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Leer Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

![](/api/get-image/42b4c358-3e86-4522-b038-7d7d59f3ded6.webp/chapters/false) Blair alzó ambas cejas, incrédula ante el nombrecito, mientras que Niksie inclinaba ligeramente la cabeza, analizándolo todo. Bueno, Niksie siempre lo analizaba todo hasta inconscientemente… —Es tu padre —objetó Niksie, porque era lo evidente: todo Glitch City conocía a Hughes Burke—. ¿No respondes? ¿Cómo describir el silencio estrangulador que Jexter le dedicó? Qué miedo. Uh, hasta un silencio lo podía volver mortífero con la sola presencia de esos ojos amenazantes y ámbares. Pero… el teléfono siguió vibrando y vibrando y vibrando y… la cara del pelirrojo ya era la de estar viendo una granada con la anilla medio salida y la vena a punto de estar en su mandíbula. —Va seguir llamando… Ya. —Me he dado cuenta —masculló él, mirando mal a Niksie. ¿Por qué parecía querer liquidarla en ese instante? —¿Y por qué no contestas? —preguntó Blair, sin dale demasiada importancia—. Es simplemente tu padre. Gracias, Blair, Niksie pensaba que moriría si seguían Jexter y sus ojos malignos enfocado en ella. —Pues porque no quiero. Era una respuesta aplastante, pero con un tono que sin dudas no admitía discusión. —Menuda respuesta más infantil —refunfuñó Blair, cruzándose de brazos y negando con la cabeza. El móvil dejó de sonar, gracias a todos los dioses que pudieran existir en cualquiera de los multiversos. Bueno… esa paz duró poco, porque éste, insistente, volvió a vibrar para hacerse con toda la atención. Qué puto pesado. Jexter soltó una maldición entre dientes, o quizás dos o… quizás cinco. El caso es que agarró el teléfono y, por puro fastidio ya, hizo una mueca en dirección a Blair. Específicamente a ella, porque eso de “menuda respuesta más infantil” no le había gustado nada. —¿Quieres saber por qué no quiero? —ironizó Jexter, cabreado. Hizo un ademán de cabeza y deslizó el dedo para aceptar la llamada. La puso en altavoz sin importarle lo más mínimo que las dos estuvieran escuchando o que alguien más pudiera escuchar, porque… bueno, no había nadie más de todas formas—. ¿Qué? Fue lo único que dijo, sí, lo único que bastó para que una voz al otro lado respondiera, fría y profundamente desagradable. —_Por fin_ —arrastró con desgana—. Pensé que seguirías escondiéndote como siempre, Jexter. —Menuda decepción, ¿verdad? —respondió, con una sonrisa sarcástica—. Habla rápido, ¿quieres? Estoy ocupado. —_La policía ha registrado tu apartamento esta mañana_ —comentó, venenoso y, aunque las dos chicas abrieron sus ojos sorprendidas, eso a Jexter no parecía causarle nada en absoluto\_—. Con mi autorización, por supuesto. Los medios ya tienen la versión que no tardará en hacerse oficial; te la he reenviado. Léela.\_ Jexter abrió el mensaje que acababa de llegar de “Hughes - A eliminar” con suma pereza. Pese a eso, Niksie podía apreciar esa vena en su mandíbula que torcía el gesto. Al notar las miradas intrigadas de ambas, él giró el móvil y finalmente pudieron ver aquello a lo que el gran padre de Jexter se refería. > 📱 SNAPLINE > Hughes - A eliminar > > 19:47 > > enlace/ “Jexter Burke, principal sospechoso en la muerte de su hermano Adrien Burke. Fuentes cercanas a la familia confirman una relación deteriorada y episodios de violencia previos…” Jexter no negaría que esos “episodios de violencia” no eran ciertos, pero aquello era exagerar un poquito. Blair se atragantó con el café. —¿En… serio? —susurró. De repente, por lo que sea, se arrepentía de llamarlo infantil por no querer responder. Él no apartó la mirada del teléfono. —Qué detallista, padre —pronunció—. Hasta me has escrito un guión. ¿Quieres que lo memorice o prefieres que improvise en la rueda de prensa? Sé que en el fondo te encanta cuando lo hago. —_No te hagas el gracioso. Sabes