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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 167 online gratis en español

En el mundo real solo habían pasado unos cuantos minutos. En ese tiempo el Señor había perdido una mano. Y los ocho seres restantes habían llegado a este lugar. Cada uno de ellos aparentaba tener la edad de un joven de 20 años. Todos y cada uno de ellos eran como estrellas, elegidas sabiamente, y criadas para ser los mejores de su generación. “Hey, parece que te nos adelantaste Reina de las Rosas” – De pronto la voz de un Demonio apareció en escena. Este demonio estaba lleno de venas que brillaban en la oscuridad, su mayor signo de que era alguien especial era su miasma, el cual era de color Rojo, pero este rojo parecía tan brillante como la sangre, se movía como si fuera parte del Demonio. “Si, siempre tan delante de otros, ¿Por qué querer llegar a este lugar primero? De igual forma todos vamos a entrar” – Del otro lado, la voz de una mujer lleno el lugar, pero su voz parecía un poco viciosa, a la vez que sonaba como si fuera un insecto, de su boca salían pequeñas agujas verdes, como si estuviera deseosa de comer. La Reina de las Rosas miro a los dos. “No es malo conocer el lugar, si hubieran tenido la misma oportunidad ustedes también hubieran hecho lo mismo, Rey Demonio Vita Segundo y Reina de los Escarabajos” Al escuchar su respuesta el Rey Demonio Vita Segundo se rio, su fuerza no era para nada normal, pero no iba a alardear en este lugar, donde todos estaban suprimidos. Al igual que ellos, los otros seis también se presentaron. En total existían Dos Reyes Demonios, Dos Reinas Insectos, La Reina de las Rosas, el Rey Señor, un Rey y una Reina de la raza de los Elfos, y Dos Reyes de las Bestias Sagradas. “En este lugar se puede sentir un aire de mucha nobleza, El Dios debió ser alguien que supero el nivel de los Emperadores jeje” – La que hablo esta vez fue uno de los Reyes de las Bestias Sagradas. El Rey Dragon Murk, era grande y tenía una compostura humanoide, pero lo que le diferenciaba eran dos cuernos que salían de su cabeza. “El Dios tiene muchos significados, incluso cuando nadie sabe cuándo apareció, después de la gran guerra su poder restauro la energía natural de casi todo el continente” – Esta vez sonó la voz encantadora de una de las Reinas de la Raza Élfica. La Reina De las Hadas, vestía un vestido compuesto con seda, a la vez de que era un poco verde, demostrando su apreciación por la naturaleza. Todos los que estaban en la plataforma eran genios por naturaleza, tan poderosos que las razas menores los temían. Cada uno de ellos no era un Santo, después de todo, para conseguir tal nivel, debieron hacer cosas, cosas como sacrificar millones de vidas. “Ahora que todos estamos reunidos, porque no sacamos nuestras fichas para dar inicio a la Sucesión” – Quien tomó el mando como porta líder, fue el Rey Dragon Murk. “¡¿Por qué quieres tomar el mando en esta sucesión?! Acaso te dieron algún derecho, he” – Una voz furiosa salió del lado Demoniaco, era el Rey Demonio Vita Segundo, su aura hizo estremecer toda la plataforma. Incluso con su base de cultivo suprimida. “Entonces como quiero decidirlo el hermano Rey Demonio Vita Segundo” – La voz del Rey Dragon Murk sonaba pacifica, pero traían un huracán consigo. Estos dos genios hicieron retumbar el ambiente, su fuerza parecía estar igualada, subiendo hasta el punto que ambos tuvieron que dar un paso hacia atrás. Ambos eran dragones entre todos los genios. Entre las razas Superiores no existía la guerra. Pero entre estos dos genios, existía una gran rivalidad. Todos los demás eran genios concebidos por el cielo, pero incluso ellos tuvieron que dar un paso hacia atrás en presencia de estos dos genios. Todos conocían lo mal que se llevaban estos dos, y las palabras del Rey Dragon Murk solo parecía querer avivar esa llama de lucha. Pero en ese momento que la lucha parecía inevitable. De pronto la plataforma tembló. Las nubes que cubrían se abrieron y el cielo se despejo. Del cielo una ondulación apareció en el espacio. Y un ser apareció, este ser brillaba como el sol mismo. Cuando todos miraron a este ser se inclinaron en respeto. Un aura Divina cubría su cuerpo, sus ojos con pupilas doradas, y su rostro tan perfecto que las mujeres tendrían miedo, su porte era trascendental, parecía un humano, pero cualquiera que lo viera, pensaría que era un Dios. En sus dos manos, brillaban