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Leer Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 15 online gratis en español

Una vez terminada la emoción inicial Atila intentó calmarse para poder comenzar verdaderamente con el cultivo, la emoción era palpable así que trato de vaciar su mente de todos los pensamientos que eran innecesarios. Después de cinco minutos lo logró a medias pero aun así siguió adelante, no necesitaba estar completamente concentrado desde el principio, podía ir acumulando fuerzas durante todo el proceso. Enfocándose en el pequeño hilo que siempre estaba presente entre él y el mundo físico que lo rodeaba se concentró en él. Una vez establecido completamente el vínculo soltó los grilletes que tenía y comenzó a atraer energía desde todo el entorno que lo rodeaba. Como no tenía más que energía espiritual y fuerza del alma, comenzó a utilizar la fuerza de su alma para guiar la energía del mundo hacia su reino espiritual. La energía se filtró y comenzó a entrar en dicho reino metafísico, el reino se empezó a llenar de una sustancia blanca, pero si uno pusiera mucha atención vería pequeños destellos de colores, blanco, dorado, rojizo. La energía del entorno, del mundo, no tenía un color fijo sino que era una amalgama de propiedades, de infinitas mezclas, como si todas las cosas de la existencia vivieran dentro de ella. Hacia gran contraste con el entorno ya que el reino espiritual de Atila era completamente negro, sin nada a la vista, completamente desprovisto de vida, aire o cualquier tipo de sustancia pareciera estar muerto. En algún punto del espacio comenzó a aparecer una brisa de color blanco iridiscente, el flujo no era monstruoso pero era constante, cuando hubo suficiente sustancia esta comenzó a comprimirse en un mismo punto como si la gravedad le estuviera afectando. El fluido que al principio parecía una brisa terminó convirtiéndose en un líquido y después de cinco minutos del proceso por fin apareció un pequeño punto sólido. En este punto Atila ya estaba al final del camino solo le faltaba comenzar a hacer girar el cuerpo y habría completado su primera ronda de acumulación. Pero se detuvo un momento a tomar aire, aunque no se sentía tan cansado quería tomárselo con calma, el cuerpo ya estaba ahí y no desaparecería si no lo utilizaba. Así que se tomó sus segundos antes de comenzar con todo, esta vez con su energía espiritual que estaba intacta comenzó a inducir una rotación en el cuerpo. Lentamente comenzó a envolver todo el cuerpo y trato de darle una dirección, al principio no parecía responder pero con el tiempo el cuerpo empezó a dar un leve giro, así que no se rindió y al cabo de un minuto el cuerpo ya estaba girando. Lo hacía lentamente pero lo estaba haciendo, al mismo momento Atila sintió cierta tensión que no era mucha, pero sintió cierta tensión, era como si te echaran algo en los bolsillos no causaba ningún cambio pero sabías que estaba ahí. Atila siguió rotando el cuerpo, comenzó a girar a un metro por segundo, dos, tres, cinco y cuando alcanzó los diez metros por segundo se detuvo, le parecía suficiente para su primera vez. En ese momento dejó de concentrarse en el cuerpo y se detuvo un tiempo a ver todo el panorama, su reino, estaba cubierto de negro en todas las direcciones pero en algún lugar de la periferia había un punto blanco girando a su ritmo. Ocasionalmente generaba algún destello de luz que podía ser de cualquier color lo que le causó un orgullo inmenso, viendo que no había nada más interesante retrajo la mirada de su conciencia y volvió a la realidad. Levantó levemente la cabeza y miró hacia donde estaba la puerta, a pesar de estar a oscuras sabía que estaba ahí. Cuando lo hizo una gota de sudor se deslizó por su cara y cayó hacia el piso, algo de fatiga había sentido en su primera sesión de cultivo. (“Se que no me puedes escuchar viejo, pero lo conseguí”) (“.....”) (“Baaaahh, los viejos como siempre tomando la siesta”) Atila tuvo un par de pensamientos sarcásticos antes de volver a la tranquilidad y empezó a mirar lo que había a su alrededor, pero rápidamente se aburrió, no había nada, solo oscuridad y una gran cantidad de cadenas. Le bastaron quince minutos para resoplar de aburrimiento, así que justo cuando estaba pensando en volver a cultivar la puerta crujió y comenzó a abrirse lentamente. Entró una persona con un carrito de metal proporcionando algo de luz, la persona pasó por el marco de la puerta antes de detenerse y prender las luces con su mano hábil. Cuando la luces se prendieron se pudo ver la ropa que llevaba puesta, un conjunto azul marino con el bordado de una serpiente. Era la misma mujer de siempre, de pelo castaño y ojos café, le traía la comida otra vez, aunque ahora parecía más animada ya que comenzó a hablar apenas estuvo en frente de Atila. “Otra vez despierto, si no duermes no podrás recuperarte rápido” Los ojos de