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Leer Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

![](/api/get-image/1e067952-3c05-4111-b005-f442a054b075.webp/chapters/false) A la mañana siguiente, cuando Niksie abrió los ojos, con el primero que se encontró fue con Ernesto. Obviamente debería ser Ernesto, ¿quién sino? —Buenos días, Ernesto. El esqueleto, como de costumbre, no respondió. —Lo sé. Hoy tampoco parecen buenos. Niksie parpadeó un par de veces, somnolienta, y se terminó de incorporar cuando entonces, en ese hermoso y peculiar instante, todos los recuerdos de la noche anterior le sacudieron cual rayito adentrándose a su triste organismo mañanero y zombi. Ah. Sí, su estupidez, el bosque, el cadáver, la poli, las manos de Jexter manchadas de sangre… y esa escena tan aterradoramente cercana en la que lo tuvo en su cama… Mierda. Eso sería un problema. Sus ojos se entrecerraron al mirar justo al hueco ahora vacío a su lado. Bueno, tampoco le sorprendía: era obvio que él desaparecería. Tenía esa fama. —Mhm… Se quedó unos segundos procesando, tocando la sábana aún presa del calor y pensando que tal vez no había sido hacía mucho cuando se había ido, dejando sobre la silla del escritorio la sudadera negra y los pantalones. La ropa que dejó anoche mojada también desapareció y la ventana estaba ligeramente entreabierta, por lo que… ¿El inconsciente había saltado por la ventana existiendo una puerta? Niksie se llevó una mano a la cara. ¿Qué demonios? ¿Por qué sus mejillas ardían al recordarlo? —¿Por qué me estoy sonrojando? Iug. Estaba confusa. Estaba anonadada. Qué cuerpo tan estúpido. Se levantó, sacudiendo todos esos inútiles pensamientos que incluían a Jexter o ese “momentito cucharita” tan asfixiante; se quitó el pijama de tiburón y se vistió con el uniforme de siempre. ¿Para qué darle más vueltas? Fue estadísticamente raro y sospechoso que Niksie no se hubiera pasado la noche en vela por la constante presencia del contacto ajeno, pero eran cosas que no necesitaba procesar más, porque de hacerlo, un escalofrío recorría su ser y ahora más bien… lo que debía era pensar en algo qué hiciera que Blair no la interrogara. Conociéndola, no duraría demasiado. Sí, sería mejor evitarla… Niksie se miró en el espejo del baño. Sabía que no debía decir nada, no era idiota, pero… Desvió los ojos hacia otro lado que no fuera su reflejo. Sinceramente, ¿cuánto tiempo podría ocultarlo? Era evidente que no era la más apta para eso. »(…)« Jexter cruzó la puerta de su piso en el Distrito de Grandview una vez que el “sol” ya asomaba entre la niebla que envolvía Glitch City. Y… sí, sí… Grandview: esa zona en la que los ricos predominaban más que los pobres, Anómalos más que Afines. Puntualizando aún más, entró a uno de esos apartamentos que casi que todo eran cristaleras que daban su visión a las vistas de la zona viva de la ciudad; era un décimo piso y el mármol era asquerosamente brillante y… bueno, todo era asquerosamente brillante. Era amplio, era moderno y estaba impecable, por no hablar ya de los sofás de diseño, la cocina sacada directamente de esas estúpidas revistas pijas y del baño del tamaño de toda la habitación de Niksie. Sin dudas, el caso perdido no vivía en un cuchitril, no, pero para él aquello era mucho peor. Jexter hizo una mueca —como cada vez que entraba—, ignorando al portero de la puerta que inclinaba la cabeza a su llegada, pues casi podía esnifar el olor al dinero y a la hipocresía en un cóctel molotov con el que inevitablemente se atragantaba cada vez. Él tiró las llaves sobre la isla de mármol con un golpe en seco y se quedó un momento mirando el espacio vacío. Odiaba aquel puto lugar. El solo silencio allí le parecía diferente, como si estuviera intentando acallar y reprimir por la fuerza la ira de su interior. O más bien, como si quisiera domarla y enjaularla bajo su control; era la presencia de Hughes Burke la que tanta repulsión le provocaba a Jexter, que aunque no viviera allí, el hecho de ser algo suyo… de