perfectamente lo que eres_ —gruñó Hughes—. Adrien estaba vivo, tenía estatus y una reputación, pero tú no eras capaz de construir nada. Porque, a fin de cuentas, siempre destruyes todo lo que tocas. Ah, otra vez esas asquerosas palabras. Eran como una patada sin protegerse en las costillas, por más que la cara de póker fuera impecable, por más que ya tuviera un “no me importa” grabado a fuego. —_La policía encontrará las pruebas. Yo me aseguraré de ello._ —Claro. Porque Dios no permite que el hijo perfecto muera sin que el deforme pague por ello —Jexter soltó una risa corta y completamente vacía—. Haz lo que te dé la gana, como siempre has hecho, pero la próxima vez que me llames, ten al menos la dignidad de no fingir que te importa algo más que tu puta imagen pública. Y colgó, sin esperar respuesta. Porque si esperaba respuesta, se calentaría más de lo que se estaba calentando y no sería agradable… teniendo en cuenta que no estaba solo y que salir ahora para ir a desfogarse iba a ser complicado. Algo le decía a Jexter que ni siquiera Blair, o incluso Niksie, tenían tampoco las ganas de escuchar a Hughes Burke responder a su hijo pequeño. Era evidente que estaban incómodas. Agh, odiaba que la gente lo mirara así. Blair, por fin, se decantó por expresar su firme opinión al respecto: —Qué hijo de puta —bramó y… realmente estaba enfadada. Si algo había que no soportaba Blair, eran las injusticias y aunque no le encantara Jexter, no podía soportar la situación. —Ya, bienvenida a la familia Burke —ironizó él, dejando el móvil sobre la mesa como si le quemara y fuera radioactivo. Niksie, que había estado observando todo en silencio, se limitó a señalar la pantalla porque había llegado un segundo mensaje y quizás era importante. O quizás su curiosidad se igualaba al rechazo que sentía hacía aquel hombre, porque aquella vez, era una imagen. > 📱 SNAPLINE > Hughes - A eliminar > > 19:50 > > ![](/api/get-image/d1932764-d096-458b-af75-de65a49cbb90.webp/chapters/false) Ah, genial. Era lo que necesitaba, una foto. Al menos estaba borrosa y tomada de noche, pero aún así… Blair se inclinó. —La madre que os parió —articuló—. Claramente sois vosotros… —Tampoco me sorprende. Mi padre tiene contactos —dijo Jexter, chasqueando la lengua ante el pensamiento—. Alguna rata le pasaría esto para que me lo enviara, ya sabéis, como regalo de bienvenida a mi nueva vida de asesino oficial. Ojalá pillara a esa estúpida rata. Niksie miró la imagen con atención, sin prestar atención a Jexter, tranquila y con la mente sorprendentemente fría. Después, se contentó con simplemente posar los ojos sobre su querida mejor amiga. —Blair. —¿Mhm? —¿Puedes hackear a Hughes Burke? La aludida parpadeó un par de veces. Quizás había escuchado mal, pero es que le parecía como si su adorada protegida le acabara de lanzar el mejor reto de la historia con total impasividad. —¿Hughes Burke? ¿El empresario todopoderoso, Anómalo de éxito y ahora mismo el padre ejemplar del año que trata de trinchar a su propio hijo…? —preguntó. Una sonrisa apareció en los labios de Blair Hart, lenta y peligrosamente…—. ¿Quieres que me cuele en sus archivos? Niksie sabía que le entusiasmaría; era muy predecible. —Borra esa imagen —señaló Niksie, lo más normal del mundo. Entrecerró sus ojos oscuros y llevó un dedo a su barbilla, pensativa—. Y, ¿puedes averiguar de qué cámara salió? Pienso evitar esa ruta; esto es una violación a la intimidad. Por supuesto que sería por una estupidez como aquella en vez de… no sé, descubrir desde dónde habían sido captados en cámara para ver si descubrían algo más. Jexter ya hacía un rato que estaba intercambiando miradas de una a otra, igualito que quien mira un partido de ping pong con un giro dramático y súper emocionante. —¿Estáis hablando en serio? —les retó él. Oh, y es que, en ese entonces, aún no conocía bien hasta qué punto esas