estrellas. Estas estrellas eran tan deslumbrantes, que parecían pertenecer al mismo cielo. Con un poder que podía quemar incluso el cielo si quisiera. En cada uno de sus dedos de sus dos manos, brillaba una estrella, cuando movía sus dedos, incluso el cielo se ondulaba, y cuando apretaba sus manos el espacio se quebraba. En total era alguien de Diez Estrellas. Mucho más poderoso que el anciano que se enfrentó contra Dialo. Este ser deslumbraba incluso en la oscuridad. Cuando su mirada paso por todos estos genios, todos se inclinaron. “¡Saludamos al Predecesor del Dios, Dios Mu Keng!” - Ninguno de ellos se atrevía a ser indulgente frente a un ser tan poderoso, este Dios se había presentado en todas las sucesiones anteriores, por lo cual todos conocían su nombre, a la vez lo temible que era. No abogaba por nadie, no tenía preferidos, solo seguía ordenes, no le importaba las disputas entre razas, siempre se mantenía firme ante El Dios. Después de todo, la ciudad de El Dios era un lugar casi desconocido, el cual permitía a sus ciudadanos practicar el Arte de cultivo de El Dios, pero a cambio ninguno podría salir de este lugar o ser un sucesor. Muchos decían, o era algún cuento que alguien conto, y se corrió el rumor, que solo cuando El Dios eligiera un sucesor la ciudad de El Dios se abriría. Se sabía que este lugar era en extremo peligroso, y que no debía ser provocado. Varios Emperadores quisieron interrumpir para descubrir sus secretos. Cuando las razas superiores se enojaron y exigieron una explicación, el Dios Mu Keng hablo, y confirmo lo que muchos sospechaban, él los había asesinado. No había rodeos en sus palabras, tampoco explicaciones, solo una mirada fría en su rostro, cuando todo fue aclarado las super Razas, no se quedaron contentos con este resultado. Iniciar una Guerra, seria devastador, y ninguno saldría victorioso. El poder que la ciudad de El Dios era misteriosa, tanto que las Super Razas no querían caer en malos términos con la raza de los que se llamaban los seguidores de El Dios. A la vez que las cinco razas supremas no tenían nada que ganar. Eran cinco razas poderosas, tanto que si querían la ciudad de El Dios caería. Pero si una Super Raza iniciaba una guerra contra la ciudad de El Dios, entonces las demás actuarían en contra de esa Raza. Las cinco razas siempre estaban vigilantes una de otra. Ninguna quería perder poder. Era esto lo que limitaba sus movimientos. Cuando el Dios Mu Keng por fin observo a estos genios, lo primero que dijo fue. “Todos saquen sus fichas para poder empezar con la Sucesión” – Cuando hablo pareció que su voluntad se mezclaba con el mismo mundo, su voluntad provoco que varias nubes se amontonaran bajo suyo. Y las nubes empezaron poco a poco a tomar forma. Ninguno de ellos se atrevió a ser imprudente. Diez fichas volaron en sucesión cada uno brillo sin precedentes. Este lugar se llenó como si hubiera aparecido un incienso celestial. Las Diez fichas estaban cargadas con una clase diferente de energía, la cual se desvaneció en las manos del Dios Mu Keng. De pronto en este cielo cerca de las plataformas, varios caminos se abrieron, a la vez que se alzaron las nubes se transformaron en muros, decenas de muros se formaron en filas. Cada uno de ellos tenía su propia fila de Muros, cada fila contenía cien muros blancos. De pronto un incienso del tamaño de una casa apareció en el cielo. “¡La Primera Prueba de sucesión! ¡Quien logre derribar cincuenta muros blancos pasa a la prueba!¡Tienen el tiempo de esta varilla de incienso para terminar la prueba! ¡¿Si tienen alguna pregunta pueden decirla ahora?!” – La voz del Dios Mu Keng parecía etérea, tanto que apenas podían escucharlo. Después de todo, el Dios Mu Keng era un ser de vida superior. Todos estaban entusiasmados por la primera prueba. Pero en ese momento que nadie quería preguntar nada. El Rey Señor se inclinó tanto que su espalda dibujo una °|, y de pronto señalo hacia Adrián. “L-las palabras del Dios Mu Keng son sabias y elegantes, con mi humilde estatus, pudiera preguntar ¿Qué hace un humano en este lugar?” Cuando sus palabras resonaron, todos al fin se dieron cuenta que en este lugar no había solo Diez personas, sino once. Y esa onceava persona era Adrián.
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 167

Estás leyendo el capítulo 167 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 13 de mayo de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.