Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 37 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Por qué motivo?", preguntó Ye Tianci enarcando las cejas con desconcierto: "Hace unos días, la hermana Yue no dejaba de quejarse a diario exigiendo salir al mundo exterior; ¿cómo es que de pronto cambiaste de parecer?"
"¡Ay~!", suspiró Yue Ji acomodándose la túnica roja: "Eso era porque tu hermana mayor llevaba miles de años atrapada en soledad dentro de esta Pagoda Prisión del Cielo, ¡estaba a punto de morirme de aburrimiento!"
"Pero ahora las cosas son distintas; te tengo a ti para hacerme compañía y distraerme, ¡mi vida es mucho más entretenida!"
"¿Solo por eso?"
"Por supuesto, esa es apenas una de las razones", sonrió Yue Ji con una mirada chispeante: "La otra es que esta hermana arde en deseos de presenciar con sus propios ojos hasta qué alturas descomunales puede ascender un portador del legendario Físico Divino Primordial del Dao..."
"La hermana Yue puede estar tranquila: Tianci jamás la decepcionará", respondió Ye Tianci con expresión solemne y resuelta.
"¡Excelente!", asintió Yue Ji complacida.
"Sin embargo, antes de continuar, hay varias dudas que desearía consultar con la hermana Yue".
"Pregunta lo que quieras", lo animó ella con una sonrisa afable.
Ye Tianci guardó silencio un instante y comenzó a relatar con seriedad: "Desde el momento en que recuperé la lucidez mental, hay ciertas incógnitas que no han dejado de atormentarme".
"En realidad, yo no crecí en la familia Ye desde niño. Fue mi señora Liu Feiyan quien me encontró desamparado en el exterior y me acogió hace seis años; por aquel entonces, yo debía tener unos trece o catorce años. Además, según me han dicho, no nací sumido en la demencia; mi estupor comenzó precisamente a esa edad".
"No obstante, por alguna extraña razón, soy completamente incapaz de recordar nada previo a ese suceso..."
"¿Quiénes fueron mis verdaderos padres biológicos? ¿Y de dónde provinieron este Físico Divino Primordial del Dao y la Pagoda Prisión del Cielo que reposan en mi ser...?"
Yue Ji sacudió despacio la cabeza: "De todas esas preguntas, solo estoy en posición de responderte a una: la naturaleza del Físico Divino Primordial del Dao".
"Según las leyendas inmemoriales, este físico proviene del mítico Clan Daogu. Dicha constitución no es algo con lo que cualquiera pueda nacer; es un despertar sumamente insólito en los anales del cosmos: pueden transcurrir mil, diez mil o incluso cien mil años sin que aparezca un solo descendiente capaz de despertar semejante linaje supremo".
"¿El Clan Daogu?", murmuró Ye Tianci, con la mirada perdida en la confusión.
"Así es", confirmó Yue Ji: "El Clan Daogu fue una estirpe legendaria que alcanzó un esplendor colosal hace decenas de miles de años; si todavía existe en algún rincón de los planos estelares, es algo que esta hermana desconoce por completo".
"Comprendo...", asintió Ye Tianci mientras una leve sombra de melancolía cruzaba sus ojos. Enseguida prosiguió: "¿Y qué hay de la Pagoda Prisión del Cielo? ¿Cómo terminó este artefacto sellado dentro de mi cuerpo?"
Yue Ji negó nuevamente con un ademán de impotencia: "Respecto a eso, tampoco tengo la menor idea".
Ye Tianci inquirió extrañado: "¿Acaso la hermana Yue no lleva encerrada en esta torre miles de años? Ahora puedes percibir lo que ocurre en el exterior; ¿no viste nada antes de que yo recuperara la conciencia?"
"No", aclaró Yue Ji: "Antes de que la Pagoda Prisión del Cielo reconociera formalmente a su nuevo amo, mi percepción estaba confinada estrictamente a los límites de este primer piso. Todo lo que ocurría afuera me resultaba invisible e inaudible..."
