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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1134 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
¡Sssssss—! La luna desapareció del cielo ennegrecido. Los últimos vestigios de luz se desvanecieron y las sombras se cernieron sobre el frío bosque. Llegó la oscuridad. Siniestro. Inquietante. Insondablemente profundo. Namgung Hyung sintió cómo se le metía en los huesos y, sin darse cuenta, tragó saliva con dificultad. "Descendiente." La voz de Noe-a resonaba en su mente. Su cuerpo, que había estado rígido por el frío, finalmente se relajó ligeramente. "¡Guhk...!" El aire que había estado atrapado en su garganta finalmente se liberó. "¡Ja... ja...!" Su cuerpo se tensó por sí solo. Sentía como si algo le presionara el pecho, impidiendo que sus pulmones respiraran. Un sudor frío brotaba de cada poro, empapando su piel. "¿Qué es esto?" ¿Qué... fue esto? Con los ojos temblorosos, Namgung Hyung miró al frente. Crepitar... Un hombre con túnica negra, sujetando el rayo en su mano. Cabello largo y suelto. Una imponente estructura, de casi dos metros y medio de altura. Y sin dudarlo, aplastó el rayo que tenía entre sus manos. "...Ja." Ese relámpago... No era un rayo cualquiera. Fue el rayo del Señor Celestial, el Patriarca Namgung, el gobernante indiscutible de Anhui. Su abuelo— Un hombre que, si así lo deseara, podría borrar a Namgung de la faz de la tierra él solo. Y sin embargo, este hombre acababa de destrozar ese mismo rayo. Con sus propias manos. "...¿Quién es él?" Su visión temblaba, y aunque había recuperado el control de su respiración, sus pensamientos aún se sentían lentos. Esta sensación— "...¿Por qué es más fuerte que cuando me enfrenté a mi abuelo?" Cuando se presentó ante el Señor Celestial, sintió temor. Pero ahora mismo, de pie detrás de este hombre... Sintió algo aún más fuerte. Un vacío: una presencia que no se sentía como nada, pero que paradójicamente lo revelaba todo. Como si la noche misma hubiera tomado forma humana. Eso fue lo que sintió Namgung Hyung al mirar a ese hombre. "Cheonma..." El Señor Celestial susurró, repitiendo el nombre. Entonces, dejó escapar una risita suave. "He oído hablar de ti. Dijeron que apareció un gran maestro hace poco. ¿Así que eras tú?" El hombre no respondió. Pero Namgung Hyung finalmente se dio cuenta de quién era. Porque él también había oído los rumores. "Apareció un amo monstruoso que aniquiló a las bestias de rango blanco y a las criaturas de Magyeong." Durante una catástrofe conocida como Puerta Magyeong de Rango Blanco, Un ser absoluto y misterioso había aparecido, masacrando a los monstruos en un instante. Y desapareció sin dejar rastro. Su poder abrumador había estado rodeado de secretismo, pero los rumores se habían extendido. Un ser al nivel de los Tres Maestros. "Y ese maestro..." Estaba parada justo frente a él. En ese momento— "Descendiente." Noe-a lo llamó una vez más. "Correr." Por una vez, su voz tembló. Los ojos de Namgung Hyung se abrieron de par en par. "¿Correr?" ¿Acaso Noé le acababa de decir que corriera? "Aléjate de eso lo más posible." "¿Esa cosa?" Namgung Hyung no necesitó preguntar. Sabía perfectamente a qué se refería Noé. El hombre llamado Cheonma. Noe-a le decía que huyera de él. "¿Por qué?" ¿Por qué? Quería preguntar, pero en el fondo ya sabía la respuesta. Porque sus instintos... Su propia alma— Estaba gritando lo mismo. Cada órgano de su cuerpo, cada gota de energía en su interior... Todos gritaron. "Huye de esa cosa maldita." Le rogaron que huyera. Y sin embargo... Apretar. "...Guh." Namgung Hyung no corrió. O mejor dicho, no pudo. Todo pensamiento racional le decía que huyera. Todos sus instintos le exigían escapar. Pero por alguna razón... Algo