Leer Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

Siennah estaba en el centro de su séquito habitual, rodeada de risas artificiales y miraditas de admiración. A ver, quedaba claro que era escandalosamente guapa, popular y que aquella clase de belleza parecía diseñada para desarmar a cualquiera; pelo marrón largo perfectamente peinado y liso, cayendo en cascada sobre sus hombros, impecable, un kilo de maquillaje encima y el uniforme ajustado a sus curvas. Todo lo contrario a Niksie y eso incluía el hecho de que Siennah era una Anómala que podía jugar con tus sentimientos, literalmente.
Lo peor de todo, es que ella sabía que era la mejor: que cada movimiento suyo hacía que el mismísimo aire del lugar se reajustara a su alrededor y que cada gesto lo tenía al dedillo ensayado ya fuera para desarmar, humillar o seducir. Allá donde ella caminara, el mundo entero le hacía una reverencia. No por nada era la proclamada reina de la Universidad Omnia. ¿Que por qué había ido a parar entonces a una universidad mixta teniendo a la élite exclusivamente de Anómalos en la Universidad Apex? Ni idea.
Niksie ni siquiera le dedicó una mirada. Para ella, diferente a tantos de los allí presente, Siennah solo era ruido de fondo. Igual que los demás.
Ella y Blair acababan de conseguir sentarse finalmente en una mesa junto a la ventana, con vistas al campus, cuando Siennah vio el momento de atacar. La voz llegó clara y venenosa, desde atrás de Niksie.
—Vaya… ¿pero qué tenemos aquí? Si son la rarita y su fiel perrito faldero.
Blair cerró los ojos un segundo, como si estuviera contando hasta diez… o hasta diez mil. Sí, fijo que era hasta diez mil.
—Ahora no, por favor… —masculló entre dientes. Niksie dejó su café helado de lima ácida sobre la mesa, tranquila y ajena a una guerra campal que Siennah y Blair llevaban jugando desde hacía tiempo—. Solo quiero beberme esto en paz junto a mi mejor amiga después de un examen de mierda. No empieces, puta víbora desalmada.
Blair le dedicó una falsa sonrisa de “por favor, vete a la mierda” y eso solo logró que Siennah se acercara con otra perfecta y calculada con la que claramente declinó la oferta, olfateando la debilidad de una presa. ¿Niksie debía temer por su vida? Recordemos que estaba en medio…
—¿Mal día, Blair? Se te nota. Tienes esa expresión tan tuya de “he vuelto a decepcionar a mis padres ultra-conservadores”. ¿Ya te preguntaron si rezaste lo suficiente como para aprobar? —Siennah inclinó la cabeza, fingiendo compasión—. Qué triste. Con lo mucho que intentas ser la hija perfecta fuera de casa…
Uh. Niksie no solía pillar los dobles sentidos ocultos tras las palabras, pero bueno, ella observaba y hasta ella notó que la mandíbula de Blair no se había tensado en vano. ¿Siennah sabía cosas? ¿Quizás la vio en alguna de las salidas nocturnas de su amiga? Blair apretó el vaso con tanta fuerza que el plástico crujió.
Había sido un golpe bajo, rastrero, y un dedo roñoso que se clavaba justo en la herida, en aquello donde Niksie también intuía que estaba el problema del humor de Blair: sus padres. Además, Niksie sabía más que Siennah.
—Estamos ocupadas, Siennah —siseó Blair, con la voz temblando de una rabia exageradamente contenida—. Vete a chuparle la polla al ego de otro, que aquí no te queremos. Muchas gracias y hasta nunca.
Siennah soltó una risita suave, mientras sus ojos brillaban con puro veneno al decir:
—Qué boca más sucia para alguien que viene de una familia tan… devota.
Luego desvió la mirada hacia Niksie, cual depredador cambiando de objetivo. Un sharky enganchando a su siguiente víctima. A Niksie le encantaban los sharkys.
—A propósito, Niks. Es curioso verte por aquí… —comentó, enlazando ambas manos a la espalda—. Escuché que suspendiste Estadística. Debió ser duro, ¿no? Estudiar tanto y todo eso para nad...
Niksie ni tuvo tiempo de procesar cuando Blair estalló, levantándose de la silla, furiosa, y por poco tirando su amado Coffyphobia de caramelo.
