Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 251 online gratis en español
El cielo se llenó de estruendos.
Los golpes de los tentáculos caían a todas las montañas circundantes.
Los seres de la raza de los necrófagos del inframundo, habían perseguido en vano.
En sus manos solo estaba el cuerpo de un humano, el cual llevaba en su pecho la insignia de la familia Suprema Hort.
“¡Nos engañaron!”
Estos seres estaban furiosos, habían perdido mucho tiempo, casi tres días en perseguirla.
Para al final terminar siendo engañados por un señuelo.
Arrojaron el cuerpo de tal individuo hacia la bestia para que se lo comiera.
Podían sentir como el cielo comenzaba a vibrar, y ahora mas fuerte, el tesoro Antiguo estaba a punto de ser destruido, les quedaba menos de cinco días a lo mucho, antes de que los ancianos salieran.
“¡¿Ahora que hacemos?! ¡Esos malditos ancianos saldrán en menos de cinco días! ¡Nos tomara al menos dos días escapar de toda la región si es que nos vamos hoy!”
Todos estaban asustados, el plan que parecía que no les tomaría menos de veinte días, se había complicado, ahora solo les quedaba menos de tres días.
Aunque habían cumplido asesinando a los descendientes de las familias supremas.
Aún quedaba Jina Motzu, ella era el objetivo principal, si no la mataban a tiempo, si dejaban que escapara, entonces las consecuencias si crecía se volverían terribles.
Le habían llegado reportes de la guerra en la tercera región, la familia Shion estaba siendo desplazada y masacrada, no aguantarían una semana más, y se tendrían que marchar hacia las regiones controladas por la raza de los Necrófagos del Inframundo.
Esa guerra era su cortina, altos mandos de la raza de los Necrófagos del inframundo también habían acudido para estabilizar la tercera región humana.
Pero no era suficiente.
El Rey Motzu aunque no actuaba para no despertar a los Reyes de la raza de los Necrófagos del Inframundo, estaba dando ordenes y comandando las estrategias a seguir durante el asedio.
Tener a un Rey comandando toda una guerra por toda la región, era demasiado escalofriante, y a la vez no podían mirar a través de sus estrategias.
Si no terminaban pronto la misión, entonces serian abandonados a su suerte.
“¡Maldición! ¡Activemos de nuevo el ritual prohibido! ¡La encontraremos, aunque nos toque sacrificar a cien más de los nuestros!”
El líder de la misión, estaba angustiado, todo estaba en contra suya, el tiempo no era una opción.
Al escuchar sus órdenes, todos asintieron.
Varios grupos se reunieron en un circulo para que el ritual comenzara, aunque daban su vida, no les importaba, siempre y cuando fuera para que la raza prosperaba.
Varios círculos dorados empezaron a brillar en sucesión, varios símbolos mágicos empezaron a volar y brillar en la frente de cada uno de estos individuos.
El ritual estaba comenzando.
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Las heridas no sanan de un día para el otro.
El cuerpo de Adrián estaba tan destrozado, que apenas se mantenía respirando.
Aunque su tórax estaba hundido, con las castillas rotas en mas de un extremo.
Sus extremidades se encontraban de igual manera, el dolor que experimentaba, no era extraño, estaba acostumbrado, aunque no sabia si era algo bueno o malo, además, gracias a la segunda estrella, su cuerpo se había vuelto un poco insensible, por lo cual el dolor se había reducido considerablemente.
Lamentablemente, aunque el dolor reducido, aun el ponerse de pie era algo difícil.
“Tch….” – Fue lo único que pronuncio.
Poco a poco arrastro su cuerpo cansado y adolorido hacia la entrada de la cueva.
El cielo seguía cubierto de nubes por todo lado, no era un lugar seguro.
La única razón por la cual no le habían encontrado era por el miasma del diablo Celestial.
Pero, también existía alguien mas dentro de su miasma.
A pesar de que debieron haber pasado unos días, Jina Motzu no se había recuperado por completo, su cuerpo se veía muy cansado, a la vez que su respiración era débil.
El brillo de su cuerpo había desaparecido, al igual que el de su cabello, el trono en su pecho se veía menos nítido.
Un aura de muerte la cubría.
Adrián pensó mucho en esto, sabía que no era casualidad que lo encontraran cada cierto tiempo.
Cada vez que se escondía, había algo que lo encontraba.
Cada vez que lograba escapar, era encontrado.
Cada vez que necesitaba recuperarse, algo lo interrumpía.
