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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 242 online gratis en español

Un cambio muy grande estaba sucediendo en el continente Suaking, y a la vez algo que estaba anunciado desde hace mucho tiempo. Lo único bueno, era que tal confrontación, había desarrollado a los elegidos del cielo. A la vez, que los elegidos del Cielo no podían desarrollarse por completo en el Continente Suaking. Necesitaban elevarse a nuevas alturas. El Sexto Maestro tampoco podía discutir este cambio, ya que el único que podía discutir si eran elegidos para partir hacia la décima Iglesia era el patriarca Su Gu Ye. Hubiera sido sencillo en el pasado atormentar a estos tres discípulos, y retener su crecimiento, como nuevo Maestro Superior de todas las Iglesias, pero ahora era imposible, sin embargo, el tampoco iba a dejar que fuera superado, había provocado la ira de todas las Iglesias, pero el también tenia su elegido del cielo, un elegido que había pisoteado todo sentido común. No había nadie que pudiera superar al Primer Discípulo. Por lo cual tampoco estaba molesto. “Es hora de que también se marche el primer Discípulo” Fue otro anuncio que también sacudió a toda la Santa Iglesia de Motzu, el Primer Discípulo también seria designado para ir a la décima iglesia, era un cambio que parecía que muchos ya venían venir, eran los elegidos mas sobresalientes de la generación. Muchos cambios estaban por suceder. A la vez que tres elegidos se reunieron en la palma del gigante de Barro. Uno era Adrian, era mucho más alto que la última vez, a la vez que su piel era blanca, y su rostro era fino como la seda, sus ojos violetas podían provocar el miedo en quien lo miraba. El otro era Xu Wudao un poco descuidado, llevaba lentes de sol oscuras, a la vez que una gran sonrisa, mientras caminaba holgazanamente. Por último, había alguien que parecía que había cambiado mucho de aspecto, su pelo ahora era rojo al igual que sus pupilas, además de largo, su porte era un poco más trascendental, pero seguía teniendo una mirada cálida. “Entonces, ¿Ahora estas practicando un arte de Nivel Soberano?” “Eso es genial hermano Su Ming” Xu Wudao hablo primero, al ver el cambio tan radical de Su Ming, Adrian solo se sorprendió, el arte de un Soberano, era algo fuera de este mundo. A Su Ming no le gustaba su nueva apariencia, parecía sacada de un dibujo mal hecho. “Ese Soberano de la Muerte Sutra me tuvo practicando sin cesar todo el mes, incluso me coloreo el cabello con su sangre, aunque es mi Maestro, creo que fue un poco excesivo” – Dijo Su Ming con un poco de modestia. Aunque Adrian podía sentir que no solo su color de cabello había cambiado, podía sentir que el cambio no solo era de apariencia, había algo más, algo que incluso él no podía mirar, incluso su aura, aunque antes parecía que su aura era fría, ahora su aura parecía fría y sangrienta. Pero sus emociones, y hábitos eran los mismos, seguía alzando su mano para rascarse la cabeza, y se avergonzaba cuando lo elogiaban demasiado. “También me entere todo lo que había sucedido, me temo que nuestros maestros están en graves problemas” – cuando Su Ming salió de la Estatua de carbón, se encontró con el tercer maestro. Quien le explico lo que había sucedido, y él porque era urgente que se marchara hacia el continente Supremo. Su Ming solo podía aceptar sus obligaciones como discípulo, a la vez que espero una respuesta del porque le habían vendido al Soberano de la Muerte Sutra. Aunque fue una oportunidad, también podría haber sucedido lo contrario y haber terminado muerto. El tercer Maestro, solo se limitó a decir que lo sentía, y regalarle algunas píldoras raras de necromancia. Aunque no estaba perdonado, no podía hacer mucho. Cuando