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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 976 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
En medio de aquella atmósfera sofocante, el hombre habló con tranquilidad. —Bien. Elige. Heuk Seak no respondió. ¿Cómo podía elegir en una situación como esa? Mientras aquella pregunta cruzaba por su mente... Pronto comprendió la respuesta. Wuuuuuung—!! ¿Qué... es esto...? Algo... Desde la mano que sujetaba su cuello, una energía desconocida comenzó a infiltrarse lentamente en su cuerpo. —Si vas a seguirme, no te resistas. Acéptalo. Wuuuuuung—!! —¡Gah...! ¿Qué clase de energía era aquella? No podía identificarla. Entraba lentamente desde el exterior hacia el interior de su cuerpo. Como un gusano perforando la carne. Avanzando centímetro a centímetro. Y mientras lo hacía... Le provocaba un dolor insoportable. Como si aquella energía estuviera pudriendo su cuerpo desde dentro. Sentía náuseas. Quería vomitar. Pero ni siquiera era capaz de hacerlo. —Si te desagrada, dilo. —Con gusto te concederé mi misericordia. —¡Aaaaargh...! Le ordenaban hablar. Pero de su boca no salía ninguna palabra. Solo gemidos de dolor. ¿Cómo iba a negarse en semejante agonía? Incapaz de responder, únicamente podía retorcerse mientras gemía. —Entonces... ¿Tomaré tu silencio como una aceptación? El hombre sonrió con una ligera mueca. Como si hubiera esperado exactamente ese resultado. Solo entonces Heuk Seak comprendió la verdad. Este... maldito... Nunca pensó darme una elección. Desde el principio... Todo estaba decidido. Aquello no era una decisión. Solo lo estaba obligando a recorrer un camino ya trazado. Heuk Seak apretó los dientes al comprenderlo demasiado tarde. Kwaaaaaa—!! —¡¡Aaaaaaaah...!! La energía terminó por inundar todo su cuerpo. Y, finalmente... Su conciencia se apagó. \*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\* ¡¡Booom—!! Con un estruendo ensordecedor, un gigantesco árbol ancestral cayó al suelo. Pero no era solo el árbol. ¡Crack! ¡Crack, crack! Las rocas. La tierra. Incluso el suelo perfectamente plano comenzaba a resquebrajarse y derrumbarse. En medio de aquel desastre... ¡¡ROOOOAAARRR—!! El rugido de una bestia resonó con violencia. La onda expansiva barrió la tormenta de arena y se elevó hacia el cielo. Al mismo tiempo... Los escombros del suelo comenzaron a ascender. Una vez alcanzaron cierta altura... ¡¡Bang!! ¡¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!! Volvieron a caer con un peso devastador. ¡¡Boom!! ¡¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!! Una lluvia interminable de rocas y tierra golpeó el suelo, dejando el paisaje completamente devastado. —Haa... —Haa... En el centro de aquella destrucción estaba el responsable de todo. Respiraba con dificultad. No porque estuviera cansado. Ni porque hubiera agotado sus fuerzas. Alguien como él no se fatigaría por algo así. Aquellas respiraciones agitadas... El rostro retorcido... Los músculos hinchados... Todo era únicamente la manifestación de una emoción. Ira. Maldita sea... ¿Qué demonios hice...? Al recordar lo sucedido durante el banquete... El joven apretó los dientes. ¡Maldita sea...! Como si intentara expulsar aquella rabia de su cuerpo, dejó escapar un rugido furioso. Entonces giró lentamente la cabeza. Mostrando los colmillos. —Ya basta de mirar escondido. —Si tienes algo que decir... —¡Sal de una vez! Mientras gritaba... Levantó un enorme árbol caído y lo lanzó. Los músculos de sus hombros se hincharon aún más. Su cuerpo aumentó de tamaño. ¡¡Whoosh—!! El árbol salió disparado a una velocidad aterradora. En ese instante... Slash. Con