En este mundo no existían las coincidencias, solo un plan muy mal ejecutado.
Jina miro a Adrián con un solo ojo, no podía abrir el otro por el dolor que sentía.
Miraba a Adrián con una sonrisa amarga, pero no emitía ninguna palabra.
Adrián pensó que eran casualidades, pero no era tan estúpido, si lo fuera, hubiera muerto hace mucho, por lo cual su mirada se poso en Jina.
“¿Qué es lo que hiciste?” – Fue lo que pregunto.
Era una pregunta fría, y a la vez sus ojos violetas brillaban en la oscuridad de la cueva. Quería una explicación, a la vez que decidiría el rumbo que tomaría este encuentro.
Jina esbozo una sonrisa, mientras sentía como si su mente se derrumbara.
“Es….la bendición del Soberano Motzu…..tu….haz ayudado al hijo del Soberano, eso creo karma, use ese karma…para que fueran tras de ti”
Fueron palabras débiles que dijo Jina, parecía no importarle decirle la verdad, después de todo, su vida estaba en manos de esta persona.
Adrian ahora entendía el porque siempre lo encontraban.
Apretó los puños, estaba enojado, fue usado otra vez, nunca pensó que el acto de ayudar al hijo del Soberano Motzu, crearía karma, era algo impensable.
Pero escuchando las palabras de una descendiente suya, y observando lo impensable, era algo innegable que había algo que quizás ni siquiera el Patriarca Su Gu Ye sabia.
“¡Lo usaste en alguien más!”
Al pensarlo, también estaban sus hermanos, quienes también habían ayudado al hijo del Soberano Motzu, por lo cual sus palabras iban dirigidas con furia, aunque su cultivo había decaído aun tenia la fuerza para asustar a una débil Jina Motzu.
No le importaba si era la descendiente del Soberano, decidiría que hacer, luego de su respuesta.
“No…no tuve tiempo…. Además…ese chico era muy extraño” – Dijo Jina, sus palabras eran débiles, pero consistentes.
Cuando escucho las palabras de Jina, Adrián se calmo por un tiempo, además, de que escupió sangre al piso.
Estaba muy herido, y las palabras de Jina le habían hecho enfadar. Parecía que tampoco quería decir mentiras, por lo cual, pudo relajar su mente, los hermanos estaba bien, si estaba seguro de lo que pensaba, entonces solo tendría que aguantar unos días, antes de que trajeran ayuda.
Pero esos seres, esa raza de los necrófagos del inframundo no se rendirían tan fácil.
Podía notar las vibraciones en el cielo, era como si una montaña golpeara, algo estaba a punto de salir, quizás los ancianos que protegían este lugar, si eso era verdad, entonces los seres debían estar desesperados.
Si lo encontraron una vez, entonces lo encontraran una vez más.
Regreso a mirar a Jina Motzu.
Pero antes de que pudiera decir algo, Jina contesto.
“No te preocupes…ya he retirado el karma de tu cuerpo…ahora solo me encontraran a mí, así que puedes marcharte”
Tras terminar sus palabras, volvió a cerrar el ojo.
Se miraba lamentable, su cuerpo decaído, su visión borrosa, y su respiración entrecortada.
Adrián tampoco estaba en las mejores condiciones, sabía que la decisión que tomara seria vital.
Su corazón no era puro, ni tampoco malo.
Solo se había formado en base a lo que había vivido.
Pero en el momento en el que pensó en abandonarla. La figura del Maestro Sonu entro en su cabeza, el no lo abandono cuando estaba a punto de morir, fue por el Maestro Sonu que había llegado a vivir tanto, le dejo su técnica de cultivo, lo protegió y le dio un hogar en la quinta montaña.
No podía marcharse y ensuciar el legado del Maestro Sonu.
Si algún día lo volviera a ver, no se sentiría cómodo, contándole que debió abandonar a alguien para salvar su vida.
El camino que Adrián había trazado, no era una matanza absoluta, era un camino de protección.
“¡Maldita sea!”
Se lamento de sus acciones, pero se lamentaría mas si el maestro Sonu viera que abandono a alguien desprotegido.
El miasma de la cueva se levanto como una ráfaga, con una orden suya, controla el miasma del Diablo.
Levanto una nueva plataforma, se lanzo hacia el cielo a una velocidad aterradora.
“¿¡Porque…lo haces…!?” – Pregunto Jina, quien estaba dentro de la plataforma.
