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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 981 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Yusa contempló a Jeok Seak, desplomada frente a él. Comparada con el lamentable estado en el que había quedado, el Demonio Celestial seguía exactamente igual que al principio. Después de presenciarlo con sus propios ojos... Aquello ni siquiera podía llamarse una pelea. Y ese era precisamente el problema. ...¿Qué demonios es ese tipo? Cuando Yusa luchó contra Jeok Seak, tampoco le resultó especialmente difícil. Aunque ella fuera una líder, derrotarla no era una tarea complicada. Pero él... No hasta ese extremo. Era imposible jugar con ella como si fuera una niña. Consciente de ello, Yusa se mordió el labio mientras observaba al Demonio Celestial. —Aun así... El Demonio Celestial empujó despreocupadamente la mejilla de la inconsciente Jeok Seak con la punta del pie. —Viniste a rescatar a tu subordinada como si fuera alguien valioso. —Yo pensaba que solo era un regalo para entretenerme. ... —¿O ya confirmaste lo que querías comprobar? Confirmar. Al escuchar esas palabras, Yusa apretó los dientes. ¿Sabe lo que estaba intentando hacer...? ¿Acaso sabía exactamente qué era lo que Yusa sospechaba? ¿Y aun así había venido deliberadamente? Mientras Yusa permanecía sumido en sus pensamientos, el Demonio Celestial volvió a hablar. —En cuanto a mí... Dijo con calma mientras observaba a Yusa. Sus pasos eran lentos. Sin prisa alguna. Más bien... La absoluta tranquilidad con la que caminaba resultaba hipnótica. —He sido bastante generoso contigo. No había rastro alguno de amenaza. Toda la inmensa presión que había cubierto los alrededores... Toda aquella intención asesina... Había desaparecido por completo. —¿Eres consciente de eso? Con cada paso que daba el Demonio Celestial, La tensión de Yusa aumentaba. —No he desperdiciado mis palabras. Seguía acercándose. Paso a paso. —Tampoco traje insectos innecesarios para comprobar nada. Los músculos de los brazos de Yusa comenzaron a tensarse. —Agradezco que no hayas intentado presumir estúpidamente de tu fuerza. Entonces... Ambos quedaron frente a frente. A una distancia en la que bastaba un solo puñetazo para alcanzarse. Solo entonces el Demonio Celestial se detuvo. La máscara blanca se veía sorprendentemente nítida. Y a través de las grietas de aquella máscara, Los ojos violetas quedaron completamente expuestos. —Pero... Durante un instante, Yusa quedó cautivado por aquella mirada. Con ambas manos cruzadas detrás de la espalda, El Demonio Celestial añadió: —¿Hasta cuándo crees que durará mi paciencia? —Ya estoy llegando al límite... Aquel tono tranquilo... Hizo temblar los hombros de Yusa. —¿Qué piensas hacer? ... ¿Cuánto más piensas seguir poniéndome a prueba? Ante esas palabras, Yusa cayó en una profunda duda. ¿Qué debía hacer? En medio de toda aquella confusión, Ni siquiera podía abrir la boca. —Ah... Como si algo le hubiera disgustado, El Demonio Celestial dejó escapar un leve suspiro. Y habló. —Tus aires son demasiado elevados. —Inclínate. ¡¡BOOOOM!! —¡¡Ugh...!! Una presión aplastante cayó sobre él. Las rodillas de Yusa cedieron inmediatamente. Era la misma autoridad de antes. El Demonio Celestial había vuelto a imponer su mandato sobre él. Una diferencia de existencia. Exactamente la misma sensación. El juramento grabado en su alma. Obedece a quien posea una existencia superior. Domina a quien sea inferior. Su corazón... Se veía obligado a seguir aquellas palabras profundamente grabadas en su ser. Es el hijo de la Señora del Mundo... Aquellas palabras volvieron a resonar en su mente. ¿Podría realmente ser el hijo de la Maestra? La Maestra nunca tuvo descendencia. Al menos, eso era lo que Yusa sabía. Aunque... Recordó que una vez ella mencionó a una muchacha llamada Yarang, presentándola como su hija. En aquel entonces también le pareció algo completamente repentino. Y esto era igual. Había aparecido de la nada, Afirmando ser su hijo. Aceptarlo era imposible. No era diferente del caso de Yarang. Entonces... ¿cómo utiliza esa autoridad? Si era así... ¿Cómo podía ejercer aquel poder? La autoridad grabada en el alma no tenía relación con ser hijo de la Maestra. Para utilizarla... Solo era necesario ocupar una posición superior a la de un General. Eso significaba... ¿Está... al mismo nivel que la Maestra? ¿Cómo iba a ser posible? En todo Mangye, No existía nadie comparable a la Señora del Mundo. Ni siquiera el gobernante del Abismo, A pesar de controlar el subsuelo, Era capaz de usar la Autoridad. Entonces... ¿qué demonios es...? ¿Qué clase de existencia tenía delante? Incapaz de comprenderlo, Yusa permaneció en silencio. Solo podía observar. —Te lo preguntaré una vez más. Dijo el Demonio Celestial. —¿Qué piensas hacer? Aunque tenía la cabeza pegada al suelo y no podía verlo, Sabía perfectamente que aquel hombre lo estaba mirando. —¿Te unirás a mí y te convertirás en un nuevo cielo? —¿O seguirás siendo un