Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 27 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Ye Tianci no se molestó en responder. Se limitó a clavar sus pupilas en Wang Hu desde lo alto, interrogándolo con una frialdad inquisitiva: "¿Quién los envió?"
El incidente resultaba a todas luces sospechoso: apenas llevaba medio día en la Secta Qingxuan y estos tres maleantes habían acudido con una precisión milimétrica a buscarle problemas directamente a su cabaña. Era imposible no sospechar que alguien movía los hilos entre las sombras.
"¿Qué? ¿Quién nos envió de qué?", los ojos de Wang Hu giraron en todas direcciones con un temblor inocultable en la voz, evidenciando de inmediato su mala conciencia.
Ye Tianci dejó escapar un bufido gélido. Aunque Wang Hu no abrió la boca para confesar, las expresiones de su rostro fueron más que elocuentes para deducir la verdad.
Él era un recién llegado a la secta y jamás había tenido rencillas con nadie, a excepción de una persona: con ocho o nueve probabilidades de diez, la responsable detrás de este ataque no era otra que esa arpía rencorosa de Zhao Mei'er.
"¡Hermano Tigre, hermano Tigre! ¿Se encuentra bien?", los dos secuaces corrieron atropelladamente a socorrer a Wang Hu, ayudándolo a incorporarse a duras penas mientras encaraban a Ye Tianci con amenazas huecas: "¡Nuestro hermano Tigre es el mandamás oficial de la facción de Ciudad Liuyun! ¡Sin la protección del hermano Tigre, prepárate para que los matones de otras ciudades te hagan pedazos dentro de la secta!"
"¿El mandamás...?", una leve sonrisa cargada de burla se dibujó en la comisura de los labios de Ye Tianci; aquel pomposo título le pareció un chiste ridículo.
Wang Hu se sujetó el pecho magullado y logró ponerse en pie con el rostro pálido como la cera: "¿Acaso creen que un rasguño puede derribarme?"
El secuaz larguirucho susurró con pavor al oído de su jefe: "Hermano Tigre, este mocoso es un demonio intratable... ¿No sería mejor retirarnos por ahora?"
Wang Hu apretó los dientes, clavándole una mirada cargada de frustración y odio a Ye Tianci antes de ordenar entre dientes: "¡Vámonos, retirada...!"
Dicho esto, los tres dieron media vuelta con la intención de escapar del patio a toda prisa.
"Deténganse".
Sin embargo, en ese preciso instante, una voz sepulcral resonó a sus espaldas, helándoles la médula ósea.
El corazón de Wang Hu dio un vuelco. Volviéndose con rigidez hacia Ye Tianci, preguntó con voz crispada: "Ye Tianci, ¿qué más quieres?"
Ye Tianci los contempló con ojos desprovistos de toda calidez: "¿Acaso les di permiso para marcharse?"
"¡Tú...!", el semblante de Wang Hu se tornó lívido mientras gotas gruesas de sudor frío le escurrían por las sienes. Forzando una postura erguida para aparentar un valor que no sentía, increpó: "¡Ye Tianci, no tientes a tu suerte! ¡Solo vinimos a velar por el bienestar de un paisano recién llegado! ¡¿Qué más pretendes sacar de esto?!"
"¿Velar por un paisano?", los ojos de Ye Tianci despidieron un destello despiadado: "En primer lugar, dejarán este patio exactamente en el mismo estado en que lo encontraron antes de patear mi puerta".
"Y en segundo lugar: entreguen todas las piedras espirituales y los objetos de valor que lleven encima".
"¡¿Qué?!", Wang Hu clavó sus pupilas encendidas en Ye Tianci, con una rabia volcánica ardiéndole en el pecho que no se atrevía a desatar por puro terror.
"¿Qué pasa? ¿Tienes alguna queja?", Ye Tianci barrió al trío con una mirada cargada de absoluto desdén.
