Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 153 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aquel día, unos modestos golpes resonaron en toda la mansión del conde Salzberg, situada en el centro de la ciudad fortaleza de Epiroz.
“Querida, lamento molestarte, pero ¿me concederías un momento de tu tiempo?”
Yuria Salzberg llamó al dueño de la habitación mientras escuchaba a una chica gemir a plena luz del día.
Al oír su voz, los gemidos de la mujer y el sonido de los chillidos cesaron por un momento, y luego se pudo oír desde el interior la voz de un hombre frustrado.
“¿Qué pasa, Yuria? Ahora mismo estoy en una buena parte. Si no es importante, ¿podemos hablar luego?”
Su voz estaba llena de arrogancia y confianza, como si estuviera hablando con sus sirvientes, no con su esposa.
A pesar de haber sido llamado por su esposa en medio de sus aventuras con una joven criada, Thomas Salzberg no sonó culpable en absoluto.
Si quienes conocían al conde oían lo que decía, quizá no lo creían. Porque muchos pensaban que, entre el conde y su esposa, ella era la que llevaba la batuta.
Además, incluso entre la nobleza, el comportamiento del conde Salzberg en este momento puede considerarse anormal. Podrían preguntarse si el conde considera a Yuria su esposa.
En el mundo moderno, este tipo de trato sería considerado abuso emocional.
Si uno tuviera una mente decente, era natural que la mujer pensara en el divorcio o al menos en vivir en una casa separada.
Sin embargo, Yuria no tenía opciones para elegir.
(Solo trabajo para este hombre como una esclava. Dejando de lado el divorcio, ni siquiera hay manera de que vivamos separados… Eso es algo que no podía ni imaginar… Pero…)
A Yuria personalmente no le importaban los detalles.
Si su marido deseaba una concubina, ella misma tenía la generosidad de concederle tal deseo. Si se le pedía más, incluso accedía a cederle el puesto de esposa legítima.
En primer lugar, Yuria era simplemente la hija de un influyente comerciante de la ciudad de Epiroz. A juzgar por el sistema de clases, aunque económicamente adinerados, los comerciantes no eran más que plebeyos.
Desde luego, existían aquellos a quienes se les llamaba magnates de los negocios. Personas que podían influir en los acontecimientos de un país determinado.
Aunque fueran plebeyos, si alguien lograba convertirse en mercader, incluso un rey le mostraría el debido respeto. Sin embargo, nadie sabe cuántos mercaderes de este tipo existen en todo el mundo.
Sin embargo, a pesar de no serlo, Yuria se había convertido en la esposa de un conde.
Pero observando sus modales, se podía apreciar qué tipo de existencia representaba Yuria para el conde. Aunque formalmente era su esposa, a sus ojos, era prácticamente igual que una sirvienta.
Aunque estaba preparada para este tipo de situación desde el principio, su corazón sigue gritando cada vez que ve la actitud irreflexiva de su marido.
Repugnancia, ira y profunda tristeza se mezclaban en una sola voz. Mientras reprimía las ganas de gritar, Yuria continuó hablando…
“He recibido una carta del barón Mikoshiba.”
Ella oyó que él chasqueaba la lengua dentro de la habitación.
Aunque estaba en pleno momento de diversión, parece que aun así logró evaluar la situación correctamente.
“Ya veo… Espere un momento, déjeme vestirme.”
Al oír sus palabras, Yuria suspiró.
Los excesos del actual conde Salzberg comenzaron hace poco.
Fue el resultado de estar cansado del estricto estilo de vida austero. Destituyó a su padre y no dudó en dar rienda suelta a sus deseos reprimidos desde el día en que se convirtió en cabeza de la familia Salzberg. Los manjares y las mujeres ocupaban la mayor parte de su mente. Mientras tanto, era su esposa, Yuria, quien se encargaba de las labores domésticas.
A los ojos del conde, Yuria, que no provenía de una familia noble, era como una jardinera que cuidaba de su jardín. Su jardín, llamado Epiroz. Si su valor desapareciera, simplemente la entregaría a otra persona…
La propia Yuria también lo entiende.
Aunque se trataba de un matrimonio no deseado, casi un sacrificio humano, la propia Yuria se había esforzado por amar a su marido; de hecho, había estado haciendo todo lo posible durante la última década.
