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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 117 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
¡¡Pum, pum, pum——!! El hombre delgado golpeó tres veces consecutivas la superficie del Escudo de \[Yao Guang\], destruyendo por completo la barrera dorada. Un destello de frialdad apareció en sus ojos y, acto seguido, lanzó un codazo directo a la cabeza de Bai Li Pangpang. Sin embargo, justo cuando su codo estaba a punto de alcanzarlo, pareció chocar con una red de fuego invisible. Las llamas se encendieron automáticamente, carbonizando gran parte de su piel y dejando marcas chamuscadas y negras. El hombre delgado sintió un dolor abrasador. Su ataque se detuvo por un instante, pero enseguida redobló la velocidad y continuó con el golpe. Afortunadamente, Bai Li Pangpang había recibido innumerables palizas en las clases de combate cuerpo a cuerpo. Al ver venir aquel codazo silbante, rodó a un lado con rapidez y logró esquivarlo. En ese momento, por fin sacó de debajo de la toalla una enorme espada resplandeciente. —¡Ay, ay, ay, ay! Casi, casi me corto... El rostro de Bai Li Pangpang se puso verde. Sujetó la gran espada y la lanzó hacia el hombre delgado que avanzaba a toda velocidad. El brillo de la espada atravesó el aire. Uno se convirtió en dos. Dos en cuatro. Cuatro en ocho... En apenas un instante, incontables haces de espada llenaron el cielo como un río luminoso y se precipitaron hacia adelante. La expresión del hombre delgado se oscureció. Retrocedió a la velocidad del rayo, esquivando el ataque. Pero justo cuando estaba a punto de contraatacar, una presencia con una energía aterradora se elevó en la noche. Sobresaltado, giró la cabeza y vio a una figura humanoide envuelta en llamas negras, sosteniendo un sable recto y desbordando una intención asesina abrumadora. Frente a aquella monstruosa figura, el hombre de las tres espadas tragó saliva. —¿Qué demonios es esa cosa? ¡Swish! Los ojos de Cao Yuan, teñidos de rojo, brillaron con locura. En un instante recorrió más de cien metros y descargó su sable, envuelto en violentas llamas negras. El hombre de las tres espadas quedó cubierto de sudor frío al sentir aquella presión. Sin pensarlo, levantó la espada que tenía en la mano y, al mismo tiempo, los otras dos flotantes se cruzaron sobre su cabeza para bloquear el golpe. ¡Clang! Un chirrido agudo resonó. El hombre sintió una fuerza monstruosa descendiendo desde arriba. El cemento bajo sus pies se resquebrajó centímetro a centímetro, y todos los huesos de su cuerpo vibraron de dolor. Después de avanzar al reino de Chi, la presencia de Cao Yuan se había vuelto aún más pesada y salvaje. La fuerza salvaje en su interior se desbordaba como una bestia indomable. Empuñando el sable recto, descargó golpe tras golpe como un herrero forjando hierro al rojo vivo. ¡Clang! ¡Clang! ¡Clang! ¡Clang! El sable caía frenéticamente sobre las armas del enemigo. Acompañado por la risa siniestra y desenfrenada de Cao Yuan, las piernas del hombre de las tres espadas cedieron, y terminó arrodillándose a medias en el suelo. En ese instante, una intensa sensación de muerte invadió su corazón. No sabía de dónde sacó fuerzas, pero impulsó su cuerpo hacia un lado, rodó media vuelta y evitó por poco el siguiente tajo. El sable de Cao Yuan impactó contra el suelo, levantando una lluvia de escombros. El hombre tropezó hacia atrás y escupió una bocanada de sangre. —¡¿Qué clase de monstruo es este?! De repente, giró la cabeza y gritó hacia la distancia: —¡Si no actúas ya, voy a morir! ¡Whoosh! Tan pronto como terminó de hablar, una flecha cruzó silenciosamente el cielo nocturno a una velocidad imperceptible para el ojo humano y se dirigió directamente al rostro de Cao Yuan. Las pupilas dobles y rojas de Cao Yuan se contrajeron. Con un movimiento instantáneo, blandió su sable y golpeó con precisión la punta de la flecha. Pero al momento