los tres pensaban en la situación de sus Iglesias. Solo podían suspirar. Adrian pensó en las palabras que le había dicho el maestro Dan al salir de la Quinta Iglesia. “La décima Iglesia no es un lugar para Bai Guoer, en ese lugar no hay nadie común, es mejor que se quede en la Quinta Iglesia, hasta que regreses, yo me encargare de cuidarla” Fueron las palabras dichas por un Maestro, por lo cual tenían mucho peso. Adrian solo podía resignarse, Bai Guoer estaba triste por la despedida, pero también se alegró por su hermano mayor, por alzarse a nuevas alturas. Además, de que ella también estaba recibiendo entrenamiento por el Maestro Dan y pronto entraría al Establecimiento de la Fundación. “Yo te esperare hermano mayor” – Fue lo que dijo con una sonrisa, y un poco de rubor en sus mejillas. Adrian asintió, nuevas emociones florecían, pero aún no las entendía. Al pensar en todo lo que abandonaba, Adrian solo suspiraba, era un camino muy largo, a la vez que las personas que había conocido estaban todos en este continente. Quien sabe cuánto tiempo pasaría antes de poder regresar. Pero debía volverse más fuerte, ya no era solo ambición, ni tampoco para asesinar al rostro demoniaco del Cielo. Solo era para protegerse a sí mismo, y a la gente que lo rodeaba. Xu Wudao solo miro a este par de hermanos. Quienes parecían muy preocupados. “¡Jajaja! ¡Vamos no pongan esas caras, cuando lleguemos a la Décima Iglesia, nos haremos un nombre! ¡Algo que resonara incluso en el continente Suaking!” – Dijo Xu Wudao para aligerar el ambiente. Adrian asintió, y Su Ming sonrió. Mientras caminaban por la palma de la Estatua de Barro notaban lo gigantesca que era. Desde ese lugar podían mirar toda la Santa Iglesia de Motzu en toda su expansión, era gigantesca. Tanto que desde tal altura solo podían mirar hasta la tercera Iglesia, la primera Iglesia estaba aún más alejada. Adrian observo por un momento hacia la muñeca de este brazo de la Estatua de Barro. En ese lugar también caminaba alguien más. Ese era…. “El primer Discípulo” Cuando Adrian lo nombro, Xu Wudao frunció los ceños, y la mirada sangrienta de Su Ming se ilumino. Había escuchado de la pelea que sus dos hermanos tuvieron contra este primer Discípulo. Incluso con la fuerza de los dos, fue muy difícil poner al primer Discípulo en una situación complicada. Pero ahora Su Ming estaba presente, con nuevas habilidades, y a la vez un poco más sangriento. El primer Discípulo también les devolvió el gesto, con una sonrisa, aunque parecía la sonrisa de un lunático. “Un trio de Idiotas” Fue lo que dijo antes de seguir caminando. “¡Que fue lo que dijiste pedazo de divino idiota!” – Xu Wudao se calentó, y grito fuertemente para que lo oyera, pero el primer discípulo no le regreso el insulto solo siguió caminando. “Si que ha cambiado, la última vez que lo vi, no parecía tan irracional como ahora” – Fue lo que dijo Su Ming, por un momento pensó que vio una espada dentro del cuerpo del Primer Discípulo. “¡Hggg, como me enfurece ese tipo, solo porque una divinidad se lo está comiendo se cree el mejor!” – Dijo Xu Wudao un poco enfurecido. “Jajaja, tranquilo hermano mayor” – Adrian se divertía con la cara de enojado que ponía Xu Wudao, aunque tenía sus roces con el primer discípulo, por el momento no había ni como asesinarlo. Mientras seguían caminando por el largo brazo de la estatua de Barro. De pronto en su última sección. Apareció un letrero junto con una puerta. El letrero solo tenía algunas palabras escritas, pero eran palabras escritas con oro refinado. Brillaban como si fuera el medio día. Lo que ponía en el letrero era. “DECIMA IGLESIA” La puerta que estaba abajo suyo, desprendía un aire antiguo, como si siempre hubiera permanecido en aquel lugar. Como si se hubiera