Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 237 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡El estruendo del cadáver decapitado del viejo daoísta Shuiran al desplomarse contra el suelo resonó como un pesado martillazo que golpeó con fuerza los corazones de Murong Feng, Duchanzi y Zhao Qingfeng!
¡Aquellas sustancias rojas y blancas que salpicaron por doquier trazaron una pincelada sangrienta y escalofriante en el campo de batalla!
¡Silencio sepulcral!
¡Un silencio sepulcral, aún más profundo que cuando Guixie cayó, descendió sobre el campo de batalla!
Las sonrisas siniestras y los alaridos de los discípulos del Palacio del Demonio Venenoso se congelaron por completo, transformándose en un rumor desordenado de saliva tragada con dificultad y castañeo de dientes. Sus miradas hacia Ye Tianci no contenían más que un terror arraigado hasta la médula de sus huesos, como si contemplaran a un dios de la matanza surgido de las Nueve Serenidades.
Del lado de la Secta Piaomiao, las tres hermanas Nangong Bingmo, Ji Qingyu y Gu Lingyin, junto con todos los discípulos y discípulas que presenciaron la escena, sufrieron una violenta sacudida en el alma y abrieron los ojos de par en par.
¡Acabar al instante y de forma consecutiva con dos expertos en la Gran Perfección de Trascendencia Mortal, y mediante métodos tan sangrientos y brutales!
El cuerpo de Murong Feng temblaba levemente, no por ira, sino por un terror primitivo.
¡Algo no cuadraba, algo andaba terriblemente mal!
A este Ye Tianci era imposible juzgarlo con el sentido común.
Su poder ya había rebasado los límites del Reino Trascendencia Mortal, hasta el punto de hacer brotar en su corazón un pensamiento incontenible:
¡Y era que aquel hombre era invencible!
Tan pronto como surgió esa idea, creció como maleza descontrolada, volviéndose imposible de refrenar.
Murong Feng reprimió a la fuerza la frialdad en su pecho y esbozó una sonrisa más desagradable que el llanto.
"Santo Hijo Ye."
Su voz sonó seca, cargada de una adulación que ni él mismo percibió.
"Mi Palacio del Demonio Venenoso y su Secta Qingxuan jamás se han entrometido en los asuntos del otro; lo de hoy quizá no sea más que un malentendido. No hay necesidad de llegar a semejantes extremos de violencia armada. ¿Qué tal si... hacemos un trato?"
La mirada de Ye Tianci era indiferente. La luz del trueno rojo oscuro sobre la Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro en su mano comenzó a replegarse poco a poco, como si de verdad le hubiese llamado la atención.
"¿Qué trato?"
Su tono era neutro, sin dejar traslucir alegría ni cólera.
Al ver que Ye Tianci parecía ceder un poco, Murong Feng se regocijó en su interior y se apresuró a poner sus cartas sobre la mesa.
Un destello siniestro y codicioso cruzó por sus ojos mientras señalaba a las tres mujeres, encabezadas por Nangong Bingmo, que se encontraban no muy lejos, y soltó con una risa cruel: "¡Cooperemos! ¡Unamos fuerzas para aniquilar a esta Secta Piaomiao!"
"¡Una vez consumado el hecho, mi Palacio del Demonio Venenoso te entregará a una de las tres grandes hadas de la Secta Piaomiao! ¡Podrás quedarte con la que tú quieras!"
La voz de Murong Feng estaba colmada de una tentación seductora.
"¿Oh?" Al oírlo, Ye Tianci sonrió levemente.
Murong Feng prosiguió: "El Santo Hijo Ye también debería saber que estas tres hadas son bellezas inigualables reconocidas en todo su Qingzhou, poseedoras de rostros capaces de derrumbar reinos enteros. Quién sabe cuántos cultivadores sueñan noche y día con tenerlas como compañeras de Dao. Si se las utiliza como calderos humanos, el beneficio para el avance en el cultivo sería inconmensurable. Cosas que otros jamás podrían conseguir ni en sueños, hoy, ¡están al alcance de tu mano!"
