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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 344 online gratis en español

Adrián paso casi diez días completas inmerso completamente en la lectura, y en su sangre. Nadie lo molestaba. Veky salía de la habitación para caminar por el Reino, realmente empezó a vivir su libertad caminando y conociendo a los Diablos. Los Diablos tampoco la menospreciaban, después de todo, ella era alguien que le pertenecía al Linaje Supremo. Por lo cual siempre estaba protegida. Las piedras espirituales no le faltaban, siempre que quería comprar algo, se le tenía asignado una cuota de diez millones de piedras espirituales. Algo que era simbólico de algunas familias nobles, para empezar a tener una forma de acercarse al Linaje Supremo. Adrián no conocía nada de lo que estaba pasando alrededor de Veky. Ella realmente anhelaba la libertad, para salir y conocer este mundo. Aunque tenía miedo, sabía que estaría bien protegida mientras tuviera a su Señor. Al onceavo día, Adrián nuevamente abrió los ojos. Esta vez, empezó con la creación de su propio miasma. El miasma en si venia del cuerpo mismo, un cuerpo muerto, un cuerpo podrido, un cuerpo lleno de bacterias generaba miasma. Realmente quizás los humanos eran los únicos que podrían generarlo, al final de su vida. Pero en una mínima proporción, cuando estaban muertos. Los Diablos no estaban muertos, pero el miasma era parte de sí mismo, su naturaleza en sí, es llenar de oscuridad toda la luz. Al mismo tiempo que lo consumían todo como langostas. En los pequeños mundos o dimensiones en todos los Reinos menores que existen debajo del continente Suaking. Los Diablos eran una raza menor, que se mataba constantemente por la supremacía. Eran como un enjambre de langostas que devoraban toda la vida, y así mismos. Por lo cual, muchos expertos, se unían para darles caza. No podían permitir que los Diablos se esparcieran, eran como una plaga que lo consumía todo. Por una parte, los Diablos fueron menospreciados, y también vistos como langostas. No fue, hasta que uno entre los millones que existían, se levantó y cambio su destino. El Inmortal Supremo de la Luz, quien acogió a todas las razas bajo su manto. Quien dio Luz a todo el Continente Supremo, para que nunca vuelva a existir la oscuridad. Su generosidad, y su perdón, llevo a que la Raza de los Diablos se desarrollasen. Ya no eran langostas, se volvieron una unidad, y una raza que podía crecer. Adrián leyó todas sus historias, en sus técnicas, en su pasado, en su presente, y en su futuro. Aunque el futuro seguía siendo incierto. Adrián uso todo ese conocimiento para dar el primer paso. Una gota de sangre de los miles de millones apareció en su mente. Esta gota de sangre tan pequeña, que apenas podía verse, era en parte violeta, y en parte dorado. Su cuerpo había cambiado para siempre. Pero el origen y su linaje seguían presentes. “¡ROMPETE!” Ordeno Adrián, cuando una pequeña gota de sangre se rompió, dentro de tal microscópica gota de sangre, libero un pequeño rastro de miasma. Adrián lo recogió, lo movió con el primer mandato alrededor de su cuerpo, no era suficiente. Pero este miasma, que era suyo, no era negro, su color era…¿violeta? No recogió el color Dorado del Dios, porque el Dios no era un Diablo. Adrián ahora recogió un puñado de sangre. Casi diez mil gotas de sangre. “¡ROMPANSEN!” En ese mismo instante, miles de rastros de miasma se crearon alrededor suyo. Cuantas gotas de sangre tenía el cuerpo humano. Un humano normal tendría hasta cien mil gotas de sangre. Pero el cuerpo de Adrián era diferente, su sangre había sido refinada y cambiada muchas veces. Por lo cual, el numero era incierto. Una vez que comenzó no podía detenerse, tenía que hacerlo, hasta formar un miasma