Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 238 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡¿El hermano mayor... el hermano mayor ha muerto?!".
¡Al contemplar la figura de Ye Tianci, semejante a la de un dios demoníaco descendido al mundo terrenal, al Segundo Hermano Murong se le desgarraron las entrañas de puro espanto!
Su hermano mayor, Murong Feng, el temible vice maestro del Palacio del Demonio Venenoso cuyo siniestro renombre estremecía múltiples prefecturas, junto a los cuatro grandes protectores de infame prestigio y poder descomunal, ¡habían sido masacrados por Ye Tianci, un simple cultivador en la etapa inicial de Trascendencia Mortal...!
En un instante, su voz se tornó seca y áspera, y la sangre abandonó por completo su rostro, dejando tras de sí únicamente un pavor insondable.
A un lado, Nangong Bingmo, Ji Qingyu y Gu Lingyin estaban sumidas en un pasmo absoluto, anonadadas más allá de las palabras.
Los bellos ojos de Nangong Bingmo se abrieron de par en par y sus labios bermellones quedaron entreabiertos, como si hubiera olvidado cómo respirar.
Miraba con incredulidad la espalda de Ye Tianci, y luego posaba la vista en los cadáveres de Murong Feng y los cuatro grandes protectores esparcidos sobre la tierra.
Cinco expertos en la gran perfección de Trascendencia Mortal del Palacio del Demonio Venenoso, cada uno de ellos suficiente para causar un quebranto mayúsculo a la Secta Piaomiao, ¡habían sido aniquilados por Ye Tianci en solitario con la violencia incontestable de un trueno fulminante!
Ante semejante escena, el corazón de Gu Lingyin latía con tanta fuerza que casi amenazaba con reventarle el pecho: '¿Este sujeto es de verdad un engendro monstruoso...?'.
La mano con la que Ji Qingyu empuñaba su espada temblaba levemente, y en su mirada se arremolinaban tempestades de puro sobrecogimiento.
Creía haber atestiguado ya la formidable fuerza de Ye Tianci en el pasado, cuando su cultivo aún se limitaba al Reino Dominio Profundo.
¡Solo ahora comprendía que todo cuanto sabía sobre él no era más que la mera punta del iceberg!
"¡El vice maestro y los cuatro grandes protectores están muertos!".
Al presenciar el colapso fulminante de sus altos mandos, los miles de discípulos restantes del Palacio del Demonio Venenoso se desmoronaron moralmente. Alaridos de desesperación y terror estallaron por doquier.
Aquel ejército de cultivadores demoníacos, momentos antes feroz e insolente, arrojaba ahora armaduras y pertrechos al suelo, tratando de escapar despavorido como una jauría de perros apaleados.
El rostro del Segundo Hermano Murong era un lienzo lívido, y la mirada que clavaba en Ye Tianci rebosaba de una cautela y un terror inenarrables.
Sabía a la perfección que permanecer allí era una sentencia de muerte inequívoca.
"¡Retirada! ¡Rápido, salgan de aquí! ¡Todos, retírense!".
El Segundo Hermano Murong bramó con las cuerdas vocales deshechas, emitiendo una voz quebrada y deformada por el miedo.
Incontables discípulos demoníacos pugnaron a empellones por dar media vuelta, fluyendo como una marea desbocada hacia el exterior de las puertas montañosas de la Secta Piaomiao.
Un destello homicida brilló en los ojos de Ye Tianci al barrer a la muchedumbre sumida en el caos.
"¿Acaso les concedí permiso para marcharse?".
Su voz no fue estruendosa, ¡pero retumbó con nitidez gélida en los oídos de cada uno de los fugitivos!
En el instante mismo en que calló, sus manos trazaron veloces sellos y la energía espiritual en torno a su cuerpo entró en una ebullición salvaje.
¡Zumbido!
¡A sus espaldas, el Estandarte de Almas detonó un zumbido descomunal que estremeció los cimientos del cielo y la tierra!
¡El paño del estandarte vibró con frenesí, despidiendo oleadas de vapor negro y bruma abisal!
Acompañadas por dragonescos rugidos que sacudían el espíritu humano, ¡dos serpientes dracónicas, condensadas a partir de pura fuerza anímica y niebla lóbrega, surgieron rugiendo desde el lienzo!
Ambas bestias ostentaban proporciones titánicas y, apenas irrumpieron en el mundo físico, ¡cayeron en picada directamente sobre la muchedumbre de cultivadores demoníacos en fuga!
