Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 67 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
La sonrisa en el rostro de Li Yifei se congeló de repente. Giró lentamente la cabeza para mirar a Lin Qiye…
Lin Qiye le devolvió una mirada aprobatoria.
Li Yifei: …
—A… ¡Abuela! —dijo al fin, abriendo los brazos obedientemente para abrazar a la emocionada Nyx, con una sonrisa tan forzada que casi parecía un llanto—. ¡También te extrañé!
A un lado, Lin Qiye frunció levemente el ceño, aunque sus ojos se llenaron de admiración.
¡Eso es!
¡De verdad eres un experto en hacer reír a los ancianos!
Lin podía ver claramente cómo la barra de progreso del tratamiento mental de Nyx subía del 21 % al 23 %. Claro que solo él podía verla; Li Yifei no tenía ni idea.
Durante este mes, Qiye había visitado el hospital puntualmente casi todos los días para darle las medicinas a Nyx y conversar con ella.
Gracias a la combinación de tratamiento médico y apoyo emocional, su estado había mejorado mucho. Al menos ahora ya no se escondía en la farmacia a llorar abrazada a una botella de medicinas.
Con Li Yifei acompañándola las 24 horas, Lin estimaba que su progreso aumentaría rápidamente; pronto llegaría al 50 %.
Y cuando eso pasara… podría tener una segunda habilidad del poder de Nyx.
Durante este tiempo, también había intentado abrir la puerta de la segunda sala, pero no había sido posible. Parecía estar directamente vinculada a su propio nivel espiritual y el cultivo del alma no podía forzarse y requería de paciencia.
Por suerte, había estado practicando el método de cultivo que le enseñó Wen Qimo, y ya había estabilizado completamente el Reino “Zhan”.
No tardaría mucho en alcanzar el siguiente nivel.
Tras darle algunas instrucciones a Li Yifei, Lin Qiye abandonó el hospital psiquiátrico.
Los días siguientes parecían iguales.
Aunque había completado con éxito su primera misión, su entrenamiento no se redujo en absoluto. Incluso sentía que los golpes de espada de Chen Muye le estaban doliendo más que nunca…
Sin embargo, después de aquella lucha a vida o muerte, su coordinación con el \[Dominio Divino Mortal\] mejoro. Su percepción mental mejoró tanto que ahora podía evadir perfectamente los disparos del salón de mecanismos a 50 proyectiles por segundo, y se preparaba para desafiar 100 por segundo.
Su mayor progreso, sin embargo, estaba en su puntería.
Al principio, fallaba todos los disparos a 30m y apenas acertaba alguno a 20m.
Ahora… ¡al fin lograba acertar blancos a 30m!
Aún recordaba el día en que acertó por primera vez un blanco a 30m.
Con su percepción. Alcanzo a ver a Leng Xuan detrás de él, con los ojos rojos, limpiándose discretamente las lágrimas…
Luego levantó la cabeza y le sonrió, aliviado.
Diez días después…
Lin Qiye llegó frente a la oficina del capitán y llamó a la puerta.
—Adelante.
Entró y vio a Chen Muye leyendo atentamente unos documentos. Alzó la vista y dijo:
—En unos días comenzará el entrenamiento para nuevos reclutas.
Lin Qiye se sorprendió. Solo entonces se dio cuenta de que ya había pasado un mes desde que se unió a los Vigilantes Nocturnos.
—Entonces… ¿Qué debo preparar?
—Bueno —respondió Chen Muye—, según los años anteriores, este año el entrenamiento será en Shanghái. Prepararé tus documentos y te los entregaré antes del viaje.
\>Por cierto —continuó—, el entrenamiento de reclutas será de régimen cerrado. Proveerán lo básico, pero la calidad no es muy buena. Así que deja que Hong Ying te acompañe a comprar algunas cosas. Yo cubriré los gastos.
\>Además, el clima en Shanghái es mas frío que en Cangnan. Compra ropa de invierno y si hace falta, ponlo a mi cuenta. El entrenamiento suele causar lesiones. Pasa mañana por la mañana por mi oficina y te daré una medicina mejor que cualquier otra del mercado.
