Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 80 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Día 19, mes 8, año 2812, calendario del continente occidental: (Negociación 2)
“¿Tú… qué quieres?”
El conde, que había permanecido en silencio, finalmente abrió la boca.
Ya no tenía ninguna intención de fingir ni de ocultar la verdad. El tono de su voz había cambiado por completo, convirtiéndose en el de alguien que menospreciaba a su oponente.
Se quitó la máscara de la pretensión y miró a Ryouma con manifiesta sospecha y vigilancia.
El conde recordó entonces la existencia de la persona que podría haberle dado la información a Mikoshiba Ryouma. Aun así, no lograba comprender por qué ella no se había movido por su propia cuenta.
Aunque esa jugosa información habría bastado para derrocar al conde, ella no la utilizó.
Y la persona que recibió la información de ella acudió al conde, y no a la familia real.
(Lo que significa que hay una posibilidad… ¿Quería chantajearme?)
Era algo que la gente normal habría hecho al obtener accidentalmente información que podría convertir en dinero.
Aunque el hombre que tenía delante el conde también era noble, él mismo era de origen plebeyo. Era normal que alguien así no fuera muy perspicaz y simplemente pidiera oro o poder.
(¡Fuh, estúpido… ¿Crees que te pagaré obedientemente? No, más bien, si realmente te diera el dinero, ¿qué harías entonces, eh?)
Si Ryouma realmente hubiera querido chantajear al conde, jamás debió haber mostrado su rostro. Una vez que un chantajista revela su identidad, pierde una de sus mayores ventajas.
Sin embargo, la respuesta de Ryouma defraudó las expectativas del conde.
“A ver… quiero hacer un trato con el conde.”
A pesar de recibir la fría mirada del conde, la voz de Ryouma no vaciló.
Se enfrentó al conde cara a cara.
“¿Intercambiar? ¿Qué quieres intercambiar? Estaba seguro de que querrías chantajearme.”
Tanto el conde como su esposa miraron a Ryouma con recelo.
Dado el clima que se había creado a su alrededor, la palabra “comercio” podía interpretarse como una extorsión. Por eso, el conde malinterpretó el mensaje implícito de Ryouma.
Lo mismo podría decirse de su esposa.
Por eso el conde y su esposa no dejaban de mirar a Ryouma con recelo.
“¿Chantaje, eh? Lo pensé, pero no era a eso a lo que me refería… Si hiciera eso, estoy seguro de que Su Excelencia no dudaría en destituirme…”
Ante la réplica de Ryouma, el conde mostró una amplia sonrisa.
Eso era precisamente lo que pensaba el conde.
Al fin y al cabo, la persona amenazada jamás debería dejar impune a quien la amenazó. Porque si lo hiciera, la extorsión nunca terminaría.
Dos o tres veces, Ryouma podría haber extorsionado a Thomas Salzberg, sacrificándole dinero y otras cosas hasta dejarlo completamente despojado de todo lo que poseía, ya fueran riquezas o poder.
Por eso el conde decidió que jamás cedería ante el chantaje.
Incluso si entregara algo de oro, sería con el único propósito de matar al chantajista.
“Ya veo… Ser capaz de comprender eso, para un hombre que una vez fue plebeyo, no es nada malo…”
Habían transcurrido cinco años desde el día en que comenzó a malversar el filón de sal.
Aunque este secreto se mantuvo estrictamente oculto, algunas personas lograron descubrirlo. Sin embargo, nunca llegó a oídos de la familia real, pues el conde había actuado con rapidez y sin piedad contra quienes osaban perturbar la clandestinidad de sus operaciones.
El propio conde comprendía que sus actos eran peligrosos. Por eso los llevaba a cabo con cautela y sin escrúpulos.
“Estimado… tengo curiosidad por saber qué es lo que el barón-sama quiere vendernos.”
—En efecto. Bien, barón Mikoshiba. ¿Qué artículo desea vender?
El conde formuló la pregunta tras enterarse de que la curiosidad de su esposa se había despertado.
Su tono, aunque seguía siendo tan condescendiente como siempre, ya no tenía la arrogancia que había mostrado antes y ya no miraba por encima del hombro al antiguo plebeyo.
En ese momento, el conde estaba dominado por su propia curiosidad. Quería saber qué era lo que Ryouma pretendía vender en el intercambio.
“Por favor, miren esto.”
Ryouma deslizó los documentos preparados hacia el conde y su esposa.
"Esto es…"
“Esto es un contrato, ¿verdad?”
“Se trata del contrato relativo a la transferencia de la veta de sal.”
Tras la declaración de Ryouma, la pareja confirmó rápidamente el contenido.
“En efecto… Pero…”
“¿Qué significa esto? En estos documentos no está escrito que debamos pagar ninguna cantidad de dinero…”
Las dudas de la pareja eran naturales.
Dado que Ryouma había venido con la intención de vender algo, debería haber escrito el precio de venta, pero no había nada de eso en los documentos.
“He venido a vender, de acuerdo, pero no tengo ninguna intención de que me paguen con dinero.”
