Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 977 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
—......¿Qué acabas de decir?
Yusa preguntó aquello en respuesta a las palabras de Shin Cheol, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.
¿Linaje?
¿De verdad había dicho que se trataba de un linaje?
—¿Qué quieres decir con eso?
En cuanto pronunció aquellas palabras, varias figuras comenzaron a formarse en la mente de Yusa.
Aquel tipo.
El que había desobedecido sus órdenes y, en cambio, se había atrevido a impartirle órdenes a él.
El que no solo había pisoteado su orgullo, sino que además había desaparecido dejando atrás una mirada arrogante.
Yusa había decidido que, la próxima vez que se encontraran...
Lo despedazaría con sus propias manos.
Ese tipo...
¿Un descendiente del Amo?
Los ojos de Yusa, que se habían abierto de par en par ante las palabras de Shin Cheol, no recuperaban la normalidad.
No puede ser.
La duda que había surgido en su mente comenzó a adquirir un matiz extraño.
La razón por la que su autoridad no había surtido efecto.
Aquel poder, semejante al del Amo, que no había tenido ningún efecto sobre él.
¿Podría ser porque él es...?
¿Un descendiente del Amo?
...No.
En cuanto aquel pensamiento apareció, Yusa negó con la cabeza.
No.
Eso era imposible.
Incluso si realmente fuera hijo del Amo...
La cuestión era completamente distinta.
La autoridad era un poder que pertenecía a la propia existencia de un ser.
El cielo estaba bajo el mando del Amo.
Y por debajo de él estaban los Generales.
Incluso si aquel hombre fuera realmente hijo del Amo, era absurdo considerarlo superior al Amo simplemente por ese motivo.
Tras analizar la situación, Yusa clavó una mirada feroz en Shin Cheol.
—¿Otra vez estás intentando tomarme el pelo?
—¿Acaso parezco tan tranquilo como para permitirme jugar contigo?
—No lo parece.
—......Mmm.
Shin Cheol se rascó la mejilla ante las palabras de Yusa.
Al parecer, debía admitir que no parecía tan sereno como había pretendido.
—......Increíble.
Al verlo, Yusa frunció el ceño y dejó escapar un suspiro.
Este tipo nunca cambia.
Era igual que aquella vez en el pasado...
Cuando el Amo había aparecido de repente y lo había presentado como el nuevo General.
Incluso ahora...
Yusa seguía sin aceptarlo.
De hecho, él había sido quien se había opuesto con mayor vehemencia.
¿Cómo podían nombrar General a un forastero?
Aquel había sido el primer día en que se atrevió a desafiar abiertamente al Amo.
......
Al recordar aquel día, Yusa se mordió los labios.
¿Había sido precisamente entonces?
¿El momento en que comenzó a perder el favor del Amo?
¿Cuando su posición empezó a tambalearse?
Algo reptó.
Se arrastró.
Una sensación siniestra comenzó a subir desde los dedos de los pies de Yusa.
Aquella aura repulsiva se deslizó lentamente por sus piernas.
Subió hasta su garganta.
Y entró por su boca, retorciéndose como algo vivo.
—......Entonces.
Yusa tragó con dificultad el cúmulo de emociones que se había formado en su interior.
—Si lo que dices es verdad...
¿No habrá algún conflicto con lo que él pretende hacer?
Si realmente deseaba convertirse en el Amo...
Entonces su objetivo chocaría directamente con el propósito de aquel supuesto Demonio Celestial.
Shin Cheol inclinó la cabeza.
—¿A qué te refieres?
—¿Qué crees que quiero decir?
Él sueña con convertirse en el Amo.
Si quería convertirse en el Amo, evidentemente no debería unir fuerzas con él.
Como si quisiera señalar precisamente aquella contradicción, Shin Cheol soltó una carcajada.
—Parece que tienes un pequeño malentendido.
—¿Qué?
—Ese tipo...
No.
Él no desea convertirse en el Amo.
—¿Qué...?
¿Qué significaba aquello?
¿Quería cambiar Mangye, pero no deseaba convertirse en el Amo?
Eran palabras que Yusa no podía comprender.
¿Realmente Shin Cheol estaba intentando engañarlo?
Justo cuando Yusa estaba a punto de volver a entrecerrar los ojos...
—Por eso, si quieres conocer la verdad, elige sabiamente.