Atila se iluminaron brevemente, tenía ilusión pero rápidamente se esfumo, no confiaba en la mujer por mas que fuera amable con el. Aun así contesto porque estaba algo aburrido y además no se trataba de tema sensible, no veía problema con eso, estaría en guardia. “El ambiente no es que colabore mucho que digamos” Le respondió sarcásticamente mientras hacían por primera vez contacto visual. La mujer se sorprendió momentáneamente, pero salió del estupor rápido, mantuvo el contacto visual por un momento perdida en los negruzcos ojos de Atila. “Eso es verdad, pero hay que hacer el intento” le sonrió amistosamente como siempre y comenzó a desempacar las cosas del carro para alimentar a Atila. Este la siguió mirando sin ningún escrúpulo, ya que había hecho contacto no pensaba desperdiciar la oportunidad, era una especie de experimento para el. Hace mucho tiempo que no hablaba con alguien más, o por lo menos alguien material, que tuviera ojos. La mujer en poco tiempo terminó de ordenar todo y levantó el plato para comenzar a darle bocados a su paciente, se dio media vuelta y hundió la cuchara en el plato, sopló un par de veces y la acercó a la boca de Atila. “Esta vez es charquicán, esta bueno pruébalo” Incluso antes de que respondiera ya estaba metiendo la cuchara en la boca de Atila, así que este no pudo más que abrir y saborear la comida. La comida no estaba muy caliente así que no se demoró en tragar, Atila le dio el visto bueno desde el primer bocado, aunque este no era muy exigente con la comida, había aprendido a comer de todo. Después de un rato cuando ya se estaba acabando la comida del plato, apenas terminó el bocado y antes de tomar otro preguntó inocentemente mientras miraba a los ojos a la mujer. "¿Tienes un nombre?” Después de pronunciar esas palabras tomó el bocado que estaba listo desde antes y mastico la comida mientras seguía mirando a la mujer y analizando su reacción. Esta no se puso nerviosa ni nada y respondió con calma antes de seguir alimentando a su paciente. “Elira asi me llamo” Respondió la mujer aunque de manera un poco fría, no lo demostro visualmente pero Atila era bueno leyendo a las personas, así que se dio cuenta. Como ese era el caso solo asintió, era algo obvio ya que ni siquiera le preguntó de vuelta. Rápidamente se termino todo, Atila acabó su plato y Elira empacó sus cosas apagando las luces y saliendo por la única puerta que había en la habitación. Todo volvió a ser oscuro y la soledad se hizo presente, Atila no le dio muchas más vueltas y cerró sus ojos quería descansar brevemente. Quería reposar un tiempo antes de volver al cultivo, en estos momentos lo más importante para él era sorprender a Alphonse cuando volviera de su siesta. Quería cultivar lo máximo posible e intentar retrasar su curación para ganar aún más tiempo. Estuvo cerca de media hora simplemente existiendo dentro de la habitación antes de comenzar nuevamente. Las cadenas vibraron un momento ante el repentino movimiento y Atila comenzó a concentrarse nuevamente, esta vez ya contaba con algo de experiencia así que el vínculo se estableció un poco más fácil. De inmediato el flujo comenzó a viajar hasta el reino espiritual de Atila y éste comenzó a llenarse de una bruma blanca, una especie de niebla de la cual salían destellos de colores esporádicamente. Atila guió esta bruma hacia el único punto blanco que había en el cielo negro que era su mar espiritual, cuando la niebla llego a las cercanías del cuerpo este rápidamente comenzó a succionar la energía que contenia y comenzo a agrandar su tamaño. Con el aumento de tamaño la rapidez del giro bajó por lo que Atila tuvo que regular la situación, aumentando el tamaño y luego aumentando la rotación, así sucesivamente. Después de cinco horas de cultivo el cuerpo celeste que comenzó siendo un punto en el espacio terminó siendo una bolita de dos centímetros de radio que giraba a la misma velocidad anterior. Después de la sesión de cultivo estaba exhausto, había usado demasiada energía espiritual y fuerza del alma desde que comenzó. Por lo que en medio de la madrugada simplemente cayó en un sueño profundo. Su primer sueño después de una sesión de cultivo. También su primer paso hacia la ascensión. Nadie iba a saber las consecuencias de lo ocurrido, y si alguien le hubiera sabido más de alguno hubiera intentado detener este suceso.
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Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 15

Estás leyendo el capítulo 15 de Transmutando Cadenas (Novela), un novela. A veces las acciones no se ven recompensadas y uno se pregunta para que seguir, para que actuar de buena fe. La vida de Edwar fue asi, estudio pero no encontro trabajo, busco amor y le devolvieron migajas, busco… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026. Transmutando Cadenas (Novela) tiene 32 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.