El conde y su esposa pusieron cara de desconcierto tras oír esto.
“¿Y qué queréis de nosotros a cambio?”
“Quiero que el conde se convierta en mi patrocinador…”
“¿Qué quieres decir con eso? Ya te dije la última vez que te ayudaré en todo lo que pueda, ¿no?”
Ante las palabras del conde, Ryouma negó levemente con la cabeza. Si eso era lo que Ryouma realmente había pedido, podría decirse que el conde ya había cumplido su petición.
Ciertamente, con anterioridad, el conde había prometido adoptar una actitud amistosa hacia Ryouma y ayudarle en todo lo que pudiera.
Sin embargo, ese no era el verdadero sentir del conde.
Después de todo, la reina Lupis le había ordenado vigilar a Ryouma, y él se sentía obligado a hacerlo para evitar que se llamara la atención sobre su malversación de la veta de sal gema.
Así que, al final, la verdad era que el conde no quería ayudar realmente a Ryouma. Al menos hasta ahora…
(Ya veo… En vez de fingir que le ayuda, quiere que le ayude de verdad, ¿eh…?)
El conde ahora comprendía el deseo de Ryouma.
(Bueno, no es que no quisiera ayudarle en absoluto… Además, comparado con Lupis, que solo es capaz de dar órdenes, este hombre sí que sabe lo que es la cortesía, sobre todo el hecho de que no pidió dinero a cambio… Además, parece poseer cierta sabiduría a pesar de ser un antiguo plebeyo…)
Ryouma, al ver que el conde relajaba su expresión, esbozó una sonrisa en las comisuras de sus labios.
(Como era de esperar, fue la decisión correcta no pedirle oro, ¿eh? Bueno, necesita tanto dinero que malversa fondos de la Corona... Por eso no hay manera de que me dé dinero voluntariamente. Para empezar, la gestión de la veta ya está en sus manos. Aunque la veta me pertenezca, no es alguien que me compensaría aunque se lo exigiera).
El conde necesitaba oro, por eso se apropió indebidamente de la veta de sal.
Aunque la petición de Ryouma al conde para que le pagara hubiera sido legítima, el conde no le habría entregado el oro de forma pacífica y sin problemas.
Ryouma pudo ver a través de la fachada del conde y discernió que era un verdadero avaricioso.
La expresión que mostraba el conde en ese momento confirmó a Ryouma que su decisión era la correcta.
“Barón Mikoshiba-sama, sigo sin comprender el valor de estos documentos. ¿Podría, por favor, explicármelo con más detalle?”
La esposa del conde, que provenía de una familia de comerciantes, también poseía una gran perspicacia política.
Se casó con un miembro de la familia del conde para establecer vínculos familiares, pero también era muy buena para tratar asuntos relacionados con los negocios.
Desde su punto de vista, esos documentos tenían un valor que podía traducirse en una enorme suma de dinero. Sin embargo, le dijo a Ryouma que desconocía su valor.
Esto era para averiguar dos de sus preocupaciones:
En primer lugar, comprobar si Ryouma conocía realmente el valor de estos documentos o no, y, en segundo lugar, si esta idea había surgido del propio Ryouma o de otra persona.
Sospechaba que alguien estaba moviendo los hilos en secreto.
“Sin embargo, no creo que sea necesario que lo explique. La Dama es famosa por ser una experta en este tipo de cosas, ¿me equivoco?”
Ryouma le respondió al unísono con una sonrisa en su rostro.
Entre ambos se produjo un intercambio silencioso.
(No te preocupes… Su respuesta no parece ser una mentira. Realmente lo cree de corazón…)
“De acuerdo… admito que su propuesta es valiosa. Pero me gustaría tener un poco de tiempo para consultar este asunto con mi esposo.”
Muy bien… Por hoy lo dejamos aquí… Avísame cuando estés listo.
La pareja asintió con la cabeza tras las palabras de Ryouma.
Ninguna de las partes deseaba que las negociaciones concluyeran tan pronto. Por lo tanto, nadie de los presentes mostró signo alguno de abatimiento.
(Bueno, supongo que era natural… Además, también quería añadir algunas condiciones nuevas… Habría sido terrible si hubiéramos firmado el acuerdo hoy… De esa manera, no habría tenido tiempo suficiente para planificarlo todo adecuadamente).
El conde parecía interesado en el cebo de Ryouma. Solo faltaba lograr que lo agarrara con ambas manos.
(Por favor, tómese su tiempo para preocuparse por ello…)
“De acuerdo… quedaremos con eso. Nos vemos otro día.”
Tras finalizar su conversación, Ryouma hizo una reverencia a la pareja y abandonó la mansión guiado por la criada que esperaba fuera de la puerta.
-
“Se fue… Pero aun así, ¿está bien así?”
Earl Salzberg, que miraba desde la ventana el carruaje en el que viajaba Ryouma, le preguntó a la mujer sentada en el sofá.
“Sí, él también debería entenderlo todo ya… Bueno, también existe la posibilidad de que todo lo que dijo fuera una actuación, pero si ese es el caso, entonces es un actor realmente genial…”
La esposa del conde se encogió de hombros.