"Fue únicamente el día en que la torre te reconoció como su dueño, el mismísimo día en que recuperaste la cordura, cuando comencé a percibir gradualmente los ecos del mundo exterior".
"Ya veo...", musitó Ye Tianci en un susurro pensativo: "Creí que habiendo permanecido aquí durante milenios, la hermana Yue podría desentrañar el enigma de mis orígenes".
De pronto, un pensamiento cruzó por su mente y alzó la mirada hacia el techo abovedado: "Por cierto... ¿qué hay de los mayores recluidos en los pisos superiores?"
Yue Ji respondió con naturalidad: "Ellos se encuentran en la misma condición que yo: prisioneros encadenados a esta pagoda. Lo que esta hermana ignora, ellos tampoco tendrán forma de saberlo".
"Sin embargo... existe una excepción", añadió Yue Ji de súbito, fijando sus ojos bermellones en el muchacho.
Ye Tianci se sobresaltó: "Hermana Yue... ¿te refieres a la persona que reside en el séptimo piso?!"
"Así es", asintió ella con gravedad: "Ella es completamente distinta a los seis restantes que estamos atrapados aquí. Para ella, los confines de la Pagoda Prisión del Cielo no representan prisión alguna; entra y sale a su entera voluntad. Si alguien en este universo conoce el secreto de tus verdaderos orígenes... ¡sin duda alguna es ella!"
"¿Eso significa que puedo ir a preguntarle?", exclamó Ye Tianci con renovada esperanza.
No obstante, la desazón volvió a invadirlo al instante: "Pero... ¿cómo diablos subo hasta el séptimo piso?"
El joven se sintió desorientado una vez más. Aunque ostentaba el título de amo de la Pagoda Prisión del Cielo, hasta el día de hoy el único territorio que podía pisar era el primer piso donde habitaba Yue Ji; ni siquiera tenía acceso al segundo nivel, ¡mucho menos a la cúspide del séptimo!
Yue Ji giró grácilmente sobre sus talones, haciendo que los pliegues de su vestido carmesí trazaran un arco llameante en el vacío, y sentenció: "A lo largo de eones incontables, la Pagoda Prisión del Cielo solo ha respondido ante el poder absoluto. Aunque lleves la marca de su dueño, necesitas volverte infinitamente más fuerte para ganar el derecho de escalar nivel por nivel; únicamente entonces podrás desvelar el misterio de tu nacimiento".
"Volverme infinitamente más fuerte...", repitió Ye Tianci para sus adentros, clavando una mirada profunda en la insondable oscuridad que se alzaba sobre sus cabezas.
"¡Oye, viejo cascarrabias del piso de arriba!", gritó de pronto Yue Ji alzando la voz con desparpajo hacia la bóveda superior.
Ye Tianci se quedó pasmado: "¡¿La hermana Yue puede comunicarse directamente con el mayor del segundo piso?!"
Yue Ji sonrió con picardía: "¡De vez en cuando intercambiamos un par de palabras!"
Ye Tianci parpadeó perplejo; los misterios de esta pagoda superaban por completo cualquier comprensión terrenal.
Al notar que el silencio persistía en las alturas, Yue Ji frunció el ceño y reclamó con coquetería autoritaria: "¡Viejo sordo, responde de una vez! ¡Por lo menos muestra un poco de respeto por esta dama!"
Ambos aguardaron en silencio con la vista fija en las sombras superiores.
De pronto, una voz decrépita, cavernosa y sumamente extraña resonó desde la inmensidad del segundo piso:
"¿Qué alboroto traes ahora... chicuela Yue...?"
¡El corazón de Ye Tianci dio un vuelco estremecedor!
Aquella voz sonaba áspera, gastada por el paso de milenios, pero cargaba una opresión sofocante capaz de aplastar el alma de un cultivador común.
