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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1133 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
"Tonto." Eso fue lo que le dijo su padre cuando lo golpeó por intentar proteger a su niñera. "Una herramienta debe usarse como herramienta. Aunque seas mestizo, sigues llevando el apellido Namgung. ¿Cómo pudiste actuar de forma tan vergonzosa?" Ella había sido muy amable con él. Siempre que él se saltaba alguna comida, ella se preocupaba y le preparaba algo de comer, sin importar la hora. En los fríos días de invierno, ella le preguntaba si tenía frío y le traía ropa de abrigo y mantas. Si mostraba el más mínimo síntoma de enfermedad, ella le ponía la mano en la frente con preocupación. Aunque nunca lo hubiera pronunciado en voz alta, la consideraba una madre. Siempre que la castigaban por no servir a su amo como debía, él intervenía para recibir los golpes en su lugar. En cada ocasión, ella simplemente sonreía y lo detenía. "Está bien." "Mientras no salgas herido, joven amo, todo está bien." No le importaban los insultos que soportaba mientras la protegía. "Mientras estés aquí, es suficiente." No le importaba la madre que lo abandonó ni la familia que lo trató como a un tonto. Mientras ella estuviera allí, él podía soportarlo. Así transcurrían sus días. Hasta que un día. "...¿Niñera?" Namgung Hyung llamó a la mujer que tenía en sus brazos. Sin respuesta. "Niñera, respóndeme. Por favor, di algo..." Sentía cada vez más frío. El calor que aún persistía se desvanecía, dejando solo un frío insoportable. "Ah... Ahhh..." Lo único que pudo hacer fue dejar escapar un gemido silencioso y quebrado. Su cuerpo tembló al escuchar las últimas palabras de su niñera resonando en sus oídos. "Joven amo... Debe comer bien..." Sus labios temblaron al pronunciar esas palabras, pero al final, perdió todo rastro de vida. "¡¡¡AAAAAHHH—!!!!" Un grito desgarrador brotó de su garganta. Las lágrimas corrían por su rostro, pero no se molestó en secárselas. Y entonces, alguien le habló. "Te lo dije, ¿no?" Ante él estaban el hombre al que llamaba padre y el que llamaba hermano. "Una herramienta debe recibir el mantenimiento adecuado. ¡Vaya, vaya!" Su padre habló mientras sostenía la espada con la que había matado a su niñera. "Si no fueras tan tonto, no habría intentado envenenarte." "...Eso es imposible." Sus ojos, rojos de rabia, se clavaron en su padre. Su padre había matado a su niñera. ¿El motivo? Afirmaba que ella había intentado envenenarlo. Había veneno en su comida. La misma comida que comía todos los días. Utilizando eso como justificación, ejecutaron a su niñera. Pero- "¿Y se supone que debo creer eso...?" Ella no era ese tipo de persona. Si alguien lo sabía mejor que nadie, era él. En aquel lugar podrido y miserable, ella era la única que alguna vez lo había protegido. ¿Y aun así, se suponía que debía creer que ella había intentado matarlo? "Aunque lo hiciera..." Si eso fuera cierto, habría sido una mejor manera de morir. "¡Entonces por qué...!!!" Sus gritos le desgarraban la garganta. Su cuerpo temblaba incontrolablemente. "¿Por qué... Por qué sucedió esto...?" "Hijo mío, yo me encargué del que intentó matarte. ¿Por qué te comportas así?" "No me hagas reír. Ella jamás haría eso." "Mmm." Ante sus palabras, Namgung Jeohwi negó levemente con la cabeza. La mirada de su padre no reflejaba más que decepción. "Ya veo. Es posible. Pero dime." Entonces, una sonrisa se dibujó en su rostro. "Aun así, ¿qué crees que puedes hacer exactamente?" "......" "No te hagas ilusiones. Mientras lleves el apellido Namgung, tus opciones son limitadas." Namgung Jeohwi le dio la espalda. La espada que sostenía en la mano brillaba a la luz. La misma espada estaba manchada con la sangre de su niñera. Deja de pensar en cosas innecesarias. Quédate donde debes estar. Eso es todo lo que tienes que hacer. Y con eso, Namgung Jeohwi desapareció. Solo, Namgung Hyung se aferró al cuerpo frío de su niñera y contuvo sus sollozos. Su padre tenía razón. Si su niñera realmente había intentado envenenarlo... O si su padre simplemente quería que ella muriera. No importaba. Porque ¿qué podía hacer? Mientras llevara el apellido Namgung, era impotente. Ese nombre era a la vez su grillete y su maldición. "Ah... Ahhh..." Incluso sus gritos se convirtieron en respiraciones entrecortadas. Además, Namgung Hyung sintió náuseas, con el estómago revuelto por la desesperación. Este