Shin Cheol se adelantó a su reacción.
—Decide si quieres permanecer aquí, llevando la misma vida de siempre mientras sigues sintiéndote inseguro...
O si estás preparado para elevarte hacia el lugar al que realmente aspiras.
Tú decides.
—......
Una elección.
Aliarse con aquellos hombres...
O permanecer allí y cumplir con sus obligaciones como General.
Si permanezco como General...
Debería informar al Amo sobre lo que aquellos hombres estaban tramando.
De ese modo, tendría una razón para capturar a aquellos traidores que conspiraban contra el Amo.
Y también encontraría una justificación para eliminar tanto a aquel tipo...
Como al Monte Hua.
Una organización que nunca le había agradado.
Sin embargo...
Si tomo esa decisión...
¿Aquel tipo se quedaría tranquilamente sentado?
Yusa se preguntó si aquel monstruo realmente lo dejaría en paz.
Ya había presenciado varias veces el alcance de su poder.
Incluso Yusa...
Que había vivido toda su vida como uno de los grandes poderes de la Tribu Noche Iluminada por la Luna...
Consideraba a aquel hombre un monstruo.
Si decidía permanecer allí como General...
Debería estar preparado para huir e informar de todo al Amo.
Y después...
Si elijo a esos hombres...
¿Qué ocurriría si le daba la espalda al Amo y los elegía a ellos?
Realmente...
¿Tenían un plan?
¿Podía aquel hombre ser realmente un descendiente del Amo?
¿Podían cambiar Mangye sin pretender convertirse en el Amo?
Y, más importante aún...
Si uno mis manos con esos hombres...
¿Podría convertirme en el Amo?
Innumerables pensamientos invadieron su mente.
Considerando únicamente el potencial...
Parecía más conveniente permanecer en su posición actual.
Podía aprovechar aquella oportunidad para consolidar aún más su posición.
Si aquel bruto...
Si aquella maldita mujer llamada Yarang...
O incluso aquel molesto bastardo cuervo...
Si pudiera establecer una posición que nadie fuera capaz de hacer tambalear...
Entonces, sin duda, ese sería un lugar mucho más beneficioso para él.
Grit.
Yusa cerró los puños ante la persistencia de aquellos pensamientos.
Pero...
¿De verdad estás satisfecho con eso?
En cuanto aquella pregunta surgió en su mente...
Yusa reaccionó por instinto.
—...Por ahora.
Las palabras salieron cargadas de emociones.
—...Quiero hablar con él.
—Je.
Los labios de Shin Cheol se ensancharon en una sonrisa.
—Cuando quieras.
El sol brillaba intensamente al mediodía.
Bajo el cielo carmesí se extendía un Yahwol excepcionalmente tranquilo y sereno.
A causa de los acontecimientos ocurridos en el Clan Azul y de lo sucedido con el antiguo líder del Clan Blanco...
La atmósfera se había vuelto sombría y silenciosa.
La gente miraba a su alrededor con cautela.
Algunos incluso habían decidido no salir de sus casas.
Las puertas de la Fortaleza de Yahwol también permanecían medio cerradas.
La entrada y salida de forasteros estaba estrictamente limitada.
Nadie podía entrar.
Nadie podía salir.
Ese era el estado actual de Yahwol.
En semejantes circunstancias...
Varias personas se habían reunido detrás del callejón donde el antiguo líder de la Clan Blanco había sido atacado.
Era un edificio humilde.
Sin embargo, varias personas se encontraban en su interior.
Todos vestían ropas similares.
Túnicas blancas de artes marciales bordadas con flores de ciruelo.
Llevaban espadas a la cintura.
Y sus expresiones mostraban cierta tensión mientras esperaban la llegada de alguien.
—¡Maestro...! ¡¿Qué hace usted aquí...?!
Uno de los artistas marciales comenzó a hablar.
Un anciano sentado a la mesa sonrió amablemente y agitó una mano.
—Solo vine a hacerles una breve visita.
Quería ver sus rostros.
¿Han estado todos bien?
El líder de la Secta Monte Hua, Shin Cheol, recorrió con la mirada a sus discípulos.
Todos eran discípulos de segunda generación.
—Escuché que Seol Yeong vino la última vez.
—Sí, así es.
—¿Ha ocurrido algo más fuera de lo común?
