Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿El primer piso de la Pagoda Prisión del Cielo?"
"Así es". La mujer vestida de rojo asintió: "Esta Pagoda Prisión del Cielo cuenta con siete pisos en total, ¡y en cada uno de ellos permanece encarcelado un experto inigualable!".
"¿Un experto inigualable? ¿Qué tan fuerte?", inquirió Ye Tianci.
La mujer vestida de rojo sonrió levemente y explicó: "Pongámoslo de esta forma: el rincón donde te encuentras se llama Ciudad Liuyun, y por encima de ella está Qingzhou".
"A la inmensa Qingzhou, esta hermana mayor la destruiría con un chasquido de dedos", aseguró con total convicción.
"¡¿Tan poderosa?!". Ye Tianci se quedó estupefacto. Jamás imaginó que la mujer frente a sus ojos albergara semejante poder colosal.
"En ese caso, ¿podría la hermana mayor hacerme un favor?", preguntó Ye Tianci con suma cortesía.
"¿Qué favor?"
"Ayúdame a aniquilar al clan Cai de Ciudad Liuyun", soltó Ye Tianci de inmediato.
"Lo lamento, pero tu hermana mayor no puede hacer eso", negó con la cabeza entre risas.
"¿Ah? ¿No puedes?". Ye Tianci se quedó perplejo: "Hace un segundo presumías de poder borrar Qingzhou con un chasquido, ¿y ahora resulta que no puedes? Me parece que estabas fanfarroneando, ¿verdad?".
"¡¿Quién está fanfarroneando?!".
Al oírlo, la mujer abrió sus hermosos ojos de par en par: "Encarcelada... ¿Acaso no entiendes el significado de estar encarcelada?".
"¡Esta hermana mayor está atrapada dentro de esta Pagoda Prisión del Cielo y no puede salir!".
"Ah, ¿así están las cosas?", dijo Ye Tianci rascándose la cabeza. "Fui imprudente".
"Sin embargo..."
"¿Quieres que esta hermana mayor salga?", preguntó de pronto la mujer de rojo, mirándolo fijamente con una repentina chispa de astucia en los ojos.
"Por supuesto...". Las palabras de Ye Tianci se interrumpieron antes de terminar la frase: '¿Por qué siento que algo no cuadra?'.
'Si puede salir o no, ¿por qué tendría que preguntarme si yo quiero? A menos que...', meditó Ye Tianci para sus adentros.
"Habla, ¿por qué te detuviste?", insistió ella con una evidente pizca de impaciencia.
"Ya no quiero", sonrió Ye Tianci con serenidad.
"Tú... mocoso insolente...". El bello rostro de la mujer se tiñó de indignación, visiblemente exasperada.
Ye Tianci rio por lo bajo: "¿Qué pasa? ¿Acaso la hermana mayor se ha molestado?".
"Hmph". La mujer resopló con desdén: "Pensé que el que había entrado era un pobre tonto; quién diría que resultarías tan astuto. ¡No caíste en la trampa!".
Ye Tianci replicó: "Porque acabas de decirme que soy el amo de esta Pagoda Prisión del Cielo, mientras que tú estás prisionera aquí dentro".
"Sin mi consentimiento, me temo que no tienes forma de cruzar las puertas de esta pagoda. Hermana mayor, ¿me equivoco?".
"Vaya, mocoso, sí que resultaste despierto". La mujer de rojo esbozó una leve sonrisa: "No te equivocas en nada. En efecto, estoy confinada en esta pagoda. Sin la autorización del señor de la torre, jamás podré abandonar este sitio".
"No obstante, ya que estás aquí, si no accedes a liberarme... ¡entonces acabaré contigo...!", amenazó ella, adoptando una postura intimidante.
Apenas cayeron sus palabras, la atmósfera en todo el espacio del primer piso se convulsionó por completo; una aterradora presión descendió en el acto, sofocando a Ye Tianci al punto de casi dejarlo sin aliento.
Aun así, en su rostro no se vislumbró el menor indicio de temor. Por el contrario, sonrió con tranquilidad una vez más: "¿Matarme? Hasta donde sé, esta Pagoda Prisión del Cielo es mi territorio. Si pretendes acabar conmigo en mis propios dominios, me parece que no lo tendrás nada fácil, ¿no es así?".
"¡Tú, tú, tú...!".
Al escuchar la respuesta, la mujer de rojo pateó el suelo, rabiando de coraje: "¡Qué aburrido! ¡Esto no tiene ninguna gracia!".
"Creí que recibiría a un ingenuo, pero saliste demasiado despierto... ¡Esta señora ya no juega!".
Con esas palabras, la colosal presión se evaporó en un suspiro, devolviendo al primer piso a su absoluta calma.
La rabieta infantil de Yue Ji le arrancó una media sonrisa a Ye Tianci. Se encogió de hombros, se giró hacia ella y preguntó: "Siendo así, ¿los expertos recluidos en los pisos superiores también están encerrados aquí como tú?".