—Cállate de una puta vez, Siennah, y en serio, haznos el favor de irte a soltar veneno a otra parte. Tú y toda tu puta secta de borregos huecos y patéticos sobráis.
Siennah alzó una ceja, disfrutando del espectáculo.
—Oh. Defendiéndola como siempre: es enternecedor —hizo una mueca—. Joder, BlairBlair, ¿no te cansas de ser la dramática mascota de alguien tan gris y aburrida? —se inclinó ligeramente hacia Niksie, bajando la voz con falsa confidencia—. Dime, rarita… ¿no te da vergüenza que alguien como Blair defienda a una apestada? Todos sabemos que tu habilidad es una maldición y que nadie en su sano juicio se quedaría cerca de una donnadie pobre que no puede ni mentir para ser amable. ¿Sabes? Las apuestas se inclinan a que ni siquiera nuestra querida Blair durará mucho junto a ti.
Ya iba Blair dispuesta a agarrarla de los pelos y empezar una guerra por el honor y la lealtad y el poder del guión en mitad de la cafetería, cuando Niksie levantó la vista de su café con esa expresión neutra, clínica, e inclinó ligeramente la cabeza, observándola como quien estudia un espécimen interesante.
—No es vergonzoso —dijo con total tranquilidad, como si esa fuera la respuesta a todo. Sin embargo, antes de que pudieran cuestionar qué era o no lo vergonzoso realmente, añadió—. Que se sepa, una nota es información objetiva. Además, tú copiaste en el parcial de marzo.
El silencio que siguió fue ensordecedor. Siennah se quedó congelada y su sonrisa perfecta se rompió cual cristal barato cuando los cuchicheos se extendieron.
—¿Qué acabas de decir?
Niksie se encogió de hombros.
—Que copiaste —repitió Niksie, sin alterar el tono. Nada, igual que si comenta el clima—. El chico de atrás te pasó las respuestas: recuerdo que llevaba una camisa azul horrible de un grupo llamado Foxy X Silver Fox. Era muy fea, por cierto.
Blair se tapó la cara con ambas manos, dejando escapar una risa ahogada que no tuvo el valor de retener. Siennah dio un paso atrás, desequilibrada y rabiosa, pero pálida. Vaya… Niksie frunció el ceño, confusa, ¿unas simples palabras y su séquito entero ya se quedaba mudo y no cuchicheando sobre “las pullitas fantásticas e inigualables que soltaba Siennah Starling por la boca”?
Bueno, ahora seguía siendo el centro de atención, sí, pero de una imagen perfecta que se quebraba ante sus ojos sorprendidos por culpa de una rarita.
—Estás mintiendo, bicho raro —siseó Siennah, inútilmente, porque su voz perdió una considerable fuerza. Estaba avergonzada.
—Imposible —respondió Niksie, dando un sorbo tranquilo a su café y degustándose por el toque ácido—. Yo no puedo mentir.
Y… puede que sin querer, acabara de liarla…
—Aunque observar sí que se me da bastante bien y —hizo un gesto pensativo—, ahora que lo pienso… si yo suspendí Estadística, pero tú copiaste: ¿es una vergüenza lo mío? Al menos lo intenté.
Ah… Sí... Blair ya estaba tirando del brazo de Niksie con urgencia mientras se aferraba a su Coffyphobia desesperadamente.
—Vale, sip. Nos vamos, Niks —fulminó con la mirada a su amiga y ordenó—: ahora.
¿Por qué debían irse? Niksie estaba confusa, no había hecho nada malo: porque llamar copiona a la reina de la universidad delante de su séquito era lo más normal del mundo si querías sobrevivir en una universidad donde ya te consideraban un "bicho raro"… Además… ni que Siennah fuera una puta Anómala capaz de alterar el grado de las emociones, del dolor que podría provocarte si… Bueno, decidiera torturarte lenta y dolorosamente por humillarla…
Así era Niksie Foster: ya fuera amigo o enemigo, no medía sus palabras.
»(…)«
Diez minutos después, ambas estaban en la zona de Tácticas, escondidas detrás de un muro cubierto de hiedra. Lejos del caos principal, era la idea. Porque, puede… que al final hubieran tenido que correr como idiotas con sus Coffyphobia entre manos, zigzagueando entre edificios hasta adentrarse en aquel ala para perder y despistar a la “secta de borregos” de Siennah.