Su visión era borrosa, y a la vez su cultivo se había debilitado tanto que apenas podía moverse.
Adrián apretó los dientes, mientras el dolor en su cuerpo empeoraba su movimiento.
“¡Lo hago por mi Maestro!”
Fue lo único que dijo, luego agarro con fuerza todas las píldoras que traía encima, no eran muchas, apenas unas doscientas.
Las lanzo hacia su miasma, y empezó a devorarlas.
Necesitaba energía y restablecer su cuerpo.
Jina no sabia que decir ante tal situación.
Pero era un rayo de esperanza al ver que no la habían abandonado.
“Mu…muchas gracias”
Fue lo único que dijo antes de volver a cerrar sus ojos.
Adrián, avanzo como una flecha en el cielo.
Desato todo su cultivo, aunque podía manifestar el cultivo del gran circulo del Establecimiento de la fundación por lo herido que estaba, a menos que viniera el alma naciente nada lo podía detener.
El cielo en miles de kilómetros no había cambiado para nada.
La bestia envuelta en nubes mirada todo a su alrededor.
Los seres de la raza de los necrófagos del inframundo, sentados en círculos, hicieron brillar sus frentes, mientras el circulo debajo suyo los devoraba, más de cien fueron devorados en un instante.
Los círculos se volvieron rojos, y luego negros.
Se convirtió en humo, luego el humo señalo como una guía hacia un lugar.
El líder de estos seres, aunque con furia en su corazón por ver la muerte de los seres de su raza, miro hacia donde señalo el humo negro que salió de aquel ritual.
“¡Ahí está!” – Señalo con fuerza, mientras su cultivo del A lma Naciente estallaba, la bestia rugió demoliendo el suelo y la tierra.
Mientras mas de veinte seres de la raza de los necrófagos del Inframundo junto a la bestia, surcaron los cielos para perseguir a Adrián.
El cielo parecía revoltoso.
Adrián lo sabía, miro todo a su alrededor.
Podía sentir como varias figuras se acercaban hacia el con una velocidad increíble.
No le tomaría mucho tiempo ser alcanzado.
El rugido de la bestia fue lo primero que se escuchó.
“¡Mátalo!” – Junto con una gran voz en el cielo.
Los tentáculos de pulpo empezaron a caer como montañas.
El cielo se oscureció.
Una lluvia comenzó.
El suelo tembló cada vez que fallaba.
Adrián usaba toda su fuerza para esquivarlos.
Uno le dio de lleno a toda la plataforma, el miasma se hizo trizas, volvió a regenerarse, pero ahora más débil, Adrián escupió sangre, pero apretó los dientes con fuerza, mientras pisaba para volar aun mas rápido.
“¡ROARRR…!”
La bestia enojada, siguió atacando.
El suelo se lleno de estruendos.
Adrián esquivo la mayoría, pero al ver que uno de esos tentáculos le caería encima.
Adrián apretó los dientes nuevamente.
Levanto su espada y convoco su espada de madera Azul.
Con toda la fuerza que le quedaba. Hizo relucir nuevamente su cultivo.
Miro hacia el cielo, hacia las nubes, una montaña azul apareció detrás suyo.
Alzo la mano, y la bajo con toda su fuerza.
“¡CORTAR!”
Grito, un corte transversal salió disparado. Hacia la lluvia de tentáculos que le caía encima.
“¡ROARR…!”
La bestia rugió.
¡BOOM…!
El corte estallo con toda la masa de tentáculos, una gran explosión provoco que la plataforma se hiciera pedazos.
Adria y Jina fueron arrojados hacia el bosque. Su cuerpo cayó como un saco vacío, golpeando contra las piedras y la hierba.
Se detuvo hasta estar cerca de un pequeño lago, cerca de una roca.
“¡Buagh!” – Escupió sangre por doquier, algunos contenían pedazos de órganos.
Las heridas se abrieron por todo su cuerpo, la reacción por haberse enfrentado a una bestia con la fuerza de la transformación del Vacío era inmensa.
Jina también cayo un poco a su lado, escupió sangre al suelo, pero ella estaba en mejores condiciones que Adrián.
La explosión en el cielo, retraso a la bestia y a la raza de los necrófagos del inframundo.
Sin embargo, ninguno de los dos podía moverse libremente.
El cielo pareció tranquilizarse, cuando Jina se detuvo.
Adrián podía sentir un sentimiento de muerte muy fuerte, nunca antes lo había sentido con tanta intensidad como ahora.
Jina se levanto aun en su estado debilitado.