Por dondequiera que avanzaban aquellos dragones negros, incontables discípulos del Palacio del Demonio Venenoso ni siquiera alcanzaron a emitir un alarido antes de que sus almas les fueran arrancadas de cuajo, como despojadas por una gigantesca garra invisible. Transformadas en retorcidas siluetas espectrales, fueron devoradas sin piedad por las fauces insaciables de las bestias.
Varios millares de cultivadores demoníacos fueron aniquilados en cuestión de unos pocos suspiros; sus almas, arrastradas por la fuerza de succión del Estandarte de Almas, quedaron fundidas en su interior.
El aura fría, siniestra y perturbadora que despedía el estandarte se disparó en ese instante hacia una escala inimaginable, ¡quedando a escaso medio paso de alcanzar la majestad del Estandarte de Diez Mil Almas!
Ye Tianci sintió con absoluta claridad la arrolladora e inconmensurable energía espectral condensada allí dentro, tan formidable que él mismo se asombró en su fuero interno.
El Segundo Hermano Murong contempló con desesperación aquel purgatorio terrenal, presa de un pánico que le fracturó el alma.
"¡Maldito Ye! ¡Tú... jamás tendrás una buena muerte!".
Con los ojos desorbitados e inyectados en sangre, desgarrado entre un odio insondable y un pavor agónico, aulló: "¡El Palacio del Demonio Venenoso no te perdonará jamás!".
"Impertinente".
Sin molestarse en mirarlo, Ye Tianci ejecutó un leve movimiento con los dedos, ¡y el Clavo Persecutor de Almas salió despedido!
¡Fiu!
Al instante, una delgadísima estela de luz azabache cortó el aire sin el menor murmullo, desplazándose a una velocidad inconcebible que no concedió al Segundo Hermano Murong margen alguno de reacción.
"¡Puf!".
El alarido del Segundo Hermano Murong se truncó de tajo. En medio de su entrecejo brotó de pronto un diminuto agujero escarlata; el rencor y el espanto de su mirada fueron engullidos a toda prisa por una pátina cenicienta de muerte, y su cuerpo se desplomó pesadamente sobre el suelo.
Ye Tianci alzó una mano con calma; bajo el flujo de su energía espiritual, el Estandarte de Almas menguó rápidamente y fue guardado en su Bolsa Qiankun.
Las nubes oscuras se dispersaron; la Secta Piaomiao quedó sumida en un absoluto desastre, impregnada de un denso olor a sangre.
¡En este punto, gracias a la llegada de Ye Tianci, la crisis de vida o muerte de la secta quedó resuelta por completo!
"Nos hemos salvado..."
Nangong Bingmo se acercó a paso presuroso, acompañada por Ji Qingyu y Gu Lingyin.
En sus tres semblantes de arrebatadora hermosura se reflejaba en ese instante la viva conmoción de haber sobrevivido a la catástrofe, junto a una profunda gratitud hacia Ye Tianci.
"Santo Hijo Ye..."
Nangong Bingmo tomó la iniciativa para hablar; conteniendo las heridas que laceraban su cuerpo, ejecutó una solemne reverencia mientras su voz dejaba traslucir un temblor casi imperceptible:
"¡El que hoy la Secta Piaomiao haya eludido una calamidad exterminadora se debe enteramente a que el Santo Hijo intervino en el momento propicio y revirtió la marea!"
"De no haber sido por el poder divino del Santo Hijo, me temo que todos en mi Secta Piaomiao... ya habríamos perecido por completo. Una benevolencia de tal magnitud quedará grabada en el corazón de esta servidora, ¡y la Secta Piaomiao jamás la olvidará por toda la eternidad!"
Los labios de Ji Qingyu se entreabrieron con la intención de decir algo, pero en cuanto contempló el rostro de Ye Tianci, las palabras que ya asomaban a su boca se contuvieron de golpe.
Gu Lingyin, por su parte, se mostró mucho más resuelta; acortó la distancia con un par de zancadas ágiles, clavó sus hermosos ojos resplandecientes en Ye Tianci y exclamó a toda prisa:
"Ye Tianci, ¡de verdad eres increíble! Murong Feng del Palacio del Demonio Venenoso y los cuatro grandes protectores fueron reducidos por ti con tanta... ¡Eres maravilloso!"