un sonido limpio. El árbol se partió en dos. Las dos mitades cayeron a ambos lados. ¡Boom! Entre ellas apareció una figura. Caminando lentamente hacia Yusa. —Sigues teniendo muy mal carácter. —¿Destrozarlo todo te hace sentir mejor? —...... Grrrr... El rostro de Yusa se deformó por la rabia. Sus pupilas comenzaron a dilatarse lentamente. Al verlo... Shin Cheol dejó escapar una pequeña carcajada. Y dio un paso. En el siguiente instante... Ya estaba frente a Yusa. —Mírale esos ojos. El anciano observó fijamente los ojos de Yusa. —¿Qué pasa? —¿Quieres intentarlo? —¡Maldito viejo...! —Ja, ja, ja. Yusa movió el brazo de inmediato. Pero Shin Cheol ni siquiera pestañeó. Simplemente continuó observándolo con aquellos peculiares ojos rojo rosados. Al verlo... Yusa detuvo el movimiento. —¿Qué ocurre? preguntó Shin Cheol. —¿Por qué no sigues? —¿Qué te detiene? —...... Yusa rechinó los dientes. Pero no volvió a extender el brazo. La razón era muy sencilla. Si sigo avanzando... Aunque solo hubiera estirado un poco más el brazo... Me lo habría cortado. Yusa confiaba plenamente en sus instintos. Siempre había creído poseer los mejores instintos de todo Mangye. Gracias a ellos había sobrevivido a incontables batallas. Y escapado de innumerables peligros. No era una simple intuición. Era una certeza. Maldito viejo... Yusa entrecerró los ojos mientras observaba a Shin Cheol. Sus manos seguían detrás de la espalda. No llevaba ninguna espada en la cintura. Entonces... ¿De dónde proviene esa presencia...? No había ninguna espada visible. Y, aun así... Todo su cuerpo desprendía un filo capaz de cortar cualquier cosa. Como una espada perfectamente afilada. Una hoja que había segado incontables vidas. Eso era Shin Cheol. —Mmm. Tras observar a Yusa durante unos instantes, Shin Cheol chasqueó la lengua. —Tsk. —Qué decepción. —Sigues siendo un cobarde. —...Cierra la boca. Kwaaa—!! Yusa lanzó un manotazo. La presión acumulada explotó violentamente en el aire. El poder destructivo era inmenso. Sin embargo... Shin Cheol ni siquiera le prestó atención. Continuó hablando mientras observaba a Yusa. —Entonces... ¿Ya lo pensaste lo suficiente? —...... —Pensar es gratis. —Pero ya va siendo hora de que me des una respuesta. —...... —¿Respuesta? —¿Cuál otra podría ser? Shin Cheol sonrió ampliamente. Por un instante... Un escalofrío recorrió el cuerpo de Yusa. No porque quisiera. Aquella sonrisa parecía completamente inofensiva. Y, sin embargo... Le resultaba inquietante. —Deja de hacerte el difícil. Sé un buen chico y ponte de nuestro lado. —...Ja. Yusa soltó una carcajada burlona. —¿Aliarme...? —¿Yo? —¿Contigo? —No, Yusa. —No conmigo. —¿Qué? —Con nosotros. —...... La expresión de Yusa se congeló. "Nosotros"... Tras pensarlo unos segundos... Comprendió el significado. —... —¿Quieres que me una a esa supuesta Secta Huashan? Estuvo a punto de reír. Aquello era completamente ridículo. —¿Y qué cambiaría aliarme con algo como...? —¿No deseas convertirte en el Amo? Lo interrumpió Shin Cheol. —...! Los ojos de Yusa se abrieron de golpe. —¿Te has vuelto loco? —¿Sabes siquiera dónde estamos para decir semejantes cosas? Gritó mientras observaba los alrededores. La razón era evidente. El Amo se encontraba recorriendo Yayul en ese mismo momento. Si aquellas palabras llegaban a sus oídos... —Ese sería el día en que Yayul desaparecería. Le bastarían unos pocos gestos. Podría destruir Yayul simplemente porque le apeteciera. Porque esa clase de existencia era ella. Maldita sea. Solo pensarlo hizo que el rostro de Yusa se torciera. Pero Shin Cheol permaneció completamente tranquilo. —Con el sello que mantiene inmovilizada