Pronto el cielo se lleno de varias figuras.
Todos eran seres con la piel colgada, la carne muerta, y ojos oscuros como la noche misma.
La entidad en el centro, desprendía un aura de odio intensa, mientras miraba a Jina Motzu.
“¡Al fin! ¡Te encontramos!”
Su voz parecía salida de las profundidades del averno mismo.
La fuerza que desprendía era el Alma Naciente, era el líder de esta misión.
Jina solo se había levantado para sonreír tranquilamente, como si hubiera previsto que esto sucedería.
No le quería dar ninguna satisfacción a sus asesinos. Era fuerte e inteligente, pero nunca había previsto que el día de hoy moriría.
“A cuantos…sacrificaste…jajaja, solo para buscarme” – Dijo Jina riéndose, podía observar el odio del Lider hacia Jina, hacer ese ritual para buscarla no era algo que se podía hacer fácilmente.
El líder quien tenia un odio tremendo, tras escuchar tales palabras, supo que solo lo hacia para enojarlo y ganar mas tiempo, estaba enfurecido por lo que hizo, sacrificar a su gente, pero no por eso, iba a perder el objetivo de la misión.
“¡Solo quise observarte, observar a aquella que podía resucitar a la legendaria familia Motzu! ¡Que lastima, nada de eso sucederá!” – Sus palabras eran firmes, y a la vez un poco burlonas.
No quiso seguir hablando, y tampoco se acercó tanto, no confiaba en que Jina no tuviera un tesoro que pudiera asesinarlo si se acercaba demasiado, había vivido mucho tiempo para ser un viejo sabio.
“¡Mátala!” – El líder regreso a mirar hacia la bestia.
La bestia rugió nuevamente, mientras hacia descender sus tentáculos.
El mundo se oscureció de nuevo, una lluvia había comenzado.
Jina sonrió, con la poca fuerza que quedaba, lanzo varios talismanes, los cuales brillaron de azul.
Cientos de estos talismanes se colocaron alrededor de ella y Adrián.
Cuando se activaron, formaron una poderosa barrera protectora.
Jina voto sangre al suelo después de activar la barrera, estaba muy herida como para hacer algo de tal magnitud.
Los tentáculos de la bestia cayeron como una lluvia sobre la barrera, golpes tras golpes sonaron, el suelo tembló, la tierra se agrieto.
Pero la barrera resistía con toda su fuerza.
El líder observo esto con total furia.
Realmente Jina tenia bastantes cartas ocultas bajo su manga.
“¡TODOS ATAQUEN!”
Grito, mientras sus ojos se oscurecían aun más.
No tenia tiempo, por lo cual ataco con todas sus fuerzas.
Una calavera salió de su cuerpo, tan enorme en cuerpo, que empezó a golpear con golpes devastadores.
Múltiples técnicas se revelaron. Grandes explosiones resonaron.
Pero la barrera seguía en perfecto estado.
Jina tirada en el suelo, se reía mientras miraba como los ataques de sus enemigos eran repelidos con total facilidad por la barrera, todo era para ganar tiempo.
Adrián quien apenas podía discernir lo que miraba, su visión era borrosa, su respiración lenta, y la sombra de la muerte se cernía sobre su cuerpo, podía escuchar los golpes devastadores afuera de la barrera.
El grito de la bestia, y el odio de esta raza.
Aun no comprendía porque odiaban tanto a la Raza Humana, parecía que no había lugar para el dialogo, como no era alguien del continente supremo no lo entendía.
El continente Suaking realmente parecía un jardín bien cuidado, sin enemigos mas que los humanos mismo.
Aquí, solo podía ver poco, no entendía lo que sucedía, y parecía que había planes entre bajo de las cortinas, algo que ni el podía mirar.
Jina parecía mas consciente de la verdadera forma del Continente Supremo, aunque tenia miedo, parecía tener algo bajo la manga, algo capaz de salvarla, como si hubiera vivido rodeada de serpientes, uno se acostumbra rápido al dolor, y a ser perseguida.
Parecía haber un significado muy grande de aquel individuo de aquella raza que la llamo la esperanza para revivir a la familia Motzu.
Todo parecía partir de un significado muy profundo.
Pero no lo entendía.
Lo único que ahora entendía, era que estaba muriendo.
El dolor de su cuerpo casi marchito y destrozado era sofocante.
Pero había un brillo en sus ojos que no apagaban.
“Dialo….voy a intentarlo…” – El brillo en sus ojos se hicieron mas fuertes.
