Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 974 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Cuando el banquete comenzó y el tiempo siguió avanzando sin detenerse, el ambiente permaneció envuelto en un incómodo silencio.
Aunque las horas transcurrían, apenas había conversación. Todos parecían tener algo que decir, pero nadie se atrevía a abrir la boca.
Aquella tensión no provenía únicamente de la lucha de poder entre los presentes.
También se debía a la presencia del anfitrión.
Yusa, gobernante de la Tribu Noche Iluminada por la Luna, irradiaba una presión tan abrumadora que aplastaba a todos los asistentes sin siquiera proponérselo.
Con los pies apoyados despreocupadamente sobre la mesa, observaba a los demás con una mirada feroz.
Incluso el espacio parecía deformarse bajo aquella presión, pero Yusa actuaba como si nada ocurriera, limitándose a morderse las uñas con expresión distraída.
Tras un largo rato de aquel inquietante silencio, finalmente habló.
—Baek Seak.
Ante la llamada repentina, el líder del Clan Blanco dio un ligero respingo.
—Sí...
Respondió con una voz tensa y respetuosa.
Los ojos de Yusa, semejantes a los de una bestia salvaje, se clavaron en él. Detrás de aquella calma superficial se ocultaba una monstruosidad imposible de describir.
Baek Seak tragó saliva.
Temía que cualquier palabra equivocada pudiera provocar la ira de Yusa.
—Te encontraste con él, ¿verdad?
No hacía falta preguntar de quién hablaba.
Baek Seak comprendió de inmediato a quién se refería.
Al fin y al cabo, aquella era precisamente la razón por la que todos estaban reunidos.
—Sí. Así es.
El hombre por el que preguntaba Yusa había atacado primero a Baek Seak.
Y más tarde había dejado al Clan Azul reducido a ruinas.
Aunque no conozco todos los detalles...
Había oído que alguien había recibido un puñetazo que le atravesó el pecho y quedó al borde de la muerte.
El heredero del Clan Azul había resultado tan gravemente herido que prácticamente perdió un ojo.
Es una desgracia... aunque tampoco puedo decir que me moleste.
Baek Seak nunca había sentido simpatía por el Clan Azul, por lo que una parte de él encontraba cierta satisfacción en su desgracia.
Sin embargo...
Seguían siendo uno de los líderes de la Tribu Noche Iluminada por la Luna.
—Entonces, ¿cómo era?
preguntó Yusa.
Sentía curiosidad por el individuo que lo había obligado a abandonar el aislamiento en el que había permanecido durante décadas.
Baek Seak respondió sin vacilar.
Sabía perfectamente que no era buena idea hacer esperar a Yusa.
—Tenía el cabello negro, tan largo que le llegaba más allá de la cintura. Llevaba una máscara que ocultaba su rostro, pero dedujimos que pertenecía a la tribu Wolya.
El recuerdo seguía grabado en su mente.
La forma en que apareció cuando caía el crepúsculo.
Aquellos extraños ojos violetas observándolo desde la oscuridad.
Y la fuerza descomunal que cayó sobre él en un instante.
¿Quién demonios es ese hombre...?
Había intentado averiguar su identidad por todos los medios posibles.
Sin éxito.
Incluso cuando aquel desconocido atacó la residencia del Clan Azul durante la última reunión nocturna, el hecho lo dejó completamente desconcertado.
Sobre todo porque dijeron que el General también estaba allí.
¿Y aun así consiguió escapar sin que nadie pudiera detenerlo?
Cuando Baek Seak exigió explicaciones al Clan Azul mediante un mensajero, jamás obtuvo respuesta.
Al principio creyó que simplemente se negaban a contestarle por orgullo.
Pero... parece que no era solo eso.
Quizá no fuera que no quisieran hablar.
Quizá...
Simplemente no podían.
Si el Clan Azul guardaba silencio por miedo a las consecuencias...
Si revelar lo sucedido significaba atraer una calamidad aún mayor...
¿Qué clase de miedo podría provocar algo así...?
La mirada de Baek Seak terminó posándose sobre Yusa.
Cuando el General y el líder del Clan Azul se enfrentaron a aquel desconocido...
Si realmente había escapado sin dificultad...
Entonces solo significaba una cosa.
Ni siquiera nuestro General pudo detenerlo.