dos hacían las cosas. Pero, fíjate tú, que lo mismo no eran tan diferentes después de todo… —Completamente —respondió Niksie. Blair ya se estaba levantando, recogiendo su bolso con entusiasmo. A ver, si había algo que le gustaba más que el café, era hackear retos que parecían a primeras imposibles. Aunque, sinceramente, para Blair poco era imposible en cuanto a ordenadores se trataba. —Andando, mis polluelos, que esto no se hace en una cafetería con wifi público —ahora estaba feliz—. Vamos a mi apartamento. Tengo el equipo adecuado. »(…)« Y cuando hablaba de “equipo adecuado” era verdaderamente equipo adecuado. Sólo pasaron veinte minutitos cuando el ático de Blair Hart se presentó ante ellos, en uno de los edificios más altos de toda la zona estudiantil de Grandview. Era todo lo que un universitario podía pedir… teniendo dinero: un salón amplio, una habitación luminosa y una cocina inmaculada de diseño. Pero, la jóven Anómala ignoró todo aquello para dirigirlos directamente por el pasillo lateral hasta una estantería… ¿cuyo acceso estaba protegido por un teclado numérico? Bueno, concretamente, el teclado se encontraba detrás de un cuadro de Blair haciendo el tonto donde sostenía un pez enorme que acababa de pescar y acababa de colocarle un par de gafas de sol. Había sido por introducir una contraseña muy misterioso y secreta —porque la ocultó paranoica— que la puerta se había revelado como una puerta y no una estantería… aunque daba el pego, había que recalcar. Jexter parecía hasta sorprendido y Niksie lo entendía; la primera vez que Blair se lo mostró, también le pilló por sorpresa… aunque fue más bien porque los libros de dark romance por los que había sido atraída a esa estantería se habían desvanecido frente a sus ojos y habían resultado falsos. —Bienvenidos a mi pequeño santuario —dijo Blair—. Bueno, Niksie ya conoce el lugar… evidentemente. Así que, tú… —miró de reojo a Jexter— intenta no tocar nada que brille, Burke. Era curioso. Lo que tenían delante no tenía nada que ver con el resto del apartamento y los lujos que una chica como Blair debería poseer, o eso parecía lo que decía la cara de Jexter ahora mismo. La habitación era oscura y tenía varias pantallas, con dos torres de ordenador bastante potentes, cables perfectamente organizados y una silla —importante— ergonómica que parecía sacada del mejor catálogo premium. A parte de eso, su mejor amiga, aunque no lo hiciera visible por “su imagen de hija perfecta en una familia católica y de bien”, también compartía con Niksie el amor por las bandas de rock, bien reflejado en las pegatinas y pósteres diversos. Algunas notas adhesivas también eran protagonistas, escritas en códigos o con anotaciones rápidas. Era… interesante. Jexter se detuvo en el umbral, deteniéndose a analizar y procesar todo detenidamente. Nada solía inmutarlo, pero aquello ciertamente no lo había visto venir. Iba a ser cierto eso de que las personas engañaban. —_Mhm_... —murmuró él, divertido—. La hija perfecta de los Hart esconde una guarida de delitos informáticos. —No le llames “\_guarida\_”, animal —corrigió Blair, ya sentándose y encendiendo los monitores—. Es “La Madriguera”, que suena mucho más elegante. Jexter soltó una pequeña risa por la nariz, observando las pantallas y chasqueando la lengua. —Ja… —entrecerró los ojos—. Eres esa Fantasma Espectral de los chismes a la que todos buscan desesperadamente desenmascarar, ¿a que sí? ¿Que si era aquella cotilla con complejo de gran y valerosa justiciera que no se contenía y decía sin pelos en la lengua toda injusticia que sucedía en la Universidad Omnia? ¿Que si era la fiel promotora de los chismes más suculentos? ¿Aquella por la que medio alumnado la quería desenmascarar para quemarla en una hoguera por ser “invasiva e intensa”? ¿O aquella a la que el otro medio la adoraba y la veneraba como a una diosa? ¿Era aquella a