvamento.
Se seleccionó un almacén desocupado como almacén provisional. Sacerdotes y guardianes, que llegaron puntualmente de la Catedral del Silencio, completaron las medidas de santificación y prevención en toda la zona. Además, la Guardiana Agatha dejó un escuadrón de seguidores de élite para gestionar cualquier imprevisto durante la recolección de muestras de los restos.
De pie en el borde del muelle, Lister vigilaba atentamente la operación de salvamento que se desarrollaba en el agua, mientras sus confiables ayudantes controlaban el progreso del trabajo de recuperación.
"¿Es realmente seguro traer esas entidades a tierra?", preguntó uno de los seguidores con un deje de ansiedad en la voz. "Por supuesto, no cuestiono la discreción de la Guardiana Agatha, pero esas cosas... Hace apenas unas horas, se dirigían hacia Frost a una velocidad aterradora. ¿Están realmente muertas ahora?"
“La señorita Agatha ha confirmado repetidamente mediante consultas espirituales que estas entidades ya no muestran signos de actividad”, aclaró Lister con serenidad. “De hecho, pueden ser 'neutralizadas'. A juzgar por el enfoque y el plan de acción de Agatha, me inclino a creer que la iglesia principal podría incluso haber enfrentado sucesos similares en el pasado”.
¿Casos similares? ¿Ya se han infiltrado en las ciudades-estado?” preguntó un oficial subalterno, desconcertado. “No he oído nada parecido...
“Si no le han informado, implica que la información no se considera apta para su divulgación pública, al menos por el momento. La Iglesia y el Ayuntamiento ejercen su propio criterio” descartó Lister con un gesto de la cabeza. “En cualquier caso, Agatha es confiable. No pondría en peligro la seguridad de la ciudad. Nuestro deber es confiar en el criterio del experto. Los sacerdotes son mucho más hábiles para manejar estos sucesos peculiares que los soldados.
El seguidor se mordió la lengua, pero en ese preciso instante, el sonido de pasos apresurados interrumpió la calma. Se vio a un soldado corriendo hacia el muelle.
“¡Comandante! El soldado, jadeante, se acercó a Lister, saludó y le entregó un documento que había sido enviado por aire comprimido.” Órdenes del Ayuntamiento.
"Parece que ha llegado la orden formal de imponer un bloqueo en la Isla Dagger", anunció Lister, aceptando el documento. Sin embargo, al hojear su contenido, su expresión cambió drásticamente.
Uno de los seguidores se dio cuenta y preguntó: "¿Comandante? ¿Cuál parece ser el problema?".
"Es una orden para imponer un bloqueo en las rutas marítimas, pero no se limita a la Isla Dagger", replicó Lister con voz seria. "Para ser precisos, no se limita a la Isla Dagger; la orden exige el bloqueo de todas las rutas marítimas que entran y salen de Frost y obliga a todas las guarniciones a adoptar un estado de alerta máxima".
“¿Un bloqueo… que abarque todas las aguas heladas?”
“La Flota de la Niebla ha emergido en las aguas cercanas” declaró Lister con un suspiro de cansancio, con el rostro un poco más oscuro que el cielo sombrío. “Toda la Flota de la Niebla.

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Estás leyendo el capítulo 347 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.