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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 980 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Yusa le dijo a Jeok Seak: —Encontré su rastro. ¿Ya habían encontrado el rastro apenas terminó el banquete? Aquello despertó algunas dudas, pero a Jeok Seak no le importaban demasiado. Lo único que importaba era la siguiente orden. —Ocúpate tú. El general le había dado una misión. Y Jeok Seak no se sorprendió en absoluto. —Vaya... Sonrió con alegría. ¿Cómo no iba a hacerlo? Un individuo misterioso había aparecido de la nada, derrotando uno tras otro a los líderes de las Casas. Nadie sabía quién era. Ni tampoco cuán poderoso era. Baek Seak ya había sido derrotado. Cheong Seak estaba al borde de la muerte. Pero eso no tenía importancia. Solo eran idiotas ignorantes. Unos débiles. El único que quedaba apenas era una molestia. Un inútil. La gente común ni siquiera se molestaría en prestar atención a seres tan insignificantes. Sin embargo... No eran débiles. Al menos Jeok Seak reconocía ese hecho. —Y aun así, dos de ellos fueron derrotados... Ser vencidos por una existencia desconocida y extraordinariamente poderosa... Era algo emocionante. ... —Quiero pelear. Aborrecía a los débiles. Amaba a los fuertes. Ese era el credo de la Casa Jeok Seak. Por eso había despedazado con sus propias manos a su padre, por ser débil. Y también arrancó los corazones de sus hermanos menores, aún más débiles que él. Todos ellos eran inferiores a ella. Y, aun así, ocupaban una posición superior. No podía tolerarlo. Así que los mató. No aceptaba que un débil estuviera por encima de ella. Así era Jeok Seak. Una mujer que vivía para enfrentarse a los fuertes y despreciar a los débiles. Incluso existía una historia famosa en Yaweol. La vez que desafió al general Yusa solo porque ansiaba enfrentarse al más fuerte... Y estuvo a punto de morir. Ese deseo. Esa sed de combatir a los fuertes. Era la razón misma de su existencia. —¡¡¡Ja, ja, ja, ja, ja...!!! Por eso no pudo contener la risa cuando una intención asesina comenzó a envolverla. Ruuuum... —¿Qué... demonios es esto? Una presión asesina la recorrió de pies a cabeza. Tan densa. Tan afilada. Que todo el vello de su cuerpo se erizó. ¿Cómo podía un ser vivo emitir una intención asesina tan pura? El sudor frío recorrió su espalda. Y recordó el pasado. El día que luchó contra Yusa. La intención asesina que sintió entonces era inmensa. Hasta el punto de dejarla sin aliento. Pero esto era diferente. La de Yusa contenía ira. Emociones. Esta... Era distinta. Solo... Intención de matar. No había rabia. Ni odio. Ni emoción alguna. Únicamente... El deseo absoluto de matar. ... —Maravilloso... Se frotó lentamente los brazos. Era la primera vez que sentía algo semejante. Percibiendo aquella energía, los labios de Jeok Seak se curvaron lentamente. —Je... La presencia de un oponente tan poderoso... Resultaba embriagadora. Quizá debería agradecerle al general por haberle concedido esta oportunidad. No estaba segura. Sin pensarlo más, Jeok Seak cerró el puño. Entonces... —Basura. El hombre frente a ella... ¿Cómo se llamaba? Ah... Sí. —Cheonma. El Demonio Celestial habló. —Detesto a quienes no conocen su lugar. Con cada palabra... La intención asesina aumentaba. Y cuanto más la sentía, Más fascinada se encontraba. ¿Cómo podía alguien ser tan fuerte? Instintivamente, Jeok Seak levantó la vista. El cielo estaba completamente despejado. Era de día. La bendición otorgada por la Señora del Mundo a la tribu Yaweol. La sangre que les permitía hacerse más fuertes que nadie durante las noches iluminadas por la luna. Entonces... ¿Cómo podía alguien que no poseía esa sangre... Ser tan poderoso? ... —¿Podría el general hacer algo así? Yusa también poseía sangre pura de Yaweol. Era el más fuerte entre ellos. Pero... ¿Sería capaz de desprender semejante presencia en pleno día? Jeok Seak reflexionó unos instantes. Y concluyó que probablemente no. Entonces... —¿Dónde está puesta tu atención? Cheonma le habló. —¿Cómo puedes mirar al cielo... y aun así no reconocer a los Cielos? Sus palabras eran arrogantes. Se proclamaba a sí mismo como los Cielos. Los ojos de Jeok Seak se abrieron con incredulidad. Solo existía un único cielo. La Señora del Mundo. Todo ser de este mundo lo sabía. Y, sin embargo... Ese hombre afirmaba ser el cielo que se alzaba bajo la tierra de la Maestra. ... —Tú... De verdad estás completamente loco. Dijo entre risas. —Tal vez. Respondió Cheonma con total indiferencia. ¡¡CRAAACK!! —...!! Al escuchar aquel sonido escalofriante, Jeok Seak volvió la mirada. Una rodilla estaba incrustada en su brazo. Antes siquiera de sentir dolor, Su brazo ya se había doblado en un ángulo imposible. Y al instante siguiente... ¡¡BOOOOM!! Todo su campo de visión cambió. Sus ojos, Que antes miraban al frente, Ahora contemplaban el cielo. Su cuerpo había salido despedido. Su conciencia apenas lograba seguir lo que ocurría. Apretando los dientes, Liberó su energía para intentar girar el cuerpo. Pero... ¡Crack! Esta vez fue su cintura. ¡¡BOOM!! ¡¡CRACK!! Luego... Sus piernas. —¡Ugh! El dolor era insoportable. Pero el