Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 116 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
—Buenas noches.
—Buenas noches. Busco a un amigo.
—¿Sabe el número de su habitación?
—9039.
—Muy bien, enseguida lo comunico...
¡BOOM!
Antes de que terminara la conversación entre Lin Qiye y la recepcionista, una explosión que sacudió la tierra estalló sobre sus cabezas, seguida de los gritos agudos de las personas a su alrededor.
El rostro de Lin Qiye cambió. Sin decir una sola palabra, se dio la vuelta y salió corriendo del vestíbulo del hotel, levantando la vista hacia el cielo.
La cima del rascacielos, que parecía tocar las nubes, ya se había convertido en un mar de fuego.
No hacía falta adivinar. Lin Qiye sabía perfectamente que ese debía ser el piso donde se hospedaba Bai Li Pangpang. En todo el hotel, solo él podía provocar un ataque tan escandaloso.
Cuando Lin Qiye estaba a punto de entrar al hotel y subir corriendo por las escaleras hasta el piso noventa, alcanzó a ver un destello dorado en la noche que desvaneció rápidamente.
—Eso es...
Los ojos de Lin Qiye se entrecerraron.
Sin dudarlo, paso entre la multitud presa del pánico, cargando dos estuches negros, y corrió velozmente hacia el lugar donde había aparecido aquel resplandor dorado.
Después de atravesar varias calles, finalmente llegó a las cercanías del punto brillante. Era una zona apartada y, a esas horas de la noche, casi no había peatones ni vehículos.
Lin Qiye cerró los ojos y extendió su percepción espiritual para explorar cuidadosamente los alrededores. De pronto, su cuerpo se estremeció ligeramente.
Su expresión se volvió sombría. Abrió los ojos y corrió hacia una estrecha intersección.
En la entrada de la calle había un letrero con cuatro grandes caracteres:
\[Prohibido el paso\]
Un Dominio Restringido.
Lin Qiye frunció profundamente el ceño.
No era una Dominio restringido cualquiera. Era exactamente el mismo tipo de letrero que usaba el escuadrón 136, y que solo poseían los equipos de los Guardianes Nocturnos estacionados en distintas ciudades.
Eso significaba que había Guardianes Nocturnos de otras ciudades implicados en este asunto.
¿Habían venido para proteger a Bai Li Pangpang... o para asesinarlo?
Lin Qiye sentía que la probabilidad de la primera opción era muy mínima. Si realmente venían a protegerlo, ¿por qué aparecer justo en ese momento? ¿Y por qué activar en secreto un Domino Restringido?
Ochocientos millones. Una suma suficiente para corromper a algunos Guardianes Nocturnos de voluntad inestable. Incluso para robar un letrero, traicionar a la organización y reclamar la cabeza de Bai Li Pangpang.
¿Cuántos eran?
¿Habían traído el letrero desde otra ciudad o lo habían robado?
¿Habría entre ellos algún experto de alto nivel?
Una avalancha de preguntas cruzó la mente de Lin Qiye. Permaneció en silencio frente al letrero, reflexionando.
¿Entrar... o retirarse?
En el pasado, ante un peligro tan desconocido, habría huido sin mirar atrás.
Pero ahora...
Quizás ni él mismo lo había notado, pero estaba cambiando poco a poco.
¿Quién lo había cambiado?
Tal vez la calidez que le había brindado el escuadrón 136: La pasión de Hong Ying, la amabilidad de Wen Qimo, la protección del capitán, el orgullo silencioso del vicecapitán, la gentileza de Leng Xuan, la determinación de Zhao Kongcheng...
O quizá las alegrías y tristezas vividas en el campamento de entrenamiento. Esos pequeños detalles cotidianos, insignificantes en apariencia, pero capaces de echar raíces en el corazón.
Antes, en su vida solo existían su tía y Ah Jin.
Pero ahora, sin darse cuenta, tenía muchas más personas a su lado. Bajo la noche, una firme resolución apareció en sus ojos, mientras un tenue brillo dorado comenzaba a encenderse en sus pupilas.
Seis meses atrás, rompió un dominio restringido para salvar al héroe que había protegido su mundo.
Y ahora...
Iba a romperla una vez más.
Para salvar a su amigo.
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—Esto es... —Bai Li Pangpang observó los alrededores, con una expresión inusualmente seria—. Un Dominio restringido. ¿Amigos o enemigos?