"No... ninguna objeción...", Wang Hu terminó claudicando miserablemente. Pese a la humillación insoportable, ante la sobrecogedora presión física de Ye Tianci no le quedó más remedio que tragar su orgullo.
Volviéndose hacia sus dos subordinados, rugió con amargura: "¡Saquen todo lo que tengan de valor encima...!"
"Sí... sí, hermano Tigre...", los dos lacayos temblaron como hojas al viento, apresurándose a vaciar sus faltriqueras: un puñado considerable de piedras espirituales y diversas piezas de joyería quedaron amontonadas en el suelo.
"¡Ya está todo ahí!", gruñó Wang Hu con los puños crispados.
"¿Y lo tuyo?", inquirió Ye Tianci sin concederle un milímetro de tregua.
Apretando los dientes con tanta fuerza que casi los pulveriza, Wang Hu llevó sus dedos temblorosos a su cinto: "¡Te lo daré... te lo daré todo...!"
Acto seguido, extrajo su propia reserva de piedras espirituales junto a dos manuales marciales encuadernados en piel, arrojándolos a los pies de Ye Tianci.
"Reparen los destrozos y lárguense".
Ye Tianci dictó la orden con frialdad y procedió a recoger el botín.
'Cuánta riqueza...', murmuró el joven para sus adentros al sopesar los minerales brillantes.
A pesar de ser simples sirvientes de la montaña trasera, la cantidad de piedras espirituales que cargaban era considerable; sin duda alguna, era el fruto de meses extorsionando sistemáticamente a los novatos que ingresaban a la secta.
"¡Apúrense a levantar esa pared!", masculló Wang Hu a sus dos esbirros, señalando el muro de ladrillos que se había derrumbado bajo su propio cuerpo.
Con semblantes tan amargos como si hubieran masticado inmundicia, los tres maleantes se afanaron a toda prisa en reconstruir la cerca y ordenar el patio antes de huir despavoridos hacia el sendero en sombras.
Tras la partida de los intrusos, la paz volvió a reinar en el pequeño recinto.
Ye Tianci tomó asiento en un banquillo de piedra y se dispuso a examinar con detenimiento los dos pergaminos arrebatados a Wang Hu.
Uno de ellos llevaba por título los Pasos del Cazador del Viento, mientras que el otro correspondía al Puño del Tigre a la Carga; ambos manuales pertenecían a la categoría de artes marciales de rango Amarillo de nivel medio.
"Vaya, vaya, tu fortuna no está nada mal: apenas en tu primer día de ingreso ya te hiciste con dos manuales de combate".
En ese momento, la voz cantarina de Yue Ji resonó en la conciencia de Ye Tianci.
"Hermana Yue", sonrió el joven con cierta modestia: "Por desgracia, solo se trata de dos modestas técnicas de rango Amarillo".
Yue Ji rió suavemente: "Aunque pertenezcan al rango Amarillo, resultan ser justo lo que necesitas con mayor urgencia en este instante. Tu base de cultivo permanece estancada en la cima del Reino Apertura de Meridianos; dominar un par de técnicas marciales elevará drásticamente tu capacidad combativa, permitiéndote plantarle cara con holgura incluso a adversarios situados en el Reino Condensación de Qi".
"¿De verdad?", los ojos de Ye Tianci brillaron con entusiasmo: "He oído que la mayoría de los discípulos del patio exterior se encuentran en el Reino Condensación de Qi. Si logro derrotar a cultivadores de ese calibre, ¿no significaría que pronto podré clasificar al patio exterior y hacerme con la Médula de Jade del Corazón Terrestre?"
"¡Por supuesto! ¿Acaso esta hermana te engañaría?", replicó Yue Ji con una sonrisa de suficiencia: "Además, observé con atención aquel Puño del Tigre a la Carga que utilizó Wang Hu hace unos momentos".
"Esa técnica guarda una enorme similitud con el legendario Puño Sísmico de la Montaña; sin embargo, no es más que una burda y patética imitación, carente por completo del poderío demoledor y dominante que ostenta el arte original".