ser como la casa de sus padres, le recordaba a aquella época dónde las reglas, la decepción y los golpes lo calaron por tanto tiempo. Ja. Hasta que su madre la palmó y su padre lo encontró a los pies de su cama. Por eso, Jexter odiaba el silencio y era amante del ruido. El caos era divertido y no te exigía una mierda. —Joder… Ya estaba de malhumor. Jexter caminó directo a la ducha, sin molestarse en que alguien pudiera atreverse a ver su desnudez por los ventanales del salón, en donde ya se había quitado toda su pobre ropa manchada. Antes de darle al chorro del agua, el estúpido pensamiento de seguir oliendo a ella le dibujó una sonrisa irónica; ese jabón barato con olor a chocolate al menos era real. El agua caliente le golpeó la nuca y cerró los ojos. Pero su cerebro, traicionero de mierda, decidió entonces devolverle la perfecta imagen de la rarita inclinada sobre él, curándole. ¿Por qué seguía acordándose de ese maldito problema andante? ¿Por qué tenía que tener tan mala suerte? Era todo un misterio, pero oye, ahí estaba ella, cruzándose por su mente como si tuviera permiso, con el pijama de tiburón puesta y esa mirada tan… concentrada en sus heridas. Y… después, aquella la mañana, cuando se había despertado antes que ella y la había visualizado en todo su esplendor, durmiendo a pata suelta, con el gorro de tiburón torcido y una mejilla aplastada contra la almohada. Como si no tuviera ni un solo problema en el mundo. Pero ella era el problema en el suyo. Que descubriera sus acciones lo era. Qué molesto. Jexter notó cómo el cuerpo le respondía con una maldita erección. Por supuesto, lo que le faltaba ya. —¿En serio? —gruñó para sí mismo, apoyando la frente contra el azulejo frío—. ¿Por una rarita con pijama de tiburón? Debo estar jodidamente enfermo. Se pasó una mano por la cara, irritado, jodidamente irritado. Esa tía no era su tipo, ni jamás lo sería. No, ni de coña. Él iba a por chicas que sabían lo que querían, que se reían de sus comentarios sucios, que pillaban sus dobles sentidos, que no analizaban cada puta palabra y que no le curaban las heridas como si estuvieran haciendo un experimento de criminología. Ella solo era… Un jodido puto problema que no sabía mentir y que podía delatarlo en cualquier momento. —Maldita sea —se dijo en voz alta—. Vete a la mierda. Ni siquiera te conozco. Jexter giró el grifo hacia el frío, de golpe, dejando que el agua helada le golpeara el cuerpo entero cual castigo. Otra maldición se le escapó entre dientes de solo pensar que había sido un idiota al actuar tan impulsivamente aquella noche. Todo se había complicado demasiado. »(…)« El arte de evitar a una persona era un arte complicado y que no todos conseguían completar con tal devoción y maestría y… A ver, no es que Niksie se estuviera escondiendo, ¿vale? Eso era de cobardes, no… técnicamente, tan solo puede que cada vez que veía el cabello rosa de Blair al final de un pasillo, giraba en dirección contraria tras haber calculado ya sus rutas predeterminadas de la universidad con antelación. Era necesario para sobrevivir a aquel día, nadie lo entendería, pero con esa lógica aplastante… ya había llegado a clase cinco minutos tarde a propósito, había comido el primer bocadillo detrás del edificio de Criminología y había fingido estar muy concentrada en el móvil cuando Blair trató de contrarrestar su jugaba y la pilló infraganti. Porque Niksie no permitiría que Blair… —¡NIKSIE FOSTER, QUIETA AHÍ! La voz atravesó el patio como un misil —eran las doce y cuarto concretamente, por el timbre que indicaba el descanso— y Blair se hizo presente, saltando desde un punto ciego de detrás de un matorral, acusativa, y derrapando frente a ella como si se hubiera pegado el maratón de su vida. Los cálculos de Niksie, por primera vez en el día, habían fallado miserablemente. La aludida se detuvo en seco y cerró los ojos. —Ah. Mierda. Blair torció una sonrisa siniestra mientras se quitaba una hoja del pelo, que aquel día traía semirecogido en dos mini coletas