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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 982 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Tac. Tac. Un sonido resonaba junto a mis oídos. ¿Qué era ese ruido? Parecían pasos. Lo primero en reaccionar fue mi oído, y después mi olfato. Una peculiar fragancia floral rozó la punta de mi nariz. Era tenue, delicada, pero dejaba una impresión difícil de olvidar. Cuando el sonido y el aroma se mezclaron, mi sentido del tacto despertó. Sentía la espalda de alguien. ¿Era el dueño de esa espalda quien desprendía aquel aroma? 'Es... cómoda.' Sin darme cuenta, me sentí extrañamente tranquilo. Instintivamente, estuve a punto de volver a cerrar los ojos, pero... '...Espera un momento.' ¿Una espalda? ¿Un aroma? ¿Alguien más? '¿Eso significa que...' ¿Alguien me está cargando? «...» La comprensión me golpeó de lleno y despejó por completo mi mente. Intenté incorporarme de inmediato. En cuanto me moví, los brazos que me sostenían se aflojaron y descendí naturalmente al suelo. Apenas toqué tierra, intenté ver quién me había estado cargando. —¡Guh...! Mis rodillas cedieron antes de poder enderezarme. Un dolor insoportable recorrió cada nervio de mi cuerpo. Además, una punzada aguda brotó desde las cercanías de mi corazón. Tambaleándome, me sujeté el pecho con fuerza para no caer. —Vaya... ¿qué clase de locura es esta...? ¿Cuándo fue la última vez que sentí un dolor semejante? Ni siquiera cuando logré dominar por primera vez el Arte Divino del Demonio Celestial sufrí tanto. Esto era incomparable. —Haa... Haa... Sentía que los vasos sanguíneos de mis ojos estaban a punto de estallar. Mi mano temblaba sin control mientras me aferraba el pecho. '¿Perdí el conocimiento?' De algún modo, ya lo suponía. Al final terminé desmayándome. Por suerte, no parecía haber ocurrido el peor de los escenarios. Seguía vivo. Primero estabilicé mi respiración. Luego levanté lentamente la cabeza. '¿Quién será...?' Mi estado ya era un problema por sí solo, pero... ¿Quién me había cargado hasta aquí? Dirigí la mirada para comprobarlo. —... Mis ojos se abrieron de par en par. —Tú... Una mujer permanecía de pie frente a mí, observándome. Cabello castaño. Una máscara negra cubría su rostro. En este lugar era conocida como Yarang. Aunque, si mi memoria no fallaba... ...también tenía otro nombre. —...¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estaba aquí? ¿Acaso había sido Yarang quien me había traído? Mientras intentaba mantener la calma, examiné rápidamente los alrededores. Seguíamos en un bosque. No podía identificar exactamente dónde, pero tampoco parecía muy distinto del lugar donde me había desplomado. ¿Entonces no me había llevado muy lejos? 'No puedo asegurarlo.' Todos los bosques se parecen. Solo con esto era imposible saberlo. ¿Debería extender mis sentidos? Intenté hacer circular mi qi mientras recuperaba el aliento. ¡Crack! 'Maldición.' No respondía. Lo único que obtenía era más dolor. Aunque había recuperado un poco las fuerzas, todavía era imposible manipular mi energía. Ni hablar de percibir presencias. Por ahora reprimí mi qi y observé fijamente a Yarang. —¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí? Yarang debería estar junto a mi madre. No... Junto a su ama. ¿Por qué estaba aquí? No solo me había encontrado inconsciente... —¿Adónde intentas llevarme? ¿Adónde pretendía llevarme? La observé con la mirada llena de preguntas. —... Yarang permaneció en silencio. Simplemente me contemplaba. La máscara ocultaba cualquier expresión. Y su presencia seguía siendo igual de difícil de leer. —... Seguía mirándome sin decir una palabra. Sería de agradecer que hablara, pero... No lo hizo. ¿Qué demonios? —Al menos di algo. ¿No tienes algún propósito? Fruncí el ceño. Igual que antes. ¿Por qué nunca respondía? ¿Será que...? —¿No puedes hablar? —... Ante mi pregunta, Yarang asintió. '...