Leer Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 62 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Salir de aquí con justicia?..." repitió Qi Xia, con expresión contemplativa y pensamientos elusivos.
Puerco Mortal empujó los dos cuencos hacia adelante. "Elige. Elige el que determine la supervivencia de uno de nosotros."
Lin Qin y Ole Lu intercambiaron miradas inquietas, con el ceño fruncido por la preocupación. Ambos pudieron ver que los cuencos contenían una mezcla uniforme de piedras blancas y negras, lo que hacía imposible discernir cualquier patrón.
En ese momento, todo se reducía a la suerte, o al menos eso parecía.
Qi Xia permaneció completamente quieto, inclinando ligeramente la cabeza como si se esforzara por discernir el color de los trozos de piedra solo por el sonido.
Tras una larga pausa, habló: «Puerco Mortal, tú eliges por mí».
—¿Qué...? —La voz de Puerco Mortal se quebró con incredulidad—. ¿Qué acabas de decir?
"Dije que elijas por mí." El tono de Qi Xia era serio e inquebrantable. "Elige dos piezas, y yo elegiré una."
Puerco Mortal, visiblemente desconcertado, frunció el ceño. "Qi Xia, nos jugamos la vida. ¿No pretendes controlar tu propio destino?"
"No importa", respondió Qi Xia con indiferencia, como si la gravedad de la situación apenas lo inmutara. "Dijiste que querías arriesgar tu vida para sentirte realmente vivo, pero si lo piensas, he sido yo quien ha estado jugando todo este tiempo. Tú apenas has participado".
Puerco Mortal se quedó en silencio, absorbiendo la verdad de las palabras de Qi Xia.
—Entonces —continuó Qi Xia con voz tranquila pero decidida—, les doy la oportunidad de participar. —Señaló los cuencos que tenían delante—. Este juego es entre ustedes y yo, y quiero ver qué eligen.
Puerco Mortal se acarició la barbilla pensativo, cepillando la áspera pelusa como si fuera una barba bien cuidada, con una extraña sensación de sabiduría en sus rasgos. Reflexionó sobre las palabras de Qi Xia, su mente dando vueltas, pero por mucho que intentara desentrañarlas, la intención de Qi Xia seguía siendo esquiva.
Se suponía que sería una partida muy igualada. Sin embargo, si él, el oponente, eligiera las piezas de piedra, la balanza se inclinaría hacia territorio desconocido. Esto aumentaba aún más las apuestas, al menos para Qi Xia.
En un momento en el que su vida estaba en juego, el hombre que tenía delante había entregado su destino a su enemigo.
¿Fue esto un acto de rendición? ¿O una estratagema calculada?
"No lo dudes, Puerco Mortal. Será más fácil para mí elegir después de que hayas hecho tu selección, ¿no?", comentó Qi Xia.
"¿Te resulta más fácil elegir... después de que yo haya hecho mi selección?", repitió Puerco Mortal, frunciendo el ceño pensativo.
Tras un momento de reflexión, la expresión de Puerco Mortal cambió a una de severa determinación. "Entiendo. Entonces permíteme despedirte."
Qi Xia asintió levemente y se quedó en silencio.
Puerco Mortal extendió su mano hacia los cuencos y, con deliberada precisión, seleccionó dos piezas blancas.
Para Qi Xia, estas dos piezas blancas eran presagios de fatalidad. Por mucho que preguntara o razonara, el blanco no podía transformarse en negro.
Justo cuando estaba a punto de entregarle las dos piezas blancas a Qi Xia, una repentina revelación lo asaltó. Su mano quedó suspendida en el aire mientras se detenía, frunciendo el ceño.
Espera un momento... eso no está bien.
¿Podría ser que Qi Xia anticipó que elegiría dos piezas blancas?
Esta era una apuesta arriesgada, una carrera de alto riesgo donde la muerte era la consecuencia de la derrota. ¿Por qué si no, Qi Xia mostraría una confianza tan inquebrantable al dejarme tomar la decisión?
Puerco Mortal comprendió de repente. Retiró la mano lentamente, con una expresión de iluminación en el rostro. Ah, intenta sacarme información...
Los pensamientos de Puerco Mortal se cristalizaron en un instante, y ahora comprendió el significado subyacente del comentario aparentemente inocente de Qi Xia: {Sería más fácil para mí elegir después de que hayas hecho tu selección}.
Fue una manipulación inteligente.
En el momento en que le entrega las dos piezas blancas a Qi Xia, este se retracta de su declaración anterior. No elige entre las piezas que le presentan, sino que las aparta y elige entre los cuencos restantes.
Este sutil movimiento inclinaría la balanza. Al retirar dos piezas blancas, los cuencos restantes contendrían cuarenta y ocho piedras blancas y cincuenta negras. Con este cambio, las probabilidades de Qi Xia de elegir una pieza negra y asegurar la victoria aumentarían, aunque solo fuera marginalmente.
Qi Xia no era parte de las {Rama Terrenal}, lo que significaba que cualquier promesa o sugerencia que hiciera era puramente táctica, no ejecutable.
Como no era una {regla}, el propio Qi Xia no necesitaba acatarla.
Lo que significa que podría renegar en cualquier momento.
