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Leer Tu sabor en mi lengua (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

🏴 Grupo: Michi✍️ Traducción: Michi
Muchas preguntas siguen llenando mi cabeza, pero sólo puedo aceptar mi destino y esperar lo mejor. Además, si realmente hubo un dios que me envió aquí para compartir mis habilidades culinarias, es algo de lo que hay que alegrarse. “Lo entiendo. Haré todo lo posible para cumplir con mi deber”. “¡Yay!”, gritó Aisa mientras aplaudía y me daba un susto. A partir de entonces, me convertí en cocinero de la corte real, lo celebramos con un pequeño banquete esa noche. Los únicos participantes éramos Aisa, el rey, la princesa y yo. La princesa Isela tenía la misma edad que Aisa y era pelirroja como su padre. Tiene tres hermanos mayores que rara vez visitan el palacio y pasa la mayor parte del tiempo junto a Aisa. Parecía malhumorada cuando su padre nos presentó, pero eso fue sólo hasta que se sentó junto a Aisa. Parecían llevarse muy bien. A Iselale encantaba su pescado al vapor y lo compartía con Aisa a su lado. El menú era fácilmente la cocina más exquisita que he probado aquí. “La cocina de Kay también es realmente deliciosa. ¿Por qué no pruebas un poco, Isela?”. Aisa le recomendó mi cocina a la princesa y me echó una mirada como diciendo que me respaldaba. Dudé sobre cómo responder durante unos segundos antes de que me interrumpieran cuando estaba a punto de hablar. “No... estoy bien”. “Aww...”. Isela me miró por un segundo e inmediatamente volvió a desviar la mirada. Percibí una pizca de hostilidad en ella. Mi formación culinaria comenzó al día siguiente. Los conocimientos y habilidades que cultivé en la Tierra se basaban naturalmente en los ingredientes, el equipo y las herramientas de allí. Por lo tanto, no podía hacer uso de ellos hasta que me familiarizara con la cultura alimentaria de este mundo. Como se esperaba del centro de comercio de la monarquía, la variedad de ingredientes de la capital era incomparable a la de Asilia.Todo tipo de alimentos eran traídos de diferentes regiones del país, o incluso importados del extranjero y puestos en el mercado.También había una abundancia de mariscos que no estaba disponible en Asilia. Me propuse consultar a los vendedores ambulantes locales para hacerme una mejor idea de las preferencias alimentarias dentro y fuera del palacio. El anciano de barba blanca que estaba junto al rey cuando nos conocimos era Hagan; se convirtió en mi nuevo instructor de artes culinarias. Parecía mayor que el rey, pero tenía la espalda recta. Sus gestos en la cocina eran afilados y pulidos. Si se me permite el atrevimiento de comparar a la gente de este mundo con la de la Tierra, no hay muchos cocineros en la Tierra tan competentes como él. Practiqué las técnicas de cocina que me enseñó todos los días, y cuando tenía algo de tiempo libre, iba a la cocina y observaba a los otros chefs. Hice esto durante tres meses hasta que fui admitido oficialmente como chef de la corte real. Fue entonces cuando se produjo el segundo acontecimiento que cambió mi vida en este mundo. El rey, Hagan, Aisa, Isela y yo participamos en un pequeño banquete para celebrar mi ingreso. El bufé fue preparado por mis manos. Guiso de dendel, pollo relleno, sashimi, pollo al vapor marinado con algas, marisco al vapor de vino y, por último, un postre endulzado con arroz, melaza y leche. Exhibí los resultados de mi formación en la mesa del banquete incluyendo los platos más famosos de la capital. La fiesta fue más bien una prueba de graduación. Tanto el rey como Hagan asintieron satisfechos cuando probaron el guiso. Aisa cortó el famoso pollo relleno de Asilia por la mitad y le dio un bocado antes de recomendárselo a Isela. Observé cómo los labios de Isela se acercaban a regañadientes a la segunda mitad del pollo relleno con la esperanza de que no supiera mal. Teniendo en cuenta el hecho de que me ignoraba cada vez que la saludaba en los últimos tres meses, era seguro decir que me odiaba por alguna razón. Por suerte, mis preocupaciones resultaron ser inútiles. Isela se comió la segunda mitad del pollo relleno y alcanzó los otros platos, cautivada por el sabor. Solté un suspiro de alivio y dejé de lado mis preocupaciones, sumergiéndome por completo en la comida y la compañía. Al menos, hasta que se lanzó cierta bomba. “¿Recuerdas la vez que mi hermano y yo te encontramos en el desierto?”, me preguntó Aisa de repente. “Por supuesto. Es gracias a ti que estoy vivo y bien ahora”, respondí de manera informal, dándome cuenta rápidamente de que su pregunta sólo conducía a la cuestión real. “Una vez me preguntaste si te había dado algo de comer cuando estabas a punto de morir, ¿Verdad?”. “... Sí, lo recuerdo”. “Te dije que no te había dado nada, pero no es cierto. No debía hacerlo, pero yo mentí”. Mis ojos se abrieron totalmente con asombro. El sabor supremo que devolvía la vida a mi alma, el sabor que creía tener y que sólo podía probar en mis sueños, resultó ser real. Miré a todos los que rodeaban la mesa.Hagan ponía su habitual expresión rígida, mientras que el rey desplegaba una amplia sonrisa;Isela no tanto. Me dolía el pecho. Pregunté con cuidado, tratando de frenar el temblor de una terrible premonición que sentía a punto de llegar: “...Entonces, ¿Qué fue lo que me diste de comer?”. “Sangre. Mi sangre”. Tardé un segundo en registrar lo que ella me dijo. Entonces me mostró su muñeca, en la que noté una pequeña cicatriz. Me queme el cerebro intentando imaginar a Aisa cortándose la muñeca, alimentándome con su sangre y devolviéndome a la vida. Era increíble que ese sabor pudiera provenir de su sangre, de la sangre humana. “Hay una costumbre en Asilia en la que los padres prueban la sangre de sus recién nacidos para ver si son Sakla, siendo los Sakla niños que raramente nacen con una sangre de sabor extremadamente delicioso que se dice que revive incluso a los muertos. Aisa es exactamente uno de esos niños. Es una Sakla”. El rey Shayde aclaró mi confusión. No era algo fácil de creer, pero habiéndola probado en persona, naturalmente no podía negarlo. “Nunca probé mi sangre, pero me alegré mucho cuando me dijiste que era deliciosa, Kay”. Todavía recuerdo ese sabor vívidamente. “Se cree que los Sakla son regalos de Dios, y se crían en el palacio hasta que maduran”. ¿E-Ellos maduran...?” ¿Qué ocurre después de que “maduran”? Imaginé una respuesta plausible, pero aterradora, que no me atreví a pronunciarla. El rey adivinó lo que tenía en mente y no dijo ni una palabra como para afirmar mi suposición. Recordé mi conversación con Aisa cuando descubrí la cultura de su buffet funerario, el ganzara. ¿Podría ser que la expresión de tristeza que mostró ante mi actitud de rechazo no se debiera tanto a mi rechazo a su costumbre, sino a algo más... personal? “Hola, Kay”. Me giré para encontrar a Aisa mirándome a los ojos con una sonrisa brillante y alegre. “Quiero que... me conviertas en un manjar”. ![](/api/get-image/dabd5200-096a-4e31-96fe-647104f06a2e.webp/chapters/false)
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Tu sabor en mi lengua (Novela) Capítulo 8

Estás leyendo el capítulo 8 de Tu sabor en mi lengua (Novela), un novela. Kuria Kei, un chef que se esforzaba por abrir su primer restaurante nuevo en Tokio, se encontró en un desierto de otro mundo tras desmayarse en medio de los preparativos. Rescatado por Aisa, una chica que vivía en el… Este capítulo tiene publicado el 29 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Michi. Tu sabor en mi lengua (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.