En cuanto resonaron aquellas palabras, las expresiones de todos los discípulos de la Secta Piaomiao mudaron drásticamente, y no tardaron en reprender con furor la desvergüenza de Murong Feng.
Los hermosos rostros de Nangong Bingmo y las otras dos mujeres se tornaron aún más gélidos, con las llamas de la furia ardiendo en sus bellos ojos.
Al escuchar eso, la curvatura en las comisuras de los labios de Ye Tianci se volvió aún más juguetona e intrigante.
Sonrió.
Era una sonrisa de absoluto desdén, como si acabara de oír la broma más hilarante sobre la faz de la tierra.
La sonrisa en el rostro de Murong Feng se congeló, y su mirada se ensombreció de inmediato.
Apretó los dientes; asumiendo que Ye Tianci consideraba la oferta insuficiente, incrementó su apuesta:
"¡¿Una no es suficiente?! Entonces... ¡¿qué tal dos?!".
"¿Dos?".
Ye Tianci entrecerró levemente los ojos, como si de verdad lo estuviera considerando con detenimiento.
Al verlo actuar de esa manera, los corazones de Nangong Bingmo, Ji Qingyu y Gu Lingyin dieron un brinco violento en sus pechos.
Sus delicados cuerpos temblaron levemente mientras una emoción compleja e indescriptible emergía en su interior. ¿Acaso de verdad pensaba aceptar la condición del enemigo y colaborar con el Palacio del Demonio Venenoso?
Al ver esto, Murong Feng creyó que su oferta había cautivado al oponente, por lo que sintió una inmensa seguridad y volvió a insistir:
"¿Qué pasa? ¿Tampoco te bastan dos? El apetito del Santo Hijo Ye es un poco desmedido, ¡¿o acaso quieres a las tres?!".
Un matiz de amenaza ya se filtraba en el tono de su voz.
Sin embargo, lo que le respondió fue la risa fría, aún más descarada, de Ye Tianci.
"Je, je... je, je, je..."
Ye Tianci levantó la mirada con lentitud. Pasando por encima de Murong Feng, posó sus ojos en aquellos tres rostros de una belleza sublime, con una pizca de burla en la mirada que nadie más fue capaz de comprender.
"Las tres ya me pertenecían desde el principio, ¿acaso necesito que me las regales?"
En cuanto salieron estas palabras, todo el lugar quedó en completo silencio.
Las tres mujeres, encabezadas por Nangong Bingmo, se quedaron atónitas al principio, pero enseguida captaron el significado de sus palabras. Una oleada de calor ardiente subió desde lo profundo de sus corazones directo a sus mejillas, y en sus tres rostros de belleza arrebatadora brotó al unísono un conmovedor rubor carmesí.
En especial Nangong Bingmo y Ji Qingyu estaban tan avergonzadas que deseaban encontrar una grieta en el suelo para ocultarse, aunque en sus pechos brotó al mismo tiempo una extraña dulzura.
Decir semejante desfachatez frente a tantas discípulas de su Secta Piaomiao era en verdad demasiado vergonzoso...
"¡¿Tú... qué dijiste?!"
El rostro de Murong Feng mudó de forma drástica, como fulminado por un rayo, incapaz de creer lo que oía mientras miraba a Ye Tianci.
Ye Tianci apartó la vista y volvió a clavar sus gélidos ojos en Murong Feng, curvando las comisuras de los labios en una siniestra mueca.
"Si de verdad desean cooperar, ¿por qué no entran a charlar al interior del estandarte de este humilde Ye?"
¡En el instante exacto en que sus palabras cayeron, formó un sello marcial con una sola mano de manera fulminante!
¡Weng!
Un gigantesco estandarte rodeado de una densa bruma negra y abarrotado de siluetas fantasmales apareció de la nada. Creció desmesuradamente con el viento y, en un abrir y cerrar de ojos, alcanzó los diez zhang de altura, ¡cubriendo el firmamento y eclipsando el sol!