Tenía una seguridad absoluta a la hora de juzgar a las personas.
Ni hablar de cuando todavía era simplemente la hija de un comerciante adinerado; después de casarse con el conde, la cantidad de astutos intrigantes que se congregaban a su alrededor había aumentado.
Y como resultado de tratar con ese tipo de personas con regularidad, adquirió la habilidad de discernir las intenciones ajenas.
“Ya veo… Para mí, la propuesta de Mikoshiba suena bastante bien, pero ¿tú qué opinas, Yuria?”
El conde expresó su opinión sentado frente a su esposa. Su tono no era el de alguien que ostentara el verdadero poder dentro de la familia. Parecía estar conteniéndose.
Pero eso se explica fácilmente. El conde era un guerrero de corazón.
Prefería la acción agresiva y tenía una personalidad despiadada. Pero también sabía que no era perfecto.
Sobre todo en lo que respecta a la diplomacia y la política, comprendía que su capacidad en ese sentido podía considerarse, en el mejor de los casos, mediocre.
Consideraba que lo más sensato era pedir la opinión de su esposa sobre esos asuntos.
Su esposa, que había tratado con mucha clase de personas durante muchos años, era la compañera más fiable del conde.
“Hay algo que me preocupa…”
“¿Preocupada? ¿Es por esa mujer de la firma Christoph?”
Para el conde, aquello era lo que más le preocupaba.
La empresa que había perdido su posición como líder de la alianza empresarial. Originalmente, debería haber desaparecido hace mucho tiempo. Sin embargo, logró mantenerse firme, aunque su volumen de negocio se ha reducido últimamente.
Pero lo que la esposa del conde dijo a continuación desafió las expectativas del conde.
“No, es otra cosa… Lo que más me preocupa es ese hombre y sus verdaderas intenciones…”
“¿Qué opinas de Mikoshiba? Sin duda, es más culto que el ciudadano común. Además, es muy educado… Y tiene la cabeza bien puesta sobre los hombros. Para mí, sin embargo, le falta algo, pero… ¿Tú crees que no?”
“No, yo también lo sentí así… Incluso durante las negociaciones de hoy, no sentí que tuviera un motivo oculto… Es solo que…”
El conde miró a su esposa, que respondía con vaguedad y expresión de asombro.
“¿Qué pasa? ¿Qué te preocupa?”
“De alguna manera, algún día, sentí que ese hombre podría aplastarnos de verdad…”
“Khu, Khuhahahahahaha… Yuria, tu sabiduría nos ha ayudado muchas veces. Por eso confío en tus palabras. Pero que algo así suceda, ¿no es imposible? ¿Qué diferencia de poder crees que existe entre nosotros y Mikoshiba? Quizás sea diferente si hablamos de dentro de 100 años, pero incluso si hablamos de dentro de 10 o 20 años, no creo que haya mucha diferencia con la situación actual.”
El conde restó importancia a la preocupación de su esposa con una risa. Pensaba que para que sus temores se hicieran realidad, tenía que ocurrir lo imposible.
Existía una clara diferencia de poder entre Mikoshiba Ryouma y Earl Salzberg.
Poder económico, poder político, fuerza diplomática y poder militar.
El conde superó a Ryouma en todos los aspectos.
Y la mayor diferencia radicaba en sus bases de poder, es decir, en sus feudos o territorios sobre los que gobernaban.
El territorio que poseía Ryouma no solo era una zona de conflicto que limitaba con otro reino, sino que también era un territorio plagado de monstruos y contaba con un total de 0 ciudadanos.
Era una diferencia que ni siquiera merecía la pena comparar.
“Supongo que sí… Sí, tienes razón.”
—Claro que sí, Yuria. Te preocupas demasiado. Jajaja, aun así, me haces reír mucho, me siento renovada. Si sigues preocupada, envía a la criada de aquella época y que lo espíe. Al fin y al cabo, por eso mismo se la dejaste. ¿Qué te parece? ¿Sigues preocupada?
Al oír las palabras del conde, su esposa asintió con la cabeza.
Ella seguía sin estar del todo convencida de algo.
Sin embargo, era algo vago incluso para ella misma. Por eso intentó restarle importancia, tal como le había dicho su marido.
Dado que no era una diosa que pudiera predecirlo todo.
“De acuerdo… Hagámoslo… Bueno, veamos cuántas condiciones se añaden antes de cerrar el trato con él. Si conseguimos asegurar oficialmente la veta de sal, por fin podremos relajarnos.”
“Umu… entonces te dejo eso a ti…”
Esta decisión determinaría el destino de la casa del conde.
Mikoshiba Ryouma, quien obtuvo apoyo a cambio de la veta de sal, y el Conde, quien la obtuvo sin gastar un solo centavo. En aquel entonces, aún estaba por verse quién había salido más beneficiado. Pero todo se revelaría más adelante, el día en que ambos se enfrentaran… Y esta historia también será contada.

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Wortenia Senki (Novela) Capítulo 80
Estás leyendo el capítulo 80 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.