completo. Alrededor de Adrián también tenía los cien mil frutos, asi como la esencia de la sangre del Rey, solo de esta forma se aseguraba de poder crear su propio miasma. Así paso un día completo. De diez mil gotas. Paso a romper cien mil. Luego a quinientos mil. Pero el número no paraba de aumentar, solo cuando llego al millón de gotas de sangre. Su propio miasma empezaba a ganar forma. Pero aún era tenue, y frágil, podría desaparecer con una brisa de viento. Para que no desapareciera, uso el miasma dentro de una fruta, dejo que lo absorbiera, aunque lo mantuvo, siguió rompiendo su sangre gota por gota. Un millón cien mil…. Un millón seiscientos mil…. Un millón novecientos mil…. Dos millones quinientos mil…… Adrián no iba a detenerse. Quizás solo la muerte lo detendría. Pero su depósito del Dios lo llenaba de tanta vitalidad, que luego de llegar a tres millones de gotas, aun podía seguir. Cuatro millones…. Cinco millones……. Seis millones………. Siete millones………. ¡¡Diez millones………!! Pronto el cuarto de Adrián se llenó de miasma violeta. Era algo terrorífico, algo que nadie se daba cuenta, ni siquiera Viky quien no había vuelto, se la había estado paseando por las sectas, conociendo y volando por montañas gigantescas. Adrián tampoco sabía que estaba pasando, su visión se convirtió en un trance en el cual no paraba de romper gotas de sangre. Pronto, el numero llego a los cincuenta millones de gotas de sangre. Cuando tal número aterrador de gotas de sangre fueron completamente aniquiladas. El castillo entero se llenó de miasma violeta. “¿Qué es esto…? ¿Es miasma de dónde viene?” Los guardias fueron a revisar. Sin embargo, cuando entraron y se acercaron al miasma…este, los empezó a consumir. Los volvió nutrientes, y empezó a crecer de manera desmedida. Pronto llego a todas las habitaciones. Pronto todo el palacio fue asaltado por este miasma violeta. Los Ancianos, guardias, así como la Reina y el Príncipe salieron afuera. “¿Esto será obra de aquel Señor?” El Anciano Dedorio indico que nadie se acercara al miasma. Era un miasma tan devastador que se comía a cualquier guardia que se acercara. El único que veía todo desde la tranquilidad de los cielos, era el Rey de la Luna Roja. Con un movimiento de sus manos, todo el miasma, quedo encarcelado nuevamente dentro de los límites del castillo. Pero incluso el frunció los ceños. “¿Acaso…recién está creando su propio miasma?”. Era el pensamiento del Rey. Cada vez tenía más dudas de quien era realmente Adrián. Pero al ver este miasma Violeta, las dudas siguieron creciendo, aunque nunca antes había visto el miasma de un Linaje Supremo, por lo cual no sabía si este color violeta era algo natural. Adrián sin saber lo que estaba pasando. Siguió rompiendo más gotas de sangre. Poco a poco su miasma se estaba integrando a su cuerpo, y ganando una forma realista que podría usarla. Sentía que apenas iba por el 30%. Por lo cual, sin dudarlo, siguió rompiendo más sangre. Dos días después. Adrián había pulverizado cerca de cien millones de gotas de sangre. Su cuerpo, aunque aún lleno de vitalidad, se veía un poco más flaco, y desalineado. De las cien mil frutas, apenas quedaban cuarenta mil, de las gotas de esencia, le quedaban tres gotas. Pero, apenas había llegado al 72%. No podía detenerse, aun le faltaba mucho. Pero su miasma desde el exterior. Parecía que estaba a punto de salirse de control. En estos dos días, el Rey tuvo que actuar cinco veces, para reforzar su encarcelamiento, cada capa era más poderosa que la anterior. Los Ancianos también estaban preocupados, que Diablos estaba creando Adrián. Para obligar a un poderoso Rey actuar cinco veces. El Rey sabía que era una acumulación peligrosa de miasma, si toda esa cantidad salía a la ciudad, todos serian devorados. Por el momento estaba devorando