lugar era un infierno. ¡TOC! ¡TOC, TOC! Corrió a través del bosque. Su expresión era sombría mientras corría, llevando su cuerpo al límite. Tan rápido como pudo, tan lejos como pudo. Tenía que escapar de ese infierno. Justo cuando se obligaba a moverse, exprimiendo hasta la última gota de fuerza de su interior... "Tonto." Una voz resonó en su oído. "Controla tu energía. A este ritmo, te derrumbarás antes de llegar a ninguna parte." "Puedo encargarme yo mismo." Namgung Hyung espetó, con un tono cortante. La voz provenía de la espada que llevaba en la cintura. Era la voz de Noe-a (Colmillo del Trueno). Tras la muerte de su niñera... Tras haber estado confinado en una cámara ruinosa y derruida... Había descubierto un pasadizo secreto. Ese pasaje lo había conducido al almacén sellado de la familia Namgung, donde encontró esta espada. Más tarde, descubrió la verdad. El miserable lugar donde lo habían encerrado— Fue en su día el hogar de Noecheon Ilgeom (La Espada del Trueno Único), el héroe de Namgung, el hombre que evitó una masacre. Él desconocía por qué habían dejado que aquel lugar se deteriorara. Y en cuanto a la voz... "Es él." Noecheon Ilgeom. El amo absoluto de Namgung, el héroe que había detenido una masacre. Su espíritu permaneció en Noé-a, hablándole. "Tsk... ¿Qué te impulsó a hacer esto? Podrías haberte quedado en Namgung y te las habrías arreglado perfectamente." "Ya te lo dije. Prefiero morir antes que quedarme en ese lugar." Namgung Hyung frunció el ceño y se esforzó por correr aún más rápido. "Además, ¿no habíamos llegado ya a un acuerdo sobre esto?" "...Tsk." Una respuesta desinteresada. Dejar atrás a Namgung claramente no le sentó bien al anciano. Por supuesto que no. Al fin y al cabo, el objetivo del anciano era el resurgimiento de Namgung. ¿Qué había dicho antes? "Restaurar la destreza con la espada que Namgung había perdido." Las técnicas familiares se habían deteriorado con el tiempo. Quería que Hyung las restaurara. Por supuesto, no tenía ninguna intención de hacerlo. "¿Por qué demonios haría yo eso?" Si el manejo de la espada era tan importante, su padre o su hermano podrían hacerlo. Eso fue lo que dijo. Pero- "Debes ser tú quien lo haga." La voz de Noe-a solo podía ser escuchada por él. Por eso, insistía la espada, él tenía que ser el líder de Namgung. "Desagradable." Namgung Hyung no tenía ninguna intención de convertirse en el líder de Namgung. Preferiría morderse la lengua y morir. Él se iría de este lugar. Ese era el único pensamiento que lo había mantenido en pie durante toda su vida. Por supuesto- "Sin esto, habría sido imposible." Si no hubiera sido por Noe-a, escapar ni siquiera habría sido una opción. Su marcha había sido un acuerdo entre él y el anciano. No había otra opción. "Tenía que liberarme de la maldición." Como descendiente directo de Namgung, esa restricción estaba profundamente arraigada en su ser. El Patriarca Namgung. O- "Abuelo." El anterior jefe de Namgung. Tenía que obedecer sus órdenes. Esa era la regla. Por eso, ni siquiera la muerte era algo que pudiera elegir por sí mismo. "Huir también habría sido imposible." Escapar de aquel lugar miserable había sido impensable. "Pero gracias a esto, pude irme." La espada en su cintura—Noé. Suprimió la restricción. "No olvides nuestro contrato, descendiente." "...Lo sé." El hecho de que fuera el único que podía oír la voz, lo aprovechó a su favor. Hizo una oferta. Restauraría la destreza con la espada de la familia Namgung y se la transmitiría, siempre y cuando ellos le ayudaran a escapar. Si se negaban, ignoraría el hecho de que podía oír la voz de Noe-a. No movería un dedo para recuperar sus técnicas perdidas. Ante esa amenaza, Noé finalmente cedió. Así fue como pudo sortear la restricción y marcharse. Por eso había buscado la espada y se había adentrado en la cámara sellada. "Me voy." Una sonrisa burlona apareció en los labios de Namgung Hyung. Se movió al amparo de la noche. Finalmente, había escapado de Namgung. A diferencia de su hermano, Namgung Jin, a él nunca se le había permitido marcharse. Pero ahora estaba afuera. Ahora- "Puedo ir a cualquier parte." En cualquier lugar. Él podía hacer cualquier cosa. Ese era el único pensamiento que tenía en mente. "Por ahora, necesito esconderme." Ahora que tenía a Noe-a, debía moverse con cuidado y mantenerse fuera de la vista de Namgung. Esa era su única preocupación. Mientras disfrutaba de su recién descubierta libertad, nada