Blair todavía respiraba agitada, con el pelo rosa revuelto y las mejillas enrojecidas cuando Niksie se apoyó contra la pared, agitando su café helado con desgana.
—¿Por qué huimos? —murmuró Niksie, que aún no entendía nada.
Blair soltó una risa incrédula y se pasó las manos por el pelo.
—¿Por qué? ¿Por qué tuviste que decirlo delante de toda la cafetería? —gruñó, claramente alterada—. ¡Es Siennah Starling! Niks, esa tía podría hacer que medio campus te convirtiera en su comidilla lo que queda de semestre con solo chasquear sus dedos. ¿Sabes lo peligrosa que es cuando se enfada?
Niksie se encogió de hombros.
—Era la verdad —dijo—. Y estaba intentando humillarte. Además, ya soy un bicho raro para todos allá donde voy: no me importa, estoy acostumbrada.
Blair la miró fijamente. Pasó por la incredulidad, la impotencia, hasta que se estancó en una suave y tonta expresión conmovida. De pronto, más bipolar que una cacatúa, soltó una carcajada mientras sacudía la cabeza.
—Eres imposible… Te defiendo con uñas y dientes y al final eres tú la que la destroza sin ni siquiera levantar la voz. Ha estado genial, joder. Ver su cara de “acabo de tragarme un limón enterito” ha valido la pena…
Niksie agitó su vaso y frunció el ceño.
—Mierda. Se está aguando —puso una mueca, devastada—. Realmente estaba bueno…
—Imposible… —Blair bebió de su propio café y torció el gesto con asco—. No me lo puedo creer… Mi Coffyphobia arruinado por Siennah Starling…
Se quedaron un momento en silencio, procesando. La lluvia se había detenido hacía poco, aunque de todas formas, el muro las protegía un poco y el banco estaba bajo él estaba perfecto para aposentarse, una al lado de la otra. Blair jugueteaba con la tapa de su vaso, distraída, y Niksie entendió muy rápido que esa expresión que había vuelto a cambiar ya no era por Siennah.
—Oye… —empezó Blair—. Gracias por intentar animarme… Yo… No estoy tenido la mejor semana.
Niksie la miró de reojo, pero no dijo nada. No era buena con las personas, ni con los sentimientos, ni con los temas sensibles en general, así que… esperó. Porque si Blair quería hablar, lo haría, como siempre, y ella le escucharía.
Su amiga suspiró profundamente y apoyó la cabeza contra el respaldo del banco, hundiéndose un poco en él.
—Es que… Mis padres me llamaron anoche. Otra vez —su voz sonó más cansada que enfadada, como Niksie creía que sonaría cada vez que hablaba de algún tema que implicara a sus aludidos progenitores—. Quieren que vuelva a casa este fin de semana para una de sus “cenas”. Dicen que ya es hora de que “cumpla con mi rol”, que tengo veinte años y que ya debería estar pensando en casarme y darles nietos “bendecidos por Dios”. Ven mi habilidad de aprendizaje como “una herramienta divina” que poder tener en la Iglesia, junto a ellos, y no… aquí, desperdiciándola en esta universidad “plagada de anomalías y pecadores”, cursando una carrera que solo “me traerá desgracias y mal karma”.
Hizo una pausa y soltó una risa amarga.
—Mi madre hasta me mandó fotos del hijo de unos amigos de la Iglesia. “Buen chico, devoto, de buena familia y con una habilidad estable y poderosa”. Ah… fue como ver un catálogo de novios.
—¿Y qué les dijiste? —preguntó Niksie.
Blair se mordió el labio inferior. Lo estaba recordando.
—Me puse a gritarle que no pienso ser una incubadora sagrada solo porque ellos tengan miedo de que termine “perdiéndome”. Obviamente… se enfadaron muchísimo y… —miró su móvil—, aún no hay señales de vida.
Niksie se quedó callada un segundo, analizando la situación.
—No vas a ir, ¿verdad?
—Ni loca —Blair sonrió irónica—. Prefiero dormir en la cama que tienes para el futuro gato callejero que anhelas o junto a Ernesto que volver a esa casa —luego soltó un sonoro bufido—. Aunque mi padre amenaza con cortarme el grifo otra vez, así que… quizás tenga que morderme la lengua si es que quiero seguir especializándome en Ciberseguridad.
