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Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 147 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Fue un punto de inflexión en la historia. El inicio de un incidente que más tarde quedaría grabado profundamente en la historia del continente occidental, y comenzó con una mañana aparentemente intrascendente. “Ya te dije que depende de ti cómo lo manejes, ¿no? Si no puedes hacerlo, ¿para qué te nombramos? Esto no se trata de si puedes o no puedes hacerlo. Cueste lo que cueste, haz que funcione…” Dentro de la capital real de Rozeria, El Pireo. Un grito procedente de una mujer resonó dentro del castillo blanco situado en el centro de la ciudad. Los dos guardias que oyeron la voz proveniente del interior de la habitación solo pudieron suspirar. Estas dos personas no odiaban al dueño de la habitación. Fue porque comprendieron lo mucho que había trabajado esa persona, alguien en quien el joven gobernante de Rozeria confiaba. Sin embargo, al tener que escuchar esos gritos a diario, no podían evitar suspirar. (Hoy fue un mal día, ¿eh?... O mejor dicho, hoy también...) Tales pensamientos aparecieron en la mente de uno de los hombres. En realidad, no hubo ni un solo día en que el dueño de la habitación pareciera estar de buen humor. En aquel entonces, su primer día después de haber recibido ese importante trabajo, entró en la habitación con una sonrisa en el rostro. Y en los últimos meses, este espectáculo se repitió a diario. “Pero, Lord Lecter… Incluso yo solo pude quedarme de brazos cruzados, sin poder hacer nada…” Un joven alto pero delgado comenzó a buscar una excusa para Meltina. Una fina capa de sudor apareció en la piel de este hombre nervioso. Tras el joven, el hombre de mediana edad que observaba desde un lado abrió la boca lentamente. Su estómago, que sobresalía como una bolsa, tenía un aspecto impresionante. “Así es. Para ser honesto, no tenemos otra manera de hacerlo. Por supuesto, el problema se resolverá de inmediato si Su Majestad toma su decisión. Sin embargo, ahora mismo la posibilidad es baja. Siendo así, sugiero que no nos precipitemos y que intentemos resolverlo gradualmente, buscando aliados…” Al ser acallados a gritos por Meltina, que era más joven y también mujer, los rostros de ambos hombres mostraron una expresión de insatisfacción. Aunque no lo demostraran, eran burócratas experimentados de bajo nivel. Ambos contaban con experiencia y logros en la gestión de diversos proyectos. Y según ellos, las demandas de Meltina no podrían hacerse realidad en las condiciones actuales. (¿Por qué te crees tan importante? ¡No eres más que un novato en política! Estás aquí solo porque eres un lacayo de Su Majestad…) Si expulsaran los sentimientos oscuros que guardaban en sus corazones, era difícil imaginar lo renovados que se sentirían. Los hombres reprimieron desesperadamente sus deseos de gritarle a Meltina sin piedad. No era por arrogancia, sino por su orgullo personal. Y más aún cuando la situación no era culpa suya. Aun así, no pueden mostrar aquí su enfado con Meltina. No lo hacen no por tener razón o no, sino más bien por cortesía. Simplemente no querían que su trabajo futuro se viera afectado por ello. Estos dos hombres no tenían malas intenciones. Ambos comprendían la causa fundamental de que la política de Lupis no hubiera salido como esperaban, por lo que propusieron algunas medidas a Meltina desde el principio. Si bien ambos trabajaron en la medida de lo posible dentro del ámbito de sus funciones, por lo que, a pesar de no haber obtenido un buen resultado, no se puede decir que todo fuera culpa suya. Sin embargo, era dudoso que Meltina pudiera comprender ese argumento. O mejor dicho, en lo que respecta al personaje de Melita, las conclusiones eran evidentes. No escuchará a los demás si sus opiniones no coinciden con su propia justicia o sus sentimientos. Por otro lado, podría llegar a odiar a quienes niegan su rectitud. Meltina frunció el ceño al mirar a esos dos hombres. Y sus dedos tamborilearon frustradamente sobre la mesa. (¿Eso significa que necesitas tiempo? ¿Eres tonto? ¿Crees que tenemos ese tipo de tiempo?) Eran funcionarios nombrados cuando Lupis ascendió al trono. Aunque se rumoreaba que estos dos hombres destacaban especialmente entre los funcionarios jóvenes y de rango medio, en un principio no habrían tenido la oportunidad de ocupar sus cargos actuales. Eso cambió cuando Lupis ascendió al poder. Fue gracias a Lupis que pudieron acceder a puestos de altos funcionarios a pesar de pertenecer a la aristocracia de clase baja. Por eso no pudieron decir que no… Pero aun así, llegaron a la conclusión de que esa política no era posible a menos que la realidad cambiara. “¿Que necesitas tiempo? ¡No seas tonto… ¿Cuánto más tiempo necesitas gastar?” Había transcurrido un tiempo considerable desde que Lupis se hizo cargo de los asuntos del estado. Habían transcurrido varios meses desde que Meltina había aceptado su nuevo trabajo. (Sin embargo, nada cambia… Absolutamente nada…) Lupis ascendió al trono… y se convirtió en el gobernante del Reino de Rozeria. Sin embargo, si se preguntara si hubo algún cambio, sería difícil responder… En efecto, los hubo. Simplemente, todo empeoró en comparación con antes de su coronación. Incluso la propia Meltina podía sentirlo. Que no podía ignorar el problema. Qué bien estaría si pudiera admitir que todo era