Apenas ese pensamiento cruzó por su mente...
—Baek Seak.
Una presencia helada lo envolvió de golpe.
—¡Urgh...!
¡Bang!
Su cuerpo fue aplastado violentamente contra la mesa.
Yusa había aparecido frente a él sin hacer el menor ruido y ahora lo sujetaba del cuello con una facilidad aterradora.
—¿Qué fue esa mirada de hace un momento?
Su voz siseante era como la de una serpiente.
Un escalofrío recorrió toda la espalda de Baek Seak.
—Esa expresión tan desagradable que acabas de poner. ¿Qué estabas pensando para atreverte a mirarme de esa manera?
—¡General...! ¡No...! ¡No pensaba nada de eso...! Yo solo...
—¿Estás seguro?
La voz de Yusa era afilada como una cuchilla.
—¡Sí...! ¡Lo juro...! ¡Jamás...!
Mientras Baek Seak se apresuraba a negarlo, Yusa finalmente lo soltó y se puso de pie.
—Ya lo dije antes, ¿no es así? Estoy bastante sensible estos días.
—Sí... sí...
—Entonces procura que tu mirada sea agradable. Estuve a punto de matarte.
Lo dijo con absoluta ligereza.
Como si estuviera bromeando.
Pero Baek Seak no pudo evitar estremecerse.
Había estado...
A un solo paso de la muerte.
—Continúa. Cuéntame exactamente qué te hizo.
Yusa retomó el interrogatorio.
Baek Seak relató todo lo sucedido durante su enfrentamiento.
Mientras hablaba, una duda seguía rondando su cabeza.
El General afirmaba haber visto personalmente a aquel individuo.
Entonces...
¿Por qué preguntaba nuevamente por su apariencia?
Sin embargo, prefirió tragarse aquella duda.
No era una pregunta que quisiera formular.
—Ya veo...
—Acabaste derrotado demasiado rápido...
murmuró Yusa mientras descendía de la mesa.
Baek Seak permaneció inmóvil, aún con el cuello dolorido por la presión que acababa de soportar.
—Je, je.
Una risa burlona resonó desde un lado.
Baek Seak giró la cabeza con una expresión llena de ira.
La dueña de aquella risa era Jeok Seak, la líder pelirroja del Clan Rojo.
—...Maldita mujer...
—Oh, perdón. Se me escapó la risa antes de darme cuenta.
Aunque agitó una mano fingiendo disculparse, seguía sonriendo sin el menor intento de ocultarlo.
—Pero admítelo. Es bastante gracioso, ¿no? Te derrotó alguien cuya identidad ni siquiera conoces... y además perdiste todo tu orgullo.
—¡Tú...!
—Silencio los dos. Antes de que les arranque la boca.
Ante la advertencia de Yusa, Baek Seak apretó los dientes.
Jeok Seak hizo el gesto de cerrarse la boca con una cremallera imaginaria y dejó de reír.
Yusa los observó con el ceño fruncido antes de dirigir su atención hacia otra persona.
—Heuk Seak.
—Sí, General.
Respondió con calma el líder del Clan Negro.
—¿Qué opinas de la situación actual?
El cambio repentino de interlocutor habría sorprendido a cualquiera.
Sin embargo, Heuk Seak sostuvo la mirada de Yusa sin alterar su expresión.
—Creo que nos encontramos ante una situación extremadamente peligrosa.
—¿Peligrosa? Explícate.
Yusa mostró un leve interés.
Heuk Seak continuó.
—La aparición de una fuerza que se opone a la nobleza y que posee semejante poder no es el verdadero problema.
Hizo una breve pausa antes de seguir.
—El verdadero problema es que esa fuerza está provocando el caos dentro de la Tribu Noche Iluminada por la Luna.
El simple hecho de que varios nobles hubieran sido derrotados ya había comenzado a resquebrajar el sistema establecido.
Los miembros internos empezaban a inquietarse.
Si aquello continuaba...
La autoridad de la nobleza sufriría un daño irreparable.
Además...
—No creo que este ataque sea el último.
Tanto Baek Seak como el Clan Azul habían sido atacados por el misterioso individuo.
Y ambos habían sufrido consecuencias devastadoras.
—Los líderes han sido derrotados.
afirmó Heuk Seak con firmeza.
