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Leer Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

En una parte profunda de la mina, cerca de las cárceles que estaban destinadas a enjuiciar a todo tipo de personas había una gran cantidad de oficinas. Era un sub departamento de recursos humanos, el departamento de castigo. La gran cantidad de oficinas destacaban del resto incluso desde afuera, estaban mucho mejor construidas y reforzadas, en vez de utilizar el mismo material de la mina tenían paredes reforzadas de granito y estaban pulidas hasta el más mínimo detalle. La iluminación también era mucho mejor que en los pasillos y obviamente que las cárceles que estaban alrededor. Pero dentro de todo el complejo de oficinas había una que destacaba por sobre las demás, una oficina la cual tenía la puerta metálica y completamente reforzada, además era la única que poseía un logo en el centro de la puerta misma. El logo era el de una serpiente, similar al que poseían los agentes de castigo en la indumentaria. Era la oficina del jefe del departamento, Milovar Fritz, de la casa Fritz, aunque no era un miembro reconocido, ni de la línea principal de la casa era un noble del reino Boreal. Una figura importante sobre todo en las inmediaciones de las montañas Mirgan y del norte del reino Boreal. Un territorio donde la casa Fritz hacía de las suyas. Dentro de la oficina principal Milovar acababa de recibir un invitado no invitado, le estaban dando un reporte de último momento. “Jefe me reporto, Elira estaba en operaciones pero se demoró demasiado, incluyendo los retrasos esperados por inconvenientes” “Así que hicimos un chequeo rápido, una vez llegamos a la celda número 13 e inmediatamente notamos irregularidades ya que estaban las luces prendidas” “Al realizar una inspección de terreno, tanto el cuerpo del enjuiciado esclavo número 9.993.999 como el de Elira no se encontraban dentro ni cerca del lugar” “Esperando indicaciones a seguir” La persona que comunicaba se paró de manera recta y firme esperando indicaciones sin cambiar la dirección de su mirada. “Mmmm… desaparecidos… que extraño, ¿Hace cuanto no pasaba algo así?” “¿Recuerdas Alfa 11? Milovar de forma mesurada por primera vez le dirigió la mirada a la persona que tenía enfrente a quien llamaba alfa 11. Milovar tenía rasgos estándares, ojos oscuros, nariz algo curvada y una mandíbula normal, solo destacaba por una cosa, su pelo. Su pelo se deslizaba por la espalda, era muy largo teniendo en cuenta el estándar de los hombres, además era de color azulado palido, acercándose al blanco, el color caracteristico de la familia Fritz. “Si recuerdo señor, fue hace algunos meses, creo que fue hace cuatro, gracias a confabularse con el asistente se fugó y escondió dentro de las minas, fue pillado finalmente por falta de comida” “La dificultad se produjo por la cantidad de personas que hay dentro de la mina, además todos se parecen a todos, todos están en malas condiciones por lo que es fácil camuflarse” Milovar escuchó el informe mientras pensaba y recordaba el caso, lo había recordado superficialmente. “Si recuerdo, el chico Valentine fue de ayuda…” Murmuró entre dientes y golpeando con los dedos el escritorio en el que estaba apoyado. Producía una melodía como si tuviera todo el tiempo del mundo, no se tomaba muy en serio el caso. Después de un tiempo breve dio su veredicto. “Bueno no tenemos que reinventar la rueda, el equipo de alfa 2 se hará cargo, pero no molesten a alfa 2” “Pidanle ayuda al chico, a Zeff, si se niega simplemente díganle que es petición mía” “Solo es terco no tonto”. Agitando su mano ligeramente lo despidió para que arreglara la situación, aunque no le tomaba mucha importancia para él era inaceptable que hubieran errores bajo su jurisdicción. Haciendo una leve reverencia alfa 11 salió de la oficina e incluso antes de ir a buscar a sus compañeros, prefirió buscar primero a Zeff, además de que era solamente una persona