"¿Por qué tendría que decírtelo? ¡Esta señora no te revelará absolutamente nada!", replicó Yue Ji haciendo un puchero cargado de arrogancia y coquetería.
"..." Ye Tianci se quedó sin palabras ante semejante actitud, pensando para sí: 'Un monstruo viejo que ha vivido miles de años, ¿y todavía tiene los berrinches de una niña pequeña?'.
No obstante, acababa de confirmar un hecho crucial: dentro de los límites de la pagoda, por muy descomunal que fuera el poder de Yue Ji, ella era incapaz de hacerle daño.
"Piénsalo bien. ¿De verdad no vas a decírmelo?".
"Tal vez, si me pillas de buen humor, me decida a dejarte salir", la tentó Ye Tianci a propósito.
"¡¿De verdad?!".
Yue Ji se iluminó de gozo al instante: "Así es. Los expertos de los otros pisos también fueron aprisionados aquí por la Pagoda Prisión del Cielo. A menos que cuenten con tu consentimiento explícito, ellos, al igual que yo, jamás podrán salir de esta torre".
'Tal como sospechaba...', murmuró Ye Tianci en su fuero interno. Sus deducciones eran correctas: ¡esta bendita pagoda mantenía enjaulados a siete monstruos aterradores!
"Salvo..."
Mientras Ye Tianci reflexionaba en silencio, Yue Ji interrumpió la calma.
"¿Salvo qué?", inquirió él.
"Salvo la que se encuentra en el séptimo piso...".
"¡Ella no está sujeta a ninguna restricción y puede entrar o salir de la Pagoda Prisión del Cielo a su entera voluntad...!".
"¿Eh?". Ye Tianci se sorprendió: "¿El séptimo piso? ¿Quién es la persona del séptimo piso?".
"Cuanto más alto el piso, más aterrador es el poder del prisionero. Y la señora del séptimo piso es más poderosa que todos nosotros juntos", susurró Yue Ji con misterio.
La mirada de Ye Tianci se tornó solemne: "¿Quién es ella? ¿Y por qué tiene la libertad de entrar y salir a su antojo?".
Yue Ji rio con desenfado: "¿Y a ti qué te incumbe? Con tu mísero nivel actual, ni siquiera eres capaz de subir al segundo piso y ya te preocupas por la del séptimo... De verdad te gusta meter las narices donde no te llaman".
"¿Ni siquiera puedo subir al segundo piso?".
Ye Tianci parpadeó, desconcertado. Examinó los alrededores y, en efecto, no encontró rastro alguno de escaleras o accesos que condujeran al siguiente nivel.
"Pues claro. La Pagoda Prisión del Cielo tiene sus propias restricciones; únicamente al alcanzar cierto nivel de cultivo se te permite seguir subiendo. ¡Tú, que ni siquiera has llegado formalmente al Reino Templado Corporal, mejor ni te hagas ilusiones!".
Las palabras de Yue Ji eran punzantes, pero Ye Tianci ni se inmutó; se limitó a preguntar con serenidad: "¿Aún quieres salir o no?".
"¿Me dejarás salir?". Los ojos de Yue Ji brillaron con intensidad.
Ye Tianci contestó: "Depende de mi humor. Si estoy de buenas, tal vez acepte dejarte libre".
"¡¿De verdad?!". Al oírlo, la actitud de Yue Ji dio un giro de ciento ochenta grados. Se abrazó al brazo de Ye Tianci con zalamería y coquetería: "¡Ay, mi hermanito Tianci es el mejor y el más apuesto de todos! Hermanito Tianci, apiádate de mí y déjame salir, ¿quieres? ¡Cuando estemos afuera te compraré muchos dulces!".
"No", declinó Ye Tianci sin titubear.
"¡Tú...!".
La hermosura sin par de Yue Ji se descompuso al instante, clavándole una mirada cargada de resentimiento:
"¡Hmph! ¡Si no salgo, pues me da igual! ¡Al fin y al cabo ya llevo varios miles de años encerrada aquí dentro!".
"¿Te rindes tan rápido?", sonrió Ye Tianci. "Habiendo estado atrapada durante milenios, creí que tendrías mucha más paciencia".
Yue Ji le lanzó una mirada fulminante: "¡Esta hermana mayor no sabe adular a nadie, así que ni sueñes con que te complazca!".
Ye Tianci sonrió: "No necesito que me complazcas. ¡Basta con que me enseñes a cultivar!".
"¡¿De verdad?!". Sus hermosos ojos volvieron a resplandecer.
Ye Tianci afirmó: "La palabra de un caballero no se deshace ni con cuatro corceles".
"¡Eso está hecho! ¡Al fin y al cabo, solo se trata de enseñarte a cultivar!", festejó Yue Ji con alivio.
Sin embargo, tras pensarlo un segundo: 'Un momento... esto no está bien...'.
'¿Acaso no es esto complacerlo?'.
'¡Esta señora ha vivido miles de años, ¿cómo es posible que un mocoso imberbe la tenga tan acorralada y a su merced?!'.
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 9 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 14 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.