Como resultado de su arduo trabajo, la fama y la popularidad de Earl Salzberg aumentaron gracias a una gobernanza estable durante muchos años.
Y se convirtió en el aristócrata más influyente que lidera a los nobles del norte de Rozeria.
Para mantenerlos, Yuria se había hecho cargo de la economía de la ciudad. Sus logros no son en absoluto insignificantes.
Sin embargo, la realidad fue despiadada.
(Para esta persona, solo soy una herramienta…)
La gente de su entorno la veía como la mujer fuerte que controlaba la casa del conde desde las sombras, pero en realidad, eso es todo lo que era.
En el momento en que se abrió la puerta, Yuria giró la cabeza hacia un lado, alejándose del olor a pescado que le llegó a la nariz.
“¿Qué estás haciendo? Si tienes un negocio, ¡entra ya!”
Era una voz fría. Su voz sonaba disgustada porque su diversión se veía interrumpida.
Yuria, que estaba en la entrada, recibió la orden del conde Salzberg de entrar.
En el momento en que lo oyó, Yuria quedó convencida.
“Deberías irte. Además, nadie debe acercarse a esta habitación hasta que yo llame.”
Tras dar esa orden a la criada que abrió la puerta, Yuria entró en la habitación.
“¿Una carta de ese jovencito? ¿Qué pasó?”
Earl Salzberg extendió la mano hacia Yuria con una mirada suspicaz.
“Está sellado firmemente con cera… Está realmente rígido…”
El diseño de una serpiente de dos cabezas enroscada en una espada en el lacre indicaba que el remitente era el barón Mikoshiba.
Earl Salzberg tomó un cuchillo y abrió la carta.
“A ver… ¿Qué va a decir exactamente ese jovencito?”
Los ojos del conde recorrieron lentamente la carta.
Earl Salzberg, que finalmente terminó de leer la carta, dobló lentamente el papel.
Tras un breve silencio, su risa resonó en la habitación.
“¡Khukhu… JAJAJAJAJA! Magnífico. Esto va a ser divertido.”
Su figura, que reía mientras se cubría la cara con la mano derecha, era una prueba de que estaba ridiculizando a su oponente.
“¿Qué está escrito dentro?”
En respuesta a la pregunta de Yuria, el conde le entregó la carta.
Yuria, en realidad, conocía el contenido por su padre y comprendía la situación, pero no podía demostrarlo allí. Tomó la carta en silencio.
"¿Qué opinas?"
Earl Salzberg le preguntó a Yuria quién estaba leyendo la carta en ese momento.
“Esto es… una declaración de guerra, ¿no?”
La carta no da la impresión de ser una mentira. Al leerla, solo cabe interpretarla como tal.
Sin embargo, Earl Salzberg sigue riéndose incluso después de leer la carta…
“¡Qué tontería!... Es imposible que no me dé cuenta de sus movimientos. Seguro que por eso mismo declaró la guerra abiertamente…”
En la carta, se exigía, en primer lugar, una disculpa y una compensación por todos los espías que el conde había enviado para sabotear la península de Wortenia. En segundo lugar, se solicitaba que los soldados estacionados cerca de la ciudad de Epiroz quedaran a cargo del barón Mikoshiba para restablecer la seguridad y el orden tras la rebelión del pueblo.
Sin embargo, Earl Salzberg sabe que ambas razones no eran más que una mera excusa.
En primer lugar, era cierto que había enviado espías a la península, pero no fue el único; la mayoría de los nobles cercanos a la península habían hecho lo mismo.
Además, era cierto que había ordenado a los espías que realizaran sabotajes, pero no había razón para que Earl Salzberg lo reconociera.
Aunque estaba escrita como una exigencia de disculpas y compensación, era razonable considerar la carta como una declaración de guerra del remitente, en caso de que este hubiera previsto una negación desde el principio.
Asimismo, era irrazonable exigir la entrega del mando militar con el pretexto de restablecer el orden.
¿En qué mundo alguien cedería el mando de su ejército a otros para proteger su propio territorio...? La respuesta es: en ninguno.
Por no mencionar que quien exigía eso era la misma persona que te acusó de espionaje y sabotaje.
En otras palabras, era como entregar el mando del ejército a alguien que te odiaba. Solo en la comedia pasan cosas así.
