Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 243 online gratis en español
Se decía que quien tiene el poder de los cielos controlaba el mundo entero.
Nada ni nadie podría enfrentarse al cielo.
Era algo escalofriante luchar contra algo que estaba sobre su cabeza.
Pero esa regla solo se limitaba a los mortales.
Los cultivadores Inmortales eran seres que iban en contra del cielo mismo.
Cada uno formaba su propio camino.
En busca de conseguir más poder para sí mismos.
Había palabras que se podían decir ante seres que existen con la misma voluntad del cielo mismo.
Había otras que ni siquiera podían ser mencionadas.
Quien puede detener al cielo, quien puede detener y destruir a un continente con un solo pensamiento, son considerados como Reyes.
Miles están por debajo de ellos.
Existen en un mundo diferente.
A la vez que crean sus propias reglas.
En el continente Supremo existían muchas regiones
Había tantas que parecían no tener fin alguno.
Pero siempre había un comienzo.
Como el comienzo de un Rio.
Existía un palacio que se sostenía en el aire, tal palacio parecía haber sido hecho de mármol blanco, decorado con esculturas de Inmortales, y palpitando con una fuerza espiritual que asustaba al mundo entero.
Había un nombre escrito en el centro de tal enorme palacio.
Eran palabras escritas con oro.
¡PALACIO DE LA DECIMA GRACIA!
Dentro de aquel palacio, un portal se activó, su luz deslumbro toda la habitación.
Activo todas restricciones posibles, detectando la mínima fluctuación de energía Demoniaca antes de que las restricciones se detuvieran.
En un instante, un anciano con un bastón se acercó al portal.
Cuando miro hacia el portal, frunció los ceños.
Cuatro figuras aparecieron.
Uno emitía el poder de los Rayos por todo su cuerpo, como si estuviera asimilando un ser divino dentro.
Otra tenía una mirada engreída con gafas de sol oscuras, y una sonrisa torpe.
El segundo que miro tenía el pelo rojo, a la vez que sus pupilas rojas, su mirada parecía estar llenar de sangre, y su aura parecía querer despertar a un ser antiguo.
Luego miro hacia el primero.
Cuando lo miro incluso tuvo que apartar su mirada un momento.
Esos ojos violetas parecía que lo estaban mirando intensamente, como si pudieran mirar su alma.
Era una sensación extraña, pero no le importaba, solo estaba aquí para dar instrucciones.
“Los estaba esperando, soy el consejero de este palacio Titeo, síganme”
Hablo el consejero, mientras les hacia un gesto para que le siguieran.
Los cuatro obedecieron mientras se inclinaban ante el anciano.
Pudieron sentir que por las fluctuaciones que el Anciano emitía, no era alguien ordinario.
Mientras lo seguían, más puertas se abrían a su alrededor, junto con otros ancianos.
Al igual que otros jóvenes que venían de distintas partes de los continentes lejanos.
Cuando sintieron las fluctuaciones de aquellos jóvenes, que no parecían sobrepasar la edad de los 20 años, muchos de ellos estaban en la etapa avanzada de la Formación del Núcleo.
Había muchas filas con jóvenes talentosos, muchos parecían ser arrogantes, otros miraban a los demás con desdén, miradas iban y miradas venían.
El caminar se convirtió en un punto sofocante, con la mirada de muchos jóvenes.
El Anciano al ver que muchos regresaban a mirar al grupo que guiaba, dijo unas pocas palabras.
“Todos ellos son jóvenes genios, que al igual que ustedes están aquí para unirse a la Coalición de la Décima Gracia, muchos ya me conocen como un consejero de la coalición de la Décima Gracia, estar escoltándolos a ustedes ha traído una verdadera interrogante, solo siéntase honrados de pertenecer a la Santa Iglesia del Soberano Motzu”
Las palabras del Anciano pasaron por la cabeza de Adrian y los demás, entendían a lo que se refería, si no fueran de la Santa Iglesia de Motzu, no serían tratados ni escoltados por el consejero.
El anciano parecía conocer un poco de sus antecedentes, por lo cual solo pudo negar con la cabeza, además de que era un grupo que en esencia parecía un poco débil con bases de cultivo en la etapa inicial de la Formación del Núcleo.
El Primer Discípulo solo se limitó a reírse quienes lo miraban con arrogancia.
Su sonrisa por alguna razón provocaba escalofríos a quien los miraba.
El anciano asintió al ver que todos estos elegidos habían entendido rápido sus palabras.
“Todos están aquí para competir para convertirse en un discípulo externo de la Coalición de la Décima Gracia, entiendo que el Patriarca Su Gu Ye, les debió haber explicado”
Tales palabras hicieron que Adrian suspirara.
El Patriarca Su Gu Ye no iba a dejar que nada sea fácil para ellos, incluso la entrada a la Décima Iglesia, que en el continente Supremo era conocido como la Coalición de la Décima Gracia.