¿Es muda?' ¿Así que era muda? Con razón nunca respondía. Al fin comprendí el motivo. 'Sea cierto o no...' No cambiaba nada. —¿Por qué sigues rondándome? Pregunté aun sabiendo que probablemente no obtendría respuesta. Tal como había dicho el Demonio Celestial, siempre que percibía aquella extraña sensación de inquietud... Yarang estaba cerca. ¿No la llamaban los ojos y oídos del Señor de los Diez Mil Mundos? Eso había dicho Shin Noya. Lo que significaba que todo cuanto Yarang veía u oía... Su ama también lo sabía. '¿Ella también sabe de esto?' ¿La Señora de los Diez Mil Mundos ya estaba al tanto? ¿Había enviado a Yarang aun sabiéndolo? ¿O...? —...¿Tú sabes algo? A diferencia de su ama, que había perdido la memoria... ¿Era posible que Yarang aún recordara algo? Le hice la pregunta, aunque sin muchas esperanzas. —... Yarang no reaccionó. Con la máscara cubriéndole el rostro, era aún más frustrante no poder ver su expresión. Estaba convencido. Todos mis sentidos gritaban que Yarang era la Espada Divina. No sabía cómo seguía moviéndose si el espíritu ya no estaba dentro de ese cuerpo. Pero... 'Igual que Shin Noya.' Noya también poseía un cuerpo físico. Entonces, ¿por qué no iba a poder hacerlo Yarang? Estaba convencido de que también le había ocurrido algo. Pero si seguía apareciendo de esta manera... ¿Qué pretendía? —Aunque no puedas hablar, al menos reacciona de alguna forma. Respóndeme. Lo deseaba de verdad, pero... —... —Maldita sea. Yarang siguió sin reaccionar. Solté un suspiro. Lo reprimí con fuerza y me puse de pie. El dolor seguía siendo insoportable, pero podía soportarlo. Crack. No... Retiro lo dicho. Todas mis articulaciones chirriaron al mismo tiempo. Como si estuvieran gritando. —Ugh... Contuve el gemido a duras penas y volví a preguntarle. —¿De verdad no vas a responder? —... —...Como quieras. Con el ceño fruncido, le di la espalda. Parecía querer algo, pero si al final no pensaba reaccionar, tampoco había nada que pudiera hacer. ¿Qué ocurriría si informaba de esto a la Señora de los Diez Mil Mundos? ¿La había enviado ella? ¿O actuaba por iniciativa propia? Muchas preguntas rondaban mi cabeza. '...Seguir dándole vueltas no servirá de nada.' Con esa actitud, no podía hacer nada. La última vez ocurrió igual. Ni siquiera cuando apareció el Demonio Celestial y terminó estallando una pelea cambió su comportamiento. Además... 'No parece querer atacarme.' No daba la impresión de tener intención de hacerme daño. Era como si solo me estuviera observando. 'Aunque esta vez me cargó hasta aquí.' Eso ya no encajaba con la simple observación. ¿Cuál era su propósito? ¿Era la voluntad de su ama? ¿O la suya? Prefería que fuera la segunda. 'Si mi suposición es correcta...' 'Si realmente eres Yarang...' No solo un cuerpo vacío. Aunque no conserves tus recuerdos... Si aún queda un pequeño fragmento de ellos... Y por eso viniste a buscarme... Eso era lo que esperaba en el fondo de mi corazón mientras intentaba marcharme. De pronto... Una mano firme sujetó mi muñeca. —¡...! Yarang me había agarrado justo cuando iba a irme. —¿Qué...? Me giré hacia ella. Entonces señaló hacia algún lugar. —¿Qué pasa? —... —¿Quieres que vaya por allí? Asintió ligeramente. Fruncí aún más el ceño. —...