más importaba. Pero entonces... "Descendiente...!" De repente, Noe-a lo llamó con urgencia. "Qué ocurre-" "Correr." "¿Qué?" "El viejo monstruo está en movimiento. El que nunca antes había mirado hacia aquí. Ahora que el equilibrio se ha roto, está dando un paso al frente. ¡Malditos bastardos!" "¿De qué estás hablando de repente?" "Tu abuelo viene." "...!" Ante esas palabras, los ojos de Namgung Hyung se abrieron de par en par. En el momento en que sus instintos se activaron y recuperó la fuerza en las piernas... KUUUUUURRRRRUUUUNG—!!! "Demasiado tarde." Un trueno rugió y el mundo se iluminó con un destello blanco. Crepitar- Chisporrotear- Un sonido como el de la tierra misma derritiéndose llenó el aire. Y entonces, de pie en el corazón del bosque... Un hombre. Envuelto en túnicas azules fluidas. Con cabello blanco y penetrantes ojos azules. "......" Al verlo, un sudor frío le recorrió la espalda a Namgung Hyung. ¿Cuántas veces había visto a ese hombre en su vida? Probablemente solo un puñado de veces. Pero aun así, sabía perfectamente quién era. La esencia misma de Namgung. "...Para ser alguien tan importante, sin duda vino a ver a una criatura tan insignificante como yo." Forzando una sonrisa, Namgung Hyung habló. "Abuelo." "......" Ante esas palabras, el Señor Celestial, el Patriarca Namgung, volvió su mirada hacia él. "Mi nieto." "......" "Has sido bastante travieso. ¿Sabes siquiera lo que intentabas llevarte?" ¿Cómo llegó hasta aquí? Namgung Hyung ni siquiera pensó en eso. Él ya sabía lo incomprensible que era ese hombre. Uno de los Tres Maestros. Un hombre que, según se dice, alcanzó la cima de las artes marciales. Una existencia tan abrumadora que llamarlo anormal ni siquiera le haría justicia. "Claro que lo sé. Es solo una antigüedad." "Jajaja. ¿Una antigüedad, dices?" ¿Qué otra cosa podría ser? Mi padre no lo usa. Tú no lo usas. Es solo un trasto. Simplemente pensé en quitártelo de encima. "¡¿Basura?! ¡Mocoso...!" Noé-a estalló de rabia, pero él la ignoró. Lo único que importaba era la reacción de su abuelo. La mirada del anciano se posó en la espada que Hyung llevaba en la cintura. "Lo oíste." "...Es ligero. Fácil de oír." "Escuchaste a Noé. Y superaste la restricción." "Sí." "Ya veo. Entonces te convertirás en el próximo líder de Namgung." "...¿Qué?" Las palabras fueron pronunciadas con tanta naturalidad. "Regresa. Te daré el cargo de Joven Lord." "......" ARENA. Solo por tener a Noe-a, le ofrecían el puesto de Joven Lord. Así. Con tanta indiferencia. Fue exasperante. "Me niego. Me fui porque desprecio a esa familia repugnante y ese puesto asqueroso. ¿Por qué iba a volver?" "Mmm..." Ante las palabras de Namgung Hyung, el Señor Celestial entrecerró los ojos. "Veo." "Aunque muera, nunca..." "Entonces muere." CRACK-! Cayó un rayo. En el instante en que habló, un rayo cayó sobre la cabeza de Namgung Hyung. No pudo esquivarlo. Para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Iba a morir. En el momento en que ese pensamiento cruzó por su mente... CREPITAR-!!!!! Noé-a rugió. CRACK-!!! El sonido de un relámpago fulminante resonó en sus oídos. Cerró los ojos con fuerza. Pero- No había dolor. Solo había sonido. Eso fue extraño. Con cuidado, abrió los ojos. "...¿Qué?" Sus ojos se abrieron de par en par. El rayo había caído claramente... Pero permanecía congelado en el sitio frente a él, parpadeando pero sin moverse. Su abuelo también lo estaba mirando fijamente. No. No a él. Hacia algo que estaba frente a él. "¿Quién eres?" El Señor Celestial preguntó. Frente a Namgung Hyung— Una figura había aparecido, bloqueando el relámpago. El golpe atronador del Señor Celestial, el Patriarca Namgung. Sin embargo, esta persona lo había atrapado con una sola mano. Y allí estaba, de pie como si nada hubiera pasado. ALETEO- Un hombre imponente, de casi dos metros y medio de altura. Envuelto en una túnica negra, su larga cabellera ondeaba al viento. CRACK-! CRACK-!!! Apretó el rayo con fuerza y lo aplastó. Saltaron chispas en todas direcciones. Y luego- "Ha pasado mucho tiempo, viejo monstruo." Una voz grave retumbó por el bosque. "¿Me estás preguntando quién soy?" El hombre miró al Señor Celestial y habló. "Soy-" Y luego- "Cheonma." ¡¡¡FWOOOSH—!!! La oscuridad estalló, engullendo el cielo. La luna que estaba arriba desapareció.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1133

Estás leyendo el capítulo 1133 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.