siempre estaba en el mismo lugar. “Su habilidad me ahorrará muchos problemas, ojalá no me haga las cosas difíciles…” “Es una molestia tratar con todos ellos” Alfa 11 salió apresuradamente del complejo de oficinas aún así, no produjo ningún tipo de alboroto, se movía sigilosamente y habría que estar muy atento, como si esperaras algún tipo de emboscada para notar sus movimientos. Su nombre era Kevin, no poseía ningún apellido, solo tenía el nombre que le había dado el propio Milovar. Era una de las pocas personas en las que realmente confiaba, había subido desde lo más bajo y había llegado a ser lo que es hoy en día, por eso solo tenía un nombre. En poco tiempo ya se encontraba en el comedor común y se detuvo brevemente, escaneo por unos segundos los alrededores para ver si por casualidad Zeff había salido de su reclusión. El comedor seguía igual que siempre, en el fondo había largas mesas con bancas para sentarse, donde la gente llevaba su bandeja con comida para compartir algún tiempo con sus similares. Las personas iban de un lugar a otro, el ambiente a pesar de todo estaba animado, incluso algunos se lanzaban bolas de pan a sus compañeros que estaban distraídos. Cuando alguien recibía los impactos rápidamente se daba vuelta y comenzaba a gritar buscando al responsable, en ese momento todos levantaban los hombros ligeramente para indicar que no sabían y volvían a mirar su plato sin apartar la vista de él tratando de aguantar la risa. Parecía una obra de teatro de baja calidad aunque cargada de sinceridad. “Tch malditas ovejas” Viendo que no había nada de utilidad partió inmediatamente en su búsqueda hacia los túneles más profundos, de principio a fin nadie o casi nadie se había dado cuenta de su parada momentánea. Dándose cuenta que su parada anterior fue inútil no tomó más desvíos y fue hacia destino más seguro, la piedra donde siempre podías encontrarlo. Se desplazó apenas emitiendo sonidos en el aire usando un paso ligero, balanceando su centro de gravedad como si fuera un juguete y maniobrando cuando era necesario. En un par de minutos llegó a su destino, algunos metros antes de llegar bajo su velocidad y comenzó a caminar hacia Zeff que estaba meditando sobre una roca particular. Si alguien mirara desde fuera vería como alguien vestido de negro se acercaba hacia un joven que parecía inconsciente sobre una piedra. Justo cuando iba a tocar su hombro, este se detuvo porque inesperadamente le hablaron antes, a pesar de que no emitió sonidos al acercarse. “El grupo alfa, que sorpresa” “¿A qué debo su incólume presencia?” Aun con los ojos cerrados este comenzó a sonreír, todas sus palabras parecían ser sarcásticas. “No creo que esté de vacaciones, el exaltadisimo….” “No estoy para juegos hoy Zeff” De manera seca y sin caer en la provocación o cualquier tipo de artimaña que estuviera tratando de instalar, Kevin le respondió mirándolo a los ojos, dejando en claro que tenía asuntos pendientes. Cuando escuchó estas palabras por fin abrió los ojos y le dirigió la mirada por primera vez, aunque la sonrisa burlona no escapó de sus labios por ningún momento. “Tch, no eres divertido, aunque creo que ya lo sabes jajajaja” “Pero bueno, ¿Qué quieres?, más bien ¿Que FAVOR quieres?” Poniendo gran énfasis en una palabra en específico, recalcando las intenciones de la otra persona, Zeff se levantó tranquilamente esperando la respuesta. No parecía muy dispuesto pero estaba abierto a escuchar. “Haces sonar como si fuera algo malo, pero es la verdad” “Necesito que me ayudes a encontrar a alguien, más bien a dos personas, dos personas que desaparecieron hace poco, alrededor de 24 horas” Kevin no se guardó nada y despotrico todo de una, no quería proyectar una falsa cortesía. No hacía falta cuando se trataba con Zeff. “Personas ehh… ustedes creen que soy una brújula, que soy una especie de guia” “Y eso que no conocen los detalles de mi habilidad, jajajaja” “Nose si sentirme halagado o menospreciado” “Te seré