inmanejable. “Da igual… por hoy ya basta, veros la cara más de lo normal me da asco. Volved a vuestras oficinas inmediatamente. Espero un informe más decente mañana…” Tras ahuyentar con frustración a los dos hombres, Meltina se hunde profundamente en su sofá. En cuanto oyó que la puerta se cerraba, dejó escapar un profundo suspiro. Mientras miraba al techo, Meltina se masajeó las cejas. Al hacerlo, se le humedecieron un poco los dedos. “¿Por qué… por qué no cooperan todos con Su Majestad? ¿Por qué solo persiguen sus propios intereses? ¿Es que nadie ama a este país?” Para Meltina, el Reino de Rozeria era como una madre, y una existencia muy importante. Creía que era natural que se sacrificara para ayudar a dicha existencia. Para Meltina, la situación actual era muy difícil de comprender. Antes de que Lupis ascendiera al trono, el duque Gerhardt era quien administraba los asuntos de Estado, y muchos temían el futuro. Solo los aristócratas de alto rango y sus subordinados prosperaban. Meltina quería cambiar esa situación. Se hicieron todos los esfuerzos posibles para asegurar que Lupis ascendiera al trono. Dadas las circunstancias, si el esfuerzo fue apropiado o no, eso no era el problema ahora. Lo importante para ella era que Meltina creía que había apostado todo a ello. En efecto, había puesto mucho empeño en su trabajo, y quienes la rodeaban también podían percibirlo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Meltina, el país no cambió. Los aristócratas, que corroían el país y usaban su autoridad como escudo, solo pensaban en su propia prosperidad. Los mercaderes, que se aprovechaban de su poder económico y sus contactos para coludir con los nobles, seguían existiendo. Y, por último, aquellos que odiaban la situación pero solo se quejaban… Todos criticaban a Lupis. (Si esto continúa, este país... ¿Qué deberíamos hacer?) Meltina comprende perfectamente que había problemas. Sin embargo, no sabe cómo solucionarlos. Era como un alpinista a punto de conquistar la montaña que nadie había logrado conquistar. Aunque se podía ver la cima de la montaña, no se tenía el mapa ni se conocía el camino para llegar hasta allí… “¡Uf, no puedo, no puedo estar así… Su Majestad está en una situación más difícil que la mía… La apoyaré con todo lo que pueda…” Tras soltar un pequeño suspiro, Meltina se levantó del sofá. Luego se dirigió hacia el espejo de figura humana que había en la esquina de la habitación. Su ropa era llamativa y tan hermosa como siempre. Sin embargo, el rostro de Meltina lucía definitivamente cansado y sus párpados estaban ligeramente hinchados. “¡Qué cara más horrible tenía… y eso que tenía una reunión después de esto…” Meltina se acarició suavemente las mejillas y abrió su caja de cosméticos que estaba en el estante. Aunque no se le daba muy bien maquillarse, no podía ir a una reunión con la cara tan desaliñada. - “¿Y bien, cuál es la agenda de hoy? ¿Hay algún otro tema?” Lupis abrió la boca lentamente mientras miraba a su alrededor a las personas sentadas en la mesa redonda; la habitación estaba iluminada por la luz del atardecer que entraba por las ventanas. Lupis estaba harta, desde el fondo de su corazón, de esas reuniones que se celebraban todos los días a partir de las 2:00 pm. La sala de conferencias permanecía inalterable, la expresión era la misma, las mismas discusiones y los mismos temas. Sentía que aquella reunión era una pérdida de tiempo… Ella quería que la conversación avanzara, aunque solo fuera un poco. En este tipo de situaciones, la obligación de hacer avanzar la reunión se siente como una mala suerte. (Al final, solo soy yo quien convoca otra reunión hoy… No se ha decidido nada, no ha mejorado nada. Simplemente se insultan y se echan la culpa unos a otros…) Todos los que se encontraban en este lugar eran personas elegidas por Lupis. Eran personas que no tenían problemas para gobernar en su territorio a pesar de no pertenecer a la facción de los nobles. Un país limpio y justo. Supuestamente, ese era el talento que Lupis había elegido para crear dicho país. Pensando que Lupis casi dejó escapar un suspiro sin querer. En ese momento, no podía mostrar una actitud o comportamiento que pudiera describirse como indiferente hacia la política y las circunstancias actuales. Lupis, a su manera, solo quería cumplir con su deber como gobernante del Reino de Rozeria. (¿Hay alguien? ¿Qué debemos hacer? ¿Alguien tiene alguna idea?) Lupis miró a su alrededor con ojos penetrantes. Eso no significaba que no comprendiera la situación del país. De hecho, su deseo de resolver el problema era mayor que el de todos los presentes en la sala. Sin embargo, Lupis no encontraba la solución al problema. Lo único que se le ocurría era rezar para que alguien le sugiriera una manera de resolverlo. Sin embargo, todos desviaron la mirada de los ojos de Lupis. Incluso sus colaboradores más cercanos, Meltina y Mikhail, hicieron lo mismo. ¿Nadie tiene ninguna sugerencia, verdad? Entonces sucede algo cuando Lupis echa un último vistazo a su alrededor antes de dar por terminada la reunión. Earl Bergston, sentado a la izquierda de Lupis, levantó la mano suavemente. “Majestad, ¿puedo decir algo?” Al mismo tiempo, todas las miradas se dirigieron hacia el conde. >
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Wortenia Senki (Novela) Capítulo 147

Estás leyendo el capítulo 147 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.