Yue Ji levantó el rostro hacia la penumbra y demandó sin rodeos: "Viejo fósil, dinos una fecha certera: ¿cuándo podrá este muchacho subir a tu segundo piso?"
La voz ronca y pausada flotó lentamente desde las alturas: "Je, je, je... chicuela Yue, en todos estos siglos jamás te vi tan impaciente..."
"No soy yo quien tiene prisa, es él", replicó Yue Ji colocándose una mano en la cintura y señalando al muchacho.
"¿Oh? Conque esas tenemos... ¿resulta que el emperador no tiene prisa, pero el eunuco está que arde de desesperación? Je, je, je..."
Una carcajada sorda y burlona acompañó las palabras del anciano.
Yue Ji bufó con molestia infantil: "¡Eunuco será tu abuela, vejestorio insolente! ¡Habla claro de una vez y déjate de rodeos!"
"Je, je, je..."
"Cuando su cultivo alcance el Reino de las Diez Mil Leyes... la entrada hacia el segundo piso se abrirá por sí misma...", dictaminó la voz milenaria antes de disiparse en el vacío.
Yue Ji torció el gesto con fingido disgusto: "¿Costaba tanto responder desde el principio? Estos viejos momificados verdaderamente son insoportables~".
Acto seguido, se volvió hacia Ye Tianci: "¿Escuchaste bien, mi pequeño Tianci? ¡En cuanto alcances el Reino de las Diez Mil Leyes, tendrás las puertas abiertas hacia el segundo nivel!"
"El Reino de las Diez Mil Leyes...", murmuró Ye Tianci consternado: "He oído que dicho reino representa la cúspide absoluta a la que puede aspirar un cultivador terrenal... ¿Cuánto tiempo me tomará alcanzar semejante cima?"
"¿La cúspide?", Yue Ji curvó los labios con infinito desdén: "Esa es la cúspide según las fábulas de este modesto rincón del mundo. Para esta abuela, ¡el Reino de las Diez Mil Leyes apenas califica como el umbral de entrada al cultivo verdadero!"
"¿Apenas la entrada...?", Ye Tianci sonrió con una mezcla de asombro e incredulidad.
Yue Ji rió con orgullo: "Portas el Físico Divino Primordial del Dao, ¿a qué le temes? ¡Dedícate a entrenar sin descanso y listo!"
"Además, debes saber algo crucial: tus siete canales profundos estaban completamente destrozados. Con las capacidades actuales de esta hermana, únicamente pude restaurar el primero de ellos; la regeneración de los seis canales restantes dependerá del poder de los vejestorios de los pisos superiores".
"No obstante, este único canal profundo completo es más que suficiente para tus necesidades actuales. ¡Regresa a tu mundo y entrénalo al máximo!"
"Tianci lo comprende perfectamente".
Ye Tianci asintió con solemnidad y, concentrando su pensamiento, emergió del artefacto místico para reaparecer sentado sobre el lecho de madera de su cabaña.
Cerró los ojos y ejecutó un ciclo de respiración y absorción de Qi. De inmediato, una corriente cálida y vigorosa brotó desde su dantian, recorriendo con fluidez desbordante el canal profundo recién refundido.
Sintió que la circulación de la energía espiritual en su interior era infinitamente más límpida y poderosa; cada inhalación parecía entrar en perfecta resonancia con las leyes del cielo y la tierra.
'¡Excelente! ¡El cuello de botella ha desaparecido; finalmente puedo quebrar las barreras y avanzar de reino...!'
Una chispa de determinación inquebrantable ardió en los ojos de Ye Tianci:
'Tarde o temprano desentrañaré el enigma de mis orígenes familiares... Pero ahora, mi objetivo inmediato es aplastar a todos en el Gran Torneo dentro de dos meses y reclamar a Su Qingyue como mi compañera marcial...'
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 37 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.