Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 115 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
Ante la descarada e insistente petición de Wen Qimo, al final se quedó en la villa. Pero no para dormir en la misma cama que Lin Qiye, sino para pasar la noche tirado en el suelo de la sala.
Al ver su radiante sonrisa, Lin Qiye puso los ojos en blanco en silencio y comenzó a preguntarse si aquel sujeto realmente quería quedarse para protegerlo…
—Voy a salir a dar una vuelta —dijo Lin Qiye mientras terminaba de arreglar su pequeño equipaje y observaba el cielo a través de la ventana.
Hong Ying levantó la cabeza.
—¿Quieres que vaya contigo?
Lin Qiye dudó un momento.
—No. Al lugar al que voy no creo que sea conveniente que vaya una chica.
Wen Qimo se quedó atónito, y sus ojos brillaron de inmediato.
—Entonces… ¿quieres que vaya yo contigo?
—…Solo voy al hotel a ver a un amigo. ¿En qué estabas pensando?
—Ah… entonces olvídalo.
Lin Qiye planeaba visitar a Bai Li Pangpang. Después de todo, como anfitrión de Cangnan, no era apropiado dejarlo abandonado. Además, si llevaba a Hong Ying, temía que ella viera alguna escena demasiado… impactante para la vista.
—Esta es una situación de emergencia. ¿No es peligroso que vayas solo? —preguntó Hong Ying con preocupación.
Lin Qiye sonrió levemente.
—Pronto anochecerá. En realidad, estaré más seguro si voy solo. Además, el capitán dijo que no debían sobreprotegerme. Ahora… puedo defenderme bastante bien.
Hizo una pausa y añadió:
—También hay muchos instructores repartidos por la ciudad, y Leng Xuan seguramente está escondido en algún lugar con su rifle. No pasará nada.
Hong Ying asintió y, como si recordara algo, entró en su habitación y regresó con un estuche negro.
—Lleva tu espada.
—Mhm.
Lin Qiye se cambió el uniforme militar por ropa casual, se colocó un sombrero negro de copa para ocultar parte de su rostro y, tras dudar un instante, tomó tanto la espada de Zhao Kongcheng como la que había recibido en el campamento.
Con dos estuches negros a la espalda, salió silenciosamente de la villa.
Gran Hotel Kelanski, Suite Presidencial
"Adiós, mamá, esta noche zarparé lejos~"
"No te preocupes por mí~, llevo alegría y un remo de sabiduría~~"
Un pequeño gordito de torso desnudo y envuelto únicamente en una toalla de baño alrededor de la cintura salió del baño con un aire seductor. Con un movimiento elegante, echó su cabello mojado hacia atrás, sostuvo una copa de vino tinto y la hizo girar suavemente.
Al ritmo de la música, movió su voluminoso cuerpo con sorprendente flexibilidad, como si fuera un bailarín de gran tamaño. Dio una vuelta de 360 grados en el pasillo y entró con estilo a la sala.
Entonces, su sonrisa se congeló.
Sentado tranquilamente en el sofá estaba Cao Yuan, sosteniendo su funda de espada y observándolo con expresión inexpresiva, como si aquella escena fuera perfectamente normal.
—Mierda…¿Qué demonios haces aquí? —exclamó Bai Li Pangpang cubriéndose el pecho con las manos—. ¿No te reservé una habitación individual en el hotelucho de al lado?
Cao Yuan se encogió de hombros y con total naturalidad puso los pies sobre la mesa.
—La habitación individual no es tan cómoda como una suite presidencial.
Bai Li Pangpang: (`⌒′メ)
—¡Fuera, fuera, fuera! ¡Estás arruinando mi elegante estilo de vida con tu presencia!
—No te preocupes. Tú sigue bailando. Fingiré que no vi nada.
—…¿Crees que puedo bailar con un hombre grande sentado en mi sala, sosteniendo una espada y mirándome fijamente?
Cao Yuan reflexionó un instante.
—Entonces puedo dejar la espada.
Bai Li Pangpang se llevó la mano a la frente con resignación. —¡Ese no es el problema!
Cao Yuan inclinó la cabeza.
—¿Tienes tanta prisa por echarme? ¿No será que llamaste a alguien para…?