Niksie inclinó la cabeza.
—Blair… Si necesitas dinero, yo puedo…
—No —la cortó Blair, suavemente—. Ya bastante haces con aguantarme y dejarme la puerta abierta de tu cuchitril de vez en cuando. Y… —miró hacia el muro donde los estudiantes fumaban a escondidas y bajó la voz— hay cosas peores que unos padres controladores. Como ese posible cadáver del que hablaban en la Dark Web de Glitch City, por ejemplo: ¿lo has visto? Se rumorea no sé qué del bosque en el Distrito de Deerfield…
Sabía que Blair estaba evadiendo y cambiando el tema de forma apoteósica, pero… Bah, ¿a quién engañaba? Si el tema eran cadáveres, la atención de Niksie giraba totalmente. Pero, antes de dar rienda suelta a su lengua, la figura de alguien captó su atención; tenía un cigarrillo entre los dedos, cara de pocos amigos, el pelo teñido de rojo y ese aura de “no me toques los cojones” que describía la población femenina de la universidad como tan adictiva en él. Niksie lo reconocía de oídas y de haberlo visto alguna vez de lejos: el caso perdido, un problema andante que se rumoreaba acabaría en prisión.
Ese era Jexter Burke.
Sinceramente, no fue tanto él lo que realmente llamó la atención de Niksie, sino el adorable gatito naranja por el que se le iluminaron los ojos y que se restregaba contra las botas negras de Jexter, apoyado contra la pared de detrás del edificio al que los estudiantes iban para fumar a escondidas y que Blair y Niksie veían de frente desde su posición. Jexter sacó algo del bolsillo —comida— y se lo tendió cual traficante extiende la droga. El gato se lo arrebató al instante y él miró hacia otro lado, aparentemente indiferente, mientras el animal ronroneaba satisfecho.
Niksie entrecerró los ojos.
—Precisamente —recalcó Blair, siguiendo su mirada embelesada. Por más que supiera que su amiga miraba al gato y no a Jexter; ella sacó su móvil y empezó a deslizar el dedo por la pantalla para enseñarle la noticia en concreto—, también dicen que el desaparecido que se rumorea muerto es de forma curiosa y para nada perturbadora Adrien Burke. El hermano mayor del caso perdido.
Niksie se inclinó ligeramente para leer el titular. Su expresión no cambió, pero sus ojos negros se oscurecieron aún con más interés.
—Dicen que es un ejecutivo importante y que llevaba una semana sin dar señales de vida —continuó Blair—. Y ahora… bueno, ya sabes, otro Anómalo. Los foros arden por el Cazador de Anómalos: muchos lo creen un justiciero por haberse cargado ya a dos personas y puede que una tercera.
Claro que sí. El miedo, el morbo y la curiosidad eran ingredientes de una bomba espléndida que nunca fallaba en Glitch City. Niksie lo sabía, había escuchado los murmullos de los estudiantes por los pasillos, y ella misma había participado en los debates que idiotas sin saber comenzaban en clase de Criminología, cuando el tema eran los asesinos a lo largo de la historia.
¿Cómo no hablar de aquel que había asesinado a dos víctimas en los dos últimos meses? El Cazador de Anómalos se estaba volviendo muy popular en la Dark Web y, aquello, cómo no, despertaba la tediosa curiosidad de Niksie; no por confirmar precisamente que un psicópata andaba suelto y que habían sido dos estudiantes de aquella misma universidad los que murieron anteriormente, sin embargo… todo aquel tema le fascinaba. Porque uno podía ser casualidad, dos quizás coincidencia, pero si esta era ya la tercera víctima… ya era un patrón.
Y los patrones eran rompecabezas adictivos para Niksie.
Blair guardó el móvil y miró a su amiga con seriedad.
—Ni lo pienses.
Niksie levantó la vista con inocencia.
—No he dicho nada…
—No hace falta. Es esa cara de “esto es fascinante” la que ya te delata. Te conozco, Niks.
—Es… curiosidad académica.
