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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 975 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Cabello negro como la noche. Una máscara blanca. Ropas tan oscuras como su cabello. Un cuerpo imponente cubierto de músculos. Y un aura siniestra que parecía aproximarse poco a poco. —... Heuk Seak se quedó sin palabras mientras observaba al hombre que aguardaba dentro de sus aposentos. ¿Qué demonios...? Cuanto más lo miraba, más extraño le parecía. Sentía como si aquellos ojos violetas estuvieran intentando absorberlo. Es como si se tragaran la luz... Era una sensación extraña. Como si toda la luz de los alrededores fuera absorbida para devolver únicamente oscuridad. ¿Cómo podía describir aquello? ¿Discordancia? ¿Extrañeza? Ninguna palabra lograba expresar con precisión lo que sentía. Heuk Seak trató de comprender aquella sensación. Intentó encontrarle algún sentido. Ah... Poco después, una palabra surgió en su mente. Incomodidad. Eso era exactamente. Aquel hombre lo hacía sentir profundamente incómodo. Solo compartir el mismo espacio con él ya resultaba sofocante. Y, además... Percibía un ominoso presentimiento. Con solo contemplarlo, un miedo irracional comenzaba a brotar desde el fondo de su corazón. Tras reprimir aquellas emociones con gran esfuerzo, finalmente abrió la boca. —¿Desde cuándo estás aquí? —No hace mucho. Así que no te preocupes. El hombre respondió con absoluta naturalidad mientras arrastraba una silla y tomaba asiento. Era el asiento reservado para el líder del territorio. Aun así, Heuk Seak no dijo nada. En parte porque el gesto había resultado demasiado natural. Pero, sobre todo... Porque era incapaz de encontrar las palabras. El hombre permaneció sentado en silencio unos instantes antes de volver a hablar. —Entonces... ¿cómo fue? —... Aquella voz tranquila hizo que el rostro de Heuk Seak se endureciera. ¿Acaso ese hombre era consciente del lugar donde se encontraba? Ese era su territorio. Incluso los demás líderes evitaban entrar allí sin motivo. Del mismo modo que ninguno de ellos solía abandonar sus propios dominios. Qué descaro. Un descaro inconcebible. ¿Está tan seguro de sí mismo...? ¿Incluso dentro de mi propio territorio cree que puede hacer lo que quiera? Heuk Seak entrecerró los ojos mientras analizaba al hombre frente a él. Sus ojos estaban muertos. No revelaban absolutamente nada. Y, sin embargo... Brillaban con una intensidad imposible de explicar. Como una oscuridad que devoraba toda la luz para luego irradiarla nuevamente. Aquella mirada resultaba inquietante. ¿De dónde proviene semejante confianza...? Heuk Seak intentaba descifrarlo. Después de todo... el Clan Azul también cayó dentro de su propio territorio. Incluso allí... Aquel hombre había demostrado la misma seguridad. Eso solo demuestra lo convencido que está. Podría matarme en cualquier momento si quisiera. ¿Era esa fuerza la razón de tanta confianza? Y, además... Ni siquiera el General me produce esta sensación. Ni Yusa. El enemigo de todos. El gobernante absoluto. Uno de los cuatro seres supremos de Mangye. Ni siquiera él le provocaba algo semejante. Era una sensación completamente distinta. No era la presión abrumadora que emanaba Yusa. Era... Como si ese hombre simplemente no existiera. Estaba allí delante de él. Y, aun así... Su presencia parecía inexistente. Aquella extraña contradicción era precisamente lo que hacía que la garganta de Heuk Seak se cerrara. ...¿Quién eres realmente...? ¿Cuál era su identidad? ¿Y por qué estaba provocando todos aquellos acontecimientos? No conseguía comprenderlo. Mientras recordaba todo aquello, frunció el ceño. —¿No escuchaste lo que dije? —...! El hombre volvió a preguntar. —Te pregunté cómo fue. Heuk Seak se quedó completamente inmóvil. Aunque la voz seguía siendo serena... Había en ella un resentimiento tan sutil que todo su cuerpo reaccionó instintivamente. Es peligroso. Cada uno de sus instintos le gritaba que el ser frente a él representaba una amenaza extrema. Al ver que seguía sin recibir respuesta, el hombre inclinó ligeramente la cabeza. Parecía dispuesto a levantarse. Entonces... —Hice exactamente lo que me pediste. Heuk Seak habló. Al oír aquello, el hombre volvió a acomodarse en la silla. —¿Hiciste lo que te pedí? —Así es. Tal como me dijiste... Tras una breve pausa, Heuk Seak eligió cuidadosamente sus palabras. —Durante la reunión le dije al General que tienes un objetivo y que, para cumplirlo, buscarás a los demás líderes... —¿Y les sugeriste utilizar eso? —Correcto. Al escuchar la respuesta, el hombre dejó escapar una breve carcajada. Heuk Seak frunció ligeramente el ceño. No entendía qué le parecía tan divertido. Poco después, el hombre dejó de reír y comenzó a golpear suavemente la mesa con los dedos. Tac. Tac. Tac. Sin darse cuenta, la mirada de Heuk Seak quedó fija en aquellos dedos. —Entonces seguiste mis instrucciones. —... Heuk Seak se mordió el labio. —Eso significa que deseas unirte a