Cuando Dialo escucho la voz de Adrián, por alguna razón no salió ninguna risa, solo puso una mirada seria.
Negó con la cabeza, y simplemente suspiro.
Los estallidos se hicieron mas fuertes.
Las explosiones fuera de la barrera se hicieron más profundos.
Los tentáculos caían con una velocidad aterradora.
A pesar de que era una barrera poderosa, lo atacaban más de veinte individuos, y un ser con un núcleo de grado 5.
Fue por la velocidad de los ataques, o por la dureza de la bestia.
Pero la barrera poco a poco empezó a ganar grietas.
Las grietas eran pequeñas al comienzo, pero empezaron a expandirse como un cristal.
El líder miraba a Jina con un odio que podía cortar los huesos.
Jina conocía que no podía ganar mucho tiempo, estaba atrapada.
No importo cuantos mensajes envió de ayuda, nadie venia para salvarlos, ni su padre, ni su abuelo, ni siquiera los ancianos de la familia.
Era una genio espectacular para el resto de desconocidos, era una esperanza para la familia Motzu, pero la verdad era que solo era un cuento, uno muy bien elaborado por su abuelo.
“Solo soy otro señuelo” – Fue lo que se dijo así misma, conocía los secretos más profundos de la familia Motzu.
No era la única que había aprendido el arte de nivel Soberano, había alguien más, alguien a quien no permitirían que fuera usado como carnada para la raza de los necrófagos del Inframundo.
Parecía darse cuenta de cómo fue usada, para atraer la atención, y a la vez ser usada para ver las verdaderas intenciones de una de las familias supremas.
Nada era casualidad.
Pero no le importaba eso, solo quería seguir viviendo.
“¡No….no quiero morir!”
Fue lo que grito con toda su fuerza, se puso de nuevo de pie, aun con el cuerpo mal herido. Estaba a punto de cometer una locura. Sabía que si lo hacía había dos posibilidades la muerte o seguir viviendo, pero siendo una lisiada.
La marca en su pecho no era solo un dibujo más, podía estimularlo para desencadenar una última vez, el arte de nivel Soberano. Era una apuesta muy seria.
Adrián miro a Jina, aun con su visión borrosa, podía sentir que estaba a punto de hacer algo terrorífico.
Pero él también estaba a punto de hacer algo, no le quedaba fuerzas para arrancase el rostro.
Era una locura hacer tal cosa, lo llevaría a la muerte al instante.
Pero….
Había algo que, si podía romperle la cara, eso eran los tentáculos de aquella bestia.
No sabía si era la adrenalina que recorría su cuerpo, o tal vez la sorpresa si de en verdad esta vez perdería la vida.
Todo era un juego.
Se puso de pie con la adrenalina recorriendo su cuerpo.
Al verlo, Jina alzo su mano.
“¡Hermano…apártate! ¡Voy a….!”
Pero antes de que pudiera terminar sus palabras.
Adrián se lanzó fuera de la barrera, miro fijamente un tentáculo que caía del cielo.
“Es…el momento”
El tentáculo cayó sobre todo su cuerpo, se escuchó como una explosión, las piernas, el abdomen, y una parte de su tórax explotaron por el golpe.
Su cara se hico trizas y salió volando como una cometa hacia el lago.
No hubo tiempo de sorpresas, ni tampoco manera de gritar su nombre.
Su cuerpo gano tantas cicatrices donde la sangre escurría, que el lago azul se llenó de rojo.
Mientras se hundía, podía sentir toda el agua entrando a su cuerpo, ya no podía mirar, sus ojos habían explotado por la fuerza de ese golpe. Sin embargo, cuando se tocó su rostro, podía sentirlo.
La máscara del Diablo Celestial.
Sin pensarlo dos veces, se sacó la máscara, no podía verla, pero podía sentirla, era una máscara simple, con un rostro inexpresivo.
Con lo que le restaba de fuerza, apretó la máscara en su pecho. Su pecho estaba destruido, por lo cual su corazón se encontraba expuesto.
Cerro los ojos, sin saber que pasaría.
Pronto………… ¡LA MASCARA EMPEZO A BRILLAR, UN AIRE ANTIGUO SE MANIFESTO!
Un suspiro apareció de la nada, y del vacío mismo una voz hablo.
“La historia debe ser contada”

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UN ETERNO FINAL (Novela)
Capítulo 252
UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 251
Estás leyendo el capítulo 251 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 14 de julio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.