Se llamaba Coalición porque estaba formada por cinco familias supremas.
Tales familias dominaban una Región alrededor de la Región de la secta de la Décima Gracia.
La Coalición en realidad enfrascaba a seis enormes regiones, sin embargo, solo había un Rey, el Rey de la Décima gracia bajo su mando, era una coalición demasiado poderosa, pero a la vez, les faltaba fuerza para estabilizar las cinco regiones de las cinco familias supremas, aunque había una razón del porque se habían unido.
Eso fue por la Raza de los Necrófagos del Inframundo, eran seres nacidos de la inmundicia y la contaminación, al ganar sensibilidad e inteligencia, mancharon el camino celestial para poder cultivar.
Ellos se habían apoderado de ocho regiones completas.
Conocidas como el territorio de los Necrófagos del Inframundo.
Con Dos Reyes protegiendo las ocho regiones, la raza humana no tuvo más opción que depender de otros si no quisieron ser envueltos en una guerra sin fin.
Aunque el número de Reyes era elevado en la Región de los Necrófagos del Inframundo, eran una raza joven e inexperta, que había nacido apenas hace diez mil años, aunque tuvieron avances significativos, y les gustaba comer carne humana.
Nunca darían el siguiente paso para destruir las seis regiones humanas en el comienzo del Rio celestial.
Eso fue porque la Raza Humana aún tenía muchos expertos en otros lugares, además de que las seis regiones en el inicio del Rio Celestial, eran fundamental para atraer nuevos talentos de fuera del continente supremo.
En la última guerra hace dos mil años, donde la Raza de los Necrófagos del Inframundo asaltaron cuatro regiones humanas simultáneamente, para masacrar a millones, el Imperio de la Raza humana con una sola oración provoco que se detuviera la masacre.
Eso fue solo por un Dictamen escrito por el mismísimo Emperador Sol del Augurio.
Termino una guerra con solo escribir una frase.
Los necrófagos del Inframundo no podían hacer nada al respecto, en su raza no había nadie que hubiera llegado al nivel Emperador, por lo cual tuvieron que retirarse con un mal sabor de boca.
Sin embargo, cada mil años iniciarían excursiones hacia la raza humana para conseguir nuevo alimento, esto significaba que cada mil años empezaría una pequeña guerra a gran escala.
Algo a lo cual la coalición de la Décima Gracia estaba acostumbrada.
Era por esta razón, que para ser elegido para la Sexta de la Décima gracia se ponía a prueba a los nuevos discípulo, era una prueba de fuego, donde solo pocos lograban sobrevivir.
Ni siquiera, la Santa Iglesia de Motzu podía afectar el rumbo de esta elección.
A pesar de que eran como una familia separada, la Décima Gracia opto por un camino más barbárico, para enriquecer a las nuevas generaciones.
Los mil años se acercaban y pronto iniciaría una nueva guerra, aunque era una escaramuza donde lo máximo que se enfrentaban eran seres de la Ascensión Mundial, era muy probables que un Rey de los Necrófagos del Inframundo atacara para debilitar una región y robarse millones de vidas.
Por lo cual debían elegir pronto a los nuevos discípulos para la secta Externa, necesitaban reforzar su numero de discípulos. Además de que las fronteras pronto se llenarían de sangre, era algo que no podían detener.
“Este año, el tema es la caza, pasarán cien días al aire libre, mientras puedan sobrevivir y llegar a la meta, serán aceptados por la Décima Gracia” – Los ojos del Anciano brillaron mientras decía tales palabras.
Cuando llegaron al final del pasillo, lo único que había era un pasadizo, y al frente una jungla gigantesca.
Donde se podía ver algunos cadáveres en los árboles pudriéndose, serpientes enormes que median más que una casa, moviéndose de un lado a otro,
Bestias aladas, que volaban de un lado a otro, dragones con el cuerpo largo surcando el cielo, monstruos de dos cabezas, gigantes de un solo ojo, seres extraños, seres espirituales que desaparecían en el horizonte.
Un sinfín de cosas que pasaban simultáneamente.
Era un bosque sin límite alguno.
“Descansen, en unas horas empezara la competición” – Dijo el Anciano, mientras se daba la vuelta para regresar.
Adrian solo dio un pequeño vistazo hacia la jungla que se extendía por miles de kilómetros, podía sentir fuerzas extraordinarias por todo el lugar, aquí los seres con núcleos de grado 4 existían en abundancia.
Incluso podía sentir núcleos de grado 5 recorriendo todo el lugar, pero lo más espantoso que había seres con un grado de núcleo que no podía medir.
Solo podía observar, como se alejaban entre las montañas, entre las corrientes de aire, entre la oscuridad de los valles.
Entre los miles de ojos que se alzaban que miraban el Palacio de la Décima Gracia, como si quisieran devorarlo.
Esto era el continente Supremo, y solo era su inicio.

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Estás leyendo el capítulo 243 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.