que recogían su flequillo y se fusionaban con el pelo suelto y perfecto. El caso es que estaba indignada —Niksie podía imaginarlo por la cara de basilisco que le traía—, por eso no le sorprendió demasiado cuando su intento por “hacer que no había visto nada” se vio truncado al Blair pescarla agarrando su brazo y arrastrándola detrás de una de las columna del campus. En serio, tenía una fuerza sorprendente para alguien que medía uno sesenta y tres. —Llevas toda la mañana evitándome —murmuró Blair, mientras la sonrisa siniestra temblaba con un tic en sus labios—. No me miras, no me hablas y no contestas mis mensajes… ¡Mírate! Tienes cara de haber cometido un crimen y de estar “intentando” fingir que eres normal, cosa que funcionara con cualquier otro, pero a mí no me la cuelas… Genial. De esa no se libraría. A nada ya de su anhelada victoria… —Tengo la misma cara de siempre… —respondió Niksie, tratando de zafarse, “como quien no quería la cosa”. —¡No juegues a intentar omitir que conozco tu habilidad! —acusó Blair, señalándola con el dedo. Ya y Niksie odiaba que la conociera tan bien, porque era entonces cuando definitivamente estaba jodida. ¿Qué pensaría Blair exactamente? Niksie no tardó en imaginar su cara de desesperación, dramática y gritando que era una inconsciente sin discriminación alguna. Era lo que quería evitar. Niksie no dijo nada y eso, de cierta forma, su amiga ya tomó aquello cual confesión. Blair se llevó las manos a la boca, anonadada. —Oh, no… —sus ojos se empezaron a abrir de par en par al comprender ese silencio dentro del estudiado “repertorio de silencios de Niksie Foster"—. OH. NO. NO PUEDE SER. Niksie Foster… Al final fuiste a buscar el cadáver. Ni siquiera era una pregunta. Niksie apartó la mirada hacia un matorral cualquiera, tragándose el nudo de palabras que se había atascado en su garganta al querer inconscientemente confirmar tan afirmación. Frunció los labios en un intento por contenerlas y musitó: —Hablas… muy alto —fue un hilo de voz en realidad, porque suprimir una afirmación que aún quería salir era jodido y un trabajo que ella no solía hacer por fastidio hacia su garganta. Por eso mismo, porque lo sabía bien, Blair no daba crédito a lo que estaba escuchando. —¿Que hablo “muy alto”? ¡Pues claro que hablo alto! ¡Porque estás loca! —confesó, tratando de calmarse y bajar un poco más la voz al tener público observando a la rarita hasta detrás de la columna. Su amiga la llevó hasta la siguiente y, por fin, más apartadas, tomó una respiración profunda para taladrar a Niksie—. ¿Lo… encontraste? Niksie tardó exactamente 1,8 segundos de más en responder, sin poder retenerlo más: —Sí. Fue el instante exacto en que a Blair Hart pareció que acababa de caerle del cielo un tractor, grande y pesado, que la había espachurrado por completo ante tal confesión. Se había quedado pinchada en el sitio, procesando… No tenía palabras y el tic —esa vez en el ojo— volvió; quizás pensaba que, aunque supiera en el fondo que no podía detener a Niksie de ir a buscar un fiambre en descomposición… una parte de ella pensaba que no lo encontraría. Era muy fuerte. Era lo que su cara decía cuando, tratando de volver en sí, parpadeó entre un par y una decena de veces, tratando de caer en la cuenta de dónde realmente estaba y de qué información acababa de recibir… —Lo… encontraste —balbuceó Blair—. Encontraste el puto cadáver, oh, genial… —Sí… Su amiga terminó por soltar un gemido ahogado y se apoyó contra la columna como si estuviera a punto de desmayarse. —Vale. Guay. No… Yo… Estoy teniendo un infarto. Sí, siento que me está dando un infarto ahora mismo… —se abanicó dramáticamente la cara con la mano y tragó saliva mientras que Niksie solo observaba el espectáculo con paciencia—. Madre mía, ¡madre mía, la próxima asesina voy a ser yo! ¿Sabes lo peligroso que era? ¡No solo te podría haber pasado algo, también te podrían haber inculpado! ¡O… O algo mucho peor, Niks! —Ya hay un cadáver —comentó Niksie tan tranquila—. No creo que haga falta