Aunque Baek Seak lo fulminó con la mirada, él permaneció completamente impasible.
—El líder del Clan Azul está al borde de la muerte. Baek Seak solo conserva su rabia. Esa es nuestra realidad.
—¡Tú...!
—Más importante aún, el hecho de que se identifique como miembro de Wolya representa una amenaza considerable.
—¿Una amenaza? ¿En qué sentido?
preguntó Yusa, ignorando por completo la protesta de Baek Seak.
Heuk Seak respondió.
—La debilidad de los líderes se reflejará inevitablemente sobre la Tribu Noche Iluminada por la Luna que usted creó, General.
—...
—Y los problemas de la Tribu Noche Iluminada por la Luna terminarán reflejándose también sobre usted, General.
La expresión de Yusa se torció.
Heuk Seak acababa de relacionar directamente los problemas de la organización con él.
Todos los presentes contuvieron la respiración.
Esperaban su reacción.
—Ja... ja... ja...
En lugar de enfurecerse, Yusa soltó una carcajada.
Pero nadie creyó que fuera una risa de diversión.
—Es cierto.
—Después de todo, también es un problema mío, ¿no creen?
Cada carcajada iba acompañada de una presión aún más aterradora que antes.
—Entonces... ¿Qué debería hacerse? ¿Qué propones?
preguntó mientras entrecerraba los ojos.
Un sudor frío recorrió la espalda de Heuk Seak.
Controlando el temblor de sus manos, respondió con serenidad.
—Debemos capturarlo y eliminarlo cuanto antes.
En los ojos de Yusa se reflejaba una imagen de sí mismo.
Heuk Seak sintió un profundo escalofrío al darse cuenta.
—¿Eliminarlo?
—Sí.
Delante de todos.
Debían eliminar al individuo que había osado mostrar sus colmillos contra la nobleza.
Solo así recuperarían el prestigio y la autoridad que poco a poco estaban perdiendo.
—Pero eso solo será posible si primero consigues capturarlo. Aún no han encontrado ni un solo rastro suyo y ya hablas de atraparlo. Suena demasiado sencillo para resultar creíble.
Era cierto.
Hasta el momento no habían encontrado ninguna pista sobre el atacante.
Encontrarlo era mucho más fácil de decir que de hacer.
—...Aunque todavía no hayamos hallado rastros, eso no debería preocuparle.
—¿Hm?
Yusa arqueó una ceja.
Tenía curiosidad por saber de dónde provenía semejante confianza.
—No conocemos su objetivo final. Sin embargo, viendo que ha atacado a los líderes de los clanes, suponemos que pretende derrumbar la nobleza... o algo de una magnitud similar.
—¿Y?
—Si el enfrentamiento con el Clan Azul no fue el final, existe una alta probabilidad de que el próximo objetivo sea otro líder.
Mientras hablaba, la mirada de Heuk Seak se posó sobre una de las presentes.
—¿Hm?
Jeok Seak abrió mucho los ojos.
—¿Yo? ¿Por qué me estás mirando?
—...Si utilizamos al siguiente objetivo como cebo, resolveremos el problema con facilidad. Ese es mi juicio.
Mientras Jeok Seak permanecía completamente desconcertada...
Los brillantes ojos de Yusa terminaron clavándose sobre ella.
Nada más concluir el banquete, Heuk Seak regresó a su residencia.
Caminó por senderos sin iluminación, tan oscuros como el semblante que llevaba en ese momento.
Todo el ambiente parecía envuelto en sombras.
—Saludos, Maestro.
—Saludos, Maestro...
Ignorando a los sirvientes que lo recibían, Heuk Seak se dirigió directamente a sus aposentos.
Al abrir la puerta...
Encontró a alguien esperándolo.
La figura permanecía inmóvil, con las manos cruzadas detrás de la espalda, contemplando el paisaje a través de la ventana.
Heuk Seak frunció el ceño.
—Ya llegaste.
Al oírlo, la persona giró lentamente la cabeza.
Un hombre de facciones afiladas.
Una larga melena negra.
Y una máscara blanca cubriendo su rostro.
—Ya has vuelto. Terminó más tarde de lo esperado.
Gu Yangcheon...
No.
Era Cheonma, el Demonio Celestial.

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)
Capítulo 975
Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 974
Estás leyendo el capítulo 974 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 18 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.