nosotros. El tono burlón del hombre hizo que su expresión se endureciera. —Eso... —Ya es demasiado tarde para negarlo. Tú mismo lo sabes. Aquellas palabras lo dejaron completamente sin respuesta. —¿Y bien? ¿Tu mente está un poco más despejada ahora? —... —¿Cuál es tu verdadero objetivo? El hombre ladeó la cabeza. —¿Hm? Heuk Seak terminó preguntando. —¿Qué es exactamente lo que buscas? Antes del banquete... Aquel hombre había ido a verlo. En silencio. Sin que nadie se diera cuenta. Había entrado en la habitación. Y Heuk Seak ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Ni un solo instante. Lo único que pudo hacer fue darse cuenta de que ya estaba frente a él. Pero aquello ni siquiera fue lo más sorprendente. —Bueno... si vamos a hablar de eso... El hombre lo había mirado fijamente antes de decir: —¿Por qué no tomas asiento primero? —...! ¡Clac! El cuerpo de Heuk Seak se sentó por sí solo. Sin que pudiera resistirse. Sintió que el aire abandonaba sus pulmones. ...¡Incluso aquella orden...! Era un poder absoluto. Una fuerza capaz de imponer órdenes directamente sobre el alma. Solo alguien situado por encima del rango de General dentro de Mangye podía ejercer semejante autoridad. ¡Este hombre...! Al igual que entonces... Volvió a utilizar ese poder sin la menor vacilación. Ya era sorprendente que alguien pudiera usar una autoridad semejante. Pero si realmente podía hacerlo... Debe poseer, como mínimo, el nivel de un General. Como mínimo. Y quizá... ...¿Podría incluso estar por encima? Solo pensar en ello resultaba absurdo. Heuk Seak fue incapaz de pronunciar palabra. Por encima de un General... Solo existía el venerable Amo Celestial. No había nada superior a esa existencia. Pensar que aquel hombre pudiera superar a un General era una locura. Por eso, la conclusión lógica era que debía estar al mismo nivel. ...Entonces... Una duda surgió en la mente de Heuk Seak. Si eso era cierto... ¿Por qué reaccionó Yusa de aquella manera durante el banquete? ¿Por qué...? No lograba comprender su reacción. Encontrarse con otro ser del nivel de un General no justificaba aquella expresión. La mirada que había mostrado Yusa era completamente distinta. Mientras seguía inmerso en esos pensamientos, el hombre volvió a hablar. —Sé lo que deseas. Le dijo a Heuk Seak. —Como ya te expliqué antes, la razón por la que vine a buscarte no ha cambiado. Haré realidad tu deseo. —...¿Qué estás diciendo? preguntó Heuk Seak con cautela. —Yo no deseo nada. —Qué tontería. Si realmente no desearas nada... ¿Por qué obedecerías mis palabras? —Eso... —En el fondo ya lo aceptaste. Aceptaste que la existencia que tienes delante... El hombre se inclinó hacia adelante, acercando lentamente su rostro. —...podría ser quien haga realidad tu mayor deseo. ¿No es así? —... Apretando los dientes, Heuk Seak cerró los puños en silencio. —Ya que insistes en negarlo... Déjame decirlo yo. El hombre sonrió levemente. —Tú deseas convertirte en General. —...!! Los ojos de Heuk Seak se abrieron de par en par. —Cuando apareció una mínima esperanza... No pudiste evitar aferrarte a ella. Quería negarlo. Quería impedir que siguiera hablando. Pero... No dijo nada. —Yusa te resulta molesto. Comenzó incluso a menospreciar al General. Aquello debía detenerse. —Por supuesto que te molesta. Desaparece durante décadas... Y cuando finalmente aparece, actúa como si fuera el rey de todo y vuelve a marcharse. ¿No te irrita? ¿Me equivoco? —Yo... —Los demás líderes tampoco te agradan. Todos son unos inútiles. Ni siquiera quieres que te comparen con ellos. ¿Verdad? —... Seguía diciendo únicamente verdades. Verdades imposibles de negar. No solo porque fueran ciertas. Sino porque la seguridad con la que hablaba... Y el brillo de aquellos ojos... Seguían sellando los labios de Heuk Seak. —Así es. Los ojos violetas resplandecieron con mayor intensidad. —Exactamente. Su mirada continuaba atrayéndolo. —Tú eres diferente. Diferente de todos los demás. El hombre señaló directamente a Heuk Seak. —Por eso te elegí. Se levantó lentamente. Ahora, de pie... Lo observaba desde arriba con absoluta superioridad. Al darse cuenta de ello, Heuk Seak intentó retroceder. —No te muevas. —...!! Una vez más... Sus piernas quedaron completamente rígidas. Como si fueran de piedra. —Aún no he terminado de hablar. El hombre sujetó suavemente el cuello de Heuk Seak. Como si pudiera romperlo en cualquier momento. —¿Qué fue lo que me preguntaste hace un momento? Ah, cierto... Su mirada permanecía fija. Heuk Seak deseaba apartar la vista. Sabía que debía hacerlo. Pero su cuerpo inmóvil se lo impedía. —Me preguntaste cuál era mi objetivo. El hombre soltó una leve risa. —Mi objetivo... Es convertir este Mangye en un auténtico paraíso. Al escuchar aquellas palabras... Las pupilas de Heuk Seak comenzaron a temblar.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 975

Estás leyendo el capítulo 975 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 18 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.