—......Aparte de eso...
El discípulo miró a Shin Cheol con cautela.
—Últimamente...
El ambiente en Yahwol no ha sido muy bueno.
—Sí, ciertamente.
Hay una alerta máxima debido a unas entidades desconocidas que están atacando a los nobles.
—¿Qué clase de loco atacaría a un noble?
Esto ha provocado un verdadero alboroto.
Al escuchar aquello...
Shin Cheol se aclaró la garganta involuntariamente.
Recordó el rostro del loco responsable de todo aquello.
Justo entonces...
Creak—!
La puerta del edificio se abrió.
Ante aquella intrusión repentina, los artistas marciales llevaron instintivamente las manos hacia sus espadas.
—Maldita sea.
Al escuchar la maldición proveniente de la entrada, Shin Cheol dejó escapar un suspiro resignado.
Ya llegó.
El loco había aparecido.
—¡No puedo creer lo difícil que es esto!
¡Maldita sea!
¡Creo que voy a abandonar toda esta mierda!
Una voz cargada de irritación se acercó acompañada de pasos pesados.
La actitud descarada del recién llegado...
Su absoluta indiferencia ante la situación...
Dejó a los artistas marciales sin saber cómo reaccionar al principio.
—Eh...
—Ese... hombre...
Confundidos sobre quién era, pronto lo reconocieron.
Recordaban haber visto su rostro cuando Gu Bong había acudido anteriormente.
Aquellos ojos feroces y afilados...
Y una voz que hacía juego con su apariencia.
Se decía que su temperamento era tan terrible que podía enfurecer a cualquiera hasta el punto de provocar una pelea.
Tal como había ocurrido con el hijo del antiguo líder de la Clan Blanco.
—¿Qué demonios están mirando?
Sigan haciendo lo que estaban haciendo.
El recién llegado, Gu Yangcheon, agitó la mano despreocupadamente hacia los artistas marciales.
—......
Cualquiera habría pensado que él era el dueño del lugar.
—Qué cansancio...
Gu Yangcheon avanzó pesadamente hasta Shin Cheol y se sentó frente a él.
Shin Cheol, por alguna razón, se cubrió el rostro con una mano.
—Noya.
¿Qué estás haciendo?
—......
No me hables por un momento.
—¿Eh?
¿Por qué?
—Es un poco vergonzoso levantar la mirada.
—¿Qué...?
¿Qué demonios estaba diciendo?
Gu Yangcheon lo miró desconcertado.
Poco después, Shin Cheol dejó caer la mano y soltó un suspiro resignado.
—Haa...
Gu Yangcheon continuó observándolo con expresión confundida.
Sin embargo, no parecía demasiado preocupado.
Se hurgó la nariz y le preguntó a Shin Cheol:
—¿Terminaste tu tarea?
La pregunta, formulada con absoluta franqueza, provocó la respuesta de Shin Cheol.
—¿Y tú?
—Conseguí hacerla bastante bien.
—Aquí tampoco es diferente.
Bastante bien.
No perfectamente.
Pero lo suficiente.
Al darse cuenta de que ambos habían dado esencialmente la misma respuesta...
Se miraron con expresiones de descontento.
¿No podría el muchacho haber hecho un trabajo mejor?
Se supone que tienes experiencia, ¿y eso es todo lo que puedes decir?
Qué manera tan equivocada de envejecer.
—¿Este bastardo...?
—¿Eh?
Nada de violencia.
Cuando Shin Cheol se levantó...
Gu Yangcheon levantó rápidamente una mano.
Estos viejos locos parecían recurrir a la violencia con demasiada facilidad.
¿Cómo había conseguido convertirse en taoísta alguien con semejante mal genio?
Era un misterio tan antiguo como inexplicable.
Tsk.
Shin Cheol chasqueó la lengua y volvió a sentarse.
Entonces le preguntó a Gu Yangcheon:
—¿Y qué hay de aquello que dijiste que investigarías?
—Ah, eso.
Gu Yangcheon asintió ante la pregunta.
Y respondió mencionando aquello que había investigado.
—Sí.
Parece que también funciona con los líderes.
La Tribu Yahwol.
Había estado comprobando si la energía demoníaca también funcionaba sobre los líderes.

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)
Capítulo 978
Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 977
Estás leyendo el capítulo 977 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 25 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.