Con un cuaderno en mano, Chen Muye le dio una lista enorme de consejos:
qué debía llevar, qué tren tomar, e incluso qué asientos en el tren tenían los asientos más cómodos.
Cuando cerró su libreta, ya había pasado media hora.
—¿Anotaste todo lo que dije? —preguntó con seriedad.
Lin Qiye asintió con fuerza.
—Sí, todo.
—Bien. Ah, y compra el boleto de tren pronto. Si llegas temprano a Shanghái podrás elegir dormitorio. Mejor compra el boleto para… mañana.
—¿Mañana? ¿Me voy mañana? —preguntó sorprendido.
—Mientras antes, mejor.
—Entendido —asintió Lin.
Cuando Lin Qiye salió, Chen Muye abrió su billetera, la miró… y suspiró con pesar.
Esa misma tarde, Hong Ying y Si Xiaonan llevaron a Qiye por toda la ciudad de Cangnan.
Visitaron tiendas que él jamás habría pisado en su vida.
—¡Aaaah! ¡Xiaonan, mira esas sábanas de Peppa Pig! ¡Comprémosle unas a Qiye!
—¡Hurra!
—¡Esa maleta rosada es genial! ¿La compramos?
—¡Si, si!
—¡Xiaonan, mira esa mochila idéntica a la de Blanca Nieves! ¡Es una locura! ¡Deberíamos…!
—¡Si, si!
—¡Aaaah! ¡Mira ese vestidito tan lindo! ¡Hay que comprarlo!
—Está bien, está bien…
¡@#¥%&!
Lin Qiye, desesperado, le tapó la boca a Xiaonan.
—Hermana Hong… creo que eso no es para mí.
Hong Ying dejó con pesar el vestido sin espalda y suspiró:
—Tienes razón… Eres un chico. No te verías bien con vestido.
Luego levantó una blusa corta con tiras y le brillaron los ojos:
—¡Entonces llevemos esta!
Lin Qiye: …
Al caer la noche, Lin regresó cargado de bolsas, tambaleándose hasta su habitación.
Al ver todo el colorido amontonado en el suelo, se sentó y soltó una sonrisa resignada… que poco a poco se volvió más cálida, pero también más triste.
Miró por la ventana, hacia la luz plateada de la luna.
—¿Me toca irme…? —murmuró.
…
A la mañana siguiente.
Estación de tren.
Lin Qiye estaba frente a la entrada, con dos grandes maletas a su lado. Detrás de él estaban los demás miembros del Escuadrón 136.
—¿Tienes todo? —preguntó Wu Xiangnan.
—Todo listo.
—Qiye, recuerda que te compré protector solar, crema depilatoria y loción corporal. ¡Promete que los usarás! —dijo Hong Ying con los ojos rojos, a punto de llorar.
—…Los usaré, no te preocupes —respondió Lin con una sonrisa forzada.
Chen Muye se acercó con gesto grave.
—Shanghái no es como nuestro Cangnan. Está lejos, y durante el entrenamiento hay muchas injusticias.
Si esto fuera Cangnan, podríamos ir con las espadas y vengarte nosotros mismos, pero allá… tendrás que valerte por ti mismo.
—No se preocupe, puedo cuidarme —respondió Lin Qiye con seriedad.
Hizo una ligera reverencia.
—Entonces, me voy.
Se enderezó, les sonrió y, tirando de sus maletas, entró a la estación.
Todos lo observaron marcharse, con el corazón apretado…
De pronto, el teléfono de Chen Muye sonó.
—¿Hola?... ¿Qué?... ¿¡QUÉEEE!?
Chen levantó la cabeza de golpe, señalando hacia Lin Qiye y gritando:
—¡¡MALDICIÓN, DETÉNGANLO!!
Todos se quedaron boquiabiertos.
—¡No sé qué están pensando los de arriba, pero este año el entrenamiento de reclutas será aquí, en Cangnan!
—¡¡DETÉNGANLO!! ¡¡Después de entrar a la estación, ese boleto no se puede reembolsar!!

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Estás leyendo el capítulo 67 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.