la energía que usaba para encarcelarlos. Aun no usaba toda su fuerza, pero al menos, ya estaba usando la fuerza suficiente para aplastar a un Rey de la etapa inicial. Y esto, solo le hacía fruncir más los ceños. Pero Adrián, quien no sabía lo que estaba pasando, estaba decidido a crear su miasma con todo lo que tenía. Cuando llego a los doscientos millones de gotas de sangre…su cuerpo paso de ser negro como la oscuridad, a ser tan pálido como un lienzo. A los cuatrocientos millones de gotas de sangre…su cuerpo empezó a encogerse, empezando por sus órganos internos. A pesar de que su depósito del Dios daba tanta energía como sea posible. No podía reponer tan fácil, la pérdida de sangre, lo cual era aterradoramente tremenda. Sin que Adrián lo supiera, apenas llego a los seiscientos millones de gotas de sangre. El cielo encima suyo empezó a volverse tan carmesí como el fuego. Mas de Nueve Lunas reales aparecieron en el cielo. Con una fuerza inmensa, el Rey de la Luna Roja, ya había perdido la cuenta de cuanto poder estaba usando para que el encarcelamiento no se rompiera. El castillo había sido evacuado, así como diez mil metros a su alrededor. Habían pasado ya cinco días desde que Adrián entro a cultivo cerrado, y estaba creando una anomalía que, si no era detenida, podría provocar una sentencia de muerte para todo el Reino. En el cielo, varios ancianos también asistían al Rey para que no usara todo su poder. Pero, cada vez que lograban estabilizarlo, el miasma seguía creciendo aún más. “¡¿Qué tan aterrador puede ser el miasma de un Linaje Supremo?!” Era el pensamiento de varios ancianos. Incluso el Rey pensaba lo mismo, tal miasma ya podía crear transformaciones asombrosas en el ambiente, incluso podía sentir como su Línea de sangre expresaba una adoración infinita por tal miasma. Eran cambios que cada Diablo sentía, aunque de diferente manera. Veky miraba desde una habitación segura, esperando que nada saliera mal para su señor. Estaba preocupada, había vuelto a tan solo un día, cuando todo el castillo fue evacuado de emergencia. Las horas siguieron pasando. Pronto, ochocientos millones de gotas de sangre fueron erradicadas. Cuando sucedió tal cambio. El miasma se expandió como si no tuviera fin alguno. Pronto todas las capas de protección, fueron destruidas con su crecimiento. “¡Oh no, si eso sale al Reino! ¡Todo el Reino será consumido!” Hablo el Anciano Dedorio. Todos los ancianos dieron pasos hacia atrás, mientras miraban como todo ese miasma violeta se esparcía como un huracán. Pero fue en este momento, que los ojos del Rey brillaron enormemente. Los nueve mundos en el cielo se movieron, alrededor del miasma violeta. “¡Prisión mundial!” Con solo una orden, todos los nueve mundos se volvieron capaz sólidas, una tras otra, conteniendo a todo el miasma. Gigantescas capaz que llegaron al cielo contuvieron todo el miasma de Adrián. Esto provoco que el brillo del Rey disminuyera, la cantidad de energía que uso en este momento, fue una locura. Y no sabía, si esto iba a continuar, por primera vez, estaba sintiendo miedo. Realmente empezaba a temer al Linaje Supremo. Aunque, Adrián tampoco lo estaba pasando bien. Al llegar a los ochocientos millones de gotas de sangre. Su cuerpo ya era tan frágil y tan pequeño como el de un niño. Su cuerpo atrofiado, hacia todo lo posible para hacer circular las ultimas reservas de sangre a sus órganos. Pero, Adrián no paraba de romper cada gota de sangre que atrapaba. Aunque también estaba muy debilitado. Finalmente había llegado a formar su miasma al 92%. Pero ya no tenía ninguna fruta para consumir, ni gotas de esencia. Esas frutas eran tan poderosas. Que lo habían ayudado en gran parte de esta transformación. Tanto lo antiguo y lo Divino hacían su parte ayudándolo, pero eran cuerpos