verdadero impacto fue otro. Cada golpe... Caía exactamente donde ella intentaba mover el cuerpo. No podía girar. No podía escapar. No podía defenderse. Cheonma había anticipado todos y cada uno de sus movimientos. Y golpeaba exactamente sus puntos débiles. Aquello ni siquiera podía llamarse combate. Era una paliza. ¡¡BOOM!! Su frente golpeó el suelo. Rebotó una vez. Cuando volvió a recuperar la vista, Ahora era el suelo lo único que podía ver. —¡Cof...! Escupió sangre. Pero se negó a cerrar los ojos. Y entonces lo vio. El pie de Cheonma descendiendo hacia su rostro. Levantó ambos brazos para bloquear. Pero... ¡Paf! —¡Guh...! No golpeó su cara. Golpeó su estómago. Una finta. Después del impacto... Su cuerpo volvió a salir disparado. Quedó suspendida en el aire. Sin posibilidad alguna de controlar su postura. ¡¡Whoosh!! Cheonma ni siquiera permitió eso. Como surgida de la nada, Una tela envolvió completamente su cuerpo. La inmovilizó por completo. Jeok Seak intentó romper las ataduras. Pero... —¿Qué...? La tela era absurdamente resistente. No cedía. Entonces comenzó. —Haa... El profundo suspiro de Cheonma llegó hasta sus oídos. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! A una velocidad monstruosa, Los puños de Cheonma comenzaron a caer sobre Jeok Seak. Aunque su cuerpo era lanzado hacia atrás una y otra vez, Siempre era arrastrado de vuelta. Solo para recibir otro golpe. Cada impacto recorría todo su cuerpo. —...!!! Ni siquiera podía gritar. Solo podía contemplar, Con la vista borrosa, Los puños que seguían cayendo sobre ella. ... Después de lo que pareció una eternidad, Las telas finalmente la soltaron. —Ugh... Con la respiración destrozada, Su cuerpo cayó lentamente al suelo. ¿Había terminado? Su visión comenzó a apagarse. Su conciencia se desvanecía. Entonces... ¡Tack! Cheonma la sujetó del cabello y la levantó. Con los dedos envueltos en energía, Presionó su frente. Zzzzt... —...!! La energía recorrió todo su cuerpo. Y la obligó a recuperar la conciencia. —Hah... —Hu... Una mezcla irreconocible de sangre y saliva caía de su boca. Con ojos temblorosos, Miró a Cheonma. —¿Qué haces? La voz de Cheonma era baja. Desde el inicio... No había cambiado. Su tono. Su actitud. Ni aquellos ojos. Seguían observándola desde lo más alto. Como si ella no fuera más que algo insignificante. —Basura incompetente. La áspera voz de Cheonma rozó sus oídos. —Aún no te he permitido caer. Su cuerpo tembló involuntariamente. —Como mínimo... Deberías servirme como una pequeña distracción. Por primera vez, Había un cambio en sus palabras. Una ligera diversión. Dentro de aquella voz pesada y fría... Había una pizca de entretenimiento. Y al escucharla... Algo despertó dentro de Jeok Seak. ¿Qué era esa sensación? Jamás había experimentado algo tan intenso. El sudor frío. Los temblores. ... —Ah... Tras pensarlo unos instantes, Finalmente comprendió. Esto... Es miedo. Sí. Era miedo. Una emoción que jamás había sentido. Ni siquiera frente al general. Así que esto era el miedo. Y junto con él... El terror. —Krr... —Ja... ja... Cubierta de sangre y completamente destrozada, Jeok Seak comenzó a reír. ...Es emocionante. Jamás imaginó que el miedo pudiera resultar tan embriagador. Lo comprendió demasiado tarde. Quería sentir más. Quería experimentar una vez más aquella desconocida emoción. Con ese pensamiento, Volvió a mirar a Cheonma. Pero... —Tu mirada me repugna. Cheonma parecía haber perdido todo interés en ella. Extendió lentamente la mano hacia sus ojos. Como si estuviera a punto de arrancárselos. ... —Detente. Una voz sonó detrás de él. Cheonma detuvo la mano. Con una leve sonrisa, Se dirigió al recién llegado. —Qué lástima. Si hubieras tardado un poco más... Habría jugado con ella un rato más. Desde el principio, Cheonma ya sabía quién había llegado. Y permanecía completamente tranquilo. —¿Por qué has venido? —Si pensabas esconderte como una rata... Habría sido mejor que siguieras escondido. ... Yusa frunció el ceño. —¿Sabías que estaba oculto? —Ja. Cheonma soltó una breve carcajada. Entonces... ¡¡BOOM!! Arrojó violentamente a Jeok Seak contra el suelo. El cuerpo inconsciente de la mujer rodó por la tierra. —¿De verdad creíste que no descubriría un truco tan infantil? ... Al darse cuenta de que Cheonma siempre había sabido que estaba allí, Yusa entrecerró un ojo. —Y aun así luchaste contra Jeok Seak. Si lo sabía, Podría haber intervenido desde el principio. Y cambiar el resultado. Incapaz de entender por qué Cheonma decidió pelear igualmente, Yusa preguntó. Pero... —¿Luchar? Cheonma respondió como si hubiera oído el mejor chiste del mundo. —¿Llamas combate... A responder al juego de una niña? ... Las acciones de Jeok Seak... No habían sido más que un juego infantil. Y además, De un nivel tan insignificante... Que incluso si Yusa hubiera intervenido, No habría cambiado absolutamente nada. Al comprender el verdadero significado de esas palabras, El rostro de Yusa se endureció por completo.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 980

Estás leyendo el capítulo 980 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 7 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.