formado con la misma estatua de barro. El primer Discípulo se detuvo a pocos metros de la Puerta. Había un viejo custodiándola, el viejo era una persona que ya todos conocían. El ser más poderoso de todo el continente Suaking, el Patriarca Su Gu Ye. Cuando Adrián se acercó, se inclinó de forma respetuosa, al igual que Xu Wudao y Su Ming. Parecía que el patriarca Su Gu Ye había envejecido un poco más, nuevas arrugas se le habían formado en el rostro. Además, que miraba con emoción a los elegidos del cielo de la Santa Iglesia de Motzu. Todos se habían desarrollado de una forma muy pocas veces vista. “¡Veo! ¡que ya están listos para partir!” Su aura se alzo como un huracán, como si estuviera a punto de prepararse para entrar una guerra, alzo su mano, atravesó el espacio y saco una silla donde se sentó. Luego tosió dos veces. “Primero hay que hablar un poco del Continente Supremo, así que pónganse cómodos” -Hablo el Patriarca Su Gu Ye, el cual, con solo mover su mano, hizo que aparecieran cuatro sillas alrededor suyo. Todos tomaron asientos, mientras miraban el rostro amable del Patriarca Su Gu Ye. “Desde este momento han decidido dar un nuevo paso, y formar parte de la Décima Iglesia, tienen que entender que la Décima Iglesia es un ente apartado del Continente Suaking, es el lugar donde el Soberano Motzu dejo su verdadero legado, y donde aún hay descendientes vivos de aquel Soberano” Cuando las palabras del Patriarca Su Gu Ye salieron de su boca, incluso Adrián trago saliva. Siempre espero este momento, de conocer la Décima Iglesia, nunca espero que lo primero que le contarían era que el Soberano tenía descendientes aun vivos, aunque era de esperarse, si el hijo del Soberano aún estaba vivo, aunque casi muerto. Su Ming también parecía sorprendido, los únicos que no reaccionaron diferente fueron Xu Wudao y el Primer Discípulo. Al Patriarca Su Gu Ye siempre le gustaba ver los rostros sorprendidos de los discípulos que se marchaban hacia la décima Iglesia. En general solo algunos ancianos y maestros conocían los secretos más profundos de la Santa Iglesia de Motzu. “En ese lugar los genios nacen como las flores, la energía Espiritual es mucho más densa, y lo más importante, tendrán la oportunidad de tratar de conseguir la Técnica de Cultivo del Soberano Motzu. ¡Un arte del nivel Soberano!” Cuando se hablaba de las técnicas de cultivo, había una clasificación, que solo pocos conocían, las técnicas de cultivo por debajo de la Ascensión Mundial solo tenían un nombre, era técnicas de cultivo inferiores. No había pena ni gloria en mencionarlas, no significaban nada ante los ojos de seres verdaderamente poderosos. Pero si había algo inferior, había también algo superior, eso eran las técnicas de cultivo que se alzaban entre los miles que existían. Primero en la parte inferior de la lista existían artes de nivel Rey. Como su nombre indica, era una técnica de cultivo creada por un verdadero Rey en su apogeo, cuando ingreso al Reino Rey su técnica de cultivo fue bendecida por el Dao Celestial creando una marca que no podía ser quitada, cualquier heredero de la técnica recibiría el signo de una Corona si lograba conseguir practicarla. Coronando al nuevo ser que podía alcanzar los cielos, los Reyes estaban por encima del Cielo, moldeaban la creación a su manera, por debajo de ellos había cientos de miles, esperando una oportunidad de que el Dao Celestial los aceptara. Pero, el Reino Rey no era el límite. Por encima de los Reyes, se alzaban los Soberanos. Los Soberanos existían en una realidad distinta a los Reyes, eran seres que podían pisotear el cielo, sus técnicas de Cultivo superaban la comprensión misma, y eran amados por el Dao Celestial, incluso hubo Soberanos que superaban al Dao Celestial, logrando