—¿Tú qué crees? —respondió Cao Yuan.
La mirada de Cao Yuan se fijó al frente a la calle desierta. Bajo la oscura noche, las farolas parpadeaban intermitentemente.
A lo lejos, sobre la carretera, una figura corpulenta avanzaba lentamente hacia ellos.
—También hay uno detrás —dijo Bai Li Pangpang al girarse.
En el otro extremo de la calle, un hombre con tres espadas a la espalda ya estaba allí, observándolos con una expresión llena de burla.
—¿Solo dos?
—No. Debe haber al menos uno más vigilando afuera —dijo Cao Yuan, negando con la cabeza.
Bai Li Pangpang soltó una risa fría.
—¿Desde cuándo los Guardianes Nocturnos se dedican a ser matones de barrio?
—No. Ya no somos Guardianes Nocturnos.
La figura corpulenta habló con voz grave.
—Somos gente que está dentro de la Institución Penitenciaria.
—¿El Penal? —preguntó Bai Li Pangpang, confundido, mirando a Cao Yuan.
—Es en donde encierran a los poseedores de Dominios Prohibidos que han cometido crímenes —explicó Cao Yuan con calma—. La mitad de ellos son antiguos Guardianes Nocturnos expulsados de la organización por cometer delitos.
Hizo una breve pausa.
—Si hace unos años el comandante en Jefe no me hubiera rescatado y enviado al Monte Jiuhua, probablemente yo también estaría encerrado allí.
—Así que acaban de salir de prisión.
Bai Li Pangpang comprendió de inmediato.
—Pero si quieren matarme, ¿por qué volar el hotel? ¿Y si alguien más resultaba herido? ¿Los que juraron proteger al país ahora ponen en peligro a civiles por dinero?
—No nos compares con esos perros salvajes —dijo con enojo el hombre de las tres espadas—. Después de todo, una vez fuimos Guardianes Nocturnos. Aún conservamos ciertos principios. Queremos matarte... solo para saldar una deuda.
—¿Con quién? —preguntó Bai Li Pangpang, frunciendo el ceño.
—No intentes sonsacarnos. Lo único que necesitas saber es que esta noche...es que no saldrán vivos de esta Zona Sin Anillo.
El hombre corpulento lanzó un rugido bajo. Sus ojos destellaron con ferocidad, y todos los músculos de su cuerpo comenzaron a retorcerse violentamente.
Primero creció medio metro. Luego, su cuerpo se comprimió rápidamente.
En cuestión de segundos, se convirtió en un hombre diminuto de apenas un metro de altura, tan delgado que parecía que una ráfaga de viento podría derribarlo.
—¿Conan?\* —exclamó Bai Li Pangpang.
—Dominio Prohibido secuencia 214: \[Recomposición Muscular\] —explicó Cao Yuan con solemnidad—. Puede comprimir libremente su tejido muscular. Aunque ahora parezca un niño de primaria, su velocidad y fuerza son absolutamente aterradoras.
Una sonrisa cruel apareció en el rostro del hombre. Apoyó el pie sobre la calle, dejando una profunda marca.
Y luego salió disparado como una flecha, recorriendo media calle en un instante.
Su pequeño puño se agrandó rápidamente ante los ojos de Bai li Pangpang.
—¡\[Yao Guang\]!
Un destello dorado se condensó de inmediato frente a él, formando un escudo. El puño del hombre impactó sin ningún adorno y luego con un sonido de un golpe sordo, el escudo se comenzó a agrietar.
—¡Mierda! —gritó Bai Li Pangpang.
Entonces, una patada giratoria golpeó el escudo una vez más, dispersando parte del resplandor dorado.
Bai Li Pangpang introdujo apresuradamente la mano bajo su toalla, buscando algún objeto, mientras le gritaba a Cao Yuan :
—¿No piensas ayudarme?
Cao Yuan sostenía su sable, mirando fijamente al hombre de las tres espadas. No podía apartar su atención.
—Espera, no puedo
Bajo la luz de la luna, el hombre, con expresión impasible, desenvainó una de sus espadas, mientras las otras dos, como impulsadas por una mano invisible, se desenvainaron al mismo tiempo.

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Estás leyendo el capítulo 116 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 25 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.