la que los profesores o incluso el director no eran capaces de silenciar? \_Mhm\_… Qué misterioso… Los dedos de Blair bailaban ya sobre el teclado durante apenas medio segundo y una sonrisa se dibujó en sus labios. Niksie giró la cabeza. —¿Quién? —fueron sus únicas palabras, aunque sinceramente, no lo estaba negando, sino más bien… era un reto. Jexter negó divertido y Niksie los miró de repente “tratando estar en la onda”; definitivamente no vivía en el mismo mundo que el resto a veces, porque no tenía ni idea de qué hablaban. En fin, daba igual. Niksie se colocó a su lado, cómoda, en su puf de siempre y acostumbrada ya. Jexter prefirió quedarse de pie, con los brazos cruzados y clavando los ojos en cómo los dedos de Blair volaban sobre el teclado a la velocidad de la luz. Y… en serio, era rápida. En menos de cinco minutos, ya había entrado en varios sistemas, rastreado el origen de la imagen y borrado las copias que encontró en los dispositivos vinculados a Hughes Burke y toda su lista de contactos. —Listo —anunció—. Imagen eliminada de los archivos a los que tenía acceso directo tu padre. No puedo garantizar que no tenga alguna copia física o en un disco offline, pero al menos ya no puede reenviarla con un clic. Ha sido más decepcionante de lo que pensaba… Abrió la grabación completa de la cámara del callejón más cercana al bosque, de una estación de servicio. Sí, también la localizó; se podía ver en calidad cuestionable La lluvia, la oscuridad, dos figuras saliendo del bosque —los dos inconscientes— y, varios metros por detrás, tras unos minutos, casi imperceptible entre los árboles… apareció una tercera silueta. Era claramente la del enmascarado, pues decidió parece ser seguirlos después de asegurarse que se marcharan. Mantenía cierta distancia, sin acercarse demasiado, pero sin perderlos de vista. La cámara los captó hasta que desaparecieron por el callejón y giraron hacia la ruta que los llevaba directamente por el sitio chungo en el que Niksie Foster vivía. Blair se recostó en la silla, seria y tiesa a partes iguales. —Os siguió —comentó— hasta tu casa, Niks. Jexter apretó la mandíbula y los puños se le cerraron con fuerza, marcándosele los nudillos aún doloridos. Niksie observó la pantalla en silencio, tratando de digerir que un enmascarado supiera dónde vivía. Sin embargo, algo le empezaba a resultar muy extraño; ni siquiera sabía dónde vivía, ¿no? ¿Por qué entonces dejaba tanto margen de distancia? ¿Por qué aparecía minutos después sabiendo exactamente el camino que habían trazado ya? Era extraño para un completo desconocido. ¿Y por qué querría vigilarlos? ¿Qué se suponía que debían saber? Menudo problema. La cabeza de Niksie tardaría en apagar tantas dudas aquella noche. —Genial —soltó Jexter, que… muy en el fondo, puede que se sintiera culpable. Ahora ese tío conocía la ubicación de la rarita. —Es perturbador —añadió Blair—. Podría hacerte algo mientras duermes o… vete tú a saber. Sí, podría, sí… Niksie no apartó la vista de la pantalla; observaba la silueta borrosa como si tratara de analizar un patrón de asesinato más. —Si hubiera querido hacerme algo, probablemente ya estaría muerta —comentó ella—. Llevo sintiéndome observada desde que me mudé a ese barrio. Objetivamente, diría que sé distinguir a ciencia cierta entre las miradas que solo quieren intimidar y las que quieren hacer daño… Esta aún no ha cruzado la línea, creo que estoy salvada. Blair la taladró igual que una bestia hambrienta taladra comida. Había perdido la cabeza, era evidente, su mejor amiga había perdido la cabeza. —Joder, rarita… Puta loca. Definitivamente, ambos pensaban lo mismo. —Niksie —empezó Blair— . Un desconocido con máscara os siguió desde un bosque con un cadáver. No hay ningún “\_esta aún no ha cruzado la línea\_” ni mierdas. Ese tío está jugando y ahora sabe dónde duermes cada noche. —Exacto —concedió