minúsculo. Algo tan insignificante que ni siquiera era del tamaño de una mota de polvo. Lo hizo tropezar. Una vocecita susurró. "No te vayas." "No te vayas de este lugar." Así como esa leve vacilación lo detuvo... Sssk. "...!" El hombre enmascarado de blanco, Cheonma, se giró ligeramente. Sus ojos violetas se encontraron con los de Namgung Hyung. Y en ese instante... "Ah—." Algo, algo inexplicable, se apoderó del cuerpo de Namgung Hyung. Dentro de la máscara "¿Qué demonios le pasa?" Detrás de la máscara, el hombre frunció el ceño. Namgung Hyung simplemente estaba allí de pie, aturdido. "¿Por qué demonios pone esa cara?" Fue inquietante. Es absolutamente repugnante de ver. "He venido hasta aquí para salvarle el pellejo, ¿y se queda ahí parado como un idiota?" ¿Por qué no estaba corriendo? ¿Por qué estaba perdiendo el tiempo que le había dedicado? "Maldita sea." Le dolía todo el cuerpo. La energía que había gastado antes aún no se había recuperado por completo. Su cuerpo —este maldito cuerpo— sanó rápido, pero no al instante. En unos días estaría bien. "Pero ahora mismo, no lo estoy." No podía permitirse este retraso. En momentos como estos, casi se pierde a Mangye. Allí atrás, con solo respirar le bastaba para recuperar energías al instante. "Tsk." Chasqueando la lengua, cambió de postura. Y luego- "Te hacías llamar Cheonma." El viejo monstruo de Namgung, el Señor Celestial, habló. "¿Qué eres exactamente?" "¿Qué soy yo?" Inclinó la cabeza. Ese maldito mocoso de Namgung lo había distraído por un segundo. "Me oíste, ¿verdad?" "¿Hmph?" Señalando con el dedo hacia el cielo, habló. "Yo soy el Cielo. Ni más ni menos." "...Ja." El Señor Celestial rió entre dientes. Y luego- Crepitar. Los relámpagos a su alrededor se intensificaron. ¿Los cielos, dices? ¿Así que por eso te llamas Cheonma? ¿Un demonio enviado por el cielo? ¡Qué arrogante! KUUUUUUUUURRRR—!!! Más allá del cielo negro, un destello de luz brilló. Un relámpago recorrió los cielos, como si el propio firmamento se enfureciera ante sus palabras. "¿Y te atreves a decir eso delante de mí?" Señor Celestial. Un hombre que había tocado los cielos, no con una espada, sino con su propio cuerpo. Nadie se había atrevido a llamarse a sí mismo los Cielos antes que él. Y ahora, ante sus propios ojos, alguien lo hizo. Le repugnaba. "Basta. Ya no me importa quién seas." CRACK-!!! ¡¡¡BOOOOOOM!!! El cielo negro se hizo añicos. Un relámpago surcó los cielos. "Maldición." Un suspiro de admiración escapó de sus labios. Como era de esperar, en lo que respecta a la potencia de fuego bruta, el Señor Celestial era el más fuerte de los Tres Maestros. Incluso el aura que emanaba tenía un peso inmenso. "...Los Tres Maestros." Tres Maestros (三尊). Los Trascendentes por encima de los Cielos, la cúspide absoluta de los artistas marciales. Por primera vez, estaba presenciando su presencia en toda su plenitud. Quizás fue porque él también había alcanzado la trascendencia. Ahora veía cosas que nunca antes había podido percibir. "No me extraña que lo llamen monstruo." ¿Cómo podría algo así ser humano? Reprimiendo una risa amarga, murmuró: "No importa lo que seas. Al final..." KUUUUUURRR—!!! El cielo se abrió en dos mientras un rayo caía sobre el Señor Celestial. "Tengo que averiguarlo." "......" Ante esa fuerza abrumadora, ladeó ligeramente la cabeza. SWOOSH-! Un sonido penetrante rasgó el aire. O mejor dicho, la luz fue primero. ¡¡¡BOOOOOOM!!! Una explosión estalló desde atrás. La onda expansiva por sí sola generó una enorme fuerza de presión. El Señor Celestial había desatado su rayo. "Ah, maldita sea." Esto iba a ser un fastidio. Se mordió el labio, tratando de medir la diferencia de potencia. ¿Podría ganar? No estaba seguro. Para ser sincero, no tenía ninguna confianza