su verdadero cuerpo bajo tierra... —No creo que pueda moverse libremente. —¿De verdad le tienes miedo a un simple recipiente? El verdadero cuerpo del Amo permanecía inmovilizado. Moverse siquiera un poco provocaría una catástrofe. Precisamente por eso no podía hacerlo. En una situación como aquella... —¿No crees que esta podría ser tu oportunidad? En realidad... Aquella situación era una oportunidad para Yusa. —¿No es así? —No solo podrías asegurar tu puesto como General. —Incluso podrías conseguir aquello que siempre has deseado. —Ja... —¿Y tú sabes qué era lo que yo deseaba? —¿Acaso no soñabas con convertirte en el Amo? —...! Las palabras de Shin Cheol hicieron que Yusa guardara silencio. —Entre todos los Generales actuales... Solo tú viviste en la misma época que el Amo. Además... Eres el único miembro de sangre pura de la tribu Wolya. Crunch. Shin Cheol dio un paso hacia adelante. Con aquel movimiento... Pétalos de flor de ciruelo comenzaron a revolotear suavemente a su alrededor. —Escuché que, en un principio, aspirabas a convertirte en el Amo. —Pero fracasaste. —¿De verdad no te arrepientes? —Estoy satisfecho con el lugar que el Amo me concedió. —No intentes tergiversar mis palabras. —¿De verdad? Qué curioso. Shin Cheol sonrió. —A mí no me lo parece. —Si estás tan satisfecho... —¿Por qué mantienes esta actitud? —... —¿A qué te refieres? —¿A qué va a ser? —Organizas un banquete sin sentido. —Pierdes el tiempo conversando con unos líderes insignificantes. Shin Cheol continuó avanzando. Hasta quedar justo frente a Yusa. Mirándolo directamente a los ojos. —Y aun así... —No dijiste ni una sola palabra sobre la información que ya posees. —...!! Los ojos de Yusa se abrieron por completo. ¿Cómo lo sabía? Durante el banquete no había rastro alguno de Shin Cheol. ¿Había estado observándolo desde algún lugar? Demasiado sorprendido, Yusa no pudo reaccionar. —Parece que acerté. dijo Shin Cheol con absoluta seguridad. Solo entonces Yusa comprendió que todo había sido una prueba. —Maldito... —¿Por qué no lo dijiste? —Sabes perfectamente que lo que está ocurriendo en Yayul está relacionado con nosotros. —Y también con Huashan. —Entonces... —¿Por qué guardaste silencio? —...... —Aunque dices estar satisfecho con tu posición... También deseas aquello que siempre has querido. Y, junto con ello... Esperas una oportunidad para cambiar las cosas. Aquellas palabras golpearon directamente el corazón de Yusa. Después de un largo silencio... Finalmente habló. —... —¿Qué demonios quieres de mí? preguntó con voz áspera. Shin Cheol entrecerró ligeramente los ojos. Era la pregunta que había estado esperando. —¿De verdad crees que el Mangye actual es correcto? Era exactamente la respuesta que había preparado. Yusa permaneció en silencio. ¿Creía realmente que todo aquello era correcto? No. Al menos... No para él. —Precisamente por eso... Vamos a corregir este mundo distorsionado. Junto a ella. —¿Ella...? —Sí. A Shin Cheol le costó pronunciar aquellas palabras. Sentía como si espinas atravesaran su lengua. Pero aun así continuó. —Ella no solo reemplazará al actual gobernante de Mangye. —Es una existencia verdaderamente grandiosa. Flutter... Cuando Shin Cheol se dio la vuelta... Su túnica blanca ondeó suavemente con el viento. —Yarang. —No ella. —Sino la auténtica heredera del linaje legítimo de Mangye. —¿Qué...? Al escuchar esas palabras... Los ojos de Yusa se abrieron de par en par por la conmoción.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 976

Estás leyendo el capítulo 976 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 24 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.