insecto... hasta morir? No podía hablar. ¿Cómo iba a convertirse en un nuevo cielo? ¿Y qué ocurriría si se negaba? Ni siquiera podía formular esas preguntas. Solo debía decidir. Sí... O no. No existía ninguna otra respuesta. —Elige. A pesar de la urgencia de aquellas palabras, Su voz seguía siendo completamente relajada. Como si su respuesta no fuera a cambiar nada. ¿Qué sucedería si se negaba? Antes siquiera de terminar de pensarlo, Sintió una mano apoyarse sobre su cabeza. De inmediato comprendió su significado. No sabía exactamente qué iba a ocurrir. Pero el final parecía evidente. —Uno. Crack... Intentó moverse. Su cuerpo no respondió. —Dos. La cuenta continuó. Yusa observó cómo el tiempo se agotaba, Incapaz de decir una sola palabra. Las venas se marcaron en su cuello por la tensión. Entonces... —Tres. El tiempo había terminado. Bzzzzz... Una energía desconocida comenzó a filtrarse desde la coronilla. Fue entonces cuando... —...Yo... Sus labios se movieron por sí solos. —Yo... Al oír aquello, El Demonio Celestial detuvo inmediatamente la energía que se estaba infiltrando. —Hmm. Retiró lentamente la mano de su cabeza. Yusa soltó un profundo suspiro. —Haa... —Huff... Se limpió el sudor del mentón con la mano, Mientras respiraba agitadamente. El sudor frío caía sin cesar por su rostro. Poco a poco, La presión que inmovilizaba su cuerpo desapareció. Finalmente pudo levantar la cabeza. Miró al Demonio Celestial. Aunque el sol seguía brillando en el cielo, Las sombras parecían reunirse únicamente alrededor de aquel hombre. En medio de la oscuridad, Sus ojos violetas resplandecían de forma inquietante. Al verlos, Yusa tragó saliva. —¿Qué... esperas... de mí? Su voz temblaba. Cada palabra destrozaba su orgullo. Él mismo era consciente de ello. Intentando conservar el poco orgullo que aún le quedaba, Formuló la pregunta. Tras unos instantes de silencio, El Demonio Celestial respondió. —Tus palabras son demasiado cortas. ¡Thud! La presión cayó esta vez sobre su hombro. Alarmado, Yusa corrigió inmediatamente su forma de hablar. —¿Qué... qué espera... de mí? En cuanto cambió el tono, La presión desapareció. —¿Qué espero de ti...? El Demonio Celestial asintió levemente. Luego se dio la vuelta. Y caminó hacia donde yacía Jeok Seak. Al llegar junto a ella, La levantó como si no pesara nada. Y la lanzó hacia Yusa. ¡Thud! El cuerpo de Jeok Seak cayó justo delante de él. —Primero limpia este lugar. —No deseo seguir viendo algo tan desagradable. Mientras sacudía las manos con desdén, Añadió: —Volveré pronto. —Espérame. Y, tras decir eso, Desapareció por completo. Como si nunca hubiera estado allí. Atravesó el bosque sin detenerse. Siguió avanzando incluso cuando ya no podía percibirse la menor presencia detrás de él. Aun así, Continuó corriendo. El doble de rápido. Solo cuando había recorrido una enorme distancia a toda velocidad, Se apoyó finalmente contra un árbol. Sujetándose al tronco para no caer, Liberó toda la tensión que había estado conteniendo. Pssshhh... Craaack... Un sonido semejante al vapor escapó de su cuerpo, Mientras sus huesos se retorcían. El cuerpo musculoso que había aumentado de tamaño volvió a su forma original. La ropa comenzó a colgarle holgadamente. Y la máscara blanca cayó sola al suelo. Thud. —...Ugh. Un hilo de sangre resbaló por la comisura de sus labios. Y casi al mismo tiempo, Un dolor insoportable recorrió todo su cuerpo. —¡Urgh...! Las secuelas. Había exprimido hasta la última gota de energía que le quedaba. Y ahora estaba pagando el precio. —En serio... Casi muero. Ni siquiera tenía fuerzas para decirlo en voz alta. Contra Jeok Seak no hubo ningún problema. Pero después, Al enfrentarse a Yusa... Realmente estuvo a un paso de morir. Pensé que el corazón me explotaría a mitad del combate. Había utilizado absolutamente todo. Qi. Energía física. Incluso recursos que normalmente jamás tocaría. De haber forzado un poco más... Habría dañado su Qi Innato. Y eso habría significado la aparición de un demonio interno. Precisamente por haber soportado semejante situación... Ahora se encontraba así. Conseguí aguantar... pero... Craaack... Las secuelas empeoraban a cada instante. Ah... esto es malo... Era peligroso. Si llegaba a ese punto... La situación era realmente grave. A este paso... Voy a perder el conocimiento... Thud. Apenas terminó de pensarlo, Gu Yangcheon cayó inconsciente al suelo. Entonces... Rustle... Desde no muy lejos, Una figura salió silenciosamente de entre la espesura. Como si hubiera permanecido allí desde el principio. Sin hacer el menor ruido. Se acercó lentamente hasta Gu Yangcheon. Permaneció unos instantes observando su cuerpo inconsciente. Luego... Lo cargó cuidadosamente sobre su espalda. Era una mujer de cabello castaño, Con una máscara negra cubriéndole el rostro. Yarang.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 981

Estás leyendo el capítulo 981 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 8 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.