Apenas a mitad de su frase, Gu Lingyin se abalanzó directamente sobre el pecho de Ye Tianci, aferrándose con fuerza a su cintura.
Ye Tianci abrió los brazos a ambos lados y frunció el ceño: "Si vas a agradecer, limítate a dar las gracias; no te aproveches de mí a escondidas".
"¡Tú...!", Gu Lingyin se encendió de indignación al instante al escucharlo: "¡¿Quién se está aprovechando de ti?!".
Dicho esto, soltó el agarre de inmediato y retrocedió para distanciarse de él.
Ye Tianci esbozó una sonrisa y dirigió la mirada hacia Nangong Bingmo: "No fue más que un esfuerzo menor, la Maestra de la Secta Nangong no precisa de tantas formalidades".
Habiendo dicho esto, cambió de tema; sus ojos se posaron en Ji Qingyu y añadió con una sonrisa: "Hada Qingyu, cuánto tiempo sin vernos".
Al oírlo, las mejillas de Ji Qingyu se tiñeron de carmín; ¡sintió que las palabras de Ye Tianci cargaban una insinuación sumamente sugerente!
Su corazón se desbocó al instante; abriendo de par en par sus hermosos ojos, balbuceó: "Tú, el de apellido Ye... tú...".
"¿Qué ocurre conmigo?", Ye Tianci enarcó levemente una de sus cejas de espada, dibujando un matiz de socarronería en la comisura de sus labios.
Ji Qingyu se quedó sin réplica, sintiendo cómo sus mejillas ardían sin control, y le clavó una mirada cargada de resentimiento: "¡Pues te doy las gracias!".
Ye Tianci fingió magnanimidad y sonrió: "¡El Hada Qingyu es por demás cortés!".
"¡Tú...! ¡Hmph!"
Ji Qingyu soltó un bufido y, entremezclando pudor y enojo, desvió el rostro para negarse a seguir mirándolo.
Pese a semejante desplante, en lo más profundo de su ser albergaba una gratitud inmensa hacia él.
De no haber acudido a tiempo en este día, ¡las consecuencias para la Secta Piaomiao habrían sido inconcebibles...!
Ye Tianci carraspeó ligeramente, recuperó la serenidad y la gravedad en sus facciones, y tornó su atención hacia Nangong Bingmo:
"¿Qué medidas planea tomar a continuación, Maestra de la Secta Nangong? Aunque la plaga demoníaca en este recinto ha sido erradicada de momento, los cimientos del Palacio del Demonio Venenoso permanecen intactos. Tras haber perdido a semejante número de élites en la batalla de hoy, conociendo el proceder rencoroso del sendero demoníaco que no perdona ni la más leve ofensa, me temo que no dejarán las cosas así".
El rubor de exaltación en el rostro de Nangong Bingmo decayó paulatinamente, sustituido por la adusta severidad propia de una líder de secta.
"Las palabras del Santo Hijo Ye son en extremo acertadas".
Nangong Bingmo asintió con suavidad, expresándose con una voz gélida a la par que firme: "Bajo las circunstancias actuales, resulta imperativo reactivar cuanto antes la Gran Formación Protectora de la Secta de nuestra Secta Piaomiao. Dicha formación fue dispuesta por nuestro ancestro fundador y su poderío no es cosa menor; con tal de que logremos restablecer su flujo a tiempo, aun si se presentan más expertos del Palacio del Demonio Venenoso, podremos ampararnos en ella para mantener una defensa firme y maniobrar. Tan solo que..."
"¿Tan solo qué?", inquirió Ye Tianci.
En el rostro helado y exquisito de Nangong Bingmo afloró una pizca de desazón: "... Tan solo que, al operar a su máxima potencia, el desgaste de esta formación es descomunal. Precisa consumir al menos cinco piedras espirituales de grado supremo cada día".
"¿Cinco piedras espirituales de grado supremo?".
Las existencias de piedras espirituales de grado supremo eran en extremo escasas; el propio Ye Tianci no portaba ni una sola consigo.
Cinco piedras espirituales de grado supremo al día constituían, sin lugar a dudas, una carga exorbitante que cualquier secta de segundo rango en Qingzhou apenas lograría solventar.
Al escuchar aquello, los profundos ojos de Ye Tianci se entrecerraron imperceptiblemente, y preguntó con voz densa y grave: "¿Qué nivel de cultivo ostenta el individuo más poderoso del Palacio del Demonio Venenoso?".
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 238 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.