Sin importar la justificación que hubiera, en una situación así, nadie en su sano juicio entregaría el mando de sus fuerzas armadas.
Existían dos posibilidades: que la persona que escribió la carta no comprendía la autoridad o que supiera desde el principio que la solicitud sería denegada.
Pero Yuria y Earl Salzberg nunca consideraron a Mikoshiba Ryouma una persona estúpida.
“Creo que va a aprovechar la rebelión del pueblo para expandir su poder.”
“Ya veo… En esta situación, la capital real no podrá intervenir después de todo…”
Al oír el comentario de Yuria, Earl Salzberg respondió con una sonrisa siniestra.
La posición de Mikoshiba Ryouma dentro del reino de Rozeria podría considerarse un tema delicado.
La península de Wortenia que gobernaba era un lugar remoto donde difícilmente se podían esperar ingresos fiscales.
Sin embargo, con la alianza de los países orientales y Ernesto Gora todo cambió. Se convirtió en un punto de relevo comercial para la ruta norte del continente.
Además, de los monstruos que habitan la península se podían obtener muchas cosas a cambio de un gran valor.
Ahora posee tales riquezas.
Por supuesto, para los nobles vecinos, tal situación no era agradable.
Afortunadamente, se sabía que Mikoshiba Ryouma, quien había sido exiliado a la remota región por la reina Lupis, sentía odio hacia ella.
Y ese sentimiento de frustración seguramente provocaría una guerra entre ellos.
Y mientras la Reina planeaba un cambio de territorio, los nobles buscarían su parte del pastel.
Como era de esperar, Mikoshiba Ryouma no podía ignorar su propia inestabilidad.
Esta carta mostraba cuál sería su contramedida…
“Es difícil alimentar a los soldados creando tierras de cultivo desde cero. Si ese es el caso, no le queda más remedio que asaltar los territorios vecinos.”
“Si ese hombre quiere sobrevivir, solo tiene una opción: huir hacia el sur.”
Los nobles advenedizos y los aristócratas dispuestos a cooperar con el barón Mikoshiba, considerado una figura hereje, eran pocos.
En otras palabras, la presión de los aristócratas vecinos y la posible intervención de la familia real provocaron desventajas abrumadoras.
Aunque el barón Mikoshiba tuviera legitimidad sobre la tierra, eso no tendría ningún efecto.
La justicia siempre se decidiría por mayoría de votos.
Sin embargo, dadas las condiciones actuales, en las que la situación interna del Reino de Rozeria es caótica, la historia sería diferente.
Aunque Mikoshiba Ryouma mueva su ejército y tome otros territorios por la fuerza, la familia real no tiene la capacidad de intervenir y culparlo por ello.
“Fumu… supongo que ese es su objetivo entonces…”
Earl Salzberg asintió profundamente mientras cruzaba los brazos, reflexionando sobre las palabras de Yuria.
(A primera vista, esta provocación parece una elección temeraria, pero para ese hombre, ¿no habrá otra manera de salir adelante?... ¿Es esta su apuesta a vida o muerte? ¿O hay algo más?)
Diversos pensamientos cruzan la mente del conde.
“¿Entonces, qué vamos a hacer?”
“Como desconozco el estado de la península, no quiero intervenir, pero no nos queda más remedio que hablar con los nobles de la zona, por si acaso…”
En respuesta a Yuria, que rompió el largo silencio, el conde finalmente dio sus órdenes.
A pesar de enviar numerosos espías, no logró comprender la situación en la península. Aunque lo consideraba improbable, el conde Salzberg creía que Ryouma podría superar su poderío militar mediante el poderío financiero.
Aunque se burlaba constantemente de Ryouma por ser un advenedizo, la experiencia de Earl Salzberg como comandante militar seguía siendo fiable.
“Reúne soldados y aplástalo en una sola batalla. Ciertamente, es de mal gusto, pero supongo que no hay otra opción. Lo entiendo. Prepararé la carta de inmediato…”
Tras decir eso con elegancia, Yuria abandona rápidamente la habitación.
En aquel momento, Earl Salzberg sintió cierta incongruencia.
El conde no deja de mirar fijamente la espalda de Yuria en silencio. Como si intentara sondear las profundidades de su corazón.

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Estás leyendo el capítulo 153 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.