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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
La Serpiente de Nanda estaba sentada detrás de las rejas, observándolo en silencio. Los ojos de Lin Qiye se entrecerraron ligeramente mientras permanecía de pie frente a la celda, mirando también a la Serpiente de Nanda. En su campo de visión, apareció un panel familiar: \----------------------------------------------------------------------- Pecador: Serpiente Demonio Nanda Elección: Como criatura mítica que tú mismo mataste, tienes derecho a decidir el destino de su alma: * Opción 1: Destruir su alma directamente y hacer que desaparezca por completo del mundo. * Opción 2: Hacer que su nivel de lealtad hacia ti alcance un puntaje de 60, permitiendo convertirlo en asistente en el hospital, para que cuide a los pacientes y te brinde cierta protección. Valor de lealtad actual: 0/85 \----------------------------------------------------------------------- Después de leer esta información, Lin Qiye levantó ligeramente una ceja. Esta tarea era diferente de las anteriores. Si recordaba bien, antes el criterio era el miedo; pero esta vez, era la lealtad. En otras palabras, el hospital usaba estándares distintos para diferentes criaturas míticas al convertirlas en personal de enfermería. Además, el valor de lealtad ahora estaba dividido en dos partes: uno de 0 y otro de 85. Si su deducción era correcta, esto se debía a que el cuerpo de la Serpiente de Nanda albergaba dos conciencias distintas. El primer valor provenía de la propia Serpiente de Nanda; el segundo, de la conciencia independiente de Li Yifei. —Supongo que ya conoces tu destino —dijo Lin Qiye finalmente. —Si me matas, Li Yifei morirá —respondió la Serpiente de Nanda, mirándolo fijamente. —¿Y eso qué significa? —Lin Qiye sonrió con calma—. ¿De verdad crees que me importa si vive o muere? Es cierto, me molestaría un poco si muriera, pero nada más. Nuestra relación… no es tan buena. Lo sabes ¿no? La Serpiente Nanda guardó silencio. Había observado todo desde las sombras, conocía cada acción de Li Yifei. Sabía bien que entre Li Yifei y Lin Qiye apenas había pasado medio mes desde que se conocían; hablar de una relación cercana era absurdo. Además, Li Yifei lo había abandonado una vez. Usar sus sentimientos como moneda de cambio sería una estupidez. —¿Qué es lo que quieres? —preguntó finalmente. —Creo que malinterpretas algo —respondió Lin Qiye con calma—. Ahora debes mostrarme tu valor. Si tu valor no cumple mis expectativas…Lo siento, pero mi hospital no da alojamiento a los vagos. La Serpiente de Nanda dudó un momento antes de responder: —Soy buena en el camuflaje. Puedo plantar semillas de serpientes y mis habilidades son el sigilo y la infiltración. —Insuficiente. —Soy buena en el diseño de estrategias. Puedo darte ideas. —¿Perdón? ¿Qué dijiste que sabes hacer? —…No dije nada —la Serpiente de Nanda casi olvidó que su última trampa había sido destruida por él—. Pero pensar juntos no es mala idea. Tu inteligencia puede no cubrirlo todo; si combinamos perspectivas podríamos encontrar soluciones más completas. —Eso suena bien —respondió Lin Qiye—. ¿Algo más? —Aunque ahora tengo poca capacidad de combate, cuando alcance mi madurez tendré gran poder físico. Además, puedo mudar de piel y soy difícil de matar. —Sigue. —…No tengo más. Lin Qiye pensó un momento. —¿Sabes cómo hacer feliz a los ancianos? —…No. —La Serpiente de Nanda no entendió de inmediato—. Pero Li Yifei es bueno en eso. —Eso servirá. Lin Qiye hizo una pausa y habló nuevamente: —Puedes quedarte, pero con una condición adicional. —¿Qué condición? —Li Yifei será el que tenga el control del cuerpo, excepto en emergencias. La Serpiente Nanda dudó un instante, pero finalmente asintió. —De acuerdo, lo prometo. La libertad era importante, pero no tanto como seguir viva. Y ceder el control a Li Yifei no era algo tan difícil de aceptar, después de todo era una parte de ella. Lin Qiye asintió. Con un gesto en el aire, materializó un pergamino y una pluma. —Aquí está tu contrato de empleo. Léelo, y si no hay problema, fírmalo. —Adoptó la postura de un jefe, y lanzó el pergamino con un movimiento elegante. La Serpiente de Nanda lo tomó y lo leyó con cuidado. Su expresión se volvió cada vez más extraña. Más que un contrato laboral, era un pacto de esclavitud legalizada. Enumeraba un sinfín de obligaciones, incluyendo —pero no limitándose a— obedecer incondicionalmente al director Lin Qiye, no dañarlo ni poner en riesgo sus intereses, no destruir la propiedad del hospital, limpiar regularmente las instalaciones y levantarse temprano para preparar el desayuno de los pacientes. En una sección adicional se especificaba: En situaciones no criticas o de peligro, la personalidad de Li Yifei deberá tener el control del cuerpo. En la columna de las obligaciones del propio Lin Qiye, solo aparecía una palabra solitaria: “Ninguna” Era, sin duda, un contrato completamente injusto e indignante. Pero la Serpiente Nanda no tenía elección más que firmar. En el instante en que escribió su nombre, el pergamino ardió en llamas, y los símbolos que sellaban la celda se desvanecieron. La puerta se abrió por sí sola. El cuerpo de la Serpiente comenzó a transformarse en forma humana, y sobre su cuerpo apareció un uniforme verde de asistente, con una placa negra en el pecho: —Enfermero 001— Li Yifei miró su atuendo con cara de confusión y se rascó la cabeza. Había escuchado toda la conversación entre Lin Qiye y la Serpiente de Nanda y entendía la situación: había pasado de ser compañero de clases a ser empleado suyo. —¿Qué tal se siente volver a la vida? —preguntó Lin Qiye con una sonrisa. —No está mal… —respondió Li Yifei con una mueca—. Pero, jefe Lin, no me presione tanto, sino no lo podre resistir… —Llámame “director” —corrigió Lin Qiye mientras le daba una palmada en el hombro—. Vamos, te mostraré el hospital. Li Yifei suspiró, mirando su uniforme, y lo siguió resignado. —Esta zona son las salas de pacientes. Solo hay una abierta, y solo una paciente en todo el hospital. Se llama Nyx. Más tarde te mostraré su historial médico. \>Esa es el área de recreación. Puedes llevarla a ver televisión o jugar ajedrez. No dejes que se quede todo el día mirando las flores en el jardín, no vaya a ser que además de loca, desarrolle demencia senil… \>Y aquí está la farmacia. Dale dos pastillas, tres veces al día. … Con cada explicación, Li Yifei se sentía más aturdido. —¿Pero qué demonios es este lugar? —pensó. Finalmente, Lin Qiye lo llevó ante una mujer. —Madre, te traje compañía —dijo con una sonrisa—. Él te hará compañía de ahora en adelante. Nyx observó a Li Yifei detenidamente, como si pensara en algo. De pronto, abrió mucho los ojos y exclamó con sorpresa: —¡Nieto mío! ¡La abuela te ha encontrado!
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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 66

Estás leyendo el capítulo 66 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.