« Eres muy bueno planeando…», pensó Puerco Mortal, con un escalofrío recorriéndole la espalda al darse cuenta de lo cerca que había estado de entregarle la victoria a su oponente. Las dos piezas blancas casi habían sentenciado su destino.
Así que, en cambio, seleccionó con cautela dos piezas negras, con la esperanza de burlar a Qi Xia revirtiendo la jugada prevista. Pero la duda persistía, carcomiéndolo. ¿No sería igualmente peligroso entregar dos piezas negras ahora?
Puerco Mortal observaba atentamente las piezas de piedra en sus manos: blancas en la izquierda, negras en la derecha. Cada opción parecía acercar a Qi Xia a la victoria, y el peso de esa comprensión lo oprimía como una soga al cuello.
¿Acaso Qi Xia calculó todo esto de antemano? Parecía casi imposible, pero las circunstancias obligaron a Puerco Mortal a afrontar la incómoda verdad: sin importar lo que eligiera, parecía que Qi Xia obtendría una ventaja.
"¿ Debería darle las piezas blancas?", reflexionó Puerco Mortal, con la mente acelerada. Elegir blancas podría mejorar sus posibilidades, pero no lo suficiente como para garantizar la victoria. Sin embargo, las piezas negras... eso es demasiado arriesgado.
No, eso no está bien.
Puerco Mortal meneó la cabeza.
Ni dos piezas negras ni dos blancas bastarían. La estrategia de Qi Xia era un enigma, y Puerco Mortal se dio cuenta de que no podría superarlo con estrategias predecibles. Necesitaba un enfoque diferente, uno que no inclinara demasiado la balanza en ninguna dirección.
Puerco Mortal recalibraba su plan. Abandonó la idea de dar dos piezas iguales, ya fueran negras o blancas, y en su lugar eligió una negra y una blanca. Si no conseguía reducir las posibilidades de victoria de Qi Xia, entonces restablecería la partida a su cuota más básica: una probabilidad de cincuenta por ciento.
En una situación tan impredecible como esta, mantener el equilibrio podría ser el resultado más frustrante para Qi Xia, obligándolo a depender completamente del azar. Y Puerco Mortal sabía que, en un juego de vida o muerte, incluso un ápice de imprevisibilidad podía ser paralizante.
' Sí... Eso es...' Puerco Mortal asintió con satisfacción, después de haber colocado una pieza negra y una blanca en las manos de Qi Xia.
"Qi Xia, he tomado mi decisión", dijo con tono firme. "Ahora, esta pregunta fatal regresa a ti".
"Consulta fatal..." Los dedos de Qi Xia rozaron suavemente los trozos de piedra, con una expresión pensativa grabada en su rostro.
Puerco Mortal, por otro lado, sintió una extraña sensación de alivio. En su mente, había tomado la decisión óptima.
Al presentarle a Qi Xia una pieza negra y otra blanca, creó una situación que parecía privar a Qi Xia de cualquier ventaja calculada. Ahora se enfrentaba al reto de seleccionar una pieza para interrogar a Lin Qin o a Ole Lu, con la certeza de que uno de ellos se vería obligado a mentir y el otro a decir la verdad.
No podía determinar el color del trozo de piedra que le habían dado, ni tampoco podía saber si la persona a la que interrogaba diría la verdad o mentiría.
En esta situación doblemente engañosa, las posibilidades de ganar de Qi Xia se redujeron significativamente.
Ole Lu y Lin Qin, observando las piezas blancas y negras en las manos de Qi Xia, estaban empapados en sudor frío. No eran tontos y comprendían plenamente la gravedad de la situación.
Los intrincados planes y las estrategias cuidadosamente elaboradas de Qi Xia parecían haberse evaporado. El juego había regresado a su incertidumbre central: una única pregunta decisiva en una situación plagada de engaños y despistes.
Con una pieza de piedra negra y otra blanca, y dos individuos —uno veraz y otro engañoso— su supervivencia ahora dependía de un golpe extraordinario de suerte.
Ole Lu, con la ansiedad palpable, frunció los labios y se secó el sudor de la frente. Tenía las manos heladas por el nerviosismo.
"Qi Xia, ¿a quién quieres preguntarle?", preguntó Puerco Mortal con una voz llena de anticipación.
Qi Xia desvió su mirada de Ole Lu a Lin Qin, su expresión era de intensa concentración.
¿Quién entre ellos decía la verdad?
Tras treinta segundos de tensión, tomó una decisión: "Elijo a Lin Qin".
Todo el cuerpo de Lin Qin tembló ante su elección, su miedo era palpable.
"Muy bien", dijo el Puerco Mortal, haciéndole una señal a Lin Qin. "Recuerda las reglas: tu respuesta debe ser {negro} o {blanco}. Cualquier desviación o insinuación resultará en la muerte inmediata".
Lin Qin asintió, su rostro pálido.
Puerco Mortal se giró hacia Qi Xia y dijo: "Puedes comenzar, Qi Xia. Solo tienes una oportunidad de preguntar, y si sobrevives depende completamente de esta pregunta".

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Estás leyendo el capítulo 62 de Ultimátum de Diez Días (Novela), un novela. (Sin los típicos clichés de los harenes, patrones predecibles, protagonistas invencibles, motivos repetitivos, narrativas sin sentido y una historia satisfactoria, es posible que esta obra no sea del agrado de todos.… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ultimátum de Diez Días (Novela) tiene 483 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.