¿Y por qué iba a hacerlo? Sin decir una sola palabra... ¿Pretendía arrastrarme quién sabe adónde? Molesto, intenté soltarme. —... Por más fuerza que hice, no logré mover su mano. Mi cuerpo estaba demasiado debilitado. —Suéltame. —... —He dicho que me sueltes. —... —¡Que me suel...! ¡Whoosh! De repente, Yarang tiró con fuerza de mi brazo y me acercó antes de que pudiera reaccionar. En ese mismo instante... ¡Shing! Sentí un filo helado rozando mi cuello. —¿Eh? Sin saber cómo, una espada blanca apuntaba directamente a mi garganta. —¿Hablas en serio...? Solté una risa seca. —¿Piensas matarme si no te sigo? —... No respondió. Pero sus ojos bastaban. La respuesta era un sí. —...Increíble. Como no podía hablar... Había decidido comunicarse mediante amenazas. Era absurdo. Pero... —¿Adónde demonios intentas llevarme? Aun así, dejé de resistirme. ¿Porque no tenía forma de darle la vuelta a la situación? No. Fue porque, de repente... Los recuerdos de mi vida anterior afloraron en mi mente. Cuando las palabras no bastaban... La Espada Divina también recurría a este mismo método. Ver a Yarang hacer exactamente lo mismo... Me resultó extrañamente familiar. Quizá por eso, sin darme cuenta, mi resistencia disminuyó un poco. —... Al ver que dejaba de oponerme, Yarang bajó ligeramente la espada. Después comenzó a caminar. Sin soltar mi muñeca, me llevó consigo. ¿Cuánto tiempo caminamos así? Yarang sujetaba mi muñeca mientras avanzábamos por el bosque. A veces rodeábamos el camino. Otras seguíamos en línea recta. En ocasiones cambiábamos de dirección sin motivo aparente. Cada vez nos internábamos más por senderos inexistentes. Hasta que, finalmente... El sol comenzó a ponerse. '¿Adónde demonios vamos...?' Mientras una ligera inquietud empezaba a crecer en mi interior, miré a Yarang de reojo. La noche sería un problema. '...Esto pinta muy mal.' Caminar había aliviado un poco mi estado físico. Pero seguía lejos de estar en condiciones de combatir. ¿Podría vencer a Yarang en mi estado actual? 'Si posee un poder comparable al de la Espada Divina de mi vida anterior...' Sería completamente imposible. La última vez que apareció junto al Demonio Celestial todo ocurrió demasiado rápido. No tuve ocasión de medir su fuerza. Debía tener presente esa posibilidad. Aunque creyera que Yarang era la Espada Divina... Mi madre no recordaba absolutamente nada. Nadie sabía qué podía suceder. Y ahora estábamos en un lugar tan apartado... Lo normal sería extremar la cautela. En ese momento... Yarang se detuvo de repente. Yo también me detuve. Miré alrededor. Solo había un claro vacío. ¿Habíamos llegado? —¿Y para qué hemos venido hasta...? Iba a preguntarle cuando... Shing. Yarang volvió a materializar una espada de energía. Una inmensa cantidad de qi comenzó a concentrarse en la hoja. —¡Tú...! Instintivamente intenté reunir fuerzas para responder a aquella presión. Pero... ¡Slash! Yarang blandió la espada antes de que pudiera reaccionar. ¡Shiiing! Escuché el sonido de algo siendo cortado. Entrecerré los ojos. No era mi cuerpo. Yarang había cortado... El aire. ¿Qué estaba haciendo? Mientras intentaba comprenderlo... De pronto... ¡¡Swoooosh!! El espacio que había sido cortado comenzó a abrirse lentamente. Como si fuera una hoja de papel rasgada. ¡¡Whoosh!! Algo salió de aquella grieta. Mariposas. Cientos de ellas. Todas teñidas de un brillante color magenta. —...¿Qué? Las mariposas revolotearon alrededor de Yarang y de mí. Luego se dispersaron por todas partes. ¿Qué demonios acababa de pasar? ¿Ahora también aparecían mariposas? —...¿Eh? Antes siquiera de asimilar aquella extraña escena... Mis ojos se abrieron de par en par. Hasta hacía un instante, el claro estaba completamente vacío. Pero ahora... Una enorme silueta bloqueaba mi campo de visión. Pensando que era algún obstáculo, levanté lentamente la cabeza. —...¿Un árbol? Era un árbol. Y no uno cualquiera. Era un gigantesco árbol cuyas hojas estaban teñidas por completo de un deslumbrante color magenta.
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Capítulo 983

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 982

Estás leyendo el capítulo 982 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 9 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.