diferentes, no podían involucrarse, pero si no seguían enviando energía, entonces el cuerpo principal moriría. Pero, ¿cómo seguir adelante? Adrián poco a poco estaba perdiendo todas sus fuerzas. Romper cada gota de sangre, ahora era tan agotador, y doloroso, como ser consumido por un fuego intenso. Estaba tan cerca del final, pero… ¿y si no podía continuar? Era como continuar, mientras todo se apagaba a su alrededor. Y solo quedaba la oscuridad. Pero Adrián siempre fue obstinado a rendirse. Nunca fue una opción, y tampoco lo detendría el dolor que sentía por todo su cuerpo. Fue esa determinación, tan grande como un mundo. Que Adrián siguió aplastando gota por gota. Incluso cuando su mundo se apagaba. Cuando la luz se volvió oscuridad. Siguió rompiendo su sangre. Cuando menos lo pensó. El cielo fuera de sí, se empezó a llenar de color violeta. Finalmente, Adrián había roto novecientos millones de gotas de sangre. ………98% Pero, su miasma no aguanto, fue tan poderoso, que destruyo las capas de mundos formados por el mismo Rey. El Rey sintió un golpe tan fuerte, que lo hizo escupir sangre. “¡Imposible…!” El miasma violeta brillo sobre todo el cielo, y empezó a expandirse, como un inmenso huracán. Las nubes desaparecían, y eran consumidas. Se expandió primero por cien mil kilómetros. Luego por doscientos mil…trescientos mil…un millón…dos millones…cinco millones…y finalmente… ¡Diez millones de kilómetros! Abarcaba casi toda el área del Reino de la Luna Roja, y brillaba como si una estrella estuviera a punto de descender. El aura y el poder que se sentía era tan inmenso, como si un Sol estuviera a punto de nacer. Este miasma provocaba que todos los Diablos menores se inclinaron, podían sentir en su sangre, que no eran dignos de mirar hacia el cielo. Incluso los ancianos, y el Rey mismo. Podían sentir su sangre de origen agitarse. “¡Sera este el fin de mi Reino…y será consumido por el Linaje Supremo!” Dijo el Rey de la Luna Roja. Ese miasma lo había sobrepasado en cualquier forma. No podía actuar en contra de Adrián, si lo hacía, el Dao del Diablo lo asesinaría en un instante. Acaso…¿Solo podía quedarse viendo como todo su reino desaparecía? Pero en ese momento de angustia, en el cual todo el mundo del Reino sentía que el fin se acercaba. Fue en ese momento. Que, en el cielo, aparecieron un par de ojos. Tan gigantescos, tan poderosos que el Rey de la Luna Roja se miraba tan diminuto como una hormiga. Al sentir ese par de ojos. El Rey se arrodillo. “¡Mi humilde presencia, saluda al Emperador Diablo Del tercer Solsticio Inmortal!” Ese par de ojos, no dijo nada ante el saludo del Rey. Solo suspiro. Mientras el cielo cambiaba. De pronto una mano gigantesca, removió los cielos, y todo el miasma se contuvo en la palma de su mano. Tal palma movió los cielos y lo contuvo en sus dedos. Luego aparecieron miles de frutas. Las frutas empezaron a caer sin cesar hacia el miasma. En un instante cayeron más de doscientos mil…trescientos mil…cuatrocientos mil… ¡Un millón de frutas! Lo que hizo que el miasma violeta siguiera creciendo. De pronto, Adrián sintió como si su cuerpo recibiera vida y una estimulación tan grande como el mismo cielo. La luz que se apagaba, de pronto se volvió más fuerte que nunca. Fue esa última pizca de energía que Adrián necesito. Apretando los dientes. Rompió los ultimo millones de gotas de sangre. Llegando finalmente a los mil millones de gotas de sangre. Finalmente, su miasma estaba completo…100% Su miasma se duplico y creció hasta mas no poder en el cielo. Quien quiera que lo viera, pudo ver como se desbordaba en la Inmensa Palma del Emperador Diablo que había aparecido.
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 344

Estás leyendo el capítulo 344 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.