—"Curiosidad académica" es estudiar perfiles criminales en clase —replicó Blair—. Ir a buscar un cadáver es otra cosa muy distinta. Así que, por favor, no hagas que me de un ataque y prométeme que no lo harás.
Niksie bebió un sorbo de su café, pensativa, ignorando que fuera más agua que café porque ya estaba en su mundo.
—Las probabilidades de que yo lo encuentre son muy bajas.
—Ay, por favor… —Blair se pasó la mano por la cara—. No empieces con tus probabilidades.
—Muy bajas.
—Niksie.
—Extremadamente bajas.
Blair cerró los ojos y suspiró profundamente, porque sí, ya había perdido esa batalla. Difícil era ganarla cuando la curiosidad de una muerte se imponía en la mente de su amiga y… además, había sido culpa de Blair por querer cambiar de tema usando el tema del Cazador de Anómalos. Fue demasiado efectivo.
—Mira, hay teorías por todos lados, ¿vale? La que más se sostiene es la de que el asesino es alguien de dentro, de la uni. Todas las víctimas tenían relación con ella. Lo que es realmente aterrador es el modus operandi: es demasiado limpio y calculado… como si supiera exactamente cómo borrarse del mapa y no dejar pruebas que apuntaran a él. ¿Y sabes quién va ganando en todas esas teorías? Alguien de Táctica… Alguien que además fuera capaz de hacerlo… y alguien estuviera relacionado con todas las víctimas…
Blair señaló a Jexter con la cabeza, en un gesto de evidente inculpación. Niksie inclinó la cabeza.
—¿Y en que se basan? —dijo, sin molestarse en mirarlo.
—¿A parte de tener fama de violento, que lo hayan expulsado de cinco institutos, que no sea precisamente ni el hijo ni el ciudadano modelo… y que ahora su hermano, con el que se dice que peleó fuertemente la última vez que se vieron, sea la posible víctima? —inquirió Blair.
—Sí, estadísticamente es lógico sospechar de él —concluyó Niksie, porque negarlo era una estupidez—. Aunque también demasiado obvio.
—Exacto. Por eso algunos dicen que es la tapadera perfecta —Blair se encogió de hombros, reclinándose hacía atrás—. Jexter conocía a todos los asesinados y, sinceramente dicen que es capaz de saber quién lo está mirando en todo momento, pero no me lo termino de creer. Es muy retorcido para ser un simple Afín viniendo de una familia de \_Anómalos\_…
—Debe ser su habilidad —dijo Niksie, sin más—. Es imposible mentir al gobierno. Ya estaría entre rejas.
—Ya… —Blair se mordió una uña, activando el tic de la pierna—, pero los Burke no son precisamente gente humilde y sin poder, ¿verdad? Tienen dinero, influencia… yo qué sé. No sé qué sucedió con las demás víctimas, pero… Jexter siempre ha sido una oveja negra a la sombra de su hermano para el mundo. Y, si algo he aprendido en clases, es que la envidia es un móvil que no debe subestimarse.
Oh, no, no debía hacerse. Pero, aún así, para Niksie, Jexter no encajaba con su perfil de psicópata a sangre fría que asesinaría a su hermano mayor por envidia… ¿verdad? Ah, es que lo miraba y su cara junto a sus formas no ayudaban nada… Niksie se quedó callada, procesando la duda, y finalmente, se rindió y decidió que siguiera siendo eso: una duda.
O al menos por el momento.
—Bueno… Si el Cazador solo caza Anómalos, no hay de qué preocuparse: estoy relativamente a salvo.
—Relativamente —repitió Blair, ya preocupada de verdad—. Niks, en serio, hay un asesino suelto que colecciona últimos instantes: esto no es uno de tus perturbadores documentales en los que atrapan por su propia mano al culpable.
Niksie miró el fondo de su vaso, donde el hielo ya era agua y el café un recuerdo.
Mhm, suponía entonces que estaba jodida. Porque, por desgracia, las advertencias eran solo advertencias y éstas… no saciaban su curiosidad.

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Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela)
Capítulo 4
Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela), un novela. Allá donde la lluvia nunca termina por detenerse al completo y los seres humanos desarrollaron habilidades que te clasificaban como privilegio o desgracia, cierto individuo decidió jugar a ser el cazador de los… Este capítulo tiene publicado el 29 de julio de 2026. Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.