otro. —¡No hagas chistes, idiota! —No era un chiste. Blair respiró hondo tres veces, intentando calmarse. Falló estrepitosamente. —Vale. Bien. Recalculemos —asintió Blair, ida—. ¿Había alguien más? Dime, por todos los dioses existentes de este planeta, que no había nadie más… que no te vieron y todo eso, porque si aún no han dicho en las noticias que han encontrado un puto cuerpo gracias a que alguien lo reportó a las autoridades, eso significa que valerosamente huiste después de encontrarlo y que la poli todavía no sabe nada… ¿verdad? ¿Manoseaste al muerto? ¡Joder, dime que no! Niksie se mordió el interior de la mejilla. Mierda, siempre daba en el clavo cuando se ponía en modo detective angustiosa. —Encontré el cadáver de Adrien, al que no manoseé… —miró a otro lado—. No tuve la oportunidad porque todo se complicó y la poli apareció en el bosque, así que como nos venía pisando los talones no… Niksie se tapó la boca con la mano al darse cuenta de su pequeño error, inmediatamente, como si eso pudiera frenar las palabras que seguirían contando la historia de lo que pasó anoche. Como si eso pudiera frenar a Blair, que ya la señalaba con el dedo, aún más acusatoriamente, tras captar alto y claro ese “nos”. —Había alguien más. AH. La había liado. —¡Niksie! Confiesa de una vez. —Es-Estoy intentando proteger a alguien —admitió a duras penas, porque su cerebro se negó a inventar una mentira que de todas formas no podría decir teniendo ya en la punta de la lengua la verdad aplastante. Estaba sufriendo, tenía la garganta a punto de morir por la presión y su voz había salido ronca y con problemas por sacar esas palabras y no otras. Aunque así parecería aún más sospechosa, era consciente… Blair se quedó congelada. Lentamente enfocó su mirada depredadora en ella. —¿Tú? ¿"Protegiendo a alguien"? Respondes a todo lo que te preguntan aunque hundas a pobres con la autoestima por los suelos solo para no sufrir tú al contenerte las palabras —dijo con obviedad Blair—. ¿Y ahora estás haciendo esto voluntariamente… por alguien? Niksie ni siquiera sabía por qué lo hacía concretamente, sin embargo, una parte de ella no quería culpar a nadie. No quería culpar a Jexter, porque pese a ser un incordio invasor de espacios ajenos, no lo creía culpable. —Sí. —Oh, Dios mío —murmuró, consternada—. Espera, no me digas que era el asesino. ¿Te encontró el Cazador? ¿Te amenazó para hacer esto? ¿Te hizo algo el muy desgraciado? Muchas preguntas. Niksie sentía que su garganta le picaba como de una reacción alérgica se tratara. Las palabras se estaban acumulando y, la verdad, necesitó mucha fuerza de voluntad para hacer una cata y dejar escapar solo las que quiso. —No. Si hubiera sido el asesino, probablemente estaría muerta también. Además, ningún asesino me amenazó… Bueno, mentira no era. Blair puso una expresión terrorífica en su rostro, observando a un ser en peligro de extinción; se acercó más y terminó bajando la voz a un susurro conspirativo. —Suéltalo, Niks. Me estás dando muy mal rollo. Niksie apretó los labios. —No te aproveches de mi debilidad, te he dicho… que intento protegerlo. —Oh. Así que es un “él” —concluyó Blair, y disparó—: ¿alguien que conocemos? ¿Alguien de la uni? —entrecerró los ojos, a sabiendas de que estaba cerca y Niksie soltó un suspiro agotado hasta apartar los ojos y dejarlos fijos en el suelo. Eran inútiles sus intentos, Blair ya había entrado en modo “quiero averiguar la verdad a toda consta y no me importan los límites". De hecho, segundos después, su cerebro conectó y abrió tanto los ojos que poco más y se le salen de las órbitas. —Era el puto Jexter Burke —de repente, toda la diversión que podía haber estado sintiendo, se esfumó. Blair estaba tan seria que eso sí que le dio miedo a Niksie—. Dios, sí que lo era. Niksie se mordió el labio y, designada, miró a Blair. —No parecía ningún asesino… Blair se quedó callada, probablemente analizando esas palabras puestas en boca de Niksie Foster. Ella concluyó que no era ninguno de sus silencios