un Dao que agitaba vidas enteras. Eran una cima, que nadie tenía el derecho a detener. Sus técnicas podían moldear el camino hacia el Dao Celestial, incluso más allá de tal limite. Seres que moldeaban todo el mundo a su antojo. Quien practicaba tal arte de cultivo, podría aparecer con el Signo de un Trono. Los Soberanos eran seres demasiado poderosos, como para dejarlos sueltos por el mundo. Quizás el Dao Celestial lo sabía, por lo cual dejo que se cultivaran mucho más allá del límite. Dejando que nazcan los Emperadores. Los Emperadores estaban por encima del cielo de los Soberanos, seres que superaban por completo cualquier cielo, incluso el Dao Celestial, podían crear uno propio si quisieran, su fuerza podía arraigar todo el cielo estrellado y convertirlo en un camino. Los Emperadores se salían de toda lógica posible, no había forma de describirlo, ni tampoco de explicarlo, eran seres que estaban más allá de controlar el cielo, modificaban la misma realidad en base a su existencia. Seres que estaban en el pináculo de la Existencia. Cultivar una técnica de nivel Emperador era el sueño de todo cultivador, eran técnicas Pináculo. Desde la existencia no había alguien que realmente pudiera practicar tales técnicas, por lo cual no se sabe a ciencia cierta que Signo tendrá aquel que cultive tal técnica. Desde el pasado hasta el presente, nadie ha logrado cultivar con éxito un arte de nivel Emperador, no existen genios capaces de lograrlo, nunca han existido, solo una vez que se llega al Reino de los Soberanos, uno tendría tal privilegio, e incluso así, sería tan difícil como morir y volver a la vida. Siguió explicando el patriarca Su Gu Ye. “¡Sepan que todo genio a practicado Artes de nivel Rey, e incluso algunos tan poderosos como el nivel Soberano, pero ninguno, un arte de nivel Emperador, ¡si se sienten muy complacientes pueden quedarse en el continente Suaking!” Las palabras del Patriarca Su Gu Ye, parecían traer un gran peso consigo, incluso como si quisiera cambiar el ambiente, Adrián suponía esto todo el tiempo. El Continente Supremo no debía ser algo normal. Al ver las pocas reacciones en el rostro de los discípulos, solo pudo reírse un poco, no quería asustarlos, pero era mejor que lo supieran de antemano, después de todo el Continente Supremo era un lugar con demasiados peligros. “Y, por último, aunque el Continente Supremo sea un lugar lleno de oportunidades, no olviden que también está lleno de peligros, no seré muy duro ni tampoco muy justo, pero si se encuentran en una situación donde corran peligro, traten de escapar por todos los medios, lamentablemente el Continente Supremo ya no pertenece a la humanidad, hay Regiones enteras que han sido controlados por otras razas, e incluso Dioses” Se pudo escuchar un pequeño resoplido de angustia cuando hablaba en la última parte de su discurso. “El continente Supremo está Dividido primero en Regiones, cada Región abarca diez provincias. Para que se den más o menos una idea, la magnitud de las Provincias, cada provincia es del tamaño del Continente Suaking, el nivel que uno necesita para controlar una Región entera es el nivel de un Rey, la Décima Iglesia controla por si sola una Región de los cientos de miles que hay, en la Décima Iglesia existe alguien con el nivel de un Rey” Tales palabras hicieron estremecer a Adrian. Quien solo suspiro, con un poco de admiración. Ni siquiera había pisado el continente Supremo, pero las Regiones ya eran controladas por seres con el nivel de un Rey. Ya de por sí, se demostraba que el Continente Supremo no era solo nombre, realmente era un lugar sagrado del Cultivo.
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Estás leyendo el capítulo 242 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.