Niksie—. Está jugando. Cuando un asesino juega, siempre termina dejando pistas por puro ego, como el broche; lo único que quiere es hacer que perdamos la calma y sigamos sus movimientos. Y estaba funcionando. —Claro —dijo Jexter—. Porque para ti esto solo se trata de un puto caso interesante que estudiar con el que casualmente te has encontrado, ¿no? —Sí —respondió ella, sin pestañear—. Y ahora mismo todos los hilos parecen señalar a un mismo lugar. Es evidente dónde busca dirigirnos y también es evidente que te busca a ti. Jexter chasqueó la lengua, porque sí, a él le había quedado muy clarito que ese enmascarado quería jugar con él. Y si era obra del \_Cazador de Anómalos\_… Blair giró la silla hacia ellos, recuperando poco a poco esa chispa peligrosa en los ojos. —La gala de Adrien. Niksie asintió. —Ese broche pertenecía a esos negocios del Ouroboros en los que Adrien estaba metido antes de morir —comentó Niksie—. El enmascarado nos dejó esa misma señal por algo, porque hay algo que quiere enseñarnos. No sé por qué asesinaron al heredero de los Burke, ni por qué su asesino nos está dirigiendo hacia un homenaje póstumo, pero… Ah —sus ojos se iluminaron, radiantes—. Me muero de curiosidad. Y todo aquello era… —Dentro de dos noches… —murmuró Jexter. ¿Qué demonios tenía su hermano que ver para terminar muerto? Ojalá hubiera podido saber más. Blair se pasó la lengua por los labios, pensativa. —Vale, entonces hay que ir. Jexter levantó la vista como si acabaran de proponerle tirarse de un edificio. —¿Perdón? —A esa estúpida gala —Blair hizo ademanes con las manos, con una cara de “tengo un plan terrible y me encanta”—. Si el Cazador aparece ahí, o si Adrien murió por cruzarse en algo importante… Si todo está relacionado… Puede que Niksie tenga razón y seguir sus “pistas” sea la única forma de que podamos conseguir información real. —¿Y ahora te importa todo esto? —es que Jexter no daba crédito, sobre todo viniendo de Blair—. Hasta hace unas horas me creías el asesino. Blair frunció los labios. —No me caes bien, pero odio las injusticias —farfulló ella, cruzándose de brazos y girando la cabeza hacia otro lado—. Mi consciencia no estaría tranquila si tu padre te metiera en la cárcel antes de encontrar al verdadero culpable. Además, el idiota descuidado que asesinó a tu hermano se está dejando seguir, así que no seamos idiotas nosotros… Ja… —Estás loca —artículo Jexter—, completamente loca. A ver, digamos que acepto ir a esa gilipollez de gala: va a estar plagada de gente poderosa, de periodistas, de seguridad privada y de todos los putos ricos de mierda de Glitch City que, por cierto, me odian. Si aparezco por allí, me crucificarían en directo. Blair rodó los ojos, como si no viera el problema a esas “absurdas palabras”. —Pues no aparezcas como Jexter Burke —replicó Blair y eso hizo que un escalofrío trepara hasta la nuca de Jexter—. Yo me encargo de las invitaciones y de la ropa. Era la peor combinación de palabras que podría haber elegido para decir alguien como Blair Hart. Jexter se dejó caer contra la pared, con el firme pensamiento de que, aquel día, en aquel momento en que decidió ser un acosador cuestionable, firmó su propia sentencia de muerte. Niksie inclinó la cabeza, viéndose venir la extensa y dedicada descripción de aquella idea… y a ella, colocada a traición en mitad de todo.
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Estás leyendo el capítulo 11 de Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela), un novela. Allá donde la lluvia nunca termina por detenerse al completo y los seres humanos desarrollaron habilidades que te clasificaban como privilegio o desgracia, cierto individuo decidió jugar a ser el cazador de los… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026. Anomalía: Bienvenidos a Glitch City (Novela) tiene 14 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.