dramáticos y habituales, sino uno de estar recalculando todo o que creía conocer sobre Jexter Burke y sobre su propia mejor amiga mientras su ceño se fruncía y fruncía mientras la miraba, enmudeciendo hasta después de muda ya. Eso sí que era raro en Blair. —No es el asesino —repitió Niksie, más baja, como si de alguna manera también ella necesitara justificar sus presentimientos ante sí misma. Ladeó la cabeza, pensativa—. Aunque, cuando lo vi arrodillado junto al cuerpo de su propio hermano… tenía las manos llenas de sangre y sí que parecía el culpable. Yo estaba dispuesta a darle con Lucille por ello, pero… —se encogió de hombros—. No lo sé, supongo que no vi los ojos de un asesino. Blair la miró fijamente, sin parpadear. Al final, soltó un suspiro. —Déjate de omisiones y cuéntame exactamente qué pasó, ¿quieres? —respiró hondo—. No se lo contaré a nadie. Niksie agradeció esas palabras y, aunque sabía que el nombre de Jexter no le había hecho ninguna gracia a Blair, extrañamente en ella… siempre había podido confiar aunque su naturaleza le impidiera abrirse a cualquier ser humano. Blair no era como los demás a los que Niksie conoció; al contrario que todos, ella nunca se había ido. Y, aunque ni siquiera sabía por qué se había acercado en su primer año de la Universidad Omnia cuando los rumores sobre “la rarita que no miente" ya se habían extendido como la pólvora, lo cierto es que a Blair eso nunca le había importado una mierda. Había pasado un año. Aunque al principio le molestara esa hiperactividad y amabilidad tan suyos, un año era mucho tiempo. Más para alguien tan fría y falta de calor como Niksie. Así que… como Blair le había contado tantas cosas sobre ella, tantos problemas que al final necesitaba soltarle a alguien para desahogarse, Niksie dejó que su garganta se liberara y las palabras salieran una tras otra y con todo lujo de detalle: el mapa que encontró en el foro, los comentarios, el cadáver de Adrien y cómo lo encontró, el ciervo traicionero, Jexter arrodillado, el cara a cara con Lucille entre medias, las luces de la policía y los perros, esa sombra misteriosa en el bosque, el broche, la huida y que lo metió en su casa… Sí. Blair la escuchó sin interrumpir ni una sola vez. Incluso sin interrumpir en la parte en la que Jexter se quitó la camiseta delante suya, que se duchó y que después la abrazó a traición para probablemente incomodarla y hacerle pasar “según él” una noche angustiosa. Porque, obviamente, tampoco pudo obviarlo, así que cuando finalmente acabó, su mejor amiga soltó el aire que había estado conteniendo. —Joder, Niks… Blair se pasó las dos manos por la cara y se quedó unos segundos mirando el suelo, pensativa. —Eres consciente —su voz era más seria— de que los rumores sobre ese tío son horribles, ¿verdad? —Soy consciente. —Es violento, se pelea por cualquier cosa, ha dejado a más de una chica llorando, se rumorea que hasta su propia familia lo considera un problema…. y la lista es bastante larga. Todo el mundo asume que si alguien de los Burke iba a acabar matando a otro, sería él… —suspiró—, pero ahora resulta que mi mejor amiga, la persona más analítica y desconfiada que conozco en todo Glitch City, me dice que “no parecía ningún asesino”. Levantó la vista hacia Niksie. —Es… Mierda —no sabía que pensar, Niksie suponía que era lo normal… para alguien _normal_—. Vale. Confío en ti —frunció los labios—, pero el problema no es ese realmente. Niksie inclinó ligeramente la cabeza. —¿Mhm? —Incluso yo había asumido que podría ser el culpable —confesó Blair, perdiéndose en el cielo—. Si ahora resulta que el caso perdido no es el famoso Cazador de Anómalos que tanto persigues… eso significa que el verdadero asesino sigue ahí fuera. Y puede que Jexter Burke sea un coñazo y un hijo de puta orgulloso al que todo Glitch City desea ver caer, pero si las cosas apuntan hacia él… el verdadero culpable podría estar usándolo de chivo expiatorio. O… quien sabe si algo peor… Es muy retorcido. Sí, eso también lo había