en sí mismo. Aunque había alcanzado la trascendencia, el tiempo que pasó en la cima fue importante. Y en ese sentido, estaba muy rezagado. ¿Podría defenderse de todo esto y aun así ganar? Él no lo sabía. "¡Así que date prisa y corre ya, para que yo también pueda correr!" Estaba esperando a que Namgung Hyung escapara, pero por alguna razón, el idiota no se movía. En cambio- El mocoso lo estaba observando. Lo observaba con los ojos llenos de expectación. "Maldita sea." "De tal palo, tal astilla." Siempre se había preguntado por qué Wu Hyuk había resultado ser como era. Ahora sí que estaba seguro. Fue por culpa de ese cabrón. Actuaron exactamente igual. "Tch." Apartando ese pensamiento, volvió a concentrarse. ¡¡KRRRRRMMMBLE—!! Los relámpagos caían como enredaderas. Una cascada de miles de rayos se dirigían hacia él. Cada arco de relámpago trazaba una trayectoria perfecta. A continuación, se oyó el sonido de su abrigo ondeando al viento. ¡VWOOOOOOM—! ¡¡¡VWOOOOOM—!! El sonido no era el de una espada blandiéndose. Era el lamento de algo mucho más letal. Un solo roce... y quedaría destrozado. "Primero-" Necesitaba analizar. Esquiva, acorta la distancia. SWOOSH-! TUMP. Esquivando otro golpe, pateó desde el suelo y se acercó. Los penetrantes ojos azules del Señor Celestial seguían sus movimientos. ¡KIIIIIIIIII—!!! El rayo giró de forma antinatural, convergiendo sobre él como colmillos con vida propia. Decenas. Cientos. Una sinfonía de muerte eléctrica. Voluntad Relámpago del Cielo. Una técnica que solo el Señor Celestial podía manejar. El inmenso poder de las Artes del Trueno del Clan Namgung— Desatado en todo su esplendor. El propio bosque estaba siendo engullido. "Ja." ¿Acaso quería que se acercara? ¿O era que incluso a corta distancia, daría igual? ¡¡¡BOOOOOOM!!! El relámpago se transformó en un aguacero. Una tormenta eléctrica se manifestó en forma de lanzas. "Sin duda alguna." En el momento en que lo vio, lo supo. "No puedo luchar contra esto de frente." Tua, la danza que destroza el cielo, sola— No sería suficiente. Tomó una decisión al instante. PA-!! Su corazón latía con fuerza. Una oleada de energía recorrió su cuerpo. Anillos de llamas negras lo rodearon. Saltaron chispas al darles forma de esfera. Bala Meteorito de Jade de Llama. Una bola de fuego de obsidiana compactada— Disparado directamente en medio de la tormenta eléctrica. ¡¡¡BOOMBOOMBOOMBOOMBOOM—!!! Innumerables explosiones resonaron en el aire. La electricidad estalló como fuegos artificiales. "......!" Los ojos del Señor Celestial se abrieron de par en par. No se lo esperaba. ¿Acaso no creía que nada pudiera bloquear su rayo? Entrecerrando los ojos, observó. "Tal como lo imaginaba." Esa sensación persistente en el fondo de su mente... Tenía razón. Sin dudarlo— Se lanzó hacia adelante. Cerrando la brecha— Directamente hacia el atónito Señor Celestial. "...Ja." El anciano estaba a punto de reaccionar— Pero él se movió primero. Danza que rompe los cielos de Tua, Tercera Forma. Tua Impact Strike. Un solo golpe a una velocidad absurda. Directamente al pecho del Señor Celestial. ¡¡¡BOOOOOOOM!!! CRASH-!!!! "¡Guh...!" El Señor Celestial fue enviado volando— Atravesando árboles. A través de la tierra misma. Atravesando el paisaje como una flecha— Antes de finalmente— ¡¡¡BOOOOOOM!!! Una explosión masiva estalló a lo lejos. El polvo y los escombros se elevaron hacia el cielo. Y mientras contemplaba los restos... Una idea se instaló en su mente. "Tenía razón." Observando la lucha del Señor Celestial— La verdad era evidente. "Puedo ganar." Una certeza lo invadió. Él podía derrotar al Señor Celestial.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1134

Estás leyendo el capítulo 1134 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.