siguiente, tanto él como su arma fueron lanzados violentamente contra el edificio detrás de él. A cientos de metros de distancia, en la azotea de un edificio alto, una mujer arquera resopló con desdén. —¿Te atreves a atrapar mis flechas con las manos? Entonces morirás. Sacó tres flechas más de su carcaj y las disparó una tras otra. ¡Whoosh! ¡Whoosh! ¡Whoosh! La primera flecha redujo el edificio a escombros. La segunda abrió un enorme cráter de diez metros de radio en el suelo y la tercera atravesó el polvo y apuntó directamente al corazón de Cao Yuan. Cao Yuan soltó un rugido ensordecedor. La energía de su cuerpo estalló como una bestia desatada, formando una gigantesca hoja negra de energía que cortó la flecha en pleno aire. La hoja y la flecha chocaron, generando una onda invisible. La flecha se resquebrajó centímetro a centímetro hasta desintegrarse. En la azotea, la arquera frunció el ceño y sacó otra flecha. —Bien. Si no puedo matarte a ti, mataré al gordito. Quiero ver cuántas flechas puede detener. —¿Oh? —dijo una voz masculina, fría y distante, desde detrás de ella—. ¿A qué gordito te refieres? Las pupilas de la arquera se contrajeron de golpe. Sin pensarlo, tensó su arco y apuntó hacia atrás. Pero en el instante en que sus dedos tocaron la flecha, una oscuridad absoluta envolvió todo a su alrededor, haciéndola sentir como si hubiera caído en un lago helado. Al momento siguiente, la flecha escapó sola de sus dedos, giró una vez en el aire y aterrizó en la mano de un joven que llevaba un sombrero negro de caballero. La luz de la luna iluminó el ala del sombrero, mientras la sombra ocultaba gran parte de su rostro. El muchacho jugueteó con la flecha y negó con decepción. —No hay nada especial en tus flechas. Así que el verdadero problema debe ser tu dominio Prohibido. Los ojos de la arquera se abrieron de par en par. Imposible. Como arquera, su percepción del entorno era extraordinaria. Podía escuchar incluso el movimiento de una hormiga a varios metros de distancia. Y, sin embargo, no había oído los pasos del joven. Naturalmente, ella no sabía que, gracias al aumento otorgado por el estado de Bailarín de la Noche Estrellada tras alcanzar el reino de Chi, la capacidad de ocultación de Lin Qiye en la oscuridad había alcanzado un nivel aterrador. En ese momento, si Lin Qiye decidiera dedicarse a ser asesino, sería sin duda uno de los mejores. Con un ligero movimiento de sus dedos, la flecha flotó lentamente hasta colocarse entre las cejas de la arquera, a apenas unos centímetros de atravesar su cráneo. —¿Cuántos son ustedes? —¿Cómo entraste en el Dominio Restringido? ¿Dónde está el Viejo Han? —preguntó la arquera, frunciendo el ceño. Las cejas de Lin Qiye se tensaron. Con un pequeño gesto, hizo que la punta de la flecha penetrara ligeramente en la piel de su frente, dejando escapar un hilo de sangre. —Creo que en este momento soy yo quien está haciendo las preguntas. Hizo una breve pausa y añadió con frialdad: —Aunque, si te refieres a ese viejo calvo... lamento decirte que ya lo maté. La arquera sostuvo la mirada de Lin Qiye durante varios segundos. Finalmente soltó una sonrisa burlona. —Ya veo. Así que tú eres ese agente de dos dioses del que tanto se habla... Al fin has mostrado tu rostro. —Parece que no tienes intención de responder. Los ojos de Lin Qiye se entrecerraron y una frialdad glacial apareció en su mirada. —En ese caso... serás mi conejillo de indias. Al decir estas palabras, sus pupilas se tiñeron de oscuridad y toda su presencia se volvió profunda. En el siguiente instante, la noche comenzó a infiltrarse lentamente en los ojos de la arquera...
Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela)

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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 117

Estás leyendo el capítulo 117 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 6 de junio de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.