pensado Niksie. Concretamente, aquella manera, mientras le daba vueltas a todo aquel asunto y salía para tomar el bus. Blair se cruzó de brazos, mordiéndose el labio y, por primera vez en mucho tiempo, parecía en realidad bastante preocupada. Bueno, a fin de cuentas, su mejor amiga había terminado como efecto colateral en aquel panorama… y no estaban hablando precisamente de haber visto algo fácil de sobrellevar. Incluso para ella. —Si esto sigue así… será cuestión de tiempo que la policía anuncie que han encontrado el cuerpo —comentó Blair—. Y si existe un alguien enmascarado ahí fuera que quiere que Jexter siga su juego o lo que sea por el que además te ha visto a ti también, dudo que se quede solo en un broche. En serio, Niks, si esto escala hasta ser incontenible y tú te metes en un problema, ¿crees que lo mejor es seguir protegiéndolo? No. No era lo mejor. Pero, en el fondo, Niksie estaba un poco emocionada, por más acojonada que también pudiera estar. —Sinceramente, no lo sé —respondió—. No creo que aguantara otro asalto si es la policía quien me interrogara. Aunque no quisiera, las palabras terminarán escapando de mi boca, pero… es un asesinato muy extraño. Todavía no tengo suficiente información; aunque mi vida peligrara, sería incapaz de dejarlo así. Era un defecto horrible, pero tristemente cierto. Era su perdición. Blair dejó escapar una risa corta y sin demasiada gracia. Sabía que respondería aquello. —Ah… Eres tan extraña —en labios de Blair, esas palabras no salían como un insulto o algo despectivo, sino como una simple observación interesante—. Estás súper tranquila… después de toda esa noche de locos, después de… ocultar a un sospechoso de asesinato en tu cuchitril y dormir abrazada a él. Ah, no sé qué esperaba… A Niksie le recorrió un escalofrío ante el pensamiento de Jexter Burke y su contacto angustioso. Ah, ¡quería olvidarlo! Era como un gato cuyo pelaje se había erizado ante el solo recuerdo. —Supongo que… después de todo, estoy acostumbrada a que lo extraño sea lo _normal_… Porque había sido tan así para todos siempre, que eso se había transformado en su jodida realidad. Ya ni siquiera visualizaba una vida "normal". ¿Cómo había vivido ella antes de ser abandonada por sus padres? ¿Habían sido una familia aunque fuera por un triste período de tiempo? ¿Antes de engancharse sus padres a las drogas o de ella descubrir su habilidad? ¿Habría sido feliz? Sinceramente, no se acordaba ya de esos tiempos. Blair dejó que su cabeza se apoyara hacia delante, sobre el cómodo hombro de Niksie, para reconfortarla nada más… y para alejar el tema del raro y el normal. —Oye, tú solo… investiga, saca tus estadísticas y tus conclusiones, pero… no te lo tires, ¿sí? —le advirtió Blair—. Jexter Burke no es como los cliché de tus dark romance, es peor. Realmente es el tipo de chico que arruinaría tu vida por completo. Niksie bajó la mirada a su hombro, a la cabeza de Blair posada en ellos, y la observó con una expresión ofendida. —_Iug_. ¿Por qué me lo tiraría? —preguntó, entrecerrando los ojos—. Yo jamás me dejaría llevar por algo tan absurdo y básico como el amor. Por más que lo lea, sé que no estoy diseñada emocionalmente para eso. Quizás su cuerpo podría tener el atrevimiento de reaccionar como un estúpido, pero no había manera de que Niksie Foster pudiera comprender ese sentimiento… y menos aún si el sujeto que debía tentarla era Jexter Burke.
Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela)

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Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) Capítulo 8

Estás leyendo el capítulo 8 de Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela), un novela. Allá donde la lluvia nunca termina por detenerse al completo y los seres humanos desarrollaron habilidades que te clasificaban como privilegio o desgracia, cierto individuo decidió jugar a ser el cazador de los… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026. Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.