Un vendaval sombrío e inagotable aulló desde la superficie del estandarte, haciendo retumbar entre el cielo y la tierra espantosos lamentos espectrales y aullidos de lobos, ¡como si conectara directamente con el infierno de las Nueve Serenidades!
¡Al contemplar este estandarte maléfico, las pupilas de Murong Feng se contrajeron al instante hasta el tamaño de la punta de una aguja!
¡Por fin comprendió que se habían burlado de él!
¡De principio a fin, este muchacho jamás había pensado perdonarles la vida!
Una humillación y una furia inconmensurables inundaron su pecho, sustituyendo por completo al miedo.
"¡Maldito bastardo, estás buscando la muerte!"
Murong Feng soltó un rugido histérico mientras liberaba la totalidad de su energía espiritual sin reserva alguna. ¡Un gran sello negro como el azabache, cubierto de siniestras runas de sapo, salió disparado desde su palma!
¡El Sello del Sapo Venenoso, un artefacto mágico de Rango Celestial!
"¡Aplástalo hasta matarlo!"
El Sello del Sapo Venenoso resplandeció con un brillo descomunal, agigantándose hasta adquirir el tamaño de una montaña. Envuelto en una luz negra altamente tóxica capaz de corroerlo todo, ¡se precipitó implacable contra la cabeza de Ye Tianci!
A un lado, Duchanzi y Zhao Qingfeng supieron también que no tenían escapatoria, por lo que desplegaron sin titubear sus métodos más poderosos en un intento a muerte por resistir.
Sin embargo, Ye Tianci tan solo los observó con absoluta indiferencia y pronunció dos frías palabras:
"Extraer almas."
¡Rooaaar!
Al compás de sus palabras, aquel descomunal Estandarte de Almas se revolvió con violencia. Tres feroces dragones negros, formados enteramente de poder anímico puro y una abrumadora bruma espectral, ¡irrumpieron rugiendo desde la tela del estandarte!
Aquellos tres dragones negros ignoraron por completo el Sello del Sapo Venenoso que caía en picado, así como los ataques de los otros dos oponentes, y a una velocidad que trascendía los confines del espacio, ¡se abalanzaron en un parpadeo frente a Murong Feng y sus dos compañeros!
"¡Nooo!"
La ferocidad y la locura plasmadas en los rostros de los tres hombres fueron suplantadas al instante por un pavor absoluto.
Intentaron forcejear, intentaron huir a toda prisa, ¡pero descubrieron consternados que sus almas divinas parecían atrapadas por una colosal mano invisible que las atenazaba sin piedad, impidiéndoles mover un solo músculo!
Bajo un mar de miradas aterrorizadas, ¡los tres dragones negros abrieron de par en par sus inmensas fauces y mordieron salvajemente las cabezas del trío!
"¡Aaaagh!"
¡Alaridos tan desgarradores que no parecían provenir de seres humanos perforaron el firmamento!
Pudo verse con claridad cómo tres cuerpos espirituales ilusorios, retorciéndose en desesperada agonía, fueron arrancados a la fuerza de la carne de Murong Feng, Duchanzi y Zhao Qingfeng. Profiriendo lamentos de suplicio, los dragones negros los engulleron por completo y se replegaron de inmediato al interior del Estandarte de Almas.
Habiendo sido despojados de sus almas, los cuerpos físicos perdieron en un instante todo vestigio de vida y cayeron desmadejados desde el aire.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Los tres cadáveres se estrellaron uno tras otro contra el suelo, levantando densas nubes de polvo.
¡Murong Feng, el Vice Maestro de la Secta del Palacio del Demonio Venenoso, junto con Duchanzi y Zhao Qingfeng, miembros de los Cuatro Grandes Protectores, habían perecido allí mismo, hundiéndose en el inframundo!
Tras absorber sucesivamente las almas de tres cultivadores en la cima de la Gran Perfección de la Trascendencia Mortal, ¡el aura emanada por el gigantesco estandarte negro a la espalda de Ye Tianci volvió a dispararse de manera colosal una vez más!
\-----
• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏

Continúa leyendo
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela)
Capítulo 238
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 237
Estás leyendo el capítulo 237 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.