Ye Tianci reveló un destello de avidez en la mirada: "¿El Puño Sísmico de la Montaña? El nombre destila una ferocidad imponente... ¿Acaso la hermana Yue sabe cómo ejecutarlo?"
"¡Has acudido a la maestra indicada! ¡Esta hermana verdaderamente puede transmitírtelo!", sonrió ella con picardía.
"En cuanto a esos Pasos del Cazador del Viento, esta hermana puede modificar su estructura para perfeccionarlos y convertirlos en los Pasos de la Sombra Lunar. Ambas técnicas, una vez adaptadas por mis manos, ¡alcanzarán la categoría de artes marciales de rango Profundo!~"
"¡La hermana Yue es increíble!", celebró Ye Tianci desbordante de júbilo.
"Hmph, al menos esta hermana no es como cierto ingrato desalmado... que ni siquiera se digna a concederme la libertad...", puchereó Yue Ji con coquetería altanera.
Ye Tianci se encogió de hombros y sonrió con picardía: "Hermana Yue, no se apresure; si no la dejo marcharse es simplemente porque no soportaría la idea de separarme de usted. Deseo disfrutar de su compañía por mucho tiempo más".
Yue Ji puso los ojos en blanco con fingida desaprobación: "Pfff, qué lengua tan viperina y aduladora. Apenas un jovencito y ya dominas el arte de embaucar a las mujeres... En fin, ¡deja la cháchara y entra de inmediato a la pagoda a cultivar!"
"¡A la orden!"
...
Mientras la noche cubría los cielos de un manto oscuro.
En las inmediaciones del bosque de bambú que custodiaba el Pabellón Observador de Nubes, Wang Hu y sus dos compinches, cubiertos de magulladuras y polvo, se presentaron ante una joven vestida con una elegante túnica de gasa rosada.
"¿Cómo resultó la encomienda? Las reliquias que cargaba Ye Tianci... ¿las consiguieron?", inquirió la muchacha de espaldas al trío, con un tono de arrogante suficiencia.
Wang Hu agachó la cabeza, balbuceando con voz temblorosa: "En respuesta a la hermana mayor Mei'er... La fuerza de ese Ye Tianci superó con creces cualquier cálculo; nosotros tres... no fuimos rivales para sus manos, de modo que los tesoros..."
"¡¿Qué?!", las cejas de Zhao Mei'er se arquearon de furia y su voz se elevó en un chillido estridente: "¡Tres hombres hechos y derechos incapaces de someter a un mísero sirviente recién ingresado! ¡Tú, Wang Hu, te encuentras en el quinto nivel del Templado Corporal!"
"Hermana mayor Mei'er... verdaderamente fue imposible derrotarlo...", un sudor frío empapaba la frente del matón. Pese a llevar años en la secta, seguía siendo un sirviente; en cambio, Zhao Mei'er era una discípula personal del honorable Anciano Chi Xiao: si ella le daba una orden, él jamás se atrevería a desobedecerla.
"¡Inútiles!", bufó Zhao Mei'er con desprecio visceral: "¡Jamás imaginé que ese maldito tonto fuera tan correoso!"
Enseguida clavó una mirada inquisidora en el trío: "Por cierto, ninguno de ustedes se atrevió a mencionar mi nombre, ¿verdad?"
"¡Jamás! ¡Por supuesto que no! ¡Este Wang Hu jamás osaría traicionar a la hermana mayor!", aseguró el hombre golpeándose el pecho con solemnidad.
"Más les vale...", Zhao Mei'er curvó los labios en una sonrisa gélida y despiadada: "Ye Tianci... Ahora soy una discípula consagrada del Anciano Chi Xiao; ¡ya veremos quién se ríe al final...!"
\-----
• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏

Continúa leyendo
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela)
Capítulo 28
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 27
Estás leyendo el capítulo 27 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.