—¡Tonterías! ¡Este joven maestro siempre ha llevado una vida impecable y decente! ¿Cómo podría haber llamado a alguien para ese tipo de cosas…?—Bai Li Pangpang estaba tan furioso que la grasa le temblaba.
Cao Yuan meditó un momento.
—¿Qué tiene que ver KFC con llevar una vida impecable?
—…
—¡No me importa! ¡Vete ahora mismo!
—Me quedaré para ayudarte a atrapar ratas.
—¡Esto es un hotel de cinco estrellas! ¿Qué ratas podría haber?
Cao Yuan señaló tranquilamente hacia una esquina.
—¿Y eso qué es?
En efecto, un pequeño ratón se encontraba allí.
El rostro de Bai Li Pangpang palideció y retrocedió furioso.
—¡¿Qué clase de hotel basura es este?! Voy a llamar a recepción…
¡BOOM!
Una explosión deslumbrante estalló de repente en el exterior.
Las enormes ventanas de piso a techo se hicieron añicos en un instante. Una ola abrasadora de fuego y presión barrió la suite, lanzando por los aires tanto a Bai li Pangpang como a Cao Yuan.
En la calle, los transeúntes alzaron la vista y gritaron de asombro.
Bajo el cielo nocturno, el último piso del gigantesco hotel estaba completamente envuelto en llamas. Fragmentos de vidrio y muebles ardiendo caían desde las alturas como una lluvia de fuego. Entre todos esos objetos descendentes, dos figuras humanas también caían a gran velocidad.
—¡¡¡Aaaaaahhhh!!!
Envuelto solo en su toalla, Bai Li Pangpang gritaba con todas sus fuerzas mientras el viento rugía junto a sus oídos. La sensación de ingravidez le heló el corazón, dejando su rostro pálido como el papel.
A su lado, Cao Yuan descendía a la misma velocidad, sujetando su espada con total calma. Miró hacia el último piso en llamas y murmuró:
—Efectivamente, sí que había ratas.
—¡Maldito Cao Yuan! ¡Idiota! ¡Tonto! ¡Imbécil! ¡Todos los demás me evitaron como si fuera la peste al bajar del autobús, pero tú insististe en quedarte pegado a mí!
\>¡¿Sabes cuántas personas en esta ciudad quieren matarme?! ¡¿No le tienes miedo a la muerte?!
Bai Li Pangpang lo insultaba a gritos mientras caían, mirando el rostro tranquilo de Cao Yuan.
Cao Yuan frunció ligeramente el ceño.
—No.
Bai Li Pangpang se quedó atónito. No esperaba una respuesta tan simple. Luego, exasperado, gritó:
—¡Estás loco, demente! ¡Menos mal que vine preparado o habrías muerto conmigo!
Metió la mano en su toalla y sacó un collar.
— \[Yao Guang\]
Un destello dorado surgió y se transformó en dos suaves nubes que aparecieron bajo ellos, desacelerando su caída. Ambos descendieron lentamente hasta el suelo.
Cao Yuan miró a Bai Li Pangpang, todavía cubierto únicamente por la toalla, con una expresión extraña.
—¿Dónde escondías ese artefacto espacial?
El rostro de Bai Li Pangpang se oscureció.
—¡Eso no es asunto tuyo!
Cao Yuan levantó la vista hacia la cima del hotel, donde aún resonaban explosiones.
—Los instructores ya están luchando. Deben haber encontrado a los atacantes.
Bai Li Pangpang se pellizcó la grasa del abdomen y suspiró.
—Ni siquiera me dejaron terminar de bañarme tranquilamente.
—¿La vida del joven maestro de la familia Bai Li siempre es tan emocionante?
—Sí, mierda. Desde pequeño he sufrido muchos intentos de asesinato, pero aquí sigo. —Miró al cielo nocturno con orgullo—. Mañana llegará mi equipo de guardaespaldas. Entonces veremos quién se atreve a atacar a este joven maestro.
Los ojos de Cao Yuan recorrieron lentamente los alrededores y se entrecerraron.
—Creo que primero tendrás que sobrevivir a esta noche…
Bai Li Pangpang giró la cabeza, confundido.
Cao Yuan señaló la calle vacía y dijo con calma:
—¿No te parece… demasiado silencioso?

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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela)
Capítulo 116
Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 115
Estás leyendo el capítulo 115 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 25 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.