sincero no me siento muy tentado, siempre es lo mismo, misiones así no me hacen mejorar” Meneando la cabeza de lado a lado Zeff que ya estaba frente a frente la balanceo por un momento con los ojos cerrados, estaba algo decepcionado. Le parecía aburrido. “Se lo que puedes sentir, pero es una petición de Milovar, se perdió un esclavo joven que recientemente fue detenido junto con un funcionario interno” “Es importante, situaciones como estas no se pueden dejar pasar porque dejan un precedente en el aire” “Una chispa puede iniciar un incendio” Con calma y serenidad continuó explicando pero en un tono más severo. Aunque no hacía falta porque en el momento que menciono la palabra esclavo joven Zeff inmediatamente pensó en alguien en particular. Pero no dejo que se notara, quería dejar encubiertas sus intenciones, así que pregunto a regañadientes, como si fuera solo por compromiso. “¿Ah sí?, haber dame algunos detalles más y podría pensarlo” El semblante de Kevin cambió de un momento a otro, curvo ligeramente los labios de su boca. “El esclavo pareciera estar cerca de cumplir 15 años, aunque no es muy seguro, ya sabes la información de gente así no se puede corroborar” “Destaca por ser alguien resiliente, no tiene una imagen degradada como los demás así que se podría decir que destaca del resto. De hecho estaba detenido por ese mismo motivo, ganó una residencia pero dejó de cumplir la cuota” “Tiene los ojos marrones, pelo castaño que le llega hasta los hombros y una complexión buena, esta en forma pero algo delgado, ya sabes un joven que se esfuerza” “Por otro lado la trabajadora interna, Elira…” Cuando pensaba seguir hablando Zeff ya tenía la imagen completamente clara, no quería más que sonreír de oreja a oreja, de hecho quería reírse en la cara de Kevin sin ninguna consideración, pero no lo hizo. Trató de mantenerse estoico, pero sus ganas eran más grandes, estaba feliz, había notado algo en el chico y parecía que no lo había decepcionado. (Siempre confíe en mis ojos,... En mis sentidos) “Esta bien Kevin acepto, acepto” “No sigas hablando por dios, me van a sangrar los oídos si te oigo explicar todo” “Lo haré pero me debes una y no acepto un no por respuesta” Comenzó a caminar hacia algún lugar sin escuchar ninguna indicación, mientras agitaba la mano que no reposaba sobre la espada que tenía en su cintura. “Oye estupido, todavía no te digo donde deberías buscar ni nada, ¿ A donde vas?” “¿No me digas que piensas buscar a ciegas?” Pero solo escucho una voz desde lejos que le contestaba con el mismo tono y carácter de siempre. “Vamos, ¿no dijiste que había estado detenido?, voy al departamento de castigo y a las cárceles no es muy difícil” “AJAJAJAJJA” Además de la risa se podía escuchar de fondo como crujían las piedras y las rocas con el pasar de la armadura. El tintineo característico que tenía un soldado al pisar con robustez el piso cuando daba sus pasos. Una forma completamente contraria a la que usaba alguien como Kevin. Mientras caminaba hacia el complejo Zeff comenzó a pensar en todo tipo de hipótesis, lo había tomado por sorpresa la noticia, no creía que tomaría acción tan pronto después de lo ocurrido la última vez. (Esta vez espero encontrar algo interesante…) (Sino tendré que delatarte jajaja) Con ese tipo de pensamientos Zeff comenzó la búsqueda de Atila, algo que tarde o temprano iba a poner patas arriba las minas en las colinas de Mirgan.
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Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 20

Estás leyendo el capítulo 20 de Transmutando Cadenas (Novela), un novela. A veces las acciones no se ven recompensadas y uno se pregunta para que seguir, para que actuar de buena fe. La vida de Edwar fue asi, estudio pero no encontro trabajo, busco amor y le devolvieron migajas, busco